Reforma Educativa Post Revolución Francesa Condorcet Nicolas



La Revolución y las transformaciones educacionales.
La Revolución Francesa determinó una transformación social. Se sentía la necesidad de reformas pedagógicas. Existieron precursores teóricos como Diderot, Condillac, La Chalottais; y ejecutores parlamentarios que actuaron en las asambleas legislativas como Condorcet, Tayllerand, Lakanal. Todos procuraron legislar un vasto sistema de instrucción pública. Principios fundamentales.

Estatismo y escuela única; derecho a la instrucción; orientación concreta, práctica, técnica y cívica; enseñanza nacional y humana. Con el advenimiento de Napoleón se admitieron estos principios, pero el problema de la educación se orientó hacia la política del Estado. Se marcha hacia la centralización y hacia el monopolio estatal.

Espíritu de la revolución. — Las ideas sembradas profusamente por los iluministas primero y luego por Rousseau, suscitaron rebeldías y ansias de reformas y novedad. Sus ideales, conjuntamente con otros de carácter político, determinaron la llamada Revolución Francesa.

No se trataba de una simple crisis política o religiosa sino de una lucha entre dos concepciones de la vida, y se producía una transformación de la sociedad y de la economía de los pueblos. Estas profundas conmociones no podían dejar de tener su repercusión en las instituciones educativas.

AI estallar la revolución, existía en todos los pueblos una misma inquietud pedagógica. En primer lugar, porque la enseñanza no respondía a las nuevas necesidades; y en segundo lugar, porque la enseñanza superior sólo se impartía para las clases pudientes. Por esto y por otras nuevas necesidades sociales en todas partes se veía la necesidad de la reforma.

Los hombres de la revolución abordaron teóricamente el problema. En las asambleas revolucionarias procuraron realizar la síntesis de todas las críticas imperantes en torno a una concepción nueva del hombre y de la sociedad.

Desde el punto de vista práctico no lograron sus propósitos, dado la magnitud de la obra a emprender, a la falta de recursos y más que nada por las fluctuaciones de las opiniones y proyectos; sin embargo, ellos plantearon una serie de principios que más adelante se pudieron retomar.

Los precursores teóricos de la revolución en el orden educacional fueron Condillac, Diderot, La Chalottais, etc. Los principales ejecutores parlamentarios que actuaron en las distintas asambleas legislativas fueron Mirabeau, Condorcet, Talleyrand y Lakanal.

Los parlamentarios procuran por la política destruir el pasado, según decían, “borrando mil años de educación antihumana”, y hacer un pueblo nuevo, un pueblo republicano. Los detalles de los diferentes proyectos son de poca importancia y su examen nos ocuparía mucho espacio, sin ningún interés.

Sin embargo, pondremos de relieve las tendencias que los caracterizan.

Mirabeau (1749-1791) desenvuelve en sus discursos la idea de las ventajas y necesidad de la instrucción para todos los pueblos y razas, pero no admite la instrucción obligatoria ni la gratuidad. Se pronuncia por la libertad de enseñar, o sea, el derecho a que cualquier individuo abra escuela.

En cambio, Talleyrand (1754-1838), el hombre de todas las situaciones políticas, ofrece un sistema de educación cuyo principio es la educación política del ciudadano. Se comenzará por la Declaración de los derechos del hombre, que debe ser un catecismo para la niñez. El futuro ciudadano aprenderá a conocer, amar, servir y por último a perfeccionar la Constitución.

Condorcet (1734-1794) es, dentro del grupo parlamentario, quien aporta la idea más original. Después de haberse adherido a los anteriores, de Nicolas Condorcetsostener que el Estado tiene el derecho y el deber de impartir la instrucción a todos, afirma que es incompetente respecto a la educación y que el poder del Estado expira en el umbral de la escuela, pudiendo cada maestro enseñar las opiniones que crea verdaderas.

Su plan pedagógico termina con. una idea novedosa: hacer del cuerpo docente una potencia autónoma, emancipada de toua autoridad estatal en la que no interviene el Estado sino como cajero para pagar servicios que no reglamenta y vigila.

Dictatorial y violenta fue la opinión de Lepelletier quien, en su proyecto, parodiando a la educación espartana, sostenía que el niño pertenece al Estado, y en su delirio de igualdad pide un uniforme para todos y un internado obligatorio, especie de servicio de trabajo pre-militar, muy similar al de la Alemania nazi.

Ninguno de estos planes llegó a concretarse. El único que alcanzó realización, por lo menos en parte, fue el de Lakanal (1761-1846) que elaboró un amplio y comprensivo sistema de educación. Incorporó al programa de la escuela elemental la instrucción cívica y la moral republicana, e insistió en el método objetivo y en la importancia del maestro.



