Hibernación de los Animales Importancia y Significado



Hibernación de los Animales
Importancia y Significado o Concepto

Durante los meses de invierno, el frío riguroso combinado con la escasez de alimentos hace difícil la vida de muchos animales. Algunos de ellos resuelven el problema que les plantea el invierno de una manera muy fácil y natural. Se retiran a algún lugar protegido, y allí caen en un sueño profundo y tranquilo. Muy a menudo su sueño dura todo el invierno, hasta que llega la primavera. Este período de sueño se conoce como hibernación.

Un animal que hiberna no está simplemente dormido en un sentido natural. Su respiración y el ritmo de su corazón son mucho más lentos que lo normal. En realidad, todo su metabolismo se aquieta tan drásticamente que el animal puede sobrevivir sin alimentos durante muchos meses seguidos, viviendo de las reservas de grasa almacenadas en su cuerpo.

Conjuntamente con todos estos cambios se produce una gran disminución de la tempetura corporal. Algunas veces, la temperatura del cuerpo del animal desciende hasta equilibrarse con la del medio ambiente. Todo el cuerpo se le pone rígido con el frío. Pero aun así, la grasa del animal no se congela, y el ser que está hibernando nunca deja de despertar cuando la temperatura exterior se eleva hasta un nivel más tolerable. La mayoría de los animales que hibernan son bastante pequeños; por ejemplo, las marmotas, las ardillas, las ranas, las tortugas y los murciélago.

ardilla hibernando

Perfectamente enroscada en esta cómoda posición, la ardilla hiberna durante todo el invierno
y no se despierta hasta que la temperatura exterior sube.

LA HIBERNACIÓN  EN  LOS ANIMALES DE SANGRE FRÍA
Durante sus cortos veranos, las zonas polares están muy animadas. Millones de animales unicelulares parecen surgir de la nada. Lo cierto es que han pasado el largo y frío invierno en diminutos quistes de sólidas paredes. Estos quistes se asemejan a las esporas o formas resistentes que producen innumerables especies de microorganismos, como bacterias, hongos y levaduras. Estas formas de resistencia se producencuando las condiciones ambientales no son favorables, por causa de la temperatura inclemente o por falta de alimentos.

En el estado de espera, el organismo en cuestión es extraordinariamente resistente, pues soporta altas temperaturas, de hasta 140°C, y muchos grados bajo cero. Cuando llega la estación fría, el animal se fabrica una capa dura y se encierra en ella, casi sin vida (vida latente).

Lo mismo sucede con los nemátodos y otras especies de gusanos. Se han recogido estos quistes en suelos helados, en terrenos secos y en otros lugares desfavorables para la vida. Parece que están muertos, pero reviven cuando las condiciones ambientales son propicias. Este estado de letargo se llama anabiosis (sin vida). Aunque muchos animales acuáticos están activos bajo la capa de hielo, sus parientes  terrícolas  hibernan  con frecuencia.

El caracol común cubre la entrada de su caparazón secretando una capa de mucus y caliza, que se endurece y forma un opérculo protector (el epigrama). Así vive durante el invierno, entre vegetación podrida o debajo de las piedras.

Los insectos pasan el invierno en una de sus cuatro formas de vida. Probablemente, en esta estación, casi todos se encuentran en forma de huevos, que son resistentes al frío y a la desecación. Los huevos de ciertas especies no avivan si no han estado sometidos a un período de frío, o de reposo forzoso, que recibe el nombre de diapausa; tal situación suele afectar a las larvas y a las pupas. Incluso si se conservan en sitios calientes, los insectos permanecen en un estado de inactividad durante cierto tiempo.



Orugas en hibernación se encuentran entre las hojas muertas, en las zanjas, y las crisálidas de ciertas mariposas permanecen enterradas en el suelo. Las mariposas que aparecen al comenzar la primavera son adultos que han hibernado en algún lugar bien protegido de las inclemencias del ambiente.

Los peces, en general, no hibernan, aunque algunos pueden permanecer aletargados en aguas frías y parcialmente enterrados en el barro. Sin embargo, los peces pulmonados (Dipnoideos) estivan durante el período seco, cuando se agotan los remansos donde viven. Se entierran en el limo y forman una cámara resistente, de la cual no escapa la humedad.

