Siete Nuevas Maravillas del Mundo Moderno 7 Maravillas Actuales Siglo XX






Siete Nuevas Maravillas del Mundo Moderno

Luego de meses de espera, y en una ceremonia similar a los festejos de los juegos olímpicos, se anunciaron las Siete Maravillas del Mundo Moderno. La votación que determinó las construcciones elegidas contó con casi 100 mil votos de habitantes de todo el planeta y aquí hacemos un repaso de estos siete lugares del mundo que hoy más que nunca son un excelente destino turístico.

El aventurero, aviador y productor de documentales que lanzó la idea de las nuevas 7 maravillas en 1999, quería reemplazar la lista que dieron a conocer los historiadores y poetas griegos unos 200 años antes de Cristo, cuyos monumentos, a excepción de las pirámides de Giza fueron destruidos en su mayoría por cataclismos.

El aventurero suizo Bernard Weber, principal impulsor de las Siete Nuevas Maravillas

Eran el faro de Alejandría, el templo de Artemisa, la estatua de Zeus, el Coloso de Rodas, los jardines colgantes de Babilonia y el Mausoleo de Halicarnaso.  En el espectáculo organizado para revelar los resultados de la votación se proyectaron vídeos de las maravillas antiguas y modernas en pantallas gigantes rodeadas de haces de láser y efectos holográficos que presenciaron cerca de 40.000 espectadores.

UN POCO DE HISTORIA…

Qué es una maravilla del mundo? No hay explicación suficiente para definir con exactitud este concepto. Todas las definiciones se basan en la famosa lista de las siete maravillas del mundo de la antigüedad y afirman: hace más de dos mil años, esos monumentos, a causa de su grandeza y suntuosidad fueron considerados las obras más asombrosas, sensacionales, hermosas, admirables y grandiosas creadas por el hombre.

Los griegos, autores de esta primera lista con las pirámides de Gizeh, los jardines colgantes de Babilonia, el templo de Artemisa en Efeso, el mausoleo de Halicarnaso, el coloso de Rodas, el faro de Alejandría y la estatua de Zeus en Olimpia, no eran tan ambiciosos como para hablar de “maravillas del mundo”. Ellos los consideraban los máximos logros de su época, simplemente “Ta hepta theamata“, que no significa más que “las siete cosas dignas de verse”.

Sólo la mentalidad de la edad media las convirtió en “maravillas del mundo”. Siguiendo el ejemplo griego, se ha intentado muchas veces situar logros actuales en sustitución de las ruinosas maravillas de la antigüedad. Así surgió en el año 448 una lista de las maravillas de la ciudad de Roma. Contenía las cloacas, los acueductos, el Coliseo, el Odeón, el foro de Trajano, las termas y la colina del Janículo.

Por las mismas fechas apareció una lista de las siete iglesias más importantes de Roma, cuya visita era obligada para cuantos peregrinaban a Roma. En la época de los viajeros, descubridores y conquistadores comenzó a ampliarse la panorámica de Europa. Infatigables descubridores hablaban de palacios dorados, murallas ciclópeas y templos gigantescos en países lejanos. Así se reunió en el siglo XVII la primera lista (nueva) de las “maravillas del mundo”.

Abarcaba la Torre de Porcelana en Nanking, la Muralla China, la Iglesia de Santa Sofía en Estambul, la torre inclinada de Pisa, las catacumbas de Alejandría, el Coliseo de Roma y los monolitos de Stonehenge. Desde aquí puedes conocer las últimas siete maravillas del mundo moderno.

Aún tuvieron que pasar bastantes años para que los hombres se dieran cuenta de que, en el ancho mundo, había más de siete obras admirables de ver. Dos fenómenos colaboraron a ampliar el campo: las comunicaciones y el periodismo. Al irse haciendo más fácil el viajar por países lejanos, con mayor rapidez, se divulgaba cuanto era digno de visitarse. El creador de la agencia de viajes, el inglés Thomas Cook, tuvo gran acierto al llevar sus primeros .grupos de turistas a admirar las maravillas del mundo.

Desde los más fascinantes prodigios de la Naturaleza, hasta las más espectaculares realizaciones del hombre.
Propagó sistemáticamente estos viajes colectivos a lugares destacados. Y, como consideró excesivamente peligroso para sus clientes la ascensión al Vesubio a pie, mandó construir un funicular cremallera que resultó un gran negocio. No habiendo ningún medio regular de transporte por el Nilo hasta los templos de Abu Simbel, Cook organizó una línea de vapores.

Los dibujos, los relatos de viaje, la fotografía y más tarde el cine y la televisión, hicieron populares las maravillas de la arquitectura y de la Naturaleza. El barco y el avión pusieron estas maravillas del mundo al alcance de la mano. ¿Fueron por ello menos maravillosas? No. Al contrario: su número aumentaba día a día. Ernst von Hesse-Wartegg, que pasó treinta años de su vida visitando las incontables maravillas del mundo, describió, a principios de siglo, en una obra de dos volúmenes, setecientas maravillas, en lugar de las siete clásicas. Y aún se dejó más de una, que no se descubrió hasta después de su muerte.

El concepto de maravilla del mundo ha cambiado. Naturalmente se podría limitar su número a las siete tradicionales, como se hizo hace poco en una encuesta. Resultó entonces una lista con las siguientes maravillas actuales: Santa Sofía de Estambul, el puente de Golden Gate en San Francisco, la acrópolis de Atenas, la torre Eiffel de París, la Gran Muralla de China, Brasilia, el Taj Mahal en Agrá. Pero esta limitación, en la que no se descubre motivo alguno, ¿no da una imagen falsa?


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Estos fascículos amplían el ámbito de observación. El mundo se ha hecho más pequeño, el número de las maravillas, sobre todo en el terreno de las grandiosas obras de la técnica, crece de año en año. De entre ellas se han elegido las 60 más asombrosas, bellas y grandiosas. Han colaborado en la selección especialistas conocedores de los respectivos temas y países y fotógrafos de todo el mundo. Se ha estudiado, elegido y eliminado con sistema y conocimiento de causa.

De este modo ha surgido una panorámica actual de las maravillas del mundo, que abarca desde las pirámides de Egipto hasta la metrópolis planificada de Brasilia, desde el Machu Picchu a las cataratas del Niágara y desde el Taj Mahal a Cabo Kennedy. Esta selección no pretende ser calificada de infalible. La opinión de otros especialistas acaso hubiera sido diferente, pues, al fin y al cabo, una regla definitiva de “maravillas del mundo” no ha existido ni existirá jamás; para ello el mundo es demasiado variado y fugaz, demasiado bello y maravilloso.

Hoy presentamos aquí las últimas maravillas, elegidas según indicamos al comienzo de la lectura de esta pagina.





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