Situación de Europa a Fines de la Edad Media Economia y



Situación de Europa a Fines de la Edad Media Economía-Comercio- Conocimientos y Rutas

Iniciación de una nueva época. — Al promediar el siglo XV Europa sufrió una completa transformación que se acentuó en el transcurso del siguiente. Los aspectos más salientes de la existencia se modificaron: la organización política y social, las creencias religiosas, la vida económica y la cultura sufrieron cambios de importancia.

Tres factores contribuyeron a cambiar la fisonomía de la Europa feudal:

la consolidación del poder real y la formación de las nacionalidades de occidente;

los grandes inventos;

la toma de Constantinopla por los turcos otomanos. A ellos se debió la terminación de la Edad Media y la iniciación de los tiempos modernos que comienzan con este último episodio (1453) y terminan con la Revolución Francesa (1789).

Durante este período se produjo el descubrimiento de América y se consumó su colonización por cinco potencias de la Europa Occidental: España, Portugal, Inglaterra, Francia y Holanda.

La situación política: destrucción del feudalismo y consolidación del poder real. — El primer acontecimiento importante que se produjo a mediados del siglo XV fué la consolidación del poder real en la Europa occidental.

En Inglaterra, como consecuencia de la Guerra de las Dos Rosas (1455-85), a la cual debió su ruina la nobleza y su vigor la autoridad de la Corona;
en Francia, durante el reinado de Luis XI (1461-83), a causa de sus victorias sobre los nobles acaudillados por el duque de Borgoña, Carlos el Temerario; en los reinos españoles, merced a la acción desplegada por los Reyes Católicos unidos en matrimonio.

El triunfo del poder real significa la terminación de un largo proceso cuya iniciación data del siglo XII.

El feudalismo había cumplido su función histórica una vez llenada la necesidad que lo produjo: restablecer el orden e impedir el avance de las hordas normandas. Se revelaron entonces sus inconvenientes.



El Rey en la Edad Media

En el orden político, la disgregación de los estados reducía el concepto de nacionalidad y lo limitaba a la extensión de cada feudo. El poder real era puramente nominal (un símbolo). El Rey no llegaba a ser el señor feudal más poderoso; su autoridad solamente se dejaba sentir sobre su feudo; carecía de jurisdicción sobre los demás, pues no se concebía la soberanía sin la propiedad de la tierra.

La vida económica fue afectada por la violencia característica de la época. Las guerras feudales eran tan frecuentes que la Iglesia debió intervenir para obtener la suspensión de las hostilidades durante ciertos días de la semana. Además, la multiplicidad de los impuestos, la inseguridad de los caminos, la variedad de los sistemas monetarios, etc., afectaron seriamente el desarrollo del comercio y de las industrias.

arte medieval arco ojival
Arte medieval, el arco ojival

La cultura declinó. Salvo la arquitectura, que tuvo en el arte ojival o gótico un estilo propio, las demás expresiones artísticas son escasas o inferiores. El saber se refugió en los conventos y desde allí irradió sus manifestaciones.
Estos inconvenientes provocaron la reacción contra el feudalismo.

La debilidad de la Corona mejoró mediante la ampliación de los bienes del dominio real; los soberanos se aseguraron el apoyo popular fomentando el movimiento comunal: las ciudades adquirían el derecho de gobernarse por sí mismas; los abusos de los señores feudales despertaban en el pueblo la conciencia de que era necesario un cambio de régimen; el concepto de la nacionalidad se destacaba: la guerra de los Cien Años (1328-1453) había revelado los inconvenientes de que una parte de Francia estuviera sometida al Rey de Inglaterra y que los vasallos de éste hicieran armas contra el soberano francés.

Las Cruzadas Medievales

Paralelamente al robustecimiento del poder real, se producía un debilitamiento del poderío feudal. Las Cruzadas (1096 -1270) fueron fatales para éste: los señores se empobrecieron y concedieron libertades a las ciudades, enriquecidas por el despertar económico que aquellas expediciones produjeron.

Surgieron de esta manera las comunas, ciudades que compraban o adquirían mediante la fuerza un conjunto de derechos consignados en un documento solemne llamado carta o fuero. El contenido de estos documentos variaba según las circunstancias, pero todos coincidían en otorgar a la ciudad el derecho de gobernarse por sí misma. Las ciudades autónomas se llamaban comunas y en Alemania, ciudades libres. De esta manera las poblaciones urbanas se levantaban frente a los señores, dispuestas a defender sus derechos, solas o aliadas con otras. Las ligas de ciudades se llamaban hermandades.

