Restauración de la Democracia en America Latina Post Dicataduras



Restauración de la Democracia en América Latina Luego de los Gobiernos Militares

El proyecto neoliberal puesto en práctica por el terrorismo de Estado alcanzó su punto máximo en los años 90. Las transformaciones producidas por las dictaduras generaron las bases de nuevas relaciones sociales.

El proceso de desindustrialización, precarización laboral y desocupación creó una sociedad claramente dividida en dos: la de los incluidos en el mercado laboral y el consumo, y la de los excluidos y desprotegidos Se trataba de una sociedad caracterizada por la fragmentación entre regiones de un mismo país altamente modernizadas y otras, absolutamente empobrecidas; fragmentación entre los desocupados y los ocupados.

Estos cambios debilitaron la organización sindical de los trabajadores, mientras la inestabilidad laboral y el miedo a perder el empleo aumentaban el poder de las empresas sobre los obreros.

La indefensión de los trabajadores frente al capital produjo el efecto de “sálvese quien pueda”, deteriorando los lazos de solidaridad e instalando la competencia entre los mismos asalariados.

En este contexto, llegaron al gobierno las nuevas democracias latinoamericanas. Gobiernos que, electos por el voto popular, aplicaron políticas económicas y sociales neoliberales, semejantes a la que venían aplicando los gobiernos de facto. El problema que se planteaba era cómo aplicar un modelo económico que acrecentaba las desigualdades, con la vigencia de instituciones democráticas que representaran a las mayorías.

El triunfo de Lula en Brasil, los cambios realizados en Argentina luego de la crisis del 2001-2002, la presencia de Hugo Chavez como líder de un grupo que no quiere dejar que los modelos económicos sean impuestos desde los sectores de poder más concentrados, hace pensar en cambio de dirección en las democracias de Latinoamérica.

La restauración formal de la democracia en Latinoamérica despertó una fuerte adhesión popular que contrasta con el actual aumento del desinterés por las cuestiones políticas. En los años que la represión llevada a cabo por los militares, las Madres de Plaza de Mayo se animaron a manifestar sus reclamos. Para ello, colocaron en sus cabezas pañuelos blancos en los que escribieron el nombre de sus hijos y las fechas en aue desaparecieron.

LA VUELTA A LA DEMOCRACIA:  A fines de los 70 y principios de los 80, comenzó a producirse lentamente un proceso de democratización en América latina. La nuevas democracias tuvieron en común las pesadas herencias dejadas por las dictaduras militares.

Miles de muertos y desaparecidos, países fuertemente endeudados y con las economías condicionadas por estas deudas que achicaban notablemente el margen de maniobra de los nuevos gobiernos a los que comenzó a denominárselos como “democracias controladas”.



Las dictaduras latinoamericanas comenzaron a dar signos de agotamiento hacia fines del ´70. En 1979, el gobierno militar ecuatoriano concedió elecciones. El mismo año, la revolución encabezada por el sandinismo derrocó al dictador nicaragüense Anastasio Somoza.

En 1980 se reestableció el poder civil en Perú, Honduras en 1981 y en 1983, en Argentina. Uruguay y Brasil lo hicieron en 1985. En 1989 cayó la dictadura de Stroessner en Paraguay. Pinochet, en Chile convocó en 1988 a un plebiscito con la intención de permanecer en el gobierno, pero fue derrotado y debió convocar a elecciones en las que venció el demócrata cristiano Patricio Aylwin, en 1990.

Sin embargo, estas renacientes democracias fueron posibles luego de la profunda derrota vivida por los sectores populares a manos del terrorismo de Estado y el capital más concentrado.

La sociedad era otra: las transformaciones económicas, sociales, políticas y culturales habían sido mucho más profundas que las imaginadas por sus propios protagonistas.

Si bien había habido luchas antidictatoriales protagonizadas por actores tradicionales, como las huelgas obreras en el cinturón de San Pablo o de estudiantes, también se expresaron actores sociales nuevos. Aparecieron los organismos de lucha por los derechos humanos, como las Madres de Plaza de Mayo, en Argentina, las mujeres chilenas y uruguayas y sus cacerolazos, y otros movimientos políticos y culturales de resistencia.

Sin embargo, todos ellos fueron débiles y no contaron con la adhesión de la mayoría de la población que había sufrido un profundo proceso de despolitización.

Las dictaduras terminaron cayendo como producto de la crisis económica de la deuda externa, o por desatinos militares, como la guerra de Malvinas, en Argentina. En definitiva los gobiernos militares dejaron de ser útiles al sistema impuesto por las clases dominantes.

