Campaña contra los aborigenes de Martín Rodriguez Defensa de Fronteras



Campaña Contra los Aborígenes de Martín Rodriguez: Defensa de Fronteras

HISTORIA ARGENTINA

DESCRIPCIÓN DE LAS CAMPAÑAS DEL GOBERNADOR RODRÍGUEZ CONTRA LOS INDIOS:

En el año 1820 las autoridades de Martín RodriguezBuenos Aires, ocupadas casi por completo en las luchas civiles, muy pocas fuerzas pudieron dedicar al avance de las fronteras contra los indios. Los gobiernos se sucedían uno tras otro, sin que ninguno tuviese poder suficiente para afirmarse en el mando ni imponerse sobre los caudillos y firmar con ellos una paz honrosa.

El 26 de septiembre la Junta de Representantes eligió gobernador al general Martín Rodríguez. Poco tiempo después de haber asumido el cargo estalló en Buenos Aires un movimiento revolucionario encabezado por el coronel Pagóla. Rodríguez, para reforzar sus escasas tropas, solicitó ayuda a Rosas, quien, con sus «colorados», tenía gran prestigio en la provincia.

Esta colaboración permitió a Rodríguez retomó el poder y restablecer el orden en la ciudad. El 24 de noviembre el gobernador de Buenos Aires firmó un tratado de paz con el de Santa Fe, y desde entonces pudo dedicarse únicamente a atender los asuntos internos de la provincia. Uno de los más importantes era el de contener los ataques de los naturales.

El 27 de noviembre los salvajes asaltaron el pueblo de Lobos causando la muerte del comandante del fortín y de más de cien vecinos del lugar. Este hecho provocó gran temor en la población, y para castigar a los indios se organizó una expedición, pero la misma no logró darles alcance ni liberar a los cautivos ni recuperar las haciendas robadas.

El 3 de diciembre de ese año, cuando los pobladores no estaban aún repuestos del malón anterior, se tuvo la noticia de otro sangriento asaltoJUan Manuel de Rosas Gobermador de Buenos Aires contra el pueblo de Salto. El emigrado chileno José Miguel Carrera, al frente de una horda de salvajes, atacó el fortín y entró luego en el pueblo incendiándolo todo y dando muerte a los despavoridos habitantes.

Muchas mujeres y niños se habían refugiado en la iglesia implorando el auxilio divino, pero los indios cayeron como lobos sobre sus víctimas y dieron muerte a muchos, llevándose el resto como cautivos. Ese día cuando el sol se ocultó sólo quedaban en el lugar ruinas humeantes, heridos y cadáveres, cuyos rostros reflejaban aún el terror y la desesperación.

Cuando el gobernador Martín Rodríguez tuvo noticias de los bárbaros malones perpetrados en Lobos y Salto, a fines de 1820, se decidió a organizar una fuerte expedición para castigar a los indios. Rosas, que con sus «Colorados del monte» gozaba de gran prestigio en la campaña, no consideraba conveniente esa operación, pero debió acatar la orden del gobierno.

Con gran premura el general Rodríguez movilizó todas las milicias disponibles, logrando organizar dos divisiones. Una de ellas estuvo a su mando directo y la otra, en la que marchaba Juan Manuel de Rosas, era comandada por el coronel Hortiguera. Esta última debía avanzar sobre la laguna de los Huesos, en el camino a las sierras de Tandil, mientras que la primera se dirigía hacia el Sur para sorprender de costado a los indios.

Reclutando Tropas Para La Campaña

Reclutando Tropas Para La Campaña

Era propósito del general Rodríguez atacar primeramente a los caciques Anepan y Ancalifú, pero enterados estos indios de la presencia de tropas se retiraron, logrando el gobernador tomar tan sólo algunos prisioneros. Sin embargo, la falta de caballadas hacía imposible continuar las operaciones, por lo que a principios de 1821 Rodríguez regresó a la capital.



La imposibilidad de reunir nuevas fuerzas y el deseo de evitar las continuas pérdidas que sufrían los habitantes de la campaña determinaron al gobernador de Buenos Aires a enviar al coronel Pedro A. García para que se dirigiera hacia las tolderías de las tribus hostiles del sur del río Salado y tratase de a justar con ellas una paz duradera. Con sólo treinta soldados el coronel García salió del fortín de Lobos en abril de 1822 encaminándose hacia el Sur. Los salvajes lo respetaban y merced a ello pudo tratar con algunos caciques amigos, en tanto que con otros más díscolos logró celebrar un «parlamento», pero no pudo pactar con los indios, quienes se negaron a permitir la fundación de nuevos pueblos.

El viaje que el coronel Pedro A. García realizó en 1822 por los territorios dominados por los indios le permitió enterarse del estado social de la campaña y reconocer los diversos parajes donde podrían levantarse nuevos fuertes. Al regresar a Buenos Aires, este bravo militar presentó al gobierno un informe, en el que proponía ocupar la zona de Tandil. Mientras tanto, los indios continuaban con sus feroces malones, que sembraban por doquier el espanto y la desolación. Buenos Aires, Córdoba y Santa Fe eran las provincias más perjudicadas, y por esta razón los gobernadores de las mismas, generales Martín Rodríguez, Bustos y López, respectivamente, resolvieron trazar un plan para luchar unidos contra ellos.

El 3 de enero de 1823 el general Francisco de la Cruz, en su carácter de ministro secretario de Guerra de la provincia de Buenos Aires, firmó un tratado con el diputado por Santa Fe don Francisco Seguí. Por el mismo se acordó realizar una operación conjunta para castigar a los indios y conseguir tranquilizar por un tiempo a las poblaciones de la campaña.

El general Martín Rodríguez organizó en el fortín de Monte las tropas que debían participar en esta segunda campaña. A fin de evitar las deserciones, que en la expedición anterior habían ocasionado grandes perjuicios, el gobernador impuso la pena de muerte para los que abandonasen las armas, y también trató de conseguir gran cantidad de caballos, elemento indispensable para internarse en las pampas.

Rosas, Anchorena, Terrero y otros estancieros que eran hostiles al gobierno se negaron a prestarle ayuda necesaria; de allí que Rodríguez no pudo reunir ni tropas suficientes ni una caballada numerosa que permitiera reponer los animales cansados para perseguir a los indios. Pese a todas las dificultades, logró organizar un ejército de 2.537 hombres, con los que partió desde el fortín de Monte al frente de 2.500 hombres, siendo acompañado por los generales José Rondeau y Francisco de la Cruz.

El ejército avanzó por las llanuras sin mayores dificultades y el 26 del mismo mes llegó a las sierras de Tandil. Este lugar había sido señalado en diversas oportunidades como muy conveniente para establecer un fortín.

El general Rodríguez, después de efectuar una serie de reconocimientos, ordenó levantar un fuerte, que llamó Independencia. La construcción comenzó el 4 de abril de 1823, situándose el reducto sobre la falda de la sierra de Tandil y cerca del arroyo del mismo nombre. El plano fue trazado por el ingeniero Ambrosio Cramer. Junto al fortín se delineó la formación de un pueblo, origen de la importante ciudad bonaerense actual.

-Bibliografía Consultada:
-La Conquista del Desierto N°8 Enciclopedia Ilustrada Atlántida
-Alonso, M. Historia, Argentina y el Mundo Contemporáneo
-Devoto, F. y Madero, M. Historia de la vida privada en la Argentina.
-Gelman, J. y Mandrini, R. Historia Visual de la Argentina.
-Moreno, I. Campañas militares argentinas. La política y la guerra.
-Quijada, M. En Ansaldi, W. Calidoscopio latinoamericano.

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