El Virrey Santiago de Liniers en el Rio de la Plata



El Virrey Santiago de Liniers en el Río de la Plata

El virrey Santiago de Liniers en el Rio de la PlataVIRREINATO DE LINIERS:

La caída de Sobremonte, ocurrida después de la Junta de Guerra del 10 de febrero de 1807, hizo recaer en Liniers el mando militar de todo el Virreinato, conservando la Audiencia el poder político. Por entonces se designó en España, en reemplazo de Sobremonte, a Pascual Ruiz Huidobro.

La prisión de éste (al ser capturada Montevideo por Auchmuty) hizo que se depositara el mando en Liniers, siendo este último confirmado como virrey interino por las autoridades metropolitanas el 3 de diciembre de 1807.

El marino francés pareció, de este modo, alcanzar la cumbre de su carrera política, pero en verdad también iniciaba el camino hacia su trágico fin. Pese a su indudable popularidad entre los criollos, Liniers guardaba, por encima de todo, lealtad a la Corona hispana.

Sin embargo, los peninsulares residentes en Buenos Aires no confiaban en él: a causa de su origen francés, la agresión napoleónica de 1808 hizo aparecer como dudosas sus actitudes. Las vacilaciones del gobernante afirmaron esta inquietud y el virreinato de Liniers se caracterizó por su inestabilidad.

Luego de las Invasiones Inglesas, Liniers se convirtió en una de las figuras políticas más gravitantes gracias al prestigio militar ganado en las batallas contra Beresford y Whitelocke. Tenía a su favor una gran adhesión popular y desde mediados de 1807 se desempeñó como virrey interino.

Hacia él se acercaron tanto los criollos más radicales como los españoles conservadores, sabedores de que este francés, monárquico convencido, profesaba una inquebrantable lealtad hacia la Corona. Entre los grupos antagónicos empezaron a gestarse una serie de sordas pujas políticas, insertadas dentro de un marco internacional cada vez más complicado y cambiante.

El fracaso de las dos invasiones convenció al gobierno británico de cambiar de estrategia: en lugar de intentar apoderarse de las colonias sudamericanas se dedicó a favorecer su independencia y luego dominarlo económicamente con su poderío industrial.

MISIÓN SASSENAY: El marqués de Sassenay arribó en agosto de 1808 al Plata, comisionado por el emperador francés para lograr el reconocimiento de José I como rey de España. Liniers no aceptó esta tratativa y despachó al enviado de regreso. Sin embargo, su actitud no reforzó su posición ante los españoles.

MOVIMIENTO JUNTISTA. INTRIGAS LUSITANAS. 



Las vacilaciones del virrey para proclamar la jura de Fernando VII (provocadas por las contradictorias noticias llegadas de la península) motivaron que Montevideo se separara de su mando, integrándose allí una Junta, al estilo de las que funcionaban en España, encabezada por Francisco Javier de Elío.

El arribo a Río de Janeiro de la corte portuguesa, traslado efectuado bajo la protección de la escuadra inglesa, y sus tentativas de extender su dominio al Plata, fue un nuevo factor de inquietud. La princesa Carlota Joaquina (hija de Carlos IV). esposa del regente portugués Juan VI, aspiraba a ser reconocida como soberana en el virreinato de Buenos Aires .

1ro. DE ENERO DE 1809. El movimiento juntista tuvo su eco en Buenos Aires. El 1ro. de enero de 1809 se produjo un intento de motín, apoyado por el Cabildo y las tropas de origen hispano, cuya meta era reemplazar a Liniers por una Junta similar a las surgidas en España.

Algunos partidarios de la emancipación, entre ellos Mariano Moreno, adhirieron en un primer instante al movimiento, viendo en él la posibilidad de un paso hacia la independencia. El carácter realista de la intentona hizo que Moreno se apartara de ella una vez iniciada.

Las milicias porteñas permanecieron fieles a la autoridad legal (Liniers); por ello el golpe fue desbaratado. Martín de Álzaga, jefe de la asonada, y varios de sus partidarios, fueron desterrados a Patagones. De allí los rescató Elio. 

Tal era el confuso panorama político que presentaban estas regiones. en momentos en que la Junta Central de Sevilla designó el 11 de febrero de 1809 nuevo virrey a Baltasar Hidalgo de Cisneros.

SOBRE LAS SOSPECHAS DE LA AUTORIDAD DE LINIERS:
Liniers: el cuestionamiento de la autoridad virreinal (1807-1809)

Don Santiago de Liniers, gobernaba el Río de la Plata en tiempos en que la crisis del Imperio Hispano se profundizó. Su autoridad se debilitó; los grupos de presión, integrados por personas con intereses comunes, se movilizaron para influir en las decisiones de gobierno o producir cambios favorables.

Los comerciantes ligados a los intereses peninsulares, cuestionaron el origen francés del virrey y se opusieron a las medidas que permitían el comercio con los ingleses. Dirigidos por Martín de Alzaga, tuvieron en el Cabildo su principal centro de poder.

Francisco Javier de Elio, gobernador de Montevideo, mediante un cabildo abierto, organizó una Junta de Gobierno independiente de la autoridad virreinal, que gobernó la Banda Oriental.



Los criollos buscaban alternativas para lograr una mayor participación en los asuntos de gobierno, en su mayoría apoyaban al virrey, especialmente Saavedra con el Regimiento de Patricios.

Esta situación se agravó al arribar a Buenos Aires, Claude Bernard, Marqués de Sassenay, enviado de Napoleón con la misión de hacer reconocer a José I. Liniers lo recibió junto con la Audiencia y el Cabildo, rechazó su propuesta, pero no se ordenó su detención. Las sospechas sobre la fidelidad del virrey se acrecentaron y sus enemigos acentuaron la crítica. Buenos Aires juró fidelidad a Fernando VII; Montevideo ya lo había hecho. La crisis de autoridad se profundizó.

Fuente Consultada: La Argentina Una Historia Para Pensar 1776-1996 Rins-Winter.

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