Primer Automovil con Motor a explosion Karl Benz 4 Tiempos



Primer Automóvil con Motor a Explosión
Karl Benz

Primer Automovil con Motor a explosion Karl Benz 4 TiemposCon el invento del motor de combustión interna, especialmente el de Otto, de ciclo de cuatro tiempos, ofreció nuevas y fundadas esperanzas.

Todo lo que se precisaba ahora era un combustible adecuado, el cual, con el tiempo, llegó a ser la gasolina, una fracción del petróleo con moléculas más pequeñas que las del queroseno, lo que permitía una evaporación más fácil y una combustión más rápida.

El primer automóvil práctico, provisto de motor de gasolina, de combustión interna, fue construido a principios de 1885 por el ingeniero mecánico alemán Karl Friedrich Benz (1844-1929). Sus ruedas parecían de bicicleta, y tenía tres: una pequeña delante y dos mayores atrás. Circulaba a una velocidad de unos 15 km por hora, y fue el precursor de cuantos modelos iban a seguirle.

Karl Benz era hijo de un ferroviario, cuando murió su padre solamente contaba dos años y una buena madre, todo el capital del pequeño Karl. Como es de suponer, los Benz debieron reducirse después de la muerte de su infortunado jefe.

Josefina Benz, su madre, se colocó de cocinera y cuando el niño Karl tuvo edad suficiente lo mandó al colegio, haciendo esfuerzos más que humanos para que pudiera continuar sus estudios: una historia común pero conmovedora.

En esos tiempos es sabido que no eran muchos los hijos del pueblo que pudieran terminar sus estudios, ni era mucha tampoco la preocupación de los padres para que esto sucediera.

En una sociedad de moldes más que rígidos, el destino era algo que no podía cambiarse fácilmente.

Karl Benz nació en un mundo donde se debía ser un temible luchador para imponerse a sus rígidos esquemas, algunos lo conseguían, otros terminaban sus días enrolados en el anarquismo revolucionario.

El joven Karl era más que voluntarioso, y además, sabedor del sacrificio que hacía su madre, terminó su curso con honores.

De ahí en más quiso ingresar en la Politécnica, esta era la escuela más cara de Karlsrue. Josefina Benz no escatimó esfuerzo alguno para que su hijo estudiara, juntó como pudo los 77 florines que hacían falta y Karl pudo recibirse de ingeniero.



A los veinte años el joven estuvo en condiciones de mantener a su madre. Una vez logrado su título, Benz pasó a revistar en una fábrica: la «Sociedad Constructora de Maquinaria de Karlsrue«, la misma en que trabajara Daimler diez años antes, este cargo era desde ya inferior.

La rutina consistía en que los jóvenes ingenieros se desempeñaran primeramente en puestos inferiores a los de capataces hasta llegar a ocupar lugares de responsabilidad. Al año siguiente se trasladó a otra fábrica donde la situación económica mejoró en forma notable.

Pero la adversidad se cebó con este hombre, cuya única fortuna eran su madre y el título; al cumplir los veinticinco años fallece aquélla.

Muerta su progenitora se instala en Viena, ciudad en la que se encuentra solo; unos amigos lo invitan a un paseó y allí conoce a la que habría de ser su infatigable y sufrida mujer.

Con la que ya es su esposa se va de Viena para instalarse en Manheim y comienza a trabajar en el taller de un tal Ritter; con algunos dineros compra el taller, que bajo su experta dirección fue cobrando una cierta estatura; Benz ya es independiente.

Al año de casado, la cigüeña lo visita pero esta vez su hijo no trae un pan bajo el brazo, sino la bancarrota; se funde la Banca de Viena y con ella casi todas las industrias van a la quiebra, incluida la de Benz.

Como tenía poco trabajo Benz se dedica a estudiar el motor de dos tiempos de su invención, con el que experimenta en su taller, pero sus medios de vida dependen de otros factores que nada tienen que ver con su motor. Para ese tiempo ya Otto triunfa con su motor de cuatro tiempos en la Exposición Universal de París.

A Benz le nace otro hijo y la situación se vuelve más que alarmante, pero continúa con su motor de dos tiempos y en la última noche del año 1879 logra que funcione.

Simultáneamente, Douglas Clerk conseguía en Inglaterra que un motor de su invención, con las mismas características que el de Benz, funcionara. Benz, después de haber conseguido que su motor dé los primeros vagidos piensa que las malas épocas llegan a su fin, pero no fue así.

El formidable luchador que había en él iba entrando lentamente en la crisis que precede al cansancio final. Los negocios ya no rinden ni siquiera mínimos frutos, llegando así a una situación desesperante.



Los amigos, que los tenía y muchos, lo instan para que abandone el fruto de su invención y se dedique a otra cosa; nadie tiene fe en su máquina y nadie arriesga su dinero en algo que ya está condenado.

Karl hace ya un tiempo que había dejado de preocuparse de su motor, pero su mujer, siempre al acecho del desaliento para salirle al paso, aprovecha la Navidad de 1880 para ser actora de un gesto que la pinta de cuerpo entero.

Con la ayuda de sus hijos trasladó el motor desde el sótano hasta el comedor de la familia, allí lo adornó como si fuera un árbol de Navidad ocultándolo con una cortina. Dicen que Karl Benz miró con sorpresa el improvisado árbol y le preguntó a su mujer qué quería significarle con eso, ella le contestó: «Karl, hay que darle tiempo al abeto para que crezca».

Para 1881, Benz logra interesar a su amigo Buheler para que haga una pequeña inversión en su invento. La nueva firma se constituye y se hace necesario buscar otro socio, ya que los gastos se van haciendo demasiado onerosos para una fábrica que solamente tiene salidas, nada ayuda a fortificar su economía.

