Corrupcion y Demagogia en las Democracias Ejemplos



CARACTERÍSTICAS DE LA CORRUPCIÓN , DEMAGOGIA E INJUSTICIAS

Procedimientos demagógicos
Como ya se ha visto, la demagogia es la degeneración de la democracia.

Por estar apoyada la democracia en la voluntad popular, corre peligro de transformarse en demagogia. Esa transformación la realizan los demagogos. El demagogo busca el poder. Para alcanzarlo —o, si ya está en él, para conservarlo—, aplica el nefasto principio maquiavélico: «El fin justifica los medios», y separa así la política de la moral. Los procedimientos demagógicos de que se vale, son innumerables. Podrían citarse:, la mentira, el fraude, la prodigalidad, el halago, el soborno, las promesas, etc.

Son procedimientos demagógicos todos aquellos que intentan captarse la adhesión de las masas, con prescindencia de la licitud o ilicitud de los medios que emplea, y del verdadero bien de la nación y de los individuos.

Son procedimientos demagógicos, por ejemplo, el multiplicar, sin necesidad, los empleos públicos, para contar con mayor número de votos favorables; reducir las horas de trabajo, añadir otros nuevos a los días no laborables pagos y decretar el aumento masivo de sueldos y jornales, para halagar a los trabajadores; prolongar las vacaciones, multiplicar los feriados y conceder la exención de exámenes con promedio de cuatro o cinco puntos, para atraerse la simpatía y la adhesión de los estudiantes; despilfarrar el dinero de la nación para financiar campañas políticas, o en subsidios innecesarios; tolerar la inmoralidad en revistas, libros, cine, teatro, televisión, etc., para tener favorables a los individuos que trafican con esas miserias.

Al demagogo no le interesa que se hunda la nación por el déficit financiero, por la corrupción de la juventud y por la inmoralidad general; que disminuya el poder productivo y se detenga el desarrollo económico; que se rebaje el nivel cultural; que se pierdan los hábitos de trabajo y de ahorro, el sentido de la honestidad y responsabilidad, etc. Lo único que le interesa es satisfacer sus ambiciones, y para ello apela a todos los recursos.

Cuando habla al pueblo, siempre le recuerda sus derechos, reivindicaciones y virtudes; pero nunca sus defectos y deberes. Halaga las pasiones y compra las conciencias. La acción del demagogo puede resultar funesta para las democracias, pues la demagogia desprestigia a la democracia, con la cual se la confunde.

Ese peligro solo puede ser conjurado con una seria educación del pueblo, a fin de que no se deje engañar por los procedimientos demagógicos y sepa reaccionar y guiarse en sus decisiones por el dictamen de su conciencia y el verdadero bien de la patria.

soberania popular

Las Injusticias
Otro peligro que acecha a las democracias, son las injusticias. La justicia consiste en dar a cada uno lo que le corresponde. Se conocen tres clases de justicia:

Justicia conmutativa: Cada persona da a sus semejantes lo que les corresponde; por ejemplo, el comprador paga al almacenero los comestibles que lleva.



Justicia legal: Cada persona da al Estado lo que le corresponde; por ejemplo, paga los impuestos.

Justicia distributiva: El Estado da a cada uno lo que le corresponde; por ejemplo, vigilancia para defender la persona y los bienes, cargos públicos a quienes los hayan conquistado. Hay que agregar la justicia social.

Justicia social: Consiste en que cada uno dé a la sociedad su contributo y reciba de ella una parte proporciona] de ventajas. Cuando se falta a la justicia, se comete injusticia. Existe injusticia cuando el principio democrático de la igualdad ante la ley queda reducido a una fórmula escrita, sin vigencia efectiva.

Sucede cuando desde el poder se fomenta el favoritismo, el acomodo, la protección oficial, etcétera. Los afiliados al partido gobernante obtienen todas las facilidades, franquicias y ventajas, mientras que para los opositores todo son trabas, dificultades y negativas.

Los cargos y los ascensos no se otorgan según los méritos, sino por amistad, recomendación o afinidad política, aun con grave detrimento del nivel cívico, económico y cultural.

Corrupción

Corromper significa echar a perder una cosa.

Otro gran peligro para la democracia es la corrupción, y esta puede existir en las costumbres, en la administración pública y en la vida política.

La corrupción de las costumbres se origina cuando se quita a la educación toda base moral firme, de manera que la juventud no recibe de sus maestros principios fundamentales orientadores de la vida, y cuando se permite el abuso de la libertad.

Con el pretexto de que la democracia debe respetar la libertad de expresión, individuos inescrupulosos imprimen, exhiben y difunden láminas, revistas y libros obscenos, cuya finalidad es corromper a la juventud. Hasta justifican y hacen la apología de las mayores desvergüenzas, verdaderos estigmas de la sociedad.



La producción cinematográfica no marcha por otro camino. Parecería como si gran parte de los cineastas —actores y productores— estuvieran obsesionados por lo anormal, lo pasional. Es suficiente leer la propaganda, para advertir cómo se ataca y denigra a instituciones sagradas como el matrimonio y la familia; y al paso que es burlada la virtud, son glorificadas toda clase de perversiones. Cine y televisión parecerían ser, por momentos, escuelas del delito.

De esa manera se corrompen las costumbres y se pervierte la sociedad toda.

Huelga decir que el comunismo sopla en este fuego corruptor, para desintegrar la sociedad, y poder más fácilmente asestar su golpe.

La corrupción toma la forma de cualquier clase de delito: asaltos, robos, crímenes y estafas; desórdenes provocados por drogas, estupefacientes, bebidas alcohólicas, etc. Por otra parte, las leyes son de una lenidad incomprensible. Así se explica que la ciudadanía contemple alarmada la multiplicación pavorosa de robos, asaltos, atropellos, crímenes, depredaciones, etc., cometidos, muchas veces, hasta por menores de edad y aun por niñas.

