El Circo La Familia Podesta Biografía Cultura en el Regimen Oligarquico



El Circo La Familia Podesta
La Cultura Durante el Régimen Oligárquico

La familia Podestá

Su génesis inmediata parte de Pedro Podestá y de María Teresa Torterolo, un muchacho y una joven. genoveses que se conocieron en Montevideo y se casaron. La lucha por la vida los trajo a Buenos Aires; se establecieron con un almacén en el barrio de San Telmo y tuvieron sus dos primeros hijos, Luís y Jerónimo.

Pero corría el año 1851 y el tambaleante gobierno rosista había hecho circular el rumor de que sí Urquiza entraba en la ciudad iba a degollar a todos los gringos.

El temor hizo que el matrimonio regresara precipitadamente a Montevideo, donde la prole aumentó con Pedro, José Juan (Pepe), Juan José, Graciana, Antonio, Amadea y Pablo Cecilio: la robusta pareja de comerciantes no suponía que había alumbrado la vida, la presencia y el vuelo del futuro teatro del sur del continente.

En el cuarto hijo, Pepe, se despertó la pasión por el circo, originada por las representaciones a las que la suerte le había permitido asistir. Cuenta en sus memorias que convenció a sus hermanos mayores y menores para que practicaran bajo su dirección las pruebas que habían visto.

Como el intuitivo conductor tenía genio y el improvisado elenco buenas condiciones, pronto fundaron su propio circo, encabezado, naturalmente, por el adolescente Pepe.

Graciana se casó con Alejandro Scotti, también empresario circense y descollante acróbata. Así nació el elenco Podestá-Scotti, que llegó a gozar de bastante notoriedad dentro de la modestia endémica del circo criollo.

La eterna cabalgata los encontró en 1884 trabajando en Buenos Aires, en el circo Humberto Primo, situado en Moreno y Ceballos, en la actual esquina del Departamento de Policía metropolitano. Pepe, además de integrar con sus hermanos José y Pablo un trío de trapecistas anunciado como Los cóndores del trapecio, había creado un personaje, Pepino el 88, payaso desenfadado que hacía virulentos chistes sobre temas de actualidad. Quiso la suerte que en una zona más céntrica, en el lujoso teatro Políteama Argentino, actuara por entonces el circo internacional de los hermanos Carlo.

En esa época, los grandes circos dividían sus funciones en dos partes. En la primera exhibían los números clásicos; en la segunda representaban una pantomima, basada en temas exóticos y de acción sostenida, con gran despliegue de escenografía y vestuario. Algunos títulos pueden dar idea de sus argumentos: Los brigantes de Calabría, Los bandidos de Sierra Morena, Garibaldi en Aspromonte, Una noche en Pekín.

Para cerrar la exitosa temporada de 1884, los Carlo quisieron homenajear a ese leal público porteño que tanto los favoreciera mostrándole una secuencia de color local. El folletín de Gutiérrez, Juan Moreira, reunía las condiciones necesarias; había probado su atractivo masivo y permitía un espectáculo emocionante. Conversaron con Gutiérrez y éste aceptó la idea entusiasmado; hasta se ofreció para realizar él mismo el traspaso al mimodrama. Pero puso una condición: que el personaje central fuese animado por un criollo verdadero, temiendo que el protagonista ostentase rubias guedejas y brillantes lentejuelas.



Dada la dificultad de conseguir actores nativos, los Carlo comenzaron a recorrer los circos. Así descubrieron a Pepino el 88, con el incuestionable oficio que día a día demostraba en las arenas del Humberto Primo. Como refuerzo del criollaje, toda la compañía de los Podestá fue incorporada a la empresa de los Carlo para las trece funciones que comenzaron el 2 de julio. Por primera vez tuvieron a su servicio las instalaciones de un gran teatro.

Terminada la temporada, la familia siguió a los Carlo hasta Brasil. Después, volvió a deambular por las inmensidades argentinas y uruguayas. En 1886, actuando con suerte esquiva en Arrecifes, provincia de Buenos Aires, alguien, tal vez por hambre, propuso incorporar una segunda parte con aquel Juan Moreira del Politeama. No era mala idea: entre todos fueron repasando los borrosos movimientos de la puesta.