Se busca otro socio, pero éste resulta un hombre que solamente tiene una enorme avidez de vender y se buscan más socios, pero la pequeña fábrica no produce lo que éstos esperaban y un día Benz, cansado ya, los echa usando una expresión criolla: «a patadas en el traste!».

Cuando ya todo parece terminado con este «crac» económico, comienza el resurgimiento de Karl Benz. Un amigo suyo que tiene una fábrica de velocípedos (vehículos de dos ruedas, una pequeña y otra altísima), Max Rose, lo invita a Benz a participar como socio industrial. Rose y su socio Esslinger quieren fabricar los motores que hace Benz.

La fábrica comienza de inmediato a fabricar los mismos y los hace de 1, 2, 4 y 6 CV (cheval de vapeur, equivalente a los H.P., caballos de fuerza u Horse Power).

Con esto se terminan las tribulaciones económicas de este alemán que tanto había luchado para imponer su invento, la firma primitiva nada tenía que ver con la fusión de la Daimler y la Beni que tendría lugar recién en 1926, ninguno de los dos hombres que más: lucharon por el automóvil llegarían a conocerse.

Como un dato curioso que se puede añadir a la biografía de Benz, tan unida a la de su esposa es que la primera mujer que maneje durante 120 Km. un automóvil y llegó a destino fue Berta, quien acompaña da de sus hijos cubrió esa distancia uniendo a Manheim con Pforzheim e 12 de agosto de 1888. Karl Benz fue uno de los hombres que realmente tuvo la mujer que había merecido.

Además le cabe a Benz el haber fabricado el Velo-Benz, del que puede decirse fue el primer automóvil que se fabricó en serie.



Benz también soñó con poder lleva su automóvil a París, para eso comisionó a un empleado suyo, un tal Roger, quien fue el encargado de hacerle un lugar en la Exposición Universo de París.

El empleado vendió el triciclo nada menos que a Levassor. Benz, enterado de esto, no se amilana y envió otro, pero todo fue inútil; en la vida hay que tener padrinos y por ahora Benz no los tenía.

La situación del automóvil en Alemania era más que precaria, los alemanes no lo querían y Daimler lo sabía, por lo tanto lo único que le interesaba era vender sus motores a los franceses y a fe que lo consiguió.

La atractiva viuda Sarazin ya había dejado de serlo.

elogios importantes para la mujer

El 17 de mayo (en Tauro) signo de productividad, fortuna y trabajo unieron sus vidas y sus empresas Luisa Sarazin y Emilio Levassor, uncidos por dos lazos que serían indisolubles: el automóvil y el amor. Tiempo más tarde, el primer hijo de esta original pareja vería la luz y sería el motor francés fabricado bajo licencia Daimler; además la Panhard-Levassor fue la primera fábrica del mundo que trajo el motor debajo del capot, innovación que les daría rasgos propios a los automóviles de todos los tiempos.

Levassor pagaría su tributo al automóvil como la primera víctima en el mundo de una carrera de automóviles, en abril de 1897 fallecía a causa de las heridas recibidas, él, que tanto había cooperado y trabajado para imponer el automóvil, murió, curioso y envidiable destino, a manos de su obra.

ACLARACIÓN: TODAVÍA EXISTE ALGUNA CONFUSIÓN RESPECTO AL PRIVILEGIO DEL PRIMER MOTOR

Procuraremos solucionar este problema definitivamente, distinguiendo entre motores de gasolina (o de petróleo ligero) y motores de gas-oil. El motor de gasolina es un invento francés y alemán; el motor de gas-oil es un invento inglés y alemán.

En 1861 Lenoir, un mecánico francés, inventó un motor de gasolina, cuyo diseño era análogo a los de vapor utilizados hasta entonces.

Sin embargo, el motor de gasolina propiamente dicho, es decir, de diseño y procedimiento análogos a los que se utilizan hoy día, parece que fue un invento simultáneo e independiente de un alemán, Otto (finales de 1861), y de un francés, Alphonse Beau de Rochas (1862). Lo que sí está claro es que Otto fue el primero que construyó un motor de explosión de interés comercial (1876).

En la década de 1872 a 1882 estuvieron trabajando, en la fábrica de Otto, otros dos hombres muy ligados al desarrollo del motor de explosión, Daimler y Maybach. Allí diseñaron, conjuntamente, el primer motor de petróleo ligero, aplicable a un vehículo.

Simultáneamente (1875), Siegfried Marcus de Viena construyó un vehículo impulsado por un motor de petróleo. En 1885 aparece en escena Cari Benz, que fue el primero en construir automóviles comerciales propulsados por un motor de explosión (parecido al de Marcus).

Daimler y Maybach habían fundado una empresa para construir motores (no vehículos) y los suministraban, por ejemplo, al fabricante francés Panhard (1894). A la muerte de Daimler, Maybach impulsó el diseño de nuevos motores, y en 1900 construyó, por fin, el que pudo considerarse como primer automóvil moderno/ el primer «Mercedes» (no «Mercedes-Benz», puesto que la unión de las fábricas Daimler y Benz no se realizó hasta 1926).

En resumen, podemos decir que la historia del motor de explosión de gasolina es la siguiente:

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Primer motor de explosión de cuatro tiempos: Otto y Rochas (1861-1862).
Primer motor de explosión comercial: Otto (1876).
Primer automóvil con motor de explosión: Marcus (1875).
Primer motor comercial útil, aplicable a vehículos: Daimler y Maybach (1885, aproximadamente).
Primer automóvil moderno: «Mercedes» de Maybach  (1900)

Fuente Consultada: La Historia Popular Tomo78 – Historia del Automovilismo

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