El contenido de estos documentos variaba según las circunstancias, pero todos coincidían en otorgar a la ciudad el derecho de gobernarse por sí misma. Las ciudades autónomas se llamaban comunas y en Alemania, ciudades libres. De esta manera las poblaciones urbanas se levantaban frente a los señores, dispuestas a defender sus derechos, solas o aliadas con otras. Las ligas de ciudades se llamaban hermandades.

La lucha entre el poder real y el feudalismo terminó a mediados del siglo XV en la Europa occidental. En cambio, los países centrales: Alemania e Italia continuaron divididos en pequeños estados.

Los turcos otomanos. Caída de Constantinopla: consecuencias. — En el siglo XIV los turcos otomanos hicieron su aparición en Europa después de fundar, bajo el reinado de Otmán a quien deben el nombre, un poderoso imperio en el Asia Menor, con Brusa por capital.

La superioridad de sus armas, el espíritu combativo que los animaba, la debilidad creciente del Imperio Bizantino y la división de la península balcánica en diversos estados, favoreció su acción conquistadora. Galípoli cayó en sus manos bajo el reinado de Orkán (1359) ; su sucesor Amurates I se apoderó de Andrinópolis y sometió a los búlgaros y a los servios.. Su hijo Bayaceto amplió las conquistas y llevó sus armas contra los húngaros.



Finalmente en 1453 bajo el gobierno de Mahomet II, Constantinopla, sitiada por 260.000 turcos y bloqueada por la escuadra otomana, cayó en poder de los sitiadores. Una nueva potencia, extraña por su raza, religión y costumbres, quedó incorporada a las naciones europeas. Turquía, aislada por la Europa cristiana, luchó contra ella, ge aisló a su vez y cerró sus puertos al comercio europeo, arruinando el tráfico con el Oriente y con él a las naciones que lo practicaban.

Ataques de los turcos otomanos
Ataques de los turcos otomanos

Dos consecuencias capitales derivan de este acontecimiento:

los grandes descubrimientos marítimos;

el Renacimiento facilitado por la acción de los sabios griegos que huyeron de Constantinopla y se establecieron en Italia, llevando los tesoros de la antigua cultura grecorromana.

La situación económica. — La situación económica de Europa al terminar la Edad Media no ofrece caracteres uniformes. Alemania había iniciado su decadencia al declinar la famosa Liga Hanseática que había monopolizado el comercio en el Norte de Europa, donde se extendía por Inglaterra, Países Bajos, Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania y Rusia.

Después de haber llegado a su apogeo en el siglo XIV declinó en el siguiente y arrastró al Imperio alemán en su decadencia. Italia, dividida también en diversos estados, inició su declinación económica cuando la toma de Constantinopla cerró a Genova y Venecia el comercio con el Oriente.

Francia se hallaba en situación poco favorable: carente de marina, su comercio era escaso y su principal industria la fabricación de paños. Inglaterra distaba mucho de anunciar el poderío que habría de adquirir durante la Edad Moderna a partir del reinado de Isabel: sin marina ni industria, su comercio se reducía a la exportación de lanas a Francia e Italia y especialmente a Flandes. Esta región formaba parte de los Países Bajos y presentaba el espectáculo de una extraordinaria vida comercial. Su centro principal era la ciudad de Brujas y una sabia división del trabajo había repartido entre diversas poblaciones la producción de distintos artículos.

Contrastando con la situación económica general, los reinos cristianos de la península ibérica, especialmente Castilla, Aragón y Portugal se destacaban por su actividad: poseían una marina poderosa; sus industrias, casi todas de origen musulmán, habían adquirido mucha importancia y su comercio rivalizaba con el de las repúblicas italianas en el Mediterráneo y se extendía por el Norte hasta Francia, Inglaterra y Flandes.

El saber astronómico. Al terminar la Edad Media los conocimientos astronómicos habían alcanzado un notable desarrollo, favorecido por la invasión musulmana a la península ibérica.

