Era Victoriana Características de la Sociedad, Economía y Política



Era Victoriana Características de la Sociedad, Economía y Política

Inglaterra alcanzó su mayor desarrollo económico durante la segunda mitad del siglo XIX, que coincidió con el dilatado reinado de Victoria (1837-1901), la llamada «era victoriana». Inglaterra se convirtió en la primera potencia mundial por el esplendor de su economía y la extensión de sus colonias. En 1877, la reina sería proclamada emperatriz de la India.

El largo reinado de Victoria de Inglaterra, entre 1837 y 1901, marca la época de apogeo de una determinada concepción política, económica y social en cuyo centro se sitúa la burguesía. El ideal de la así llamada Era Victoriana es el progreso y la complacencia por el triunfo del intelecto, de la tecnología, del hombre europeo por sobre los demás. Hay un hambre desesperado por avanzar, por crecer.

El científico Charles Darwin y el economista Stuar Mill son las figuras de renombre de la época. La industria textil y ferroviaria crecen en forma desmesurada, pero al mismo tiempo aumentan los problemas sociales. La gente que no tiene acceso al crecimiento vive en condiciones miserables.

Otro de los ideales de la época es el espíritu de descubrimiento y de aventura: los viajes de Livingstone y Stanley apasionan a los ingleses que siguen sus aventuras por el corazón de África. También predomina un cierto espíritu religioso, incluso místico, que trata de unir los grandes descubrimientos científicos y técnicos con una nueva fe en Dios.

La característica esencial de la Era Victoriana es su sentido práctico: la búsqueda de la realización personal y colectiva.

El código moral Victoriano, que regía la conducta individual de esos años, se basaba en el miedo, la reglamentación, la disciplina y el autocontrol y, por eso, en el ámbito familiar y social, las costumbres eran de lo más conservadoras y pacatas.

En el terreno literario, se nota un rechazo hacia el movimiento romántico. En este período sobresalen escritores como Tennyson, Dickens, el filósofo Carlyle, quienes encarnan un nuevo realismo. Los artistas más audaces y renovadores como Emily Brónte y Osear Wilde fueron perseguidos y considerados casi herejes por la sociedad.

La época victoriana una de las épocas gloriosas de Inglaterra está constituida por el reinado de Victoria entre 1837 y 1901. No es que ella gobernara directamente: se desarrolló el régimen parlamentario, con primeros ministros conservadores y liberales alternadamente (El Partido Laborista Independiente, recién comenzó a participar del gobierno con dos diputados socialistas en 1892). Ambos partidos se dedicaron a producir reforma progresistas.

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El reinado de la reina Victoria fue el más extenso de la historia británica (64 años).Ese período fue llamado por los historiadores la era victoriana, y en él Gran Bretaña se consolidó como una monarquía parlamentaria y como el impero colonial más extenso del planeta.



reina victoria

El reinado de Victoria I: En 1837, al ser coronada Victoria —casada con el príncipe alemán Alberto de Sajonia-Coburgo — se inició en Gran Bretaña uno de los más significativos períodos de su historia.

Durante el extenso reinado de Victoria (gobernó hasta 1901), el Reino Unido se convirtió en la potencia mundial hegemónica en los aspectos político, económico, naval e industrial.

La reina, mujer de firme carácter, se interesaba por los asuntos del reino, pero sin intervenir ni alterar la labor de sus Primeros Ministros. Este esplendor, sin embargo, no pudo terminar con las diferencias políticas y económicas ni con las crisis sociales y las fricciones con las potencias exteriores.

Economía y política: En esos momentos la industria británica cobró un gran impulso y, en consecuencia, se evidenció un creciente desarrollo comercial. Se amplió el mercado externo y se incorporaron nuevos y extensos territorios al Imperio inglés. No obstante, las disidencias entre conservadores y liberales se acrecentaron. Los primeros propiciaban una política económica de corte proteccionista, en tanto que los segundos sostenían la necesidad de abolir leyes ya caducas con la intención de implantar el liberalismo económico.

La persistencia de la crisis socio-económica y la difícil situación obrera –producto del alza de los precios de los artículos de primera necesidad– convenció a los políticos de ambos partidos de la urgencia de aplicar reformas. A la supresión de las leyes de granos, como ya se ha estudiado, siguieron otras leyes reformistas, entre ellas la supresión del Acta de Navegación de Cromwell, permitiéndose así, la apertura de los puertos británicos a buques extranjeros. Los partidos liberal y conservador alternaron en el poder.

Durante el siglo XIX Inglaterra gozó de gran prosperidad con la reina Victoria. Gracias a sus notables primeros ministros, se establecieron los simíentos de la Inglaterra democrática. El comercio y la industria alcanzaron también gran desarrollo. Finalmente, el prestigio de Inglaterra en el exterior aumentó con las conquistas de la política imperialista de Disraelí.

Entre los primeros Ministros de la reina se destacaron: Roberto Peel (1834-1835 y 1841-1846), conservador; Enrique Palmerston (1855-1865), primero conservador y luego liberal; Benjamín Disraeli (1865-1868 y 1874-1880), conservador; Guillermo Gladstone (1868-1874,1880,1892,1894), liberal y Roberto Cecil, lord Salisbury (1896-1907), conservador.

