11 de Septiembre de 1852 Causas de la Revolución Porteña



 Causas de la Revolución Porteña De Septiembre de 1852

En la madrugada del 11 de setiembre de 1852 se produjo un estallido revolucionario en la ciudad de Buenos Aires, cuyo objetivo era el restablecer el predominio político y económico de la provincia de Buenos Aires sobre el resto del país, luego de la Batalla de Caseros, donde Urquiza toma el control político del país y quiso imponer un nuevo gobierno para restablecer la paz y el orden, pero que no fue aceptado por los localistas porteños,  dirigidos por  Alsina.

General Urquiza

ANTECEDENTES Y CAUSAS: Desde el momento en que Urquiza hizo su entrada triunfal en Buenos Aires, los porteños observaron con desconfianza la línea política a seguir por el vencedor de Caseros.

Los unitarios expatriados habían regresado ai país con ánimo de imponer sus teorías de gobierno y guardaban rencor a Urquiza, quien había servido a las órdenes de Rosas. Tampoco apoyaban al vencedor los federales porteños, quienes lo acusaban de traidor a la causa.

De tal manera, la política de fusión que pretendía aplicar Urquiza para restablecer la paz y la confianza, no tardaría en fracasar.

La divisa punzó era un distintivo político y no un símbolo patriótico, sin embargo el general entrerriano —de acuerdo con sus ideas federales— decretó nuevamente su uso, pero el ministro Valentín Alsina lo declaró optativo. Entonces el primero publicó una violenta proclama contra sus opositores, en la que acusaba a «los salvajes unitarios», de reclamar «la herencia de una revolución que no les pertenece».

valentin alsina revolucion 1852

Valentín Alsina

Guiados por su espíritu localista, los porteños censuraron las atribuciones concedidas a Urquiza por el Protocolo de Palermo y más tarde, la ruptura fue definitiva cuando proclamó gobernador a López contra la candidatura de Alsina. El descontento aumentó al trascender las cláusulas del Acuerdo de San Nicolás que quitaban a Buenos Aires privilegios económicos, políticos y militares, heredados a través de los años.

En resumen, se decía que Urquiza sólo había reemplazado a Rosas para gobernar amparado por una Constitución sin tener en cuenta las exigencias de la oposición unitaria, minoría culta que bregaba nuevamente por imponer sus principios-en todo el país.

Los debates en la Legislatura
La Legislatura de Buenos Aires autorizó al gobernador López y Planes a concurrir a San Nicolás, pero no le dio atribuciones para que firmara por su cuenta ningún acuerdo. No había regresado el último cuando se conoció en Buenos Aires el texto del documento —publicado por el diario oficialista «El Progreso«— lo que provocó gran excitación. Los opositores juzgaban que López era un simple instrumento de Urquiza y que el acuerdo lesionaba intereses fundamentales para la provincia más importante del país, entre ellos, la igualdad de representación ante el futuro Congreso.



López reasumió el mando el 14 de junio y al día siguiente envió a la Legislatura un proyecto de ley, por el cual entraba en vigencia en todo el territorio de la Provincia de Buenos Aires el Acuerdo de San Nicolás. Los debates a que dio origen la aprobación o el rechazo del pedido se conocen en nuestra historia con el nombre de «jornadas de junio».

El descontento fue atizado por la prensa opositora, representada por dos .grandes periódicos: «Los Debates» de Bartolomé Mitre y «El Nacional» de Vélez Sársfield.

Debido a estos sucesos, el gobernador López y Planes elevó la renuncia a la Legislatura el 23 de junio. Aceptada de inmediato, la Cámara nombró en su reemplazo a Guillermo Pinto, pero Urquiza —en uso de las facultades que le había otorgado el acuerdo— por medio de un golpe de Estado, declaró disuelta la Legislación de Buenos Aires y expulsó a los principales opositores.

El anciano López y Planes fue repuesto en el cargo de gobernador pero no tardó en renunciar, entonces Urquiza quedó por breve tiempo al frente de la provincia de Buenos Aires.

Revolución del 11 de setiembre
Mientras la República había quedado nuevamente dividida en dos facciones antagónicas, se efectuaban en todo el territorio las elecciones de diputados para el Congreso constituyente a reunirse en Santa Fe.

Urquiza, el Director Provisorio, tenía que marchar hacia aquella provincia y entonces delegó el mando de Buenos Aires en su ministro de Guerra, general José Miguel Galán. El 8 de setiembre se embarcó en dirección a Santa Fe, acompañado de numeroso séquito.

Alejado Urquiza, los opositores juzgaron llegado el momento oportuno para provocar el estallido de una revolución, cuyo objeto era restablecer el predominio político y económico de la provincia de Buenos Aires sobre el resto del país. El jefe civil del movimiento fue Valentín Alsina, quien contó con la adhesión de los generales José María Piran —designado jefe militar— y Juan Madariaga.

En la madrugada del 11 de setiembre de 1852 se produjo el estallido revolucionario y el general Galán —gobernador delegado— nada pudo hacer para impedirlo. La Legislatura volvió a reunirse y su presidente el general Guillermo Pinto fue elegido gobernador interino de la provincia de Buenos Aires.

Enterado de los sucesos, Urquiza decidió en principio sofocar el levantamiento por medio de las armas, pero luego juzgo prudente negociar.

La Legislatura de Buenos Aires retiró los diputados ante el Congreso de Santa Fe y no reconoció a Urquiza en el mando de las relaciones exteriores.



Fuente Consultada:
HISTORIA 5 José Cosmelli Ibañez
Instituciones Políticas y Sociales desde 1810
Editorial TROQUEL

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