Biografia de Feliciano Chiclana Abogado



Biografía Feliciano Chiclana

Nació en Buenos Aires el 9 de junio de 1761. Estudió en su ciudad natal, terminando su carrera de doctor en jurisprudencia en la Universidad de San Felipe, en Santiago de Chile, donde se graduó en 1783. De regreso al país, ejerció la abogacía y desempeñó el cargo de asesor del Cabildo, a principios del siglo XIX.

En 1803 presentó al Rey un proyecto por el cual proponía atraer a los indios, entablando intercambio comercial con ellos, dándoles facilidades de trabajo y ocupándolos en forma permanente.

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Ejercía este cargo, cuando se produjeron las invasiones inglesas, actuando Chiclana con valor en la Reconquista de Buenos Aires, el 12 de agosto de 1806, lo que le valió el grado de capitán de Patricios, el 8 de octubre de 1806, confirmado por Real Orden de 13 de enero de 1809, expedida por la Junta de Sevilla.

Tomó parte en la heroica defensa de la Capital contra los invasores comandados por el general Whitelocke, en las cálidas jornadas del 5 y 6 de julio de 1807.

En la asonada preparada por los miembros del Cabildo contra el Virrey Liniers, el 1º de enero de 1809, la actitud de Chiclana fue realmente arrojada: al frente de un grupo de patriotas concurrió al Fuerte en apoyo de la autoridad virreinal, desconocida por los complotados; y arrebatando de manos del escribano público del Cabildo, la renuncia que Liniers suscribiera en un momento de debilidad moral, Chiclana la despedazó en presencia de los circunstantes.

Su valerosa actuación en la emergencia le valió ser graduado teniente coronel de Patricios, con fecha 23 de marzo de 1809. Fue miembro de la junta secreta de patriotas, confabulados gloriosamente con el patriótico propósito de dar la independencia a estas colonias; Chiclana participó de sus trabajos, de sus desvelos, fatigas y angustias, tuvo la infinita satisfacción de ver realizados sus ideales en la jornada memorable del 25 de mayo de 1810, con la deposición del Virrey Cisneros y la exaltación de sus compañeros de causa.

El 14 de junio de 1810, la Primera Junta se apresuró a nombrarlo Auditor del Ejército Auxiliar, ascendiéndolo a coronel de ejército efectivo, el 15 de julio siguiente.

En agosto fue nombrado Gobernador Intendente interino de Salta, cargo que ejerció hasta el 24 de diciembre del mismo año, en que fue designado para análogo puesto en la de Potosí (nombramiento éste expedido el 3 de diciembre de 1810).

De regreso en Buenos Aires, a consecuencia de intrigas partidistas, Chiclana fue elegido popularmente el 23 de septiembre de ese año, 1811, para formar parte del primer Triunvirato, completado por Juan José Paso y Manuel de Sarratea, en cuyo desempeño cooperó en el sofocamiento de la conspiración encabezada por Di Martín de Alzaga, en la que Chiclana procedió con la debida y necesaria energía.

La revolución del 8 de octubre de 1812 puso término al mandato de Chiclana, el cual el 13 de noviembre del mismo año, volvió a ser nombrado Gobernador Intendente de Salta, puesto que desempeñó hasta octubre del año siguiente. Observados sus procedimientos un tanto arbitrarios, Chiclana presentó su renuncia, la que fue aceptada por el Gobierno, el cual designó para reemplazarlo al coronel Francisco Fernández de la Cruz, que se recibió de su cargo el 26 de octubre de 1813.

La verdadera causa del retiro de Chiclana de la gobernación de Salta fue motivada por no haberse sabido granjear las simpatías del pueblo salteño; lejos de eso, se enajenó la benevolencia de los habitantes por su mal entendido entusiasmo por la causa de la Patria. Sin embargo, la Superioridad hizo justicia a la pureza y buena intención que guiaron sus actos.

El 9 de diciembre de 1814 el Supremo Director Posadas designó al coronel Chiclana «Comisionado Extraordinario para provisión de Víveres y cabalgaduras para el Ejército Auxiliar del Perú», cargo que retuvo un tiempo, regresando a Buenos Aires en 1816.

Posteriormente, debido a la oposición que hizo con toda intransigencia al Director Pueyrredón, fue desterrado por éste en 1817, trasladándose a Estados Unidos, donde se estableció en la ciudad de Baltimore, regresando después al Río de la Plata, pero quedando un año en Montevideo.

Pero hostigado por la miseria, en mayo de 1818 llegó a Buenos Aires sin licencia del Gobierno. En esta emergencia, el día 18 de aquel mes, su esposa doña Micaela Alcaraz, solicitó un asilo para su esposo en algún punto de las Provincias Unidas.

Desterrado en el mes de Julio a Mendoza, se enfermó en el viaje al llegar a la posta de Pavón en compañía del capitán de Húsares D. José Caparroz, el teniente coronel del mismo cuerpo D. Hilarión Guerrero y el teniente coronel retirado Marcelino Balbastro, que marchaban con Chiclana para la ciudad de Mendoza.

Desde el Arroyo Pavón, el 29 de agosto el último solicitó quedar en aquellas cercanías por su «achacoso estado», lo que fue concedido el 10 de septiembre por el Director Pueyrredón, accediendo al libre regreso a esta Capital, restituyéndolo al seno de su familia, lo que se comunicó al jefe del punto, coronel Hortiguera, para su cumplimiento.

El 19 de abril de 1819 fue repuesto en su empleo de coronel. Su último servicio fue una incursión que realizó a las pampas, desde el 23 de octubre hasta fines de diciembre de 1819, para negociar la paz con los indios Ranqueles, a los que entregó las gratificaciones y hasta su propia espada, comisión que desempeñó a satisfacción del Gobierno.

El 28 de febrero de 1822, obtuvo su reforma militar en su clase de coronel, después de haber revistado en el E. M. de Plaza desde el año anterior en su clase de coronel de infantería .

En sus negociaciones con los indios, Chiclana llegó, el 27 de noviembre a Manuel Maeu, distante 120 a 200 leguas al WSW de Buenos Aires, feudo del cacique Lienand, donde conferenció con los caciques ranqueles reunidos con tal objeto.

Falleció en Buenos Aires el 17 de septiembre de 1826. El 19 de enero de 1830 el Gobierno Nacional dictó un decreto disponiendo la erección de monumentos en el Cementerio del Norte para guardar los restos del coronel Dr. Chiclana y general Cornelio Saavedra.

Chiclana fue un patriota de carácter audaz, turbulento, y su figura se destaca como hombre de lucha y de consejo, cualidades que se evidenciaron cuando formó parte del Primer Triunvirato.

Fuente Consultada:
Yabén, Jacinto R. – Biografías argentinas y sudamericanas – Buenos Aires (1938).


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