Biografía de Deheza Román Antonio General del Ejército



Biografía de Deheza Román Antonio – General del Ejército

Nació en la ciudad de Córdoba el 29 de abril de 1791, siendo sus padres D. Enrique Deheza y doña María Trinidad Millán y de la Hoz. En el año 1810 el joven Deheza desempeñaba ya una comisión importante que le confiara el Cabildo de aquella Capital, y que fue la de conducir pliegos a la división que mandaba el general Antonio González Balcarce, en momentos en que se aproximaba el ejército del general Ortiz de Ocampo, gesto tanto más digno de tenerse en consideración si se piensa que era la primera vez que se lanzaba a través del enemigo y del desierto, para servir a su Patria.

general ramon deheza

El 3 de diciembre de 1810 se incorporó como subteniente al batallón de Nacionales de Córdoba, y el 12 de enero de 1811, con el mismo grado, al Regimiento Granaderos de Infantería, donde el 10 de marzo de 1813 era teniente de dicho cuerpo; el 30 de diciembre de este mismo año era reconocido como teniente IV de las Compañías sueltas de Línea, formando parte del Cuerpo Auxiliar de las Provincias Unidas, denominado batallón de «Auxiliares de Chile», con cuyos primeros grupos había partido Deheza de su ciudad natal el 15 de junio de 1813, con dirección a Mendoza, donde completada la fuerza, atravesaron la Cordillera bajo el comando efectivo del sargento mayor Juan Gregorio de Las Heras, pero estando a las órdenes del coronel Marcos Balcarce.

Los patriotas chilenos se hallaban en aquel entonces amenazados por la invasión de un poderoso ejército realista, procedente del Perú: en Cucha-Cucha, el 22 de febrero de 1814, el teniente Deheza recibió su bautismo de fuego, siendo promovido a teniente 1º por el calor demostrado en el contraataque que decidió la suerte de aquella acción tan reñida, en la cual los Auxiliares tuvieron rol descollante; recibiendo también el escudo celeste y blanco, bordado con hilo de plata, acordado a los vencedores.

En el combate del Membrillar, el 20 de marzo del mismo año, Deheza hizo una salida de las trincheras y rechazó a la bayoneta una columna enemiga que se aproximaba a forzarlas. Se halló en el incendio de una parte del Parque del Ejército sobre el Achigüeno, en marzo del mismo año, contribuyendo con su energía a conservar el orden en la tropa.

En el paso del Maule que defendían los enemigos, el día 2 del mes siguiente, llenó su puesto, forzándolo con energía y entusiasmo; al mismo tiempo que sostuvo el ataque de los adversarios, en Tres Montes, el 4 de abril. Para forzar el paso del río Claros, de que se habían apoderado los enemigos, fue destinado con todo su cuerpo, lo que ejecutó con la prontitud y sangre fría que siempre reveló en todas las acciones de guerra.

Se halló en el combate de la Hacienda de Quecherenguas, el 8 de abril, donde se condujo con bizarría; mereciendo por tan distinguido comportamiento ser propuesto para el grado de capitán de la la. compañía de los Auxiliares el 11 de mayo de 1814, cuyos despachos le fueron extendidos por la Junta de Chile el 3 de junio del mismo año.

Después del desastre de Rancagua, el 2 de octubre de aquel año, cuando los restos del ejército chileno derrotado huían a través de las fragosidades del macizo andino, en demanda del hospitalario suelo argentino, le cupo al valiente capitán Deheza la misión honrosa de proteger, colocado con su compañía en la extrema retaguardia, la retirada de los vencidos, y por cierto que cumplió esta misión tan honrosa como peligrosa, con toda decisión y valor: «y últimamente, dice el general Las Heras en un informe del 25 de julio de 1850, al retirarse la División de este país (se refiere a los Auxiliares), en el año 1814, después de haberse apoderado Osorio de él, se batió en la Cordillera con una división enemiga de doble fuerza que la suya, para proteger la emigración que pasaba la Cordillera».

Sobre la base de los «Auxiliares de Chile», el teniente coronel Las Heras recibió encargo del general San Martín de organizar el regimiento 11 de Infantería, del cual formó parte Deheza como capitán de la 4a. compañía desde el 24 de diciembre de 1814; cuerpo que fue uno de los componentes del Ejército de los Andes.