Los anfibios y los reptiles son bien conocidos por su capacidad para hibernar. Las ranas, tortugas, serpientes y lagartijas se entierran para librarse de los rigores del frío. Con frecuencia, se enroscan juntos, lo cual les permite mantener una temperatura superior en un grado o dos a la del ambiente. Parece ser, además, que algunos de estos animales son capaces de expulsar agua; así baja el punto de congelación de sus fluidos, al estar más concentrados, y logran  soportar  temperaturas  bajo  0°C.

La mayoría de los pájaros emigra a zonas más cálidas; pero entre otros animales es corriente la hibernación. Se trata de un estado de inactividad o sueño profundo, en el que los procesos biológicos se reducen y se paralizan. La temperatura del cuerpo, inclusive entre los mamíferos, desciende hasta sólo un grado o dos sobre la del ambiente.

LA  HIBERNACIÓN  EN  LOS ANIMALES DE SANGRE CALIENTE
Hibernación   verdadera   no   se   conoce entre las aves —salvo el Phalaenoptilus nuttallii, un caprimúlgido de América del Norte-—, pero algunas pueden adormecerse durante el invierno. Los chotacabras son aves que se alimentan de insectos.

Los ejemplares europeos emigran a África en las épocas frías. Sin embargo,  su congénere  americano  pasa el invierno, según se ha descubierto recientemente, en estado de semihibernación.  La temperatura de estas  aves dormidas es de unos 17°C, mientras que la de los que se hallan en actividad es de unos 37°C.

Ciertos mamíferos también se retiran y se adormecen en invierno.   Los   osos,   tejones,   ardillas   y otros   duermen   durante   determinados períodos, pero se despiertan de vez en cuando  para  comer el  alimento  almacenado.   Sin  embargo,  su  temperatura es sólo unos grados menor que la normal.

Casos   de  hibernación verdadera, en la  que la  temperatura  del  cuerpo desciende   hasta   nivelarse   con   la   del medio, se encuentran sólo en unos pocos   mamíferos.

Los   monotremas,   ponedores de huevos, y algunas zarigüeyas, suelen hibernar en períodos fríos. Los murciélagos de zonas templadas y frías tienen que hibernar, pues no pueden capturar insectos. Sin embargo, los murciélagos tienen la característica de que su temperatura desciende considerablemente cuando  duermen, inclusive en el verano. En estas condiciones, gastan menos energía y pueden desarrollar más actividad cuando están despiertos.

Algunos animales insectívoros, como el erizo y ciertos roedores  (lirón, ardillas y hamsters), se sumen también, durante el invierno, en un sueño profundo (letargo invernal), pero suelen despertar y comer alimentos almacenados.



Así lo hacen las ardillas. Parece que necesitan despertar periódicamente para excretar los productos de desecho. El lirón menor (Muscardinus avellanarius) habita en el centro de Europa y construye su nido para hibernar con ramitas, hierbas y su propia saliva. Allí pasa la temporada de sueño invernal.

Antes de entrar en período de hibernación, en general, los animales engordan, acumulando grasa. Este depósito extra se consume durante el invierno. Al quemarse en el organismo, las grasas producen energía, que el cuerpo aprovecha para llevar a cabo funciones vitales. Como durante este tiempo el cuerpo no ingiere hidratos de carbono (azúcares), las grasas pasan a ser los materiales en los que se inician los procesos metabólicos que conducen a la síntesis de compuestos esenciales.

Desde un punto de vista de economía fisiológica, las reservas de grasa son muy ventajosas para el animal, pues permiten almacenar, por unidad de peso, mayor cantidad de material de reserva que otras sustancias. Además, al consumirse, la grasa produce agua en cantidad dos veces mayor que otros principios alimenticios.

Esto es muy importante para los animales en hibernación, que se encuentran sometidos a un régimen de restricción de agua. De esta manera, el organismo compensa la falta de aporte externo de líquido con el producido en sus tejidos. Otros animales almacenan alimentos, de los que  comen  cuando  despiertan.

El hámster o rata de Alemania (Cricetus cricetus), de origen asiático, llega a almacenar en sus madrigueras, durante el verano, hasta un quintal de trigo y otros frutos, como reserva para el período de hibernación. Suele llamársele cerdo del centeno.

