Antiguas Leyes Sobre Esclavitud y Servidumbre Penas Crueles



Antiguas Leyes Sobre Esclavitud y Servidumbre Crueles Penas Crueles

Respeto a la personalidad humana

LOS SENTIMIENTOS DE LA HUMANIDAD: Se ha producido en nuestro tiempo un cambio en los sentimientos de los hombres.

Hasta aquí en los países de Europa, como hoy todavía en Oriente, los hombres eran duros unos con otros, sin compasión por los sufrimientos. Muchas veces aun eran crueles, se complacían en hacer sufrir.

Esta dureza se manifestaba sobre todo en las relaciones entre gentes de condiciones distintas.

Los hombres revestidos de un poder, príncipes, funcionarios, oficiales, eran duros psra con sus subordinados, los insultaban, les pegaban, los despedían por el menor descuido o hasta por sapricho.

Los amos trataban con dureza a los criados fes pagaban mal, descuidaban el darles de comer y siojarlos convenientemente, y se enfadaban cuando no se les servían bastante deprisa.

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Los patronos eran duros para con los obreros, les imponían un trabajo excesivo y no se preguntaban si les daban salario suficiente para vivir. Juzgábase natural que un señor tuviera siervos o que un plantador tuviera esclavos.

Los hombres eran duros con las mujeres, los padres y maestros de escuela con los niños. Las gentes acomodadas eran duras con los pobres, los sanos con los enfermos y los enajenados.

Se creía natural enviar a los mendigos a galeras, encerrar a los locos en celdas, amontonar a los enfermos en los hospitales y colocar varios en un mismo lecho. Se era cruel con los acusados y con los condenados.

Los jueces sometían a tormento a los primeros para obligarles a hablar, los condenaban sin escrúpulo a suplicios horrendos.

Desde que se habían suprimido las galeras se enviaba a los hombres a presidio o se les obligaba a ejecutar trabajos superiores a sus fuerzas.



Se confiscaban los bienes de los condenados y sus familias quedaban en la miseria.

Esta dureza se señalaba por una costumbre general en todos los países, en todos los grados de la sociedad, la de castigar a golpes.

La costumbre de la schlague se ha conservado en los ejércitos austríacos hasta mediados del siglo XIX. Se castigaba con el látigo o con la cuerda a los marinos.

Se pegaba con disciplina, la palmeta o la férula a los niños en las escuelas, la costumbre se ha conservado en Inglaterra en el siglo XIX en los internados.

Los amos pegaban a sus criados, los maridos a sus mujeres, los padres a sus hijos.

Esta dureza, combinándose con el hábito de la desigualdad, hacía parecer legítima una organización social que reservaba a unos cuantos privilegiados todos los encantos de la vida y echaba todas las cargas sobre las clases inferiores.

Nadie se escandalizaba de hacer pagar todos los tributos a los más pobres, de no imponer el servicio militar más que a los campesinos, de obligar a los obreros a aceptar el salario que el patrono quería ofrecerles y de no permitirles el derecho de concertarse entre ellos.

El desprecio al sufrimiento de los demás se manifestaba por la indiferencia con respecto a los infortunios de todo género.

Se dejaba en el abandono a los enfermos, a los viejos, a los niños huérfanos, a los impedidos, a los soldados inválidos, casi no había instituciones destinadas a recogerlos.

En el xiglo XVIII unos cuantos hombres, a quienes chocaba esta dureza, empezaron a invocar el sentimiento de compasión. Fueron principalmente filósofos. Voltaire protestaba en nombre de la Humanidad contra la justicia penal de su época, Diderot y Rousseau pusieron de moda la «sensibilidad». Se protestó primero contra los suplicios crueles y el tormento.



Los gobernantes, discípulos de los filósofos, los abolieron en casi toda Europa.

Los americanos, en su Declaración de independencia de 1776, proclamaron que el hombre tiene «derecho a la persecución de ia felicidad» y que «todos los hombres han nacido iguales».