A pesar de las dificultades políticas de la transición, las democracias latinoamericanas consiguieron un relativo afianzamiento, no exento de frustrados intentos de desestabilización. Los gobiernos democráticos se vieron y aún se ven enfrentados a una complicada situación económica y a un deterioro de las condiciones de vida de la mayoría de los latinoamericanos.

En consecuencia, las democracias en esta región luchan entre ser representantes genuinos del pueblo que las instituyen y las condiciones que le imponen los grupos de poder económico locales, en este último caso muchas veces se han encontrado siendo funcionales a los intereses de éstos.



La paradoja de la perpetuación en el poder
Una situación curiosa en los regímenes democráticos recientemente estaurados en América tina, es el intento de uchos de sus líderes de mantenerse en el poder por más tiempo que el  estipulado en las instituciones de sus respectivos países. Con mayor o menor éxito, han intentado esta extrategia líderes como Carlos Saúl Menem de Argentina, Fernando Collor de Mello y Fernando Henrique Cardoso en Brasil, Alberto Fujimori en el Perú, y otros. Mientras Collor de Mello fracasó por versos motivos en es intento, Menem, Cardoso y Fujimori tuvieron éxito. Mientras los dos primeros alcanzaron su objetivo mediante reformas en las constituciones de sus respectivos países, Fujimori lo hizo mediante una alianza con sectores del ejército, protagonizando un autogolpe de Estado que le garantizó la posibilidad de presentarse repetidamente a elecciones  para renovar su mandato; esto hizo volver al Perú a un régimen político antidemocrático y fraudulento. Sin embargo, las crecientes denuncias de corrupción contra su gobierno lo llevaron a la renuncia en noviembre de 2000.

LOS BLOQUES REGIONALES: La aceleración del proceso de integración económica mundial, llevó desde mediados de los 50 a la formación de bloques de países con intereses comunes. Los bloques regionales más importantes que existen en el mundo son el NAFTA (Tratado de libre comercio entre los Estados Unidos,

Canadá y México); la CCE (Comunidad Económica Europea); la Unión de los países del Asia Oriental , que nuclea al Japón y un conjunto de países de la región; y el Mercado Común del Sur (Mercosur), que reúne a la Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay. Uno de los caminos buscados por los gobiernos latinoamericanos para mejorar las perspectivas económicas de sus países ha sido la búsqueda de acuerdos de integración regional.

El Mercosur es un acuerdo establecido con le objetivo de formar un espacio compartido de libre circulación de bienes, servicios y capitales. Es organización es la expresión latinoamericana de una tendencia mundial orientada hacia la formación de bloques económicos regionales.

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AMPLIACIÓN:Lectura Complementaria

El fin de las dictaduras en América Latina: En la segunda mitad del siglo XX, durante períodos variables y según las condiciones sociales y políticas de cada país, los estados de América latina fueron gobernados por regímenes autoritarios, generalmente dirigidos por militares.

A comienzos de la década de 1980, comenzaron a perder sustento y entraron en una crisis que llevó a su disolución y a la restauración de las instituciones democráticas.

Una importante causa de la desaparición de estos regímenes fue un cambio en la situación internacional. En un primer momento, los Estados Unidos apoyaron la instauración de este tipo de gobiernos en América latina, puesto que representaban una barrera al avance del comunismo durante la Guerra Fría.

Esta actitud llevó a los Estados Unidos a implicarse en operaciones militares en algunos países de la región para instalar gobiernos autoritarios que cumplieran esa función. Con el tiempo, esta posición se fue modificando progresivamente.

Los gobiernos norteamericanos retiraron su apoyo a las dictaduras americanas y comenzaron a presionar para la restauración de la democracia en estos países. El aumento de las denuncias contra las dictaduras por violaciones a los derechos humanos, así como el interés por ejercer una influencia económica y política menos evidente en el continente, explican este cambio de actitud fundamental.



A la vez, la situación económica mundial comenzó a hacerse sentir en los países de América latina. La dureza de la crisis contribuyó a que los regímenes autoritarios perdieran apoyo en el interior de estos países.

La extendida pobreza y la marginación creciente se sumaron al malestar generado por las restricciones a las libertades individuales y por los ataques a los derechos humanos que comenzaban a hacerse públicos.

En estas circunstancias, el colapso de los regímenes dictatoriales de América latina era solo cuestión de tiempo; el modo en que se produjo dependió de las condiciones sociales y políticas de cada país.

Uno de los ejemplos más drásticos es el argentino: el intento del gobierno militar por no caer lo llevó a una irracional guerra con Gran Bretaña por la soberanía en las Islas Malvinas.

