La Educacion Disciplinaria de Locke Pensamientos Sobre la Educación






La Educación Disciplinaria de Locke
Pensamientos Sobre La Educación

Juan Locke (1632-1704). — Representante característico de la cultura inglesa de su tiempo, fue un innovador político, un filósofo y pedagogo. Pensador, médico y educador, fue preceptor del hijo y del nieto del conde de Shaftesbury. Sus publicaciones ejercieron notable influencia y sus Pensamientos sobre educación sirvieron para fijar los ideales de la formación del noble inglés.

Locke es, en primer lugar, un psicólogo. Apartándose totalmente del racionalismo de Descartes, en el Ensayo sobre el entendimiento humano sostiene que todo conocimiento proviene de las sensaciones, de la experiencia (empirismo).

El alma del niño al nacer es una tabula rasa, una hoja de papel en blanco. Luego las sensaciones aportan los primeros materiales del espíritu, las ideas simples y concretas y más tarde las complejas y abstractas. De aquí que en la enseñanza se deba partir de la observación directa de las cosas. El espíritu se encargará de hacer lo demás.

filsoofo Locke siglo xviiDos son las formas de la experiencia: la sensación o percepción externa mediante los sentidos, y la reflexión o percepción interna de nuestros estados psíquicos. Ambas percepciones nos proporcionan ideas complejas, por ej’emplo al percibir el azúcar tenemos un complejo de ideas que representan esta substancia como de sabor dulce, de color blanco, etcétera.

Descomponiendo estos complejos tenemos las ideas simples. Los sentidos son, según Locke, los que proveen del material de experiencia, pero es la percepción intelectual, la razón, la disciplina intelectual la que elabora las ideas, los prejuicios, etcétera.

La doctrina del origen sensible de los conocimientos llega a ser muy importante en esta filosofía, prestando una gran colaboración a la pedagogía.

Concepto disciplinario de la educación.—El humanismo renacentista en el siglo XVII había dejado de ser una verdadera cultura de la inteligencia, un desarrollo armonioso de la personalidad, para transformarse en un verbalismo erudito. Con Montaigne se inició la reacción contra esa posición equivocada: la mente humana no es un depósito de conocimientos sino un instrumento de trabajo, pasible de ser perfeccionado.

Con Locke el valor de la educación no reside en el contenido de las materias, en la cantidad que se estudia; lo importante es el proceso de su adquisición. El factor principal del hecho educativo no es, por consiguiente, la cosa aprendida, sino la forma cómo se aprende. A partir de este momento comienza a desarrollarse otro concepto de educación: la educación disciplinaria o formal, que en su esencia afirma: educar no es trasmitir conocimientos, sino desarrollar las capacidades o facultades intelectuales y morales del espíritu.

Locke sostenía que la inteligencia humana debidamente preparada por un entrenamiento adecuado podía, en forma infalible, conducir al hombre a la conquista de todas las verdades o a enfrentar la vida en mejor forma.

El concepto de educación disciplinaria se basa en el postulado de que una capacidad o habilidad, cuando es debidamente cultivada, puede emplearse en cualquier otra actividad o experiencia.

Esto significa que las técnicas mentales adquiridas con el aprendizaje de una materia podrán ser aplicadas con éxito en el aprendizaje de otras. Como corolario de este punto de vista, los defensores de la educación disciplinaria afirman que “una o dos materias perfectamente enseñadas y dominadas poseen mayor valor educativo que una variedad de materias que exigen el mismo tiempo y esfuerzo”.

Los “Pensamientos sobre educación”. — La doctrina educativa de Locke se halla contenida en una serie de cartas publicadas con el título Pensamientos sobre educación. Publicados en 1693, están destinados a orientar la educación de los niños de las clases aristocráticas, a quienes una buena educación debe asegurarles la felicidad.

Al igual que Montaigne, se dirige a la formación del gentilhombre, preparándolo directamente con conocimientos positivos y virtudes éticas para la vida práctica. Fue su aspiración formar el “gentleman” independiente y señor de sí y de las propias acciones, “orientado de tal modo que en cada contingencia de la vida estuviera dispuesto a consentir sólo lo que fuera conforme a su dignidad y a la excelencia de una cultura racional”.

Fundamento de la educación es un orgulloso y vital sentido de la libertad de la persona.

La educación y la formación tienden a preparar al futuro ciudadano, a encaminarlo, desde muy niño, a aquella autodisciplina, que es al mismo tiempo celoso espíritu de independencia individual y espontánea subordinación a las leyes.