A pesar de la improvisación del estreno, la novedad gustó al ingenuo auditorio. Un vecino de la zona, el francés León Beaupuy, se acercó a Pepe después de una función y le pidió que le aclarara algunos movimientos que no había entendido. «Si hablaran, —explicó— todo sería más claro.» El auténtico hombre de teatro que latía en el payaso se despertó. Sin pensarlo así, Beaupuy le había dado la idea de que su compañía utilizara uno de los elementos fundamentales del ejercicio dramático: la palabra. Y allí, sin más, Podestá se puso a escribir un libreto, al que agregó diálogos tomados literalmente del texto de Gutiérrez: el 10 de abril debutó en Chivilcoy con sus hermanos y sobrinos, haciendo todos uso —y tal vez abuso— de sus voces.

Pasarían cuatro años de giras interrumpidas, durante los cuales la obra se fue asentando, con agregados de nuevas escenas, de nuevos personajes —el de Cocoliche, por ejemplo—, de bailes, canciones y payadas, en las que a veces intervenía el moreno Gabino Ezeiza, »bardo errante y vagabundo que iba con su guitarra de rancho en rancho y de pulpería en pulpería, glosando los acontecimientos más notables, recordando los altos hechos de los hombres ilustres, llevando a todas partes las palpitaciones del alma nacional», según el comentarista Francisco Pi y Suñer. En esa práctica constante, los nuevos actores alcanzarían un buen dominio del oficio. Distraer con la triste condición del gaucho ya les era fácil rutina cuando se presentaron ante el público porteño en el año 1890.

CRÓNICA DE LA ÉPOCA: En noviembre de 1879, Eduardo Gutiérrez publicó Antonio Larrea, un folletín sobre un bandido español que operaba en Buenos Aires. Y también ha comenzado a publicar una novela por entregas titulada La Vida vida de Juan Moreirá.

Este escritor nació en la ciua dad de Buenos Aires el 15 de julio de 1851. Es sobrino del escritor Bartolomé Hidalgo. A los 15 años comenzó a trabajar en el diario La Nación Argentina, con el seudónimo de Benigno Pinchuleta, haciendo una columna ligera de humor. A los 19 años se produjo su ingreso al fuerte sureño General Paz, participando en algunas batallas contra las fuerzas del cacique Namuncurá. Su experiencia militar duró diez años, durante los cuales conoció de cerca la vida y las miserias de la población rural y los abusos de las autoridades, que a los condenados por “vagos” o “malentretenidos” les daban a elegir entre ingresar como peones a una estancia o ser-vir en la frontera como soldados.

Aunque no completó sus estudios, es un autodidacta que ha aprendido a hablar inglés, francés, italiano, alemán, portugués y vascuence por su propia iniciativa. Los protago nistas de sus nov las son gauchos que han mata do en “buena” y “mala” ley, que han tenido escenas de pelea y de sangre contra la autoridad, perseguidos, y por eso mismo son admirados por el paisanaje. Por otro lado, al describir a las personas que representan el poder, Gutiérrez destaca sus vicios y arbitrariedades, lo que ya era conocido y resistido por la población rural.

BIOGRAFÍA DE LA FAMILIA PODESTÁ:

Podestá, Alberto
CANTOR. SAN JUAN, 1926
Llegó desde su provincia a buscar suerte en Buenos Aires y al poco tiempo, en 1939, debutaba en el ca-baré Singapur, que quedaba en Corrientes y Montevideo, con Miguel Caló. Se convirtió, siendo muy joven, en uno de los intérpretes más destacados de la época de oro del tango. Fue la voz de las típicas de Carlos Di Sarli, Francini y Pontier y de Pedro Láurenz. Intérprete emblemático de “Alma de bohemio”, grabó numerosos discos y aunque la década de su esplendor transcurrió en los años cuarenta y cincuenta, cuando los lugares más reconocidos eran el Nacional, el Marzotto, La Armonía, Tango Bar y las confiterías bailables Picadilly, Sans Souci y Montecarlo, jamás dejó de cantar en diversos reductos tangueros de Buenos Aires.

