Consecuencias de las Invasiones Inglesas al Rio de la Plata



CONSECUENCIAS DE LAS INVASIONES INGLESAS AL RÍO DE LA PLATA

Las invasiones inglesas tuvieron efectos fundamentales en la relación de Buenos Aires con España. Por una lado , acentuaron el enfrentamiento entre los comerciantes españoles, fieles al sistema de la metrópolis (un sistema económico que los privilegiaba) y la clase criolla que se oponía al monopolio y se identificaba con las nuevas ideas igualitarias.

Por el otro, la doble victoria porteña incrementó un sentimiento independentista en una ciudad que ya contaba con su propio ejército. Si la experiencia había demostrado que podía defenderse sola de un enemigo tan poderoso, sin la ayuda de la Corona ni del Virreinato del Perú, ¿por qué no pensar que la colonia podía gobernarse por sí misma?

Incluso entre los españoles había quienes, como Álzaga, aprobaban la tendencia emancipadora siempre que se mantuviera el mismo esquema social y el poder permaneciera del lado español, con absoluta exclusión de los americanos. Liniers se convirtió en una de las figuras políticas más gravitantes gracias al prestigio militar ganado en las batallas contra Beresford y Whitelocke.

Tenía a su favor una gran adhesión popular y desde mediados de 1807 se desempeñó como virrey interino. Hacia él se acercaron tanto los criollos más radicales como los españoles conservadores, sabedores de que este francés, monárquico convencido, profesaba una inquebrantable lealtad hacia la Corona.

Entre los grupos antagónicos empezaron a gestarse una serie de sordas pujas políticas, insertadas dentro de un marco internacional cada vez más complicado y cambiante.

El fracaso de las dos invasiones convenció al gobierno británico de cambiar de estrategia: en lugar de intentar apoderarse de las colonias sudamericanas se dedicó a favorecer su independencia.

invasiones inglesas

Las invasiones inglesas obedecieron a un largo afán del gobierno de Inglaterra de extender sus dominios hacia estas regiones. A pesar de la derrota sufrida y del fracaso de las dos primeras invasiones, el gobierno inglés no abandonó su propósito. Después de procesar a Whitelocke ordenó la formación de otro ejército expedicionario designando como jefe al general Wellesley, duque de Wellington, futuro vencedor de Napoleón en Waterloo. Los acontecimientos europeos y los afanes imperialistas de Napoleón obligaron a dar otro destino a este ejército. Pero Buenos Aires debió vivir permanentemente preparado para hacer frente a una nueva invasión.

Podemos decir que:

Las invasiones inglesas dejaron honda huella en el Plata.



En primer lugar obligaron a la formación de cuerpos nativos que serian luego el brazo armado de la Revolución.

Contribuyeron al desprestigio del gobierno español: un virrey había sido destituido y arrestado y la colonia se había defendido sin tener en cuenta la

 ayuda de la metrópoli. La situación europea y el dominio del mar ejercido por Inglaterra impedían todo auxilio peninsular.

El gobierno inglés desestimando un tercer intento al variar la situación europea en 1808. cambió su política; en el futuro favorecería las tendencias emancipadoras como medio de lograr sus metas económicas.

Consecuencias:

  • Dejó a las claras que las tropas metropolitanas eran incapaces de defender las colonias.
  • Hubo un resentimiento popular en repudio  a la actitud de los funcionarios de gobierno que habían escapado del ataque inglés.
  • Creció un espíritu guerrero en la gente (criollos) que habían colaborado en la defensa de la ciudad. Como así también crecieron  ideas de unión y fraternidad entre los ciudadanos porteños.
  • Se  gestaron ideas revolucionarias de independencia de España.
  • Se creó una nutrido ejército formado por criollos para la defensa local.
  • El gobierno seguía en manos de los peninsulares, que eran los grandes comerciantes monopolistas y los criollos seguían sin poder acceder a estos cargos.

Las invasiones inglesas sentaron un precedente para la Revolución de Mayo de 1810, ya que demostraron que las colonias podían defenderse por su cuenta sin ayuda de la metrópoli, a la vez que el nombramiento de Liniers y una serie de decisiones que se tomaron de manera local, sirvieron como precedente de la autodeterminación que podía ser ejercida.