La igualdad entre los hombres tenía como consecuencia que toda persona es digna de consideración, y así se introdujo el respeto a la personalidad humana.

Esta idea nueva fue formulada en Francia durante la Revolución. En 1789, se adoptó primero la divisa Libertad, Igualdad, y a estas dos palabras se añadió más tarde Fraternidad, término que implica que los hombres deben ayudarse unos a otros, o al menos no tratar de hacerse sufrir.

El sentimiento de humanidad se propagó rápidamente en el siglo XIX, combatiendo sobre todo los usos que hacían sentir los más vivos sentimientos, la sujeción de la personal y la legislación penal.

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Monumento erigido en Ginebra en 1779 en memoria de Rousseau que simboliza su aporte a la moderna educación.

ABOLICIÓN DE LA ESCLAVITUD

La esclavitud, suprimida poco a poco entre cristianos, había sido restablecida primeramente en los países del Mediterráneo, sobre todo en España y en Italia, donde se compraban esclavos musulmanes, y aun cristianos vendidos por los turcos.

A partir del siglo XVI se empezó a llevar esclavos negros a los países cálidos, sobre todo a las colonias de América, para cultivar la caña de azúcar, el tabaco, el algodón.

Se formó toda una población de negros en las colonias de las Antillas, y en los Estados Unidos en la parte del Sur.

El movimiento para pedir la abolición de la esclavitud se inició en América.

Los cuáqueros practicaban la doctrina del Evangelio de que todos los hombres son hermanos, no admitían en ningún caso el empleo de la fuerza y condenábanla esclavitud.



Cuando fundaron la colonia de Pensilvania, emanciparon a sus esclavos negros.

Cuando Pensilvania llegó a ser un Estado, la Constitución declaró ubres a todos los negros que en lo porvenir nacieran en el Estado.

El movimiento continuó en Europa. En Inglaterra se fundó la «Sociedad de amigos de los negros» (1787).

En Francia, la Convención abolió la esclavitud en todas las colonias francesas y reconoció a todos los negros la cualidad de ciudadanos franceses; pero Napoleón restableció la esclavitud en las colonias.

Había causado conmoción en Europa la manera como se practicaba la trata de negros.

Los negreros de Europa iban a la costa de África a comprar los
cautivos, hombres y mujeres, que los reyezuelos negros les vendían por aguardiente, fusiles viejos, telas y cuentas de vidrio.

Los amontonaban en su barco, los encerraban en un entrepuente enrejado para evitar sublevaciones, apenas les daban de beber y de comer. Muchos negros morían en la travesía, los tiburones seguían a los barcos para devorar los cadáveres que se echaban al mar.

Los filántropos pedían que se pusiera fin a este comercio.

El Parlamento inglés prohibió primero la trata (1807). Los demás Estados en el Congreso de Viena (1815) se comprometieron a impedir el tráfico de negros. Se enviaron barcos de guerra a las costas de África para capturar a los negreros, y se ahorcaba a los que se tomaba.

La esclavitud fue abolida por el Parlamento de Inglaterra en las colonias inglesas en 1834, en Francia por el gobierno provisional en 1848.

Las restantes naciones de Europa que tenían esclavos en sus colonias siguieron este ejemplo. Fue suprimida en los Estados Unidos como consecuencia de la guerra de Secesión.

Las nuevas Repúblicas españolas de América la habían suprimido aún antes de mitad del siglo. (Río de la Plata: Asamblea del año XIII).

Se conservó más tiempo en las colonias portuguesas y en el Brasil. Fue abolida gradualmente en el Brasil, la abolición completa la firmó el emperador en 1888.

Ya no hay esclavos en ningún Estado de Europa o de América, ni en ninguna colonia europea.

En el resto del mundo la esclavitud es abolida a medida que un territorio pasa a ser dominado por un Estado europeo.