Podestá, Blanca
ACTRIZ.
LA PLATA, BS. AS., 1889-1967
Era hija de Jerónimo Podestá. Apareció por primera vez en un teatro cuando tenía seis años, en el entonces Olimpia platense, que luego adoptó el nombre de Coliseo Podestá. Gran figura del teatro nacional, fue cabeza de una prestigiosa compañía y llegó a representar a unos 500 personajes. Los críticos destacaban su voz áspera, sus arranques temperamentales y su imponencia física. Estrenó obras de Enrique García Velloso, Florencio Sánchez (M’ hijo el dotor), y de Roberto J. Payró (Sobre las ruinas y Marco Severt).

Si la primera generación de los Podestá se había destacado dando a conocer a autores nacionales que escribían sobre asunros locales, Blanca fue una de las primeras en introducir autores extranjeros como Bernard Shaw, Oscar Wilde y León Tolstoi. Comenzó integrando la compañía de su padre, en su adolescencia pasó a la de su tío Pablo y finalmente organizó la suya propia y se convirtió en maestra de grandes actores. En su homenaje, el teatro ubicado en Corrientes 1383 de la Capital Federal lleva su nombre.



Podestá Jerónimo
ACTOR. BS. AS-, 1851-1923
Uno de los líderes de la familia Podestá. Construyó el teatro Nacional de la calle Corrientes en 1906. Fue quien impulsó a la fama a Florencio Sánchez estrenando en 1903 su obra clásica M’ hijo el dotor, y al año siguiente Canillita, Cédulas de San Juan y Nuestros hijos en 1907. Entre los autores que representó figuran Enrique García Velloso, Nicolás Granada, Ezequiel Soria y Gregorio de Laferrére, de quien estrenó ¡Jettatorel en 1905 y al año siguiente Locos de verano.

En 1904 estrenó el drama rural de Roberto Payró Sobre las ruinas y Marcos Severi, El gran circo de Jerónimo duró hasta 1913, año en que se retiró de la escena. Sus hijos fueron importanres actores y cantores, entre ellos se destacan especialmente María, cantante y actriz; Blanca, actriz; Arturo y Ana, ambos actores. Era hermano de Pablo, Pepe, Juan y Antonio, el autor del conocido “Pericón por María”.

Podestá José “Pepe”
ACTOR.
MONTEVIDEO, URUGUAY, 1858-LA PLATA, BS.AS., 1937
Fue junto a sus hermanos uno de los fundadores del teatro Nacional y el primero de todos en alcanzar el fervor del público. Los Podestá invirtieron tiempo y dinero en el negocio del teatro, en sorprender al público con nuevos recursos y en presentarle obras de interés nacional escritas por autores criollos. Uno de los grandes escenarios de este primer teatro fue el circo y luego el teatro que Jerónimo había ayudado a construir y que luego Pepe compró a sus hermanos.

Para amortizar esa deuda trabajó en circos que ambulaban por la provincia con su famoso personaje Pepino el 88, creado en 1881, hasta que formó su propia compañía, en la que participaron muchos de sus familiares, convirtiéndose en el pionero del teatro rioplatense. Pepino el 88 hablaba y cantaba, decía versos sentenciosos, criticaba a los gobiernos, aludía a los negociados y a las especulaciones que derivaron en la crisis de los ’90 sin dejar de incorporar referencias picaras sobre el amor y las mujeres.

Una muestra de su ironía política en escena son aquellos versos en que repetía una frase que andaba por entonces en las calles: “Cómo está la situación”: “Jamás se ha visto, señores,/aquilismo tan tremendo/como el que vamos sufriendo/y aflige a esta población./Jamás se ha visto tal crisis/de reales conocimientos/y exclamar entre lamentos/¡Cómo está la situación!”.

En 1909, después de que Pablo formara compañía propia, como empresario comenzó a tener inconvenientes con los autores teatrales que le reclamaban el 10 por ciento en materia de derechos —problema que tanto Pablo como Jerónimo reconocieron inmediatamente-. Como actor, encarnó a los personajes de Juan Cuello, Santos Vega y Cornelio Saavedra, entre otros.

Las obras más memorables de su compañía fueron: Política casera (Ezequiel Soria), Abajo la careta (Enrique Buttaro), Jesús Nazareno (García Velloso), La piedra del escándalo (Martín Coronado) y Al campo (Nicolás Granada).