Formando parte de la columna del coronel Las Heras, el capitán Deheza rompió la marcha de Mendoza el 19 de enero de 1817, para atravesar la Cordillera por el paso de Uspallata y en los primeros días del mes siguiente asistió a los encuentros de los Potrerillos y de la Guardia Vieja.



En la batalla de Chacabuco, el 12 de febrero, el capitán Deheza se contó entre los más valerosos. Inmediatamente el general vencedor destacó una división de las tres armas, compuesta por 1.000 hombres, al mando de Las Heras, para operar contra los realistas en el Sur de Chile; Deheza formó parte de ella, y consagró su reputación de soldado valiente y arrojado en el combate de Curapaligüe, el 4 de abril; en el del Cerro del Gavilán, el 5 de mayo; y en la toma de los fuertes de Arauco, el 26 de este último mes.

En la segunda de las acciones nombradas, Deheza con la 4a. compañía  de los Andes, apoyada por el escuadrón de Granaderos a Caballo que mandaba el sargento mayor Manuel Medina, consiguió desalojar a los realistas hasta las faldas del Cerro de Chepe, de donde no les permitieron descender, y mediante el envío de nuevas fuerzas sobre aquel punto, se logró la decisión del combate. En el terrible asalto a la plaza fortificada de Talcahuano, en la madrugada del 6 de diciembre de 1817.

Deheza formó parte de la columna principal de ataque, bajo las órdenes del intrépido coronel Las Heras, la cual llegó hasta las murallas de la fortaleza: pero el fracaso del plan operativo en otros puntos, obligó a retroceder a todas las fuerzas atacantes, no sin que los laureles de la gloria coronasen las armas de aquel bravo Coronel, que jugó el rol preponderante en la operación, audaz y arriesgada, en la que perdió cerca de 500 hombres entre muertos y heridos, pertenecientes a su columna de ataque.

Reorganizado el Ejército Unido en Chimbarongo, el 12 de marzo de 1818, el capitán Deheza formó parte del mismo, bajo las órdenes de Las Heras, siendo el 11 de Infantería uno de los cuerpos de la División mandada por el general Hilarión de la Quintana. En la acción sorpresiva de Cancha Rayada, Deheza jugó un rol destacado en medio de la dispersión de los patriotas, concurriendo en apoyo del puesto avanzado de su regimiento, logrando su objetivo; y en la retirada mantuvo inquebrantable la disciplina de la tropa puesta a sus inmediatas órdenes.

El 5 de abril, en los llanos de Maipú, perteneció al ala derecha patriota, mandando su compañía, con la cual se batió bizarramente, por lo cual el general San Martín lo propuso para el grado de sargento mayor, cuyos despachos le fueron extendidos por el Supremo Director Pueyrredón el 13 de mayo de 1818, pero con antigüedad del 15 de abril de igual año.

El 12 de abril de 1820 le fue conferida la efectividad de su jerarquía, en el 11 de infantería; y en 20 de agosto del mismo año se embarcó en Valparaíso formando parte del Ejército Libertador del Perú; desembarcando en la playa de Pisco, el 8 de septiembre, y el 11  de este mismo mes, el 11 de los Andes se ponía en marcha para tomar parte en la campaña a la Sierra, a las órdenes del general Juan Antonio Alvarez de Arenales.

El 6 de octubre ocupaban la ciudad de lea, por abandono que hizo de la misma el marqués de Quimper, y después se apoderaban de ais ciudades de Huamanga, Jauja y Tarma. Finalmente, el 6 de diciembre de 1820, en el Cerro de Pasco, Arenales destruía las fuerzas del brigadier O’Reilly, y en el parte, refiriéndose a Deheza, el General vencedor expresa: «a su brillante comportamiento en la «batalla de Pasco se debió la victoria».

En ella, el caballo que montaba Deheza recibió una herida de lanza y otra de bayoneta, y por su bizarría, este último fue premiado con la medalla de oro acordada por el general San Martín y con los galones de teniente coronel otorgados «sobre el campo de batalla».

Posteriormente se halló en el sitio del Callao desde julio a septiembre de 1821, bajo las órdenes del general Las Heras. Concurrió a la defensa de Lima, el 3 de septiembre del mismo año, cuando la invasión de Canterac, participando en la persecución de éste hasta el 25 de igual mes, asistiendo también a la ocupación del Callao, al rendir los castillejos el general La Mar, el 21 del mismo mes y año.

El 8 de octubre de 1821 fue ascendido a coronel graduado y el 12 de enero del año siguiente le fueotorgada por el Protector del Perú la «Orden del Sol».