Así Francia, después de haber tomado posesión de Madagascar, ha abolido la esclavitud en la isla.

En los países cálidos donde los europeos no pueden trabajar, los grandes propietarios de plantaciones y de grandes empresas mineras se proporcionan todavía la mano de obra haciendo ir a contratados.

Estos trabajadores proceden sobre todo de China, de la India y de las islas de Oceanía, y con frecuencia se les da un nombre turco venido por la India inglesa, el de coolíes.

Estos contratos son a veces una forma disfrazada de esclavitud, no pudiendo los comprometidos volver a su país antes de la terminación de su contrato; pero al menos su sujeción no dura más que cierto tiempo y los gobiernos atienden a la forma en que son tratados.

Quedan todavía esclavos en los territorios negros del centro de África y en los Estados musulmanes, donde se les trata de ordinario como miembros de la familia.

Los mercaderes de esclavos musulmanes, para proporcionarse negros, siguen haciendo expediciones a África, pero los gobiernos europeos han hecho que se supriman casi en todas partes los mercados públicos de esclavos y organizado en África una vigilancia para impedir la trata en el interior.

ABOLICIÓN DE LA SERVIDUMBRE

La servidumbre, que era continuación de la esclavitud antigua, se había conservado durante toda la Edad Media en todos los países de Europa; una parte de los aldeanos eran siervos, descendientes de los esclavos antiguos.

La mayor parte habían sido libertados poco a poco, ya casi no quedaban en los Estados de Occidente en el siglo XVIII.

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En Francia no los había más que en algunas provincias del Este, y la servidumbre fue abolida, con los demás derechos feudales, en 1789.

Pero, en los países alemanes, sobre todo en Prusia al este del Elba, en Austria y en los territorios polacos, se había conservado una forma atenuada de servidumbre, llamada en alemán Hoerígkeit (dependencia).

El aldeano no tenía derecho a abandonar la tierra, el señor podía obligarle a ejecutar trabajo y disponer de sus hijos para el servicio de su castillo.

En todos los países de Alemania y de Italia los derechos señoriales fueron abolidos y los aldeanos declarados libres, a medida que el territorio fue ocupado por las tropas francesas.

En Prusia, la emancipación se hizo después de la derrota de Jena, cuando el gobierno prusiano reformó su sistema de administración; en Polonia, cuando se creó el gran ducado de Varsovia.

En el Imperio austríaco los últimos vestigios de la servidumbre, sobre todo la prestación personal, fueron abolidos durante la Revolución de 1848; en Austria por la Asamblea Constituyente; en Hungría por la Dieta.

El último Estado de Europa que ha conservado siervos ha sido Rusia. La emancipación de los siervos fue el acto más grande del reinado de Alejandro II y el principal acontecimiento de la historia de Rusia en el siglo XIX.

MEJORA DE LA LEGISLACIÓN PENAL

Hasta el siglo XVIII, todos los Estados de Europa habían conservado los suplicios imaginados para hacer sufrir a los condenados: el descuartizamiento, la rueda, la picota, la marca con hierro candente, los azotes. (Ver: Torturas Edad Media)

Todos, excepto Inglaterra, habían dejado establecerse un sistema de juicio muy desfavorable al acusado. En cuanto un individuo era preso, se le trataba como culpable.

Era encerrado en una prisión, muchas veces oscura e insana, donde los jueces podían dejarle indefinidamente, y sin permitirle ninguna comunicación con e! exterior.

Si no se confesaba culpable, los jueces podían someterse a tormento hasta que confesara.

No tenía abogado para su defensa. Los jueces resolvían según las declaraciones escritas y secretas. Sólo la sentencia era pública.

Sólo les territorios ingleses tenían otro régimen. Todas las causas se veían ante el jurado, todo el que era detenido había de ser llevado a presencia de un juez.