ROBERT PEEL: Con la reina Victoria, Inglaterra atravesó una época de gran prosperidad que, por otra parte, debió mucho más a sus primeros ministros que a ella misma. En efecto, Inglaterra es una monarquía constitucional en la cual la reina sólo puede aconsejar y alentar a sus ministros.

En las elecciones de 1841, el débil Gobierno Whig (liberal) de lord Melbourne no alcanzó la mayoría, y Robert Peel, que fue nombrado primer ministro, se puso al frente de la Administración.



Desde hacía ya muchos años, los asuntos económicos nacionales se encontraban en estado lamentable. Además, Inglaterra tenía que hacer frente a graves problemas sociales: paro, hambre y notable retroceso de las actividades comerciales. Peel consiguió sanear la hacienda pública aplicando un impuesto a las rentas que sobrepasaran las 150 libras anuales. Para estimular el comercio redujo los derechos de importación, especialmente sobre las materias primas y productos alimenticios. Actuando de este modo estableció las bases de una política liberal de libre cambio.

Hasta ese momento, Peel encontró poca oposición; pero las dificultades surgieron cuando se ocupó en las leyes sobre la importación de cereales. Al principio redujo los derechos de importación sobre los granos, pero cuando quiso suprimirlos provocó la oposición de sus adversarios, e incluso la de la mayoría de su propio partido. En las elecciones de 1847, Peel tuvo que dimitir.

El partido de Peel, que discrepaba sobre este punto, se dividió en nuevos partidos, especialmente el liberal de Gladstone y el conservador de Disraeli. A pesar de la antipatía que le profesaba la reina y la frecuente hostilidad de la opinión pública, Gladstone puso todas sus facultades al servicio de la evolución democrática de Gran Bretaña.

Llevó a cabo varias reformas; por ejemplo, en Irlanda. La Irlanda católica vivía días agitados. Gladstone quiso remediarlo no reconociendo a la Iglesia protestante como Iglesia oficial de Irlanda, y transfiriendo parte de sus propiedades a la Iglesia católica irlandesa. Intentó asegurarse el apoyo de los campesinos católicos irlandeses concediéndoles los mismos privilegios que a los protestantes de la provincia de Ulster.

Las reformas electorales: La necesidad de aflojar las tensiones internas, obligó a propiciar nuevas reformas electorales, ya que la efectuada en 1832 no había resuelto el problema.

En 1867, DISRAELI,  concedió el derecho sufragio a la pequeña burguesía y a los obreros especializados.

En 1872, GLADSTONE,  instituyó el voto secreto. El número de votantes aumentó: 938.000 sufragantes más, el poder continuó en manos de los propietarios. Hubo una mayor actividad de los partidos políticos.

En 1884, GLADSTONE,  extendió el derecho al sufragio a los propietarios rurales con lo que la reforma llegó al campo. Hubo 4.000.000 de electores nuevos. Se concretaron las propuestas de los cartistas.

Gladstone también reorganizo la enseñanza en Inglaterra: fue gratuita y obligatoria para todos los niños. Asimismo, puso fin a los abusos que se cometían en el ejército, prohibiendo que se compraran los grados militares. Citemos, por último, su reforma electoral: introdujo, especialmente, el voto secreto. En cuanto al exterior, Gladstone ejerció una política de neutralidad pacífica. En 1874, sus poco enérgicas intervenciones en el exterior y la cuestión escolar de Irlanda provocaron la caída de su Gobierno, en beneficio del partido conservador de Disraeli.



Disraelí

Finalmente se concretaron las propuestas de los cartistas

Los liberales entre 1868 1874 popularizaron la educación, democratizaron el ejército y ampliaron los derechos de los sindicatos; entre 1880 y 1884 hicieron la ley de reforma electoral y trataron de dar autonomía a Irlanda; entre 1892 y 1895 reformaron la administración local; a partir de 1906 acrecentaron los derechos sindicales, votaron numerosas leyes sociales como protección ante accidentes de trabajo y en la vejez, reformaron los impuestos, gravando progresivamente la riqueza y, en 1911, aboliendo la igualdad entre la Cámara de los Lores y la de los Comunes: los Lores sólo podían dar ahora un veto suspensivo de dos años sobre las leyes no financieras, y perdieron sus poderes especto al presupuesto.

elogios importantes para la mujer

Entre las leyes de los conservadores (1874-1880 y 1886-1892) podemos citar la igualdad de derechos entre patrones y obreros y algunas rearmas sociales.

Estos últimos se dedicaron más a las posesiones coloniales del imperio británico. Bajo el reinado de Victoria, se abrió el Canal e Suez (1859-69) —que comunica el Mar Mediterráneo con el Mar Rojo; estuvo bajo control británico hasta 1954 en que Egipto retomó su soberanía— y se puso a Egipto bajo el protectorado inglés; logró terminar la conquista de la India, coronarse como Emperatriz (1876) y abrir el comercio exterior a los puertos chinos (ver Imperialismo); se descubrieron minas de oro en Australia, que pobló con colonos británicos; se ocupan extensos territorios en África y se invirtieron capitales millonarios en otros continentes, asegurando la continuidad de la Revolución Industrial inglesa.