Los árabes, en efecto, fueron famosos matemáticos y astrónomos. A ellos se debió también la introducción en la Europa occidental de los conocimientos científicos de la antigüedad grecorromana, entre los cuales se destaca la teoría de la esfericidad de la tierra. Los griegos la tomaron a los sacerdotes egipcios y la difundieron en la Europa oriental por medio de sus filósofos (Tales de Mileto, Sócrates, Platón y Aristóteles) y de sus cosmógrafos (Euclides, Arquímedes, etc.).



Bajo la influencia musulmana los conocimientos cosmográficos de la antigüedad se difundieron por toda Europa y al promediar el siglo XV la idea de la esfericidad de la tierra era patrimonio de la gente culta. La iglesia la consideraba compatible con el dogma cristiano y el Cardenal Pedro de Ailly la expuso y defendió en su obra Imago Mundi publicada en 1410.

Sin embargo, se le asignaba a la tierra un diámetro reducido y se suponía que los mares ocupaban una mayor extensión. Se prescindía, en efecto, del continente americano, aunque se admitía la posibilidad de que entre Europa y Asia hubiese otras tierras, cuya existencia la antigüedad había presentido.

imagen del mundo edad media

Se discutían finalmente las condiciones de habitabilidad de algunas regiones; por ejemplo el ecuador y los polos, aunque entre la gente culta predominaba una opinión favorable, pese a que Aristóteles había sostenido lo contrario.

Claro está que estos conocimientos no eran accesibles a las clases inferiores de la población, a las cuales resultaba más comprensible la planiformidad de la tierra, la creencia de que la vida humana era imposible en la zona ecuatorial y muchos otros errores generalizados, especialmente entre, la gente de mar.

elogios importantes para la mujer

Los conocimientos geográficos. Los conocimientos geográficos eran muy limitados a fines de la Edad Media. Sin embargo, las Cruzadas (1098-1270), la reanudación del comercio asiático europeo que ellas provocaron y la formación del imperio mogol que se extendía en el siglo XIII desde el Mar del Japón hasta Moscú, ampliaron considerablemente los conocimientos.

En el siglo XV el mundo conocido comprendía:

el continente europeo, aunque los países del Norte y del Oriente eran-poco familiares para los demás;

la región mediterránea del África y la costa atlántica, hasta el Cabo Boj ador, situado entre los paralelos 26 y 27;

la zona occidental de Asia limítrofe con Europa y vagas referencias sobre Persia, Tartaria, China, Indostan, etc., países que producían valiosas mercaderías y provocaban interesantes relatos de los viajeros.

América era totalmente ignorada, a pesar de que, desde el siglo X la ocupación de Groenlandia y otros territorios vecinos había sido iniciada por un pueblo eminentemente batallador, navegante y aventurero, los normandos, quienes abandonaban las costas de Noruega, su patria, para lanzarse a lo largo de Europa en busca de glorias y riquezas.

En el curso de sus viajes, se dirigieron también hacia el N. O. y descubrieron la Islandia (Naddodd, en 861). Desde ella vislumbraron la Groenlandia (Gunnbjoern, en 876), donde en el transcurso del siglo siguiente (982 ó 983) se estableció un noble desterrado llamado Erik el Rojo, quien acometió años después la colonización del país.

En el mismo siglo se introdujo el cristianismo y la colonización se afianzó. Desde allí se efectuaron importantes descubrimientos. En efecto, según una opinión muy generalizada, la isla de Terranova y los territorios de Nueva Escocia y Massachussetts fueron descubiertos entre los años 986 y 1001, siendo denominados Helulandia (tierra pedregosa), Marklandia (tierra de la madera) y Vinlandia (tierra de la vid), respectivamente. Este último territorio fué objeto de diversas tentativas de colonización, las cuales quedaron abandonadas en la segunda década del siglo XI.

En cuanto a la colonización de Groenlandia, las últimas noticias que de ella se tienen datan del siglo XV. Abandonados a su suerte, es posible que los pobladores se mezclaran con los nativos y terminaran por confundirse con ellos.

Esta circunstancia y el aislamiento en que vivía el N. de Europa con respecto a los demás países del continente nos explica que al iniciarse las grandes empresas marítimas del siglo XV, sus autores ignoraran aquellos lejanos descubrimientos.

Los elementos para la navegación. Los portulanos. — En los
últimos tiempos de la Edad Media, el instrumental náutico se enriqueció considerablemente y facilitó la realización de audaces navegaciones.

