Curtiss P-40 Tigre Volador Aviones de la Segunda Guerra Mundial



Curtiss P-40 Tigre Volador: Aviones de la Segunda Guerra Mundial

CURTISS P—40:“TIGRE VOLADOR”

CURTISS P—40:“TIGRE VOLADOR” armas de la segunda guerra mundial

CURTISS P—40:“TIGRE VOLADOR”
La escuadrilla japonesa volaba en formación, a gran altura, con rumbo hacia su objetivo, en China. Eran doce aviones de bombardeo, protegidos por unas quince máquinas de caza. De pronto,. inesperadamente, cuatro manchas oscuras parecieron desprenderse de las nubes.

Cayeron velozmente sobre los bombarderos, sin dar tiempo a los cazas a intentar la defensa de los mismos. Uno, dos, tres bombarderos recibieron los impactos certeros de las ametralladoras de los atacantes. Instantes después, cuando los cazas japoneses se colocaban en posición y abrían a su vez el fuego, tres aviones de bombardeo ya estaban envueltos en llamas.

Los “Tigres Voladores” habían cumplido una misión más. Eran los Curtiss P-40. Uno de los aviones que recibió mayor atención por parte de los técnicos y atrajo sobre sí el interés popular, desde mucho antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial, fue el Curtiss P-40.

La razón era simple. a citada máquina estaba en servicio y combatía desde tiempo atrás, en la guerra china-japonesa, integrando las escuadrillas del Grupo voluntario Americano que enfrentaba a la aviación japonesa.

Los P-40 de estas escuadrillas fueron denominados “Tigres Voladores” y, para dar mayor realidad a su nombre, los pilotos de los mismos pintaron en las proas de las máquinas la conocida boca de tigre.

Aun en plena guerra mundial, y hasta 1943, los P-40 siguieron actuando en África, aunque ya no como cazas, pues habían sido ampliamente superados, sino como aparatos de ataque y bombardeo liviano.

Sus datos técnicos eran los siguientes:
Envergadura, 11.10 metros; largo, 9.30 metros. El motor era un Allison de 1.000 H.P., refrigerado por líquido. Estaba armado con dos ametralladoras de 12 mm., montadas sobre el motor, y dos ametralladoras de 0,3 pulgadas, montadas en las alas. El tren dé aterrizaje era retráctil, hacia atrás. Podía alcanzar una velocidad máxima de 525 Km. por hora, a 4.500 metros de altura. La altura máxima alcanzable era de 9.000 metros.

En el transcurso de la guerra se construyeron más de 14.000 Curtiss P-40. Muchos de ellos fueron entregados a los británicos, quienes le dieron el apelativo de “Tomahawk” y los utilizaron con gran éxito como cazabombarderos.



Las escuadrillas de los “Tigres Voladores” en China, comandadas por el general Claire Chennau It, derribaron entre 1941 y 1942, más de 200 aviones japoneses cifra que atestigua la eficacia del P-40 como avión de combate. Pese a su inferioridad en velocidad y capacidad de maniobra frente a los Zero nipones, los P-40, tripulados por pilotos hábiles y decididos, eran un arma temible y mortífera.

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