La sociedad victoriana.: Una gran rigidez moral caracterizó la sociedad victoriana. Todo buen inglés debía mostrar ante sus congéneres una conducta recta y honesta, aunque estas virtudes, en muchos casos, fueran sólo una apariencia. La mujer se encontraba, al igual que en el esto del mundo, relegada al trabajo hogareño o fabril. Era mal visto que una mujer pretendiera ejercer una profesión universitaria.

El avance de las tendencias democráticas les obligó a dar un gran impulso a la educación. Los conflictos sociales perduraron: las diferencias de clase eran, todavía, muy grandes. Las clases altas mantenían una vida de lujo y riqueza, en tanto que la condición de los trabajadores y las clases menos pudientes no había mejorado. Esta difícil situación fue reflejada con crudo realismo por los escritores de la época, como Charles Dickens, quien en sus novelas describió la forma de vida y las tensiones socialees de la Inglaterra victoriana.

Esta situación social obligó a los sindicatos obreros a organizarse con mayor eficacia, a fin de obtener la satisfacción de sus reclamos.

El gobierno adoptó una política paternalista en el aspecto social. Se aprobaron leyes que alivianaron la situación, pero sin introducir reformas de importancia. No obstante, se promulgaron medidas que limitaron las jornadas de trabajo y que mejoraron las condiciones laborales de obreros y asalariados. En 1871, los Trade Unions sindicatos locales fueron reconocidos oficialmente por el Estado.

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INGLATERRA Y LA REINA VICTORIA. En 1837 subió al trono inglés la reina Victoria I (1837-1901), cuyo dilatadísimo reinado de 64 años constituyó uno de los periodos más brillantes de la historia de Inglaterra. El Imperio Británico fue el más extenso y poderoso del mundo y su flota la representación material de este poder que ejercía el papel de suprema policía internacional. La presencia de un barco de guerra con el pabellón de la «Unión Jack» bastaba para sofocar una revolución o cambiar un Gobierno en cualquier parte del mundo. La seguridad de su constitución política corría pareja con su potente industria y el valor indiscutible de su moneda.

Desde el primer momento, la reina dejó que el Parlamento asumiera la misión de gobernar y fue ella quien introdujo la costumbre de encargar al jefe de la mayoría la formación del Gobierno. Su actuación, perfectamente dentro de la línea tradicional británica, fue en todo del agrado de sus súbditos que la veneraban.

Pero no todo fue mérito de la reina. También lo tuvieron sus primeros ministros, que fueron hombres cultos y de una gran sagacidad. Lord Palmerston fue el último «premier» que sostuvo la política del «espléndido aislamiento». Era un conservador que luego se pasó al partido liberal. Precisamente por su deseo de mantener a Inglaterra separada de las luchas de Europa, no supo actuar con energía ante el engrandecimiento de Alemania bajo Bismarck.

En la segunda mitad del siglo pasado casi siempre se turnaron conservadores y liberales, según el resultado de las elecciones. El jefe de los primeros fue Disraeli; el de los segundos, Gladstone.

Benjamín Disraeli era de ascendencia española y judía. Gracias a él se llevó a cabo la reforma electoral del año 1867 que permitió a más de un millón de obreros gozar del derecho de voto. Su visión sagaz le permitió darse cuenta de la gran importancia que tendría en el futuro la apertura del Canal de Suez, y después de haber ocupado Chipre, adquirió 177.000 acciones del canal, que le aseguraban el dominio de la Compañía.

La reforma aprobada por Disraeli había sido planeada y pensada antes por Gladstone. Éste realizó una segunda reforma electoral que permitió elevar el número de votantes en seis millones, transformó la enseñanza primaria y protegió a los Trade Unions.

La creación oficial del Imperio Británico se realizó el día i de enero de 1877, en que Victoria I fue proclamada emperatriz de la India.

La política interna de la Gran Bretaña conoció varios movimientos. El cartista, promovido por el abogado Jones y el publicista O’Connor, jefes del partido radical, que propugnaban el derecho al sufragio universal. El librecambista defendido por Cobbden y sostenido, no sólo por los obreros, sino, por la burguesía industrial y mercantil, que pedía la total libertad de comercio con el extranjero, sin aduanas protectoras o prohibitivas. Gracias a sus esfuerzos, Inglaterra adoptó el librecambio que había de reportarle considerables riquezas.

Fuente Consultada:
Historia Universal Tomo II Chris Cook.
Enciclopedias Consultora Tomo 7
Enciclopedia del Estudiante Tomo 2 Historia Universal
Enciclopedia Encarta
La Aventura del Hombre en la Historia Tomo I “El Ateneo”
Historia Universal Gomez Navarro y Otros 5° Edición
Atlas de la Historia del Mundo Parragon

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