Retirado el insigne general San Martín de la escena político-militar, en septiembre de 1822, el coronel Deheza tomó parte en la famosa campaña a Puertos Intermedios a las órdenes del general Alvarado, batiéndose con su acostumbrado denuedo en las desgraciadas batallas de Torata y Moquehua (19 y 21 de enero de 1823), donde las fuerzas expedicionarias sufrieron pérdidas inmensas, ya que en ambas acciones tuvieron alrededor de 2200 bajas sobre un total de 3800 hombres que constituían el ejército de Alvarado al abrir la campaña.

Los menguados restos de las valientes tropas patriotas pudieron embarcarse sin mayores tropiezos en el puerto de lio, con destino al Callao, gracias a las repetidas cargas del glorioso coronel D. Juan Lavalle, con sus famosos Granaderos a Caballo, frenando la persecución enemiga.

Deheza recibió la efectividad de coronel el 15 de septiembre de 1822 y revistó en el glorioso cuerpo en que se había formado, 11 de los Andes, hasta el 24 de junio de 1823, fecha en que dejó de pertenecer al mismo y al ejército de los Andes que mandaba el general Cirilo Correa, por haberse embarcado en el Callao con el ejército del general Sucre para la campaña de Arica, el 20 de julio.

Tocaron en la travesía en el puerto de Chala, donde había desembarcado el general Miller con una división patriota, entrevistándose en aquel punto ambos Generales. Finalmente, el ejército de Sucre desembarcó en Quilca, avanzando el 28 de agosto al valle de Vitor y entrando el día 30 en la ciudad de Arequipa, de la que se retiró el coronel realista Ramírez, que la guarnecía, con 600 infantes y 200 jinetes, no sin haber sostenido un fuerte tiroteo con la partida patriota avanzada, al mando del bizarro comandante argentino D. Manuel Isidoro Suárez.

El 3 de octubre, el general Sucre fue a Moquehua, a tener una entrevista con el general Santa Cruz que había sostenido contra los realistas la batalla de ezpita, y con Gamarra, regresando el primero a Arequipa el día 8 del mismo mes y al siguiente, salió con su ejército de esta ciudad, ante la aproximación de Carratalá con 3000 hombres, en dirección al puerto de Quilca, donde Sucre iba a esperar la expedición que debía llegar a Chile al mando del general Pinto, y no habiendo aparecido ésta, se dirigieron al puerto de Pisco, a donde llegaron y supieron que la división chilena había desembarcado en Arica, y que habiendo sido informada de haberse dado a la vela para abajo, el ejército de Sucre, degollaron 400 caballos y regresaron para Chile.

Ante esta noticia, los generales Sucre, Lara y Alvarado, Jefe del E. M. este último, se embarcaron en Quilca y se dieron a la vela para el Callao. (Cuando el ejército del primero salió de Arequipa, sus habitantes le arrojaban agua callente desde balcones y ventanas, en medio de repiques de campanas).

Deheza hizo la campaña de la Sierra con Bolívar , y en 1824, después de la pérdida del Callao, a causa de la sublevación encabezada por los sargentos Moyano y Oliva, el Libertador lo nombró comandante general de las provincias de Huasco, Chiri y Canta, con facultades para levantar todas las fuerzas posibles y hostilizar a los españoles que ocupaban a Lima, cargo aquél que ejerció hasta que se abrió la campaña en mayo de 1824, intervalo en el cual se halló en algunos encuentros parciales con los realistas.

Deheza asistió a la batalla de Junín, el 6 de agosto de aquel año, por la que recibió un escudo encarnado bordado de hilo de oro; participando, igualmente en la jornada de Ayacucho, el 9 de diciembre, que terminó con el poderío español en América, y por la que fue condecorado con la medalla discernida por Bolívar. Deheza mandó la reserva de la izquierda patriota en Ayacucho.

El 10 de febrero de 1825 fue nombrado por Bolívar jefe de E. M. del Ejército Libertador, que hizo la campaña al Alto Peiú, acompañándolo el 10 de abril en su marcha hasta Arequipa y el Cuzco, donde permaneció hasta el 6 de agosto del mismo año, en que fue nombrado Prefecto interino del Departamento de Guanuco, permaneciendo en dicho cargo hasta enero de 1826, en que fue relevado por el Ministro del Interior, coronel Delgado.