La causa era defendida por un abogado y la sentencia se dictaba por el jurado, no haciendo el juez más que presidir.

Estaba prohibido someter a tormento al acusado, y se ahorcaba a los condenados a muerte. Los colonos ingleses de América habían conservado el sistema inglés.

En el siglo XVIII suprimieron poco a poco las penas corporales, excepto para los esclavos.

Cuando se hicieron las Constituciones de los nuevos Estados, se incluyó en las Declaraciones de derechos «el derecho de ser juzgado prontamente por un jurado imparcial de doce hombres de la vecindad» y la prohibición de imponer «multas excesivas o castigos crueles».

En Europa, los filósofos pedían la reforma del derecho penal, y los partidarios del «despotismo ilustrado» habían abolido ya el tormento. Francia, durante la Revolución, adoptó los mismos principios que América.

La Declaración de derechos de 1789 dice: «La ley no debe establecer más que penas estricta y evidentemente necesarias».

Se abolieron, por tanto, todas las penas crueles. Un médico filántropo, Guillotin, hizo adoptar para las ejecuciones capitales la guillotina, que decapita sin hacer sufrir.

Para juzgar las causas criminales, se adoptó el sistema inglés del jurado.

El ejemplo de Francia fue seguido por los países vecinos.

Napoleón I restableció en el Código penal la marca y la argolla. Todo el que en sentencia resultaba culpable de asesinato era condenado a muerte, y las ejecuciones capitales eran frecuentes.

En Inglaterra se conservaban desde la Edad Media las leyes establecidas para aterrorizar a los ladrones, se podía ser ahorcado por el robo de una bolsa, por arrebatar un objeto de un escaparate, o aun por haberse dedicado a la caza furtiva.

Un diputado filántropo, Romilly, hizo una campaña en el Parlamento contra estas leyes crueles y logró (en 1823) la primera reforma que suprimió la pena de muerte para gran número de casos.

Otro filántropo se pasó la vida visitando las prisiones inglesas que se hallaban en un estado horrible.

En ellas se amontonaba en confusión a los condenados de todo género y de cualquier edad, incluso a los encarcelados por deudas. Acabó por lograr que se dejase de reunir en los mismos lugares a los condenados de todas clases.

Se empezó a considerar la pena, no ya como una expiación destinada a hacer sufrir, sino como un medio de mejorar al condenado, habituándole al trabajo.

Se empleó el «sistema celular», que consiste en aislar al condenado para preservarle del contacto con los demás criminales.

En Francia la opinión, ya más humana, se extrañaba de la dureza del Código penal.

Después de la Revolución de 1830, se abolió la argolla, la marca y la mano cortada, y se creó el sistema de las circunstancias atenuantes, que permite al jurado rebajar la pena fijada para un delito, manifestando la existencia de «circunstancias atenuantes».

El juez ya no está obligado a condenar a muerte ai acusado a quien se declara culpable de asesinato.

Desde entonces el número de sentencias de muerte ha disminuido mucho, se ha seguido la costumbre de indultar con más frecuencia, y las ejecuciones se han hecho mucho menos frecuentes.

Después de 1848, se ha abolido la pena de muerte en materia política, pero se ha conservado en caso de insurrección, por medio de los Consejos de guerra que pueden condenar al fusilamiento.

Los demás países han suavizado su legislación penal, como Francia, Italia y varios cantones suizos han abolido incluso la pena de muerte.

El mismo sentimiento de humanidad ha hecho suavizar los castigos en el ejército, la marina y las escuelas.

Se ha dejado de considerar el látigo, el palo, las disciplinas como procedimiento normal de corrección. Los castigos corporales han desaparecido en casi todos los países.

Sólo se conservan en los presidios y los batallones disciplinarios.

Fuente Consultada:HISTORIA UNIVERSAL ILUSTRADA Tomo 4 Charles Seignobos – Editorial Publinter Bs.As. Edad Contemporánea – Sistema Penal –

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