Y se pregunta: «¿Cómo es posible que anden sueltos, o recobren enseguida la libertad, terroristas y delincuentes que han cometido a veces diez, veinte, treinta y hasta sesenta actos delictivos: robos, colocación de bombas, asaltos, crímenes, etc.?…»

La falta de principios éticos, hace que ciertos funcionarios malversen los caudales  públicos y lleven el  país a la ruina.

La corrupción administrativa se manifiesta en la coima, el soborno, el prevaricato, los negociados, la falsificación de documentos, los desfalcos, el enriquecimiento ilícito, etc., delitos que no encuentran la condigna sanción, por cuanto la generalización de los mismos o la extensión de la complicidad parafrasean tétricamente aquello de que «todos pusisteis en El vuestras manos».

El avance de la corrupción desalienta a muchos espíritus nobles y a la gran masa del pueblo, que desconfían de la democracia, por parecerles que se demuestra impotente para remediar tantos males.
Los extremistas de derecha y de izquierda explotan tantos escándalos y miserias, presentándolos como fruto del régimen democrático.

El comunismo marxista fomenta solapadamente, por una parte, tales corrupciones, provoca conflictos y divisiones, y siembra odios, y por otra, se presenta con ínfulas de redentor, capaz de remediar tantos males y transformar la tierra en un paraíso.

La corrupción política existe cuando se usan los procedimientos demagógicos ya enumerados, que halagan las pasiones populares y eclipsan la consideración y práctica de los deberes civiles y sociales.



El Sectarismo
Sectarismo equivale a partidismo exagerado.

Sectarismo es adhesión fanática a una idea o partido.
Al afirmar que la adhesión es fanática, queda dicho que es irracional, ciega, y que rechaza cuanto pueda pertenecer o provenir de otro grupo o partido.

Resulta natural que la persona entusiasmada por una idea o por la agrupación a que pertenece, la defienda con calor y le preste su adhesión decidida. Esto no significa que no pueda aceptar la existencia de algo bueno en ideas opuestas a las suyas, o que la actuación de otros grupos no pueda ser recta y beneficiosa.

En cambio, el sectarismo se caracteriza por su estrechez de miras, reducida perspectiva, restringido horizonte y combatividad virulenta.

El espíritu sectario puede resultar perjudicial a la democracia, porque antepone el interés del grupo y el punto de vista del partido, a los intereses más amplios y generales del pueblo y de la nación.

Por sectarismo, se considera al propio partido como poseedor del monopolio de la verdad política, de la honestidad administrativa y de las fórmulas mágicas para resolver todos los problemas.

Cuando el partido está en la oposición, el sectarismo se manifiesta por una resistencia cerrada, negativa y obstruccionista a todo lo que provenga de los poderes públicos. Cuando el sectarismo existe en el partido gobernante, se manifiesta por la infalibilidad que atribuye a todas sus ideas y actos; por el rechazo de cualquier insinuación o sugestión que pueda provenir del pueblo o de otros partidos, y por la persecución de los adversarios políticos.

PARA SABER MAS…

Falsas democracias
La democracia se deforma y degenera, cuando el concepto de pueblo es confundido y sustituido por el de masa.

No pocas veces la suerte de la sociedad ha dependido no del pueblo, sino de una multitud irresponsable e incontrolable que ha impuesto tumultuosamente sus caprichos o exigencias. También queda deformada, o mejor dicho, suplantada la de mocracia, cuando bajo el nombre de democracia usado como pantalla, se implanta el más despiadado despotismo. Es lo que ocurre con las denominadas Repúblicas Populares Democráticas, y que constituyen la burla más descarada y sangrienta de la democracia.

Las deformaciones más notables de la democracia son dos: la demagogia y la oligarquía.

Demagogia deriva del griego, demagogo: orador que covduce al pueblo, pero actualmente se ha perdido ese recto signifi cado, y por demagogia se entiende: dominación tiránica de la masa.

Hay quienes prefieren el término oclocracia, del griego, ochlos, turba, multitud, y kratein, dominar, que significa lo mismo que demagogia, pero parece ser un vocablo más apropiado. La democracia degenera en oclocracia cuando se adula a la masa y se estimula sus bajos apetitos, prescindiendo de la honestidad y rectitud y del verdadero bien del pueblo y de la Patria.

Táctica de los caudillos es conceder o prometer a la multitud todo aquello que la halague y todo aquello que solicite; fa natizarla para así conducirla a su antojo. Si bien la forma bicamarista, el sufragio universal, los derechos de las mayorías, etc., son elementos de la democracia, con todo pueden ser llevados a graves desviaciones que engendran la tiranía del número, el espíritu de partido, el atropello de las minorías, etc.

La oclocracia se aparta de las normas jurídicas y aplica, con aparato de prescripción legal, el propio capricho, las ambí ciones desbordantes y ahoga las iniciativas individuales del imperio de la fuerza y del terror.

Un ejemplo de los horrores de la demagogia túvose en Francia en la época de la Convención en que imperó el terror.

Proviene del griego, oligri, algunos y arche, mando, y significa: gobierno de unos pocos en su propio provecho. Es el abuso del poder que consiste en usarlo en daño del pueblo y en beneficio de una camarilla, generalmente de magnates y plutócratas.

Con apariencias de sistema constitucional parlamentario, exis te en la oligarquía un régimen personal y absoluto, aunque aliado con los caciques de una comandita.

Fuente Consultada:
Educación Democratica Mario Alexander Nivel Secundario Escuelas Técnicas

 

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