Regresó a la República Argentina, donde el 31 de agosto del mismo año se hallaba incorporado a sus fuerzas y el 19 de noviembre de 1826 fue confirmado en el cargo de 29 Jefe de E. M. del Ejército Republicano y comandante de la Mesa General, cargos en los que había sido puesto en posesión por Orden General de aquél de 28 de octubre de igual año.



Asistió a lá batalla de Ituzaingó, el 20 de febrero de 1827, recibiendo el escudo y cordón de oro sancionados por el Congreso para los vencedores. Hizo la segunda campaña al Río Grande y se halló en el combate de Camacuá, el 23 de abril de igual año. Por su actuación en la jornada de Ituzaingó mereció el honor de figurar en el parte de la misma. El 9 de agosto de 1828 recién le fueron rivalidados los despachos de coronel de infantería que había obtenido en el Perú.

El 12 de abril de 1828 fue destinado al 29 de Cazadores, cargo del cual recién se recibió el 28 de octubre del mismo año, por haberse hallado ausente, enfermo en Buenos Aires. Regresó con la 2a. División del Ejército, el 19 de enero de 1829. Revistó en la P. M. del Ejército del 19 de marzo al 19 de abril del mismo año.

En el carácter de Jefe de E. M., acompañó al general Paz en su campaña al interior, en marzo del mismo año, y junto con el coronel Hilarión Plaza, acompañaron a aquel ilustre soldado en la entrevista que tuvo el 17 de abril, en la Hacienda de San Roque, con el general Juan Bautista Bustos. Se halló en la batalla de este nombre el día 22 del mismo mes.

En las acciones de la Tablada, el 22 de junio y en la madrugada del día siguiente, se batió con denuedo, teniendo a su cargo en la primera, el centro de las fuerzas del general Paz. Contra esta parte del dispositivo enemigo, Quiroga lanzó sus jinetes con toda decisión, pero sin lograr quebrantar su capacidad de resistencia.

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Deheza capturó gran cantidad de prisioneros en la persecución, y había resuelto pasarlos por las armas a todos, para vengarse de las atrocidades cometidas por Quiroga en la toma de la capital, en las que resultaron víctimas personas de la familia del coronel Deheza: éste cedió en sus propósitos al ruego de varias personas, fusilando sólo a la quinta parte de los prisioneros.

Hizo la campaña contra las montoneras alzadas en la provincia de Córdoba, asistiendo, igualmente, a la famosa expedición de la Sierra, el 19 de enero de 1830, en la cual el general Paz mediante una habilísima maniobra, logró apoderarse de una gran parte de los rebeldes que pululaban en la misma.

En la segunda campaña contra Quiroga intervino con su acostumbrada bizarría, participando en la batalla de Oncativo, el 25 de febrero de aquel año. Posteriormente fue enviado por el general Paz para que se posesionase de la provincia de Santiago del Estero, lo que verificó el 7 de septiembre de 1830, sin dificultad alguna; siendo electo gobernador por la Legislatura el 15 de octubre.

Nombró su ministro general a D. Amancio Alcorta, actuando como secretario el Dr. Savid. Se contrajo a la organización de la provincia, dictando para ello resoluciones importantes y tratando de reparar el desorden en que se encontraba con la precipitada fuga del gobernador Ibarra. Terminados estos trabajos, Deheza salió a campaña en busca de su contendor, dejando a cargo del gobierno al coronel Francisco Gama.

Después de una constante persecución a los coroneles Francisco Ibarra y Pablo Latorre, que giraban con su ejército hacia la costa del Salado, Deheza dividió sus fuerzas en dos secciones, una de las cuales fue mandada por el gobernador de Tucumán, general D. Francisco Javier López, para obrar en la misma costa del Salado; y la otra, al mando del comandante Juan Balmaceda, con el sargento mayor Wenceslao Paunero, fue enviada adelante, fuerte de 200 hombres, y después de una tenaz persecución a un grupo enemigo, consiguió darle alcance en el Pueblito de Loreto, dispersándolo.

Los coroneles Ibarra y Latorre huyeron precipitadamente a Santa Fe, acompañados de los hombres que le eran más adictos. . .

Posteriormente, a comienzos de 1831, fuerzas pertenecientes al gobernador Deheza mandadas por el comandante D. Tomás Castillo, fueron derrotadas entre la Posta de los Miranda y los Ardiles, encuentro en el cual el que no quedó muerto quedó prisionero.

