Montañas Submarinas Nombres, Ubicación Dimensiones Caracteristicas



Características de las Montañas Submarinas

No son únicamente los continentes los que están dotados de relieve, sino también el fondo de los océanos. Éste se divide, según la profundidad, en zócalos continentales, mesetas submarinas y fosas submarinas.

El fondo del mar está cubierto de materiales de desintegración.

Durante períodos muy largos movimientos de la corteza terrestre modifican igualmente su  relieve.

 Más de la mitad de la superficie total de la tierra, los siete décimos para ser exactos, está cubierta por el agua de sus océanos y mares.

El volumen del agua representa trece veces el de las tierras que emergen de su superficie.

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Los mares, al igual que las tierras, están repartidos sobre el globo de modo desigual por lo que se refiere a la latitud.

En el hemisferio norte hay aproximadamente una vez y media más de agua que de tierra.

El mar predomina todavía más en el hemisferio sur, en el que la proporción es de seis a uno, poco más o menos, en favor del elemento líquido.

Este desequilibrio entre el agua y la tierra es todavía más pronunciado cuando tomamos en cuenta su volumen.



El nivel del mar, que determina el trazado de las costas, permite conocer el volumen de las tierras emergidas tanto como el del agua de los océanos.

Hay unos cien millones de kilómetros cúbicos de tierra por unos mil trescientos millones de kilómetros cúbicos de agua.

El punto más elevado del globo, la cima del monte Everest, se sitúa a 8.882 m por encima del nivel del mar.

Las regiones que superan los 4.000 m de altitud son más bien raras.

Por contra, en determinados lugares el fondo del océano alcanza la profundidad de 10.000 m (por ejemplo, en la fosa de Mindanao, cerca de las Filipinas), y un tercio del fondo submarino se sitúa por debajo de los 4.000 metros.

Igual que sucede en tierra firme, el fondo del mar presenta diferencias de relieve.

Este relieve se divide en tres zonas: en primer lugar, la de los zócalos continentales; luego las mesetas submarinas, a una profundidad que oscila entre 3.000 y 6.000 m, y finalmente, a mayor profundidad, las fosas submarinas.

El zócalo continental, al que llaman también plataforma continental, es la continuación de la tierra firme bajo el nivel del mar.

Se trata de un reborde que alcanza una profundidad de unos doscientos metros.

Más allá de la isobata de este reborde empieza el talud, que desciende en pendiente a menudo abrupta hacia el fondo del mar y del océano.



En este talud hay excavados muchos y profundos valles llamados cañones, que son a veces la prolongación de grandes ríos; por ejemplo, del Congo en África.

También hay valles submarinos que no tienen relación alguna con los ríos de la superficie. Estos cañones submarinos, que pueden tener una profundidad de 3.000 m, dan una configuración caprichosa a la zona limítrofe del relieve submarino.

Aquí entramos en la segunda subdivisión del relieve submarino: la de las mesetas.

Éstas ocupan alrededor de los ocho décimos de la superficie total de los fondos marinos.

Se les llama mesetas porque están formados por una llanura casi plana, de débil inclinación y poco accidentada.

Estas mesetas terminan en un talud que se hunde todavía más profundamente y que conduce a las fosas marinas, cuya profundidad se sitúa entre los 6.000 y los 10.000 metros.

El relieve de cada océano depende de la configuración general de la cuenca oceánica y del relieve costero.

En el océano Atlántico una dorsal medianera de unos mil quinientos metros separa dos grandes cuencas, cada una de ellas de una profundidad de 4.000 a 6.000 metros.

En esas cuencas encontramos llanos volcánicos al lado de abismos más profundos, como la fosa de Puerto Rico (8.526 m).

El fondo del océano Pacífico está constituido esencialmente por mesetas submarinas, principalmente en el norte y sureste.



Estas plataformas se extienden al suroeste de Nueva Zelanda en dirección a Australia e Indonesia.

Alrededor de estas mesetas se hallan las fosas submarinas: la de las Aleutianas (7.300 m), la de las Kuriles (8.500 m), la del Japón (9.430 m), la de las Filipinas (10.793 m), la de las islas Tonga y la situada al oeste de Chile.

En fin, en la parte oriental del océano índico encontramos mesetas submarinas que se hacen más profundas en dirección a Australia y especialmente de las islas de la Sonda.

Las desigualdades del fondo marino están indicadas en los mapas por líneas llamadas isobáticas.

La batimetría, ciencia que se ocupa en determinar los accidentes del relieve submarino, utiliza la sonda y aparatos de ultrasonidos o sondas acústicas.

Desde el punto de vista científico se distinguen sucesivamente: la zona litoral o desplaye, que es la parte de la costa situada entre la marea alta y la marea baja; la zona nerítica, o plataforma continental, que alcanza una profundidad de 200 m; la zona batial, que llega hasta los 1.000 m, y la zona abisal, que desciende a profundidades inconcebibles.

Esta última zona está situada lejos de los continentes.

También la llaman a veces zona pelágica. Los experimentos realizados durante estos últimos decenios modificaron por completo la idea que se tenía de la configuración del fondo de los océanos.

De un día para otro se encuentran nuevas pruebas de que el fondo del mar está tan animado como el relieve de los continentes.

También hallamos en él cordilleras con valles y crestas; se producen hundimientos y se forman mesetas, etc.

Gran cantidad de las islas que hay desperdigadas por los mares son las cumbres más altas de grandes volcanes o macizos submarinos.

En el fondo del mar existen diversos escalones verticales que pueden sobrepasar los 1.000 m y cuya existencia se explica en razón de que las fuerzas destructivas son allí mucho menos potentes.

El océano Pacífico es el mayor y más profundo de los océanos. Su profundidad media es de 4.300 m, y el fondo aparece más torturado en las aguas de los archipiélagos que se extienden entre Indonesia y las Kuriles.

El fondo de los mares está cubierto en todas partes por sedimentos y materias de disgregación.

La naturaleza de los sedimentos varía según la profundidad.

A profundidades mayores de 200 m están constituidos por materias orgánicas.

Los fragmentos que llegan a los bajos fondos son muy pequeños, y las materias que los forman son la sílice o caliza y los restos de los esqueletos, así como las escamas de los animales de la zona pelágica o las miríadas de animálculos que viven en la superficie del mar.

Este barro pelágico desciende hasta los 4.000 metros.

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