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Tras la derrota, la caída del régimen se hizo inevitable y finalmente se concretó en 1983. Chile puede considerarse el ejemplo opuesto, ya que Pinochet, presidente durante la dictadura, logró mantenerse durante toda la década de 1980 en el poder y luego negoció su alejamiento con una coalición de partidos que reclamaban el retorno a la democracia para 1990.

La restauración formal de la democracia en América latina: Los regímenes militares cayeron por una combinación de factores sociales y políticos internos y por una transformación del escenario internacional. Fueron reemplazados por sistemas en los que los gobiernos son elegidos en elecciones por sufragio universal.

De esta forma, los habitantes de América latina que cumplen ciertas condiciones de edad y de tiempo de residencia en su país pueden elegir a sus gobernantes y representantes en elecciones que progresivamente se liberan de la práctica sistemática del fraude.

A la vez, estos gobiernos respetan generalmente textos constitucionales y usualmente garantizan los derechos humanos y libertades individuales, como la de expresar ideas sin censura previa.

La transición democrática se produjo en momentos diferentes en los distintos países: Perú, por ejemplo, la concretó en 1980, mientras que Brasil lo hizo en 1985.

La restauración de los regímenes democráticos en los países de América latina generó altas expectativas en la población.

Tras años de gobiernos impuestos se esperaba del sistema una renovación que mejorara no solo las posibilidades de participación política, sino también la calidad de vida, atendiendo las necesidades de los nuevos votantes.

La decepción fue grande cuando se comprobó que el cambio no sería tan sencillo.

En primer lugar, en los casos en que los protagonistas de los gobiernos militares fueron juzgados y condenados (en otros la salida negociada hacia la democracia había incluido una amnistía), las Fuerzas Armadas mantenían todavía un gran poder de presión.

Esto limitó fuertemente la libertad de decisión de los gobiernos democráticos, pues muchas de sus medidas fueron impugnadas por fracciones militares que contaban aún con la capacidad de hacerlo.

En segundo lugar, el aumento de la desigualdad económica y de las diferencias de ingresos entre sectores sociales durante los regímenes autoritarios se mantuvieron en las restauradas democracias.

En tercer lugar, la comprometida situación económica internacional de los países de América latina es otro factor que limita fuertemente el campo de acción de los gobiernos democráticos, ya que condiciona las alternativas políticas que estos pueden adoptar.

En este contexto, la aparición de nuevos conflictos sociales y políticos vuelve incierto el futuro de amplias regiones de Latinoamérica.

Nuevos conflictos en las democracias latinoamericanas: Con la restauración de la democracia y la tensión por la crisis económica, aparecieron en los países de Latinoamérica numerosos conflictos sociales.

Entre estos, algunos ya habían sido experimentados pero ahora son mayores (por ejemplo, la exclusión de amplios sectores de los restringidos beneficios de la economía), mientras que otros son novedosos y no se ha dado todavía con una solución adecuada (por ejemplo, el veloz aumento del desempleo).

En muchos países latinoamericanos, los sindicatos se movilizaron contra la aplicación de las políticas de ajuste, defendiendo los intereses de sus afiliados pero también las posiciones de poder que habían ocupado en decenios anteriores.

En otros países, como Brasil, la reforma agraria inconclusa dejó a una gran cantidad de campesinos sin tierras. Para ellos el traslado a las ciudades ya no parece ser una opción, sobre todo teniendo en cuenta las altas tasas de desempleo.

Estos campesinos sin tierras se reunieron en diversos movimientos para enfrentarse con los dueños de grandes extensiones de tierras y ocupar ilegalmente parte de esos campos.

Ante la imposibilidad del Estado para controlar el movimiento de ocupación, los grandes propietarios optaron por reclutar bandas armadas para desalojar a los campesinos, lo que amenaza en convertirse en un conflicto civil de grandes proporciones.

Otros países, como Colombia, experimentan la complejización de un proceso conflictivo preexistente, como es el enfrentamiento entre los grupos guerrilleros y el Estado de ese país, que divide a la sociedad colombiana.

Esto genera al Estado colombiano un sinnúmero de conflictos internacionales, fundamentalmente por los temores de los estados vecinos respecto de la posibilidad de que la guerrilla colombiana (que controla parte del territorio de este país) traspase las fronteras.

Finalmente, una serie de conflictos son comunes a todos los países de América latina en las últimas décadas. Se trata de la creciente población desocupada y subocupada en las grandes ciudades, que se encuentra en una situación de marginalidad y desesperanza.

Producto del atraso económico, esta circunstancia es una de las mayores asignaturas pendientes de las restauradas democracias americanas y amenaza con convertirse en una fuente de grandes conflictos sociales.

Fuente: Sociedad En Red EGB 9º -3º Ciclo -Editorial AZ Editora –

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