Podestá María:
ACTRIZ. CANTANTE.
MONTEVIDEO, URUGUAY, 1885-BS.AS., 1S54
Hija de Jerónimo Podestá, se inició en la compañía circense de su padre y demás parientes e intervino en la primera versión de Juan Moreira y posteriormente en Calandria, de Marti-niano Leguizamón. La llamaban “La rubia cantora”, porque solía ser la encargada de cantar las canciones en las puestas, siempre acompañándose con su guitarra. Se retiró muy pronto de la escena, en cuanto se casó, en 1903.

Podestá, María Esther
ACTRIZ. BS. AS., 1896-1983
A los 4 años debutó en el circo de su familia como cancionista criolla. En 1913 estrenó la versión española de la comedia de Cario Goldoni, Cosí va il mondo, bimba mia. Desde entonces actuó en todas las temporadas teatrales. Después de pasar por la compañía de su abuelo Jerónimo Podestá, pasó a la de la actriz española Rosario Pino, que actuaba en el teatro Odeón.

Estrenó obras de varios autores nacionales y desde que se casó con el actor Segundo Pomar se dedicó a la comedia, el saínete y la revista. Recorrió Latinoamérica con sus espectáculos y recibió numerosos premios por su labor teatral. Distinguida cantante de tangos, fue quien estrenó en 1920 “Milonguita”, de Samuel Linning y Enrique Delfino. En cine realizó más de 70 películas, la primera de las cuales fue Bajo el sol de la pampa (1916) y la última Crecer de golpe (1977).

Podestá, Pablo
ACTOR. MONTEVIDEO, URUGUAY, 1875-1923
Integrante de la familia de artistas fundadora del teatro Nacional. Fue el hijo menor de Pedro Podestá y María Torterolo, dos inmigrantes genoveses que en la época de Juan Manuel de Rosas se trasladaron a Uruguay. Tuvieron nueve hijos y casi todos ellos, incluida su descendencia, se dedicaron al teatro. Era hermano de Pepe, Jerónimo, Antonio y Juan Podestá.

Fue artista de circo hasta que una grave caída lo obligó a dedicarse a la pantomima. Debutó el 10 de abril de 1886 acompañando a la troupe familiar en el estreno del drama criollo hablado Juan Moreira, cuyo éxito hizo famosos a los miembros de la familia y que se ha considerado como el punto de partida de un teatro nacional. Los Podestá hicieron un teatro que reflejaba a la gente que se identificaba con Juan Moreira y que no accedía al teatro “culto”, era la gente que iba al circo. Primero veían la versión circense y luego la función de teatro. La primera versión de esta obra de Eduardo Gutiérrez fue presentada por los Podestá como pantomima y luego como teatro hablado.

Pablo fue el exponente más depurado dentro de esta familia de actores. Desde su adolescencia demostró un temperamento poco común, que más tarde llegaría a impresionar al público con miradas diabólicas, gestos y personificaciones asombrosas y electrizantes. Hasta 1906 actuó con sus hermanos en el teatro Apolo, estrenando obras tales como Barranca abajo y En familia, de Gregorio de Laferrére, o La piedra del escándalo, de Martín Coronado. De sus 47 años de vida pasó 38 entre el circo y el teatro.

Cuando formó su propia compañía se transformó en el mejor intérprete de Florencio Sánchez y compartió escenario con Orfilia Rico, Florencio Parravicini, Angelina Pagano y Luis Arata. Tocaba varios instrumentos, entre ellos la guitarra, y solía payar en los espectáculos. Además era un habilidoso escultor, realizó diversos bustos de actrices de la época, como el de una casi adolescente Eva Franco.

elogios importantes para la mujer

Compuso varios motivos para obras de la época, como los versos de Martín Coronado que se cantan en La piedra del escándalo. Murió internado en un sanatorio para enfermos mentales, soñando que sería presidente de la República.

Fuente Consultada:
HISTORIA Argentina y El Mundo Contemporáneo
e Historia De La Argentina – Crónica –
El Bicentenario Fasc. N° 4 Período 1860 – 1879
Diccionario de los Argentinos Hombres y Mujeres del Siglo XX Editorial Pagina 12 – Fasc. Nº 37 – Letra P

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