LA SITUACIÓN POLÍTICA ENTRE 1807 Y 1810: En 1807 los ingleses dejaron atrás su derrota y un pueblo armado y entusiasta. Pero había algo más, transcurrieron casi tres años desde la Defensa hasta los sucesos que conocemos como Revolución de Mayo.

En ese lapso en el Río de la Plata se advirtieron claros síntomas de una crisis profunda del sistema colonial.

Dos virreyes, Liniers y Cisneros, ocupan este confuso período. Sus mandatos se vieron alterados por los ecos de la dramática situación europea y los primeros atisbos locales de la Revolución americana, que daría surgimiento a más de veinte naciones independientes.

EUROPA ENTRE 1806 y 1809. A la sombra amenazante de Napoleón, la política española contemporánea de las invasiones inglesas se desarrollaba vacilante.

En la realidad, Carlos IV había dejado el gobierno en manos de su favorito, Manuel Godoy, que ostentaba el título! de Príncipe de la Paz, cuya política osciló entre la alianza con el emperador francés y las negociaciones secretas con Inglaterra.



Las victorias napoleónicas de 1806 inclinaron a Godoy hacia la primera posibilidad.

La negativa de Portugal a unirse al bloquee continental provocó, en octubre de 1807, la invasión francesa a ese país.

La corte lusitania huyó a Río de Janeiro y Francia y España s dividieron la pequeña nación por el acuerdo de Fontainebleau.

Las disidencias entre Carlos IV y Godoy por un lado y el heredero al trono, príncipe Fernando, por otro, mostraron a Napoleón la debilidad de la monarquía española y aprovechó la presencia de sus fuerzas en la península Ibéril para ocupar con ellas puntos estratégicos.

 En mayo de 1808 fueron convocados los disidente a Bayona (Francia). Fernando VII reemplazante de su padre tras el motín de Aranjü presionado por el monarca corso se vio obligado a abdicar en favor de Carlos IV quien a su vez, cedió el trono a Napoleón.

El 6 de junio José Bonaparte, rey de Nápoles y hermano del emperador, fue nombrado por éste rey de España. Los reyes hispanos quedaron prisioneros en Francia.

El 2 y 3 de mayo un motín madrileño contra las fuerzas galas desató la rebelión general en Oviedo, Cádiz, Valencia, y otras ciudades. Napoleón Bonaparte debió acudir a restablecer el poder de su hermano, que había abandonado Madrid.

Pese a las victorias napoleónicas, la guerra va no cesaría en España.

Espontáneamente, por todo el territorio, surgieron “juntas” que gobernaban a nombre de Fernando VII. (imagen)

Ante éste vuelco Gran Bretaña se convirtió en aliada de los sublevados españoles.



AMPLIACIÓN DEL TEMA: CONSECUENCIAS

Las invasiones de los ingleses tuvieron para el pueblo de Buenos Aires consecuencias que luego influyeron en el proceso de emancipación. Señalaremos algunas:
1. Fue estímulo al sentimiento patrio. La población de Buenos Aires en forma unánime puso todos sus recursos y heroísmo en la defensa. Defendieron estas regiones como su propia patria.

2. El pueblo tuvo activa y consciente participación en los sucesos y de hecho ejerció su poder soberano. La voluntad popular se impuso en el nombramiento de Liniers como jefe militar en el Cabildo Abierto del 14 de agosto, después de la reconquista. Se impuso también en la Junta de Guerra del 10 de febrero de 1807 destituyendo y aprisionando a Sobremonte y confiriendo el mando político a la Audiencia.

3. Puso a los habitantes de Buenos Aires en contacto con nuevas ideas políticas de que eran portadores los vencidos invasores. Los prisioneros encontraron eco para la difusión de sus ideas políticas.

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Los ingleses durante su breve dominio pusieron en vigencia un régimen que garantizaba la libertad de culto y de conciencia, los derechos individuales, la propiedad, la libertad de comercio, la administración de justicia. Desde las columnas de La Estrella del Sur en Montevideo también difundieron ideas liberales.

4. Ahondó el natural antagonismo existente entre españoles europeos y criollos. Cada uno de los grupos se atribuía a sí mismo la parte más importante del triunfo. Se formaron de hecho dos partidos con sus jefes naturales surgidos de la misma acción contra los ingleses. El partido de los españoles reconocía como jefe a Martín de Alzaga; el de los criollos, a Santiago de Liniers.