En los Pensamientos se ocupa de la educación física y a continuación desarrolla sus opiniones acerca de la educación moral. Enumera luego los fines de la educación: la virtud, la bondad, la honradez y el conocimiento. Afirma la importancia de la autoridad del educador y aconseja comenzar pronto por el razonamiento, es decir, por el diálogo razonante; así el niño alcanza a entender pronto que lo ordenado por el maestro es útil y necesario.


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Recomienda la educación religiosa y moral. En los últimos capítulos se ocupa de las perfecciones que deben adornar al noble, tanto las habilidades manuales como las actitudes sociales.

Educación Física — El primer dominio que se ha de adquirir es el del cuerpo. No es libre quien no aprende a emanciparse de las exigencias del cuerpo y de los cuidados de su naturaleza animal. La educación del cuerpo es “necesaria al hombre para el bien de sus ocupaciones y para su propia felicidad”. Su método es riguroso y son abundantes sus preceptos sobre la manera de evitar las enfermedades, sobre la alimentación, el sueño, los vestidos, la vida al aire libre, etc.

Para fortificar el cuerpo, pide se le dé al niño “mucho aire libre, sueño y ejercicio corporal, alimentación sencilla, poca o ninguna medicina”, pero “hay que ir por grados insensibles y así acostumbraremos nuestros cuerpos a todo, sin trabajo y sin ningún peligro”. Es necesario, pues, regular desde temprano las costumbres de los niños mediante una especie de adiestramiento análogo al de los animales. Aunque escribe “el látigo es una disciplina servil que torna servil el carácter”, tolera su uso, costumbre que se mantiene en Inglaterra hasta nuestros días.

Plan de estudios. — El programa de los estudios comprende la lectura y la escritura en lengua materna, a los que agrega el dibujo y el coloreado, “que en muchas ocasiones es de una gran utilidad para el gentilhombre, y sobre todo si viaja”. Luego aprenderá el francés y el latín, éste como lengua viva, pero no para hablarlo sino para leer a los autores antiguos.

Debe aprender también geografía, aritmética, astronomía, historia, moral, derecho civil y la legislación nacional. No se debe dar importancia a las disputas de los lógicos y retóricos, pero sí estudiar la filosofía de la naturaleza, utilizando el sistema de Newton y el conocimiento del espíritu, fundándose en la Revelación contenida en la Biblia.

Este programa se acompaña con ejercicios físicos, baile y equitación porque adornan al gentleman. Considera la música como un arte infantil, no exenta de peligros. Quiere también que el alumno aprenda un oficio manual, especialmente la jardinería y los trabajos en madera. Recomienda los viajes, tanto para que el adolescente perfeccione su conocimiento de las lenguas extranjeras como para que conozca otros hombres y otros pueblos.

Educación moral. — Es necesario formar en el niño tal sentimiento del honor que el temor a la vergüenza sea superior al de los castigos. Espera ingenuamente que el niño desde los primeros años sea sensible a la estimación o al desprecio de los que le rodean.

Hay que preocuparse por desarrollar en el niño el gobierno de sí mismo (self government) sin hacer intervenir la idea del deber, de una tarea que hay que realizar sólo por obligación, porque “todas las cosas propuestas al amparo de esa idea se tornan inmediatamente fastidiosas y desagradables”.

Preferible es el llamado a la razón del niño: “Los niños son capaces de entender razones en cuanto entienden su lengua materna y… les agrada ser tratados como personas razonables más pronto de lo que uno se imagina. En el niño hay una especie de orgullo que hay que saber utilizar.”

Locke no escribe para los hijos del pueblo; la educación de éstos debe hacerse en las Working house (talleres). En ellas deberán encontrar trabajo y alimento, aprendiendo un oficio adquirirán también hábitos de orden y disciplina. Sólo a los hijos de los aristócratas y burgueses corresponde la educación liberal.

Los Pensamientos pueden resumirse en esta triple fórmula: en educación física, fortaleza; en los estudios, utilidad práctica; en educación moral, sentimiento del honor. En otros términos: se debe hacer un hombre sano porque es necesario; instruido, porque es útil; y moral, porque es digno.

Fuente Consultada:
Historia de la Educación – Juan Carlos Zuretti – Editorial Itinerarium – Colección Escuela –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA – Microsoft
Enciclopedia del Estudiante Tomo 19-Historia de la Filosofía – Editorial Santillana
Wikipedia –





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