Se ignora la causa de que ciertos animales hagan estos preparativos, pues todavía no se conoce muy a fondo el proceso de hibernación, desde un punto de vista fisiológico.

El frío, la falta de alimentos y, quizá, también la duración de los días pueden ser la causa de que se inicie la hibernación. Debe existir también algún control interno, pues animales relacionados con las especies que hibernan no interrumpen su actividad en la estación fría. Al comienzo de la hibernación, el mecanismo regulador de la temperatura del cuerpo está perturbado y puede fallar ante un frío prolongado; como consecuencia, la temperatura corporal desciende.

El frío escaso no suele ser causa de hibernación. Cuando la temperatura del cuerpo desciende, otras actividades también se amortiguan. Se consume menos oxígeno, menos materiales alimenticios; el ritmo respiratorio decae y también el cardíaco.

El animal entra, entonces, en un profundo sueño. La razón metabólica (velocidad de los procesos metabólicos) disminuye y se hace menor que un treintavo (a veces, que una centésima parte) de la normal en el animal activo. Estos cambios son debidos, probablemente, a una acción hormonal.

De todas maneras, el sistema nervioso controla el proceso, pues si la temperatura exterior desciende mucho, el corazón late más de prisa. La hibernación, que está controlada por el sistema nervioso, cesa cuando actúa algún estímulo sobre el animal, como el aumento de temperatura en los alrededores. El cuerpo intensifica su actividad, y las contracciones musculares (tiritones) aumentan el calor.



El hámster recupera la actividad normal en el trascurso de una o dos horas. Los murciélagos necesitan, seguramente, mucho menos tiempo. El proceso de vuelta a la normalidad requiere un extraordinario consumo de energía. Si un animal en hibernación se despierta varias veces para ingerir alimentos, corre el peligro de que se gasten rápidamente sus reservas y, si no son abundantes, puede perecer.

ANTIGUOS EXPERIMENTOS CON HUMANOS:

La ciencia médica ya ha desarrollado un procedimiento para provocar en los pacientes un estado similar a la hibernación. La técnica, conocida como hipotermia, se utiliza para producir anestesia o pérdida de sensaciones.

La hipotermia es la reducción uniforme de la temperatura corporal, desde los normales 36,7° C hasta unos 25° C. Se la utiliza al practicar operaciones tan difíciles como la cirugía a corazón abierto, y también en aquellos casos en que otras formas de anestesia serían riesgosas en un paciente. A medida que la temperatura del paciente desciende, va pasando por una serie de condiciones extrañas.

Por debajo de los 34° C, pierde la vista y el oído. Por dejabo de los 30° C, el termostato del cuerpo o «centro de control- del calor» deja de enviar mensajes a los vasos sanguíneos, las glándulas sudoríparas y otros mecanismos que ayudan a mantener la temperatura normal del cuerpo. En este punto, el paciente no siente nada. Su pulso desciende desde las normales 70 ó 75 pulsaciones por minuto, a unas 40 pulsaciones por minuto.

A 27° C el paciente parece haber alcanzado el grado de hibernación. A los 25° C, más o menos, se le conecta con un respirador artificial y comienza la intervención. Después de la operación, el cuerpo del paciente se recalienta con mucha precaución. A medida que la temperatura se eleva, el cuerpo retorna a la normalidad y recupera la vista y los otros sentidos.

Una persona que se halle bajo los efectos de la hipotermia, «hiberna» durante algunas horas. Los científicos que se ocupan de viajes espaciales han sugerido que en viajes largos los astronautas pueden ser congelados hasta un estado de paralización durante meses y un año.

Esto podría resolver una multitud de problemas: un viajero en. estado de hibernación no necesitaría alimentos, ni ejercicios, ni libros, ni juegos, ni ninguna forma de entretenimiento. Hasta ahora no se ha desarrollado ninguna técnica que permita a un ser humano sobrevivir al descenso de la temperatura de su cuerpo más allá del punto de congelación.

Fuente Consultada:
Revista TECNIRAMA Enciclopedia de la Ciencia y la Tecnología N°113
La Naturaleza Lo Pensó Antes Colección SIGMAR
Enciclopedia Temática CONSULTORA (SALVAT)

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