Manuel de Rosas segun diplomatico americano Caracteristicas



Juan Manuel de Rosas, según el representante diplomático norteamericano
ante la Confederación Argentina
(Fragmentos de John Murray Forbes, Once años en Buenos Aires).

He tratado de hacer un esbozo, siquiera imperfecto, de este hombre extraordinario. Es una persona de educación limitada pero se parece a esos farmers de mucho carácter que abundan en nuestro país y que son considerados con justicia, la mejor garantía de nuestra libertad nacional.

Rosas, sin embargo, difiere de cualquier cosa conocida entre nosotros, ya que debe su gran popularidad entre los gauchos, al hecho de haberse asimilado casi totalmente a su manera singular de vida, su indumentaria, sus labores y aun sus sports.

Se dice que no tiene competidor a cualquier ejercicio físico, aun aquellos más violentos y difíciles.
( … ) No hace ostentación alguna de saber, pero toda su conversación trasluce un excelente juicio y conocimiento de los asuntos del país y el más cordial y sincero patriotismo ( … ) Sus modales exteriorizan una atrayente modestia.

Vestía un rico uniforme militar y me confesó con toda su ingenuidad que era la primera vez en su vida que usaba semejante prenda, aun cuando es bien sabido que ha tenido el rango y la autoridad de comandante general.

LA RESIDENCIA DE ROSAS EN PALERMO

En 1838 Rosas adquirió varios terrenos en la zona del actual barrio de Palermo, y levantó su residencia de verano en el cruce de las actuales avenidas Libertador y Sarmiento; en invierno vivía en la casa de la ciudad. Entre los terrenos adquiridos había uno con una pequeña capilla bajo la advocación de San Benito, por lo que Rosas dio a su nueva propiedad el nombre de Palermo de San Benito.

Los terrenos eran bañados, que hubo que sanear; y los montes naturales de sauces, ceibos, talas y espinillos fueron incrementados con grandes plantaciones de duraznos y naranjos. Dos años empleó Rosas en construir su residencia, cuyos planos fueron trazados por Felipe Senil/osa, ingeniero español (1790-1858) que había construido los templos de San José de Flores, Chascomús y Guardia de Lujan y el Paseo de la Alameda en 1844-1847.

La casona fue construida por el italiano José Santos Sartorio, quien llegó a Buenos Aires en 1826 junto con el astrónomo Mossotti, y el gran arquitecto Cario Zucchi Sartorio construyó también el Teatro de la Victoria, inaugurado el 25 de mayo de 1838, y la iglesia de Balvanera. La casa era baja, con corredores de arquerías a ambos costados. Rosas ocupaba las habitaciones que daban al río, y Manuelita las del lado oeste del edificio. En las galerías, bajo las arcadas, había sillones para los visitantes.



El salón-comedor, sobre una galería lateral, tenía una larga mesa para más de veinte personas. El francés Xavier Marmier, que visitó la residencia en 1850, dice «que esté a media legua de Buenos Aires y hay un excelente camino para llegar a ella, apisonado como un sendero de parque inglés y alumbrado por la noche con dos líneas de reverberos, como una avenida de los Campos Elíseos».

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