Los Derechos Humanos CONADEP Ernesto Sabato Juicios a Militares



Los Derechos Humanos
CONADEP y Ernesto Sábato

La Conadep: En diciembre de 1983, Alfonsín ordenó la creación de una Comisión Nacional para la Desaparición de Personas —la Conadep— cuya misión era investigar qué había sucedido con las personas detenidas durante la dictadura militar y que continuaban desaparecidas.

Gracias a los testimonios de miles de personas, víctimas sobrevivientes, familiares y amigos de las víctimas y testigos ocasionales, la Conadep pudo reconstruir el pedazo de historia que los dictadores pretendieron borrar de la memoria de los argentinos.

En su informe final, titulado Nunca más, la Conadep reunió un conjunto de testimonios probatorios de que la represión había obedecido a un plan sistemático, es decir, que no se trataba de «errores» ni de «excesos».

Estos testimonios, además, fueron utilizados como pruebas que permitieron juzgar, inculpar y condenar a prisión perpetua a los jefes militares que ordenaron y ejecutaron las acciones represivas.

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DERECHOS HUMANOS Y CUESTIÓN MILITAR: 1983-1986
La represión durante la última dictadura militar, según la CONADEP
 (Fragmentos del Prólogo al Nunca Más, por Ernesto Sábato, septiembre de 1984)

Durante la década del 70 la Argentina fue convulsionada por un terror que provenía tanto desde la extrema derecha como de la extrema izquierda, fenómeno que ha ocurrido en muchos otros países. Así aconteció en Italia, que durante largos años debió sufrir la despiadada acción de las formaciones fascistas, de las Brigadas Rojas y de grupos similares.

Pero esa nación no abandonó en ningún momento los principios del derecho para combatirlo, y lo hizo con absoluta eficacia, mediante los tribunales ordinarios, ofreciendo a los acusados todas las garantías de la defensa en juicio; y en ocasión del secuestro de Aldo Moro, cuando un miembro de los servicios de seguridad le propuso al general Della Chiesa torturar a un detenido que parecía saber mucho, le respondió con palabras memorables: «Italia puede permitirse perder a Aldo Moro. No, en cambio, implantar la tortura».

No fue de esta manera en nuestro país: a los delitos de los terroristas, las Fuerzas Armadas respondieron con un terrorismo infinitamente peor que el combatido, porque desde el 24 de marzo de 1976 contaron con el poderío y la impunidad del Estado absoluto, secuestrando, torturando y asesinando a miles de seres humanos.( … )

Las grandes calamidades son siempre aleccionadoras, y sin duda el más terrible drama que en toda su historia sufrió la Nación durante el periodo que duró la dictadura militar iniciada en marzo de 1976 servirá para hacemos comprender que únicamente la democracia es capaz de preservar a un pueblo de semejante horror, que sólo ella puede mantener y salvar los sagrados y esenciales derechos de la criatura humana.



Únicamente así podremos estar seguros de que NUNCA MÁS en nuestra patria se repetirán hechos que nos han hecho trágicamente famosos en el mundo civilizado.

ANTECEDENTES DE LA ÉPOCA: Siendo Perón presidente del país, los mayores problemas que tuvo que afrontar, no fueron ni con los obreros, ni con los empresario, sino que tuvo que contener un interna feroz, entre los jóvenes peronistas de inclinación socialista y los tradicionales sectores del sindicalismo.

Perón decidió apoyar a los dirigentes sindicales y políticos tradicionales y desplazar a los representantes de la izquierda peronista de las posiciones que habían conseguido con la elección de Cámpora.

Los gobernadores cercanos a la izquierda peronista fueron desplazados de sus cargos y la respuesta de la izquierda peronista no se hizo esperar. El 25 de septiembre de 1973, apenas dos días después de la elección triunfa] de Perón. Los Montoneros no negaron el asesinato de José Ignacio Rucci secretario general de la CGT y baluarte de Perón en el sindicalismo. A partir de entonces, la violencia política se intensificó.

En noviembre, hizo su aparición la Triple A -Alianza Anticomunista Argentina-, una agrupación armada ligada a López Rega, que, en ese momento, era el ministro de Bienestar Social. Al mismo tiempo, el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), una organización de orígenes trotskistas, enfocó sus ataques hacia objetivos militares -como el copamiento del Cornado de Sanidad o el ataque al regimiento de Azul-.

La ruptura definitiva entre Perón y la izquierda peronista tuvo lugar en el acto del 1.° de mayo de 1974, en el que Perón calificó de «estúpidos» e «imberbes» a los jóvenes peronistas que lo hostigaban mientras dirigía su discurso desde el balcón de la Casa de Gobierno.

La Juventud Peronista. hegemonizada entonces por Montoneros, se retiró de la Plaza de Mayo. Perón murió el 1.° de julio de ese mismo año y asumió la presidencia su esposa. Con ella alcanzó el apogeo de su influencia José López Rega.

El peronismo que había triunfado en las elecciones de 1973 era un mosaico de grupos y tendencias con diferencias irreconciliables entre sí. Estas diferencias se contenían porque todas las tendencias aceptaban el liderazgo de Perón.

Después de la muerte de Perón, la violencia política adquirió dimensiones inéditas. La complicidad de sectores del gobierno facilitó el accionar criminal de la Triple A, mientras que Montoneros y el ERP intensificaban sus atentados, con la idea de que la agudización de los conflictos iba a conducir a la caída del gobierno de Isabel Perón. Ambas organizaciones pensaban que bajo un gobierno militar iban a gozar del apoyo popular como vanguardia en la lucha contra una dictadura.



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