El Hombre de Piltdown:El Gran Fraude de la Historia Arqueológica

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  HISTORIA DEL HOMBRE DE PILTDOWN: Arqueología:El Gran Fraude de la Historia

A principios del siglo XX, el mundo de la paleo-antropología estaba en plena efervescencia. Los hallazgos de fósiles en Europa y África comenzaban a esbozar el complejo árbol genealógico de la humanidad.

En este contexto de apasionada búsqueda de nuestros orígenes, un "descubrimiento" realizado en una pequeña gravera de Sussex, Inglaterra, prometía revolucionarlo todo.

Era el Hombre de Piltdown, una figura que, durante más de 40 años, ocuparía un lugar prominente —y totalmente falso— en la historia de la evolución humana.

En 1912, el abogado y arqueólogo aficionado Charles Dawson contactó a Arthur Smith Woodward, conservador del departamento de geología del Museo Británico de Historia Natural, con unos fragmentos de un cráneo humano de aspecto inusualmente grueso.

Las excavaciones en Piltdown, dirigidas por el propio Dawson y Woodward, pronto desenterraron un increíble tesoro: más fragmentos craneales, una mandíbula con dos molares desgastados y un arsenal de herramientas de piedra y fósiles de animales.

La reconstrucción del rompecabezas mostraba una criatura asombrosa: poseía un cráneo grande y moderno, casi humano, pero una mandíbula primitiva y simiesca.

Era, aparentemente, el "eslabón perdido" perfecto, el ancestro que muchos en la comunidad científica británica anhelaban encontrar, y que demostraba que el cerebro humano se había desarrollado antes que la mandíbula, una teoría conocida como "la teoría del cráneo primero". Eoanthropus dawsoni ("el hombre de la aurora de Dawson") fue aclamado como el primer británico y una prueba fehaciente de que las Islas Británicas habían sido una cuna clave de la humanidad.

Sin embargo, desde el principio, hubo voces escépticas, especialmente fuera del Reino Unido.

Anatomistas y paleontólogos señalaban la imposibilidad de unir un cráneo tan moderno con una mandíbula tan antigua. Pero el prestigio de los científicos que avalaban el hallazgo y un cierto orgullo nacional británico silenciaron muchas críticas durante décadas.

El Hombre de Piltdown se convirtió en una figura habitual en los libros de texto, un ejemplo canónico de nuestra evolución, mientras la verdad yacía enterrada no solo en la gravera, sino en un engaño deliberado.

Veamos su historia....

El eslabón perdido que ridiculizó a los arqueólogos:

El máximo disparate de la arqueología mundial consiste en su prolongada aceptación de que el Hombre de Piltdown era el eslabón perdido en la evolución humana desde los primates.

En 1912, Charles Dawson, abogado y geólogo aficionado, recogió los restos de un cráneo humano en un pozo de grava, cerca de Piltdown Sussex, y los envió a uno de los principales expertos en la evolución del hombre el doctor Arthur Woodward del museo Británico.

craneo del hombre de Piltdown

Los dos hombres continuaron trabajando juntos en la excavación del pozo, hasta que reunieron una impresionante colección de dientes, huesos y utensilios prehistóricos, Woodward estudió sus hallazgos y anunció que lo que él y Dawson habían desenterrado era el cráneo de una criatura mitad hombre y mitad mono, que había vivido solo 500 mil años atrás.

Aunque el cráneo era de una hembra, el hallazgo fue oficialmente denominado Eocanthropus dawsoni el hombre primitivo de Dawson.

El descubrimiento fue anunciado como la primera prueba concreta de la controvertida teoría de la evolución formulada por Charles Darwin y Dawson se convirtió en un hombre mundialmente famoso.

Dawson continuó sus excavaciones en el área de Piltdown y, luego de unos años, reconstruyó un segundo cráneo.

Los hallazgos finalizaron con su muerte, en 1916, a la edad de 52 años.

Otros científicos continuaron la búsqueda, pero no encontraron nada.

Esto causó extrañeza, hasta que poco a poco se descubrió que el hombre de Piltdown había sido un engaño,

El cráneo pertenecía realmente a un ser humano, pero la quijada y lo dientes eran de un orangután.

Los dientes habían sido dispuestos de manera que parecieran dientes humanos; luego, el cráneo completo había sido hábilmente manchado y «envejecido», antes de romperlo y enterrarlo en el pozo de grava.

El engaño no fue descubierto hasta el año 1953, cuando se aplicaron técnicas modernas, desarrolladas con el fin de comprobar la antigüedad’ de los objetos y los huesos.

Y a pesar de que nadie ha resuelto complete mente el misterio de quién fabricó el engaño, Dawson siempre ha sido desde entonces el sospechoso número uno.

Ambicionaba una distinción académica.

Y cierta vez un inesperado visitante llegó a su laboratorio encontró a Dawson atareado con un crisol burbujeante: el procedimiento para «envejecer» los hallazgos.

No fue hasta 1953 que la ciencia, armada con nuevas técnicas de datación, desenmascaró por completo el fraude. Un equipo de científicos, liderado por Kenneth Oakley, Joseph Weiner y Wilfrid Le Gros Clark, sometió los fósiles a rigurosas pruebas. Los resultados fueron demoledores: el cráneo era humano, pero de edad moderna (unos 600 años), y la mandíbula pertenecía a un orangután, a la que habían limado y tallado los dientes para simular el desgaste humano. Además, todos los fósiles y herramientas habían sido teñidos y tratados químicamente para que parecieran antiguos. Piltdown no era más que un burdo ensamblaje de piezas modernas, una mentira meticulosamente elaborada.

• El Hombre de Piltdown:

Los Restos Fósiles y El Hombre de Piltdown consistía de dos cráneos humanos, una quijada de orangután, una muela de elefante, un diente de hipopótamo, y un colmillo de chimpancé.

Sir Kenneth Oakley ha determinado que los cráneos humanos tienen aproximadamente 620 años.

Han podido haber pertenecido a Indios Ona de la Patagonia, debido a que sus cráneos eran usualmente densos.

Cráneos densos es un rasgo común entre los indios Ona.

La mandíbula de orangután tiene aproximadamente 500 años, tal vez proviene de Sarawak.

Se piensa que la muela de elefante proviene de Tunisia.

Se piensa que el diente de hipopótamo vino de Malta o tal vez Sicilia.

El colmillo perteneció a un chimpancé del Pleistoceno.

Los restos del Piltdown fueron esparcidos a propósito alrededor de una cantera en Piltdown, Inglaterra, para que fueran "descubiertos" más tarde como evidencia de la evolución y el desarrollo del hombre desde el mono.

Los cráneos habían sido tratados con ácido.

A todos los restos de fósiles se les aplicó una solución de sulfato de hierro.

El colmillo fue pintado de marrón y remendado con goma de mascar.

Las muelas fueron limadas.

Rompieron cuidadosamente la parte de la mandíbula del orangután que la conectaba al cráneo, para que no mostrara evidencia de que la mandíbula no pertenecía a un cráneo humano.

Fuente Consultadas:
Fraudes, estafas y falsificaciones de Brian Innes
Diccionario de la Ciencia de Sanchez Ron
Lo Que Oculta la Historia de Rayner Ron Stapley
Wikipedia

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