El 19 de mayo de 1831, el general Paz como «Jefe del Supremo Poder Militar de las Nueve Provincias», extendió a Deheza despachos de coronel mayor.

Este último, cuando tuvo noticia de la captura del primero el 10 del mismo mes, se puso en marcha y al día siguiente por la tarde se incorporó con la división santiagueña.

Al reunirse en Junta de Guerra los principales jefes del ejército para nombrar el General que debía comandarlos en reemplazo de Paz, resultó elegido Lamadrid, quien nombró Jefe de E. M. al general Deheza, pero éste descontento, renunció y se retiró con su División.

Resolvió abandonar el país, previendo las desgraciadas circunstancias en que iban a encontrarse sus compañeros de causa, pues no tenía ninguna confianza en la capacidad del general Lamadrid. Deheza se estableció al principio en Ocloca, Bolivia, en los últimos meses de 1831, pasando posteriormente al Perú.

Cuando el general Paz organizaba el ejército contra Rosas en Corrientes, en 1845, Deheza ofreció sus servicios, que fueron aceptados, siendo nombrado Jefe de E. M. del mismo a pocos días de su incorporación, la que tuvo lugar el 17 de septiembre de aquel año, habiendo realizado su regreso del Perú a través del Brasil.

Hizo la campaña de enero – marzo de 1846 con motivo de la invasión a Corrientes por el general Urquiza; pero la prisión del general Juan Madariaga en Laguna Limpia el 4 de febrero de aquel año, tuvo consecuencias funestas para aquel ejército: Paz prosiguió su retirada hasta Ibajay, donde su enemigo no se atrevió a atacarlo, iniciando una veloz retirada, abandonando Corrientes al finalizar el mes de febrero, pero aprovechó tener en sus manos al hermano del gobernador de aquella provincia, para deshacer por medio de la intriga el hermoso ejército que había organizado el general Paz.

Disueltas aquellas fuerzas a comienzos de abril, los jefes de otras provincias adictos al Comandante en Jefe debieron emigrar al Paraguay o al Brasil, como sucedió con el general Deheza. Cuando se disolvió el Ejército Aliado, el general Solano López, nombró a Deheza Jefe del E. M. del ejército paraguayo y después 29 jefe del mismo, hasta que regresaron aquellas fuerzas a Asunción.

Posteriormente, después de la caída de Rosas se retiró a la vida privada, obteniendo permiso del Gobierno Argentino para residir en Chile, país donde permaneció hasta su fallecimiento, el que tuvo lugar en Valparaíso el 30 deagosto de 1872. Desde el 7 de enero de 1869 revistó en la lista de «Guerreros de la Independencia».

El valiente general Deheza se halló en su larga carrera militar en 17 acciones de guerra principales, siendo uno de los pocos guerreros argentinos que le ha cabido el insigne honor de hallarse en casi todos los hechos de armas librados desde 1814 hasta 182 7. Por su participación en tantas campañas y combates, lucía sobre su pecho doce condecoraciones: 2 escudos, 8 medallas y 2 cordones de honor.

Entre las segundas, se encontraba la medalla de oro con brillantes otorgada por San Martín a los jefes del Ejército Libertador del Perú después de la toma de Lima; y la Orden del Sol, de la que fue fundador, le fue conferida con el título de «Honorable».

La primera comisión en el servicio público que desempeñó Deheza, y que se ha mencionado la comienzo: en 1810, al aproximarse a Córdoba el Ejército Auxiliar, enviado para conducir pliegos del Cabildo al general Antonio González Balcarce, lo que verificó en Oncativo, a las 2 de la tarde del mismo día de su salida; era tanto más delicada para el joven Deheza por la circunstancia de hallarse el general Liniers viviendo frente a su casa paterna, pronto en aquellos momentos para retirarse para el Norte.

El general Gerónimo Espejo, en informe de 17 de diciembre de 1868, sobre servicios de Deheza, dice: «. . .y se halló en la batalla de Ituzaingó, y con esto se llena el cuadro de informe, siendo el último de los servicios que prestó a la Patria tan meritorio veterano, y cuyo pecho, si se hallara presente, se vería adornado con doce condecoraciones: dos escudos, ocho medallas y dos cordones de honor».

Deheza fue casado con Carmen Velazco Alcalde, peruana; matrimonio del cual sólo nació un hijo, Eleodoro, que murió soltero.

Fuente Consultada:
Yaben, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938)

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