5. Dio la primacía militar a los criollos. Este hecho es de primordial importancia, pues, fue lo que posibilitó el desenlace de los sucesos del 25 de Mayo de 1810 en favor de la posición patriota.

Una orden de Liniers después de la primera invasión dispuso el alistamiento y adiestramiento militar de todos los hombres de 16 a 50 años de edad. Criollos y españoles constituían nuevos regimientos. Los soldados elegían a los oficiales y ios oficiales a los jefes. El método democrático se practicaba en los cuarteles.

Se formaron cinco batallones de criollos, cuatro de ellos estaban formados por nativos de Buenos Aires, uno de los cuales estaba constituido exclusivamente por pardos y morenos. Al regimiento de Patricios le correspondió luego una función preponderante. El quinto batallón, de Arribeños, lo formaban hombres del interior.

Los españoles formaron sus batallones según sus regiones de origen, andaluces, gallegos, cántabros, montañeses, etc.

Entre tropas de línea y milicias ciudadanas el ejército contaba con 8.000 hombres, de los cuales más de 5.000 eran nativos.

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El Fracaso de las Invasiones Inglesas Según Un Oficial Ingles

LA DERROTA DE LAS INVASIONES INGLESAS VISTA POR UN OFICIAL INGLES

El teniente coronel Lancelot Halland fue un distinguido oficial inglés que participé en el ataque a Buenos Aires en 1807, incorporado al Estado Mayor del general Craufurd.

Escribió un interesante Diario donde recuerda esas jornadas: “Las calles de Buenos Aires corren todas paralelas o en ángulos rectos entre sí … Trece columnas debían penetrar en la ciudad y ocupar las posiciones fuertes hasta llegar al río (marchaban desde los Corrales de Miserere, actual Plaza Once).

A las seis de la mañana las columnas empezaron a moverse. La brigada del general Craufurd, a la que yo pertenecía, fue dividida en dos; él dirigió la fracción derecha, consistente en cuatro compañías de infantería ligera y cuatro del Regimiento 95, con un cañón para balas de tres libras.

El coronel Pack dirigió la izquierda con fuerzas iguales y fue duramente atacado en las cal/es, dejando gran número de oficiales y soldados en el trayecto. Nosotros avanzamos hasta llegar al río con pocas pérdidas. Entramos en la iglesia de Santo Domingo donde recobramos las banderas del Regimiento 71, perdidas en 1806.

Después de varias horas de intensa lucha, a las cuatro de la tarde el general Craufurd izó bandera de parlamento ante la imposibilidad de seguir resistiendo.

En la puerta de Santo Domingo se presentó el general Elio (Francisco Javier de Elío), un hombre sucio y mal vestido rodeado por una vociferante gentuza armada, que ululaba y chillaba. Se arregló la rendición y se ordenó que saliéramos del templo sin armas. Nuestros soldados lloraban.

Se nos hizo marchar hasta el Fuerte a través de las calles llenas de gentuza de tez muy oscura, bajas y mal hechas, cubiertas con mantas rotosas, sin orden ni uniformidad entre ellas. Al llegar al Fuerte, fuimos introducidas en una sala llena de oficiales británicos prisioneros.

El general Barbiani (César Balbiani), un hombrecillo enojadizo, pero cortés, nos hizo firmar un compromiso de no servir contra España hasta ser canjeados.

Por la mañana, nos ofreció chocolate como desayuno. Los oficiales españoles parecen vivir de una manera sucia e incómoda.

Barbiani es el segundo jefe de la plaza, sin embargo, él mismo se hace la cama, se limpia la mesa, etc.

El y todos sus oficiales duermen todos en una misma pieza, sobre colchones, sin sacarse la ropa. No se lavan ni se afeitan. Son grandes fumadores de cigarros. En general son gente cortés, pero analfabetas y mal educados, salvo algunas excepciones.

Liniers invitó a todos los oficiales a comer; la comida fue muy buena. Por la mañana, pedí una navaja para afeitarme, y me llevaron a la habitación de Liniers que acababa de dejar el lecho y se estaba vistiendo.

Liniers buscó personalmente una navaja, una camisa, y durante media hora, un nuevo cepillo de dientes, para mí “

Fuente Consultada: Historia 3 La Nación Argentina (kapelusz) – Wikipedia

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