Concedía gran libertad para que cualquier ciudadano pudiese fundar y dirigir escuelas, como le gustara, pero al mismo tiempo proponía (17 de noviembre de 1794) la creación jurídica de las escuelas normales, o sea, de los establecimientos destinados a formar maestros. En París eminentes hombres de ciencia debían preparar en cuatro meses a los maestros que luego difundirían por las provincias la luz recibida.

Este proyecto, que tampoco tuvo éxito, generalizó la idea de escuelas para maestros y la persuasión de su necesidad. Tal fue su respeto al maestro que pidió que en las ceremonias públicas, que en esos días eran consideradas como una parte esencial de la educación, el maestro de escuela llevara una medalla con esta inscripción: “Aquel que enseña es un segundo padre”.

La herencia de la revolución. — Si bien, al decir de Compayre, la pedagogía no les es deudora de métodos nuevos a los hombres de la revolución, cabe reconocer en ellos a los primeros que procuraron legislar un vasto sistema de instrucción pública. Aunque no tuvieron tiempo de poner en práctica sus proyectos, formularon algunos principios de política educacional que hoy día todavía se proclaman.

Los principios fundamentales son:

1) Estatismo y escuela única. — El niño y la educación están subordinados al Estado. “Los niños pertenecen a la República antes que a sus padres.” La enseñanza es ante todo un asunto de Estado; por lo tanto, la escuela debe ser única, ya que ella es la única que puede estar inspirada, dirigida y controlada para proporcionar una auténtica educación pública. Toda la enseñanza pública debe coordinarse, debe unificarse en todos sus grados, desde la enseñanza elemental hasta la universitaria.

2) Derecho de acceso a la instrucción. La instrucción es necesidad de todos, por lo tanto todos los ciudadanos deben tenerla a su alcance. El Estado que aume la misión de la enseñanza debe imponerla obligatoriamente a las familias y obtener por medio de impuestos especiales su sostenimiento de manera que la instrucción sea gratuita. A la gratuidad corresponde la obligatoriedad.

3) Orientación concreta, práctica y a la vez técnica y cívica. Al alumno hay que enseñarle lo que es útil a la vida, de manera que esté preparado para seguir cualquier profesión a que se le destine; por eso la enseñanza deberá ser principalmente científica y práctica. Una fuerte instrucción moral y cívica deberá reemplazar la enseñanza religiosa.

4) Enseñanza eminentemente nacional y humana. — Los establecimientos de educación deberán ser independientes de toda autoridad política. Como esta independencia no puede ser absoluta, la educación debe ser dirigida por la asamblea de los representantes del pueblo,
o sea por el poder legis-Jativo. La educación cívica es el fundamento para la formación del ciudadano y al mismo tiempo el instrumento para la formación del hombre completo.

5) Laicismo. — El Estado acepta que la instrucción religiosa figure en los programas de los establecimientos públicos, pero se le retira a la Iglesia su misión docente; con ello se tiende a la secularización de la enseñanza. La instrucción moral es independiente de toda religión particular. Este laicismo favoreció un nuevo tipo de creencia: el mito del absolutismo de la Nación o el Estad.

El sistema napoleónico. — Con el advenimiento de Napoleón, en 1802, se realizó la reforma del sistema de la enseñanza según sus necesidades políticas. La instrucción primaria dejó de ser gratuita, los programas secundarios volvieron a ser como antes, salvo el estudio de las ciencias matemáticas necesarias para la formación de los militares e ingenieros que aseguraban las conquistas.

 napoleon bonaparte

Napoleón Bonaparte

Se impuso una disciplina semejante a la del cuartel, que debía desarrollar en los jóvenes el espíritu militar y político favorable al expansionismo napoleónico. Las instituciones religiosas docentes fueron protegidas por una aparente libertad de enseñanza, pero la política educacional, cada vez más orientada hacia el gobierno de los espíritus, fue naturalmente llevada hacia un monopolio estatal.

La universidad sería la única institución que tenía derecho de enseñar; las instituciones privadas podían subsistir bajo su vigilancia, siempre que pagaran un fuerte impuesto.

Los maestros primarios estaban colocados bajo la dependencia e inspección de una complicada administración central; los planes de estudios fueron reducidos, mientras volvían otra vez los castigos humillantes.

La enseñanza secundaria dependía del monopolio y de las directivas universitarias, y la superior fue aparentemente reconstituida, pero con carácter utilitario y profesional. En las facultades se conservó la estrecha unión entre la enseñanza y la investigación. El cuadro de la instrucción pública en Francia bajo el imperio napoleónico, ofrece el primer modelo de enseñanza socializada y totalitaria.

Fuente Consultada:
Historia de la Educación – Juan Carlos Zuretti – Editorial Itinerarium – Colección Escuela –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA – Microsoft
Enciclopedia del Estudiante Tomo 19-Historia de la Filosofía – Editorial Santillana
Wikipedia –





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