El perfeccionamiento de la brújula con el agregado de la rosa de los vientos, dio a los marinos el instrumento de orientación necesario para seguir el rumbo, con prescindencia de la costa.

brujula medieval

El astrolabio o anillo astronómico, igualmente perfeccionado, y la ballestilla, que realizaba análoga función, permitían determinar la posición de los buques según la longitud y latitud de los astros.

Los portulanos, cartas que en un principio consignaban las características de los puertos, se generalizaron y contuvieron con lujo de detalles los mares y costas conocidos.

A estos elementos debemos agregar la preocupación revelada en algunos países para preparar expertos navegantes (v. gr.: Portugal, con la escuela náutica de Sagres).

En cambio, la arquitectura naval no hizo mayores progresos hasta el siglo XVI y las naos, bergantines y carabelas, barcos pequeños y livianos, adecuados para las exploraciones, fueron los empleados con mayor frecuencia en las exploraciones, reservándose los buques más lentos y pesados (galeones, carracas, etc.) para el transporte de mercaderías.

Los centros del comercio y de la navegación. — Durante los últimos siglos de la Edad Media quedaron definidos dos núcleos comerciales bien caracterizados: el anseático y el mediterráneo. Ellos ejercían el monopolio de la navegación sobre los mares circunvecinos: el primero, en el Báltico y el Mar del Norte; el segundo sobre el Mediterráneo y sus auxiliares el Negro, el de Mármara y el Azoff.

El comercio anseático era exclusivamente europeo y se extendía por el Norte de Europa hasta Inglaterra, Países Bajos, Suecia, Noruega, Dinamarca, Alemania y Rusia. Tuvo su apogeo durante el siglo XIV pero quedó arruinado en el subsiguiente.

El comercio mediterráneo era intercontinental, es decir, europeo – asiático. Marsella, Barcelona y especialmente las repúblicas italianas lo practicaban en gran escala.

Ellas introducían los productos orientales, los distribuían por el Mediterráneo y los enviaban hasta Alemania y los Países Bajos siguiendo la ruta de los ríos navegables y de los antiguos caminos romanos. La lista de las mercaderías asiáticas era bien nutrida.

De Asia llegaban a Europa diversos perfumes, como la mirra, el alcanfor, el aceite de sésamo, piedras preciosas y perlas, tejidos de seda, algodón, tapices, etc. Pero los artículos preferidos eran las especias a las cuales los hombres de la época, habituados a una alimentación excesivamente pesada, atribuían cualidades tónicas y estimulantes.

La pimienta, la canela, el clavo de olor, la nuez moscada, el anís, etc., se consumían en grandes cantidades y la extensión de su uso enriquecía a las naciones que las importaban y a los comerciantes que las vendían.

El comercio con el Oriente. Viajeros. — El comercio con el Oriente se había iniciado en la antigüedad. El lujo y la ostentación, característicos de la decadencia romana, generalizó el consumo de los productos asiáticos que llegó a adquirir proporciones extraordinarias.

Los perfumes, las telas finas, las piedras preciosas y las perlas llegaban a Europa en grandes cantidades. Las invasiones germánicas paralizaron este comercio, poco adecuado para las costumbres y modalidades de los pueblos que se establecieron en las provincias del imperio romano de Occidente.

Pero las Cruzadas (1096 -1270) lo reanudaron, porque pusieron a los europeos en contacto con los pueblos asiáticos. Se activaron las relaciones comerciales y las regiones de Oriente despertaron la atención pública, especialmente cuando los mogoles del siglo XIII iniciaron la formación de un gran imperio que se extendía desde el Japón hasta Moscú.

El interés despertado provocó numerosos viajes realizados por misioneros y comerciantes. Los primeros los efectuaban con propósitos religiosos y a veces en cumplimiento de embajadas confiadas por los Papas y los soberanos europeos.

Los segundos, deseosos de conocer el porvenir mercantil de esas lejanas regiones orientales, llenas de misterio y que ofrecían una atracción extraordinaria para los hombres de la época. Monjes fueron los primeros embajadores mandados al Asia por el Papa Inocencio IV y por San Luis, rey de Francia.

Comerciantes eran Nicolás y Mateo Polo. Merced a las informaciones recogidas por unos y otros en largas peregrinaciones por tierras asiáticas, merced también a los viajes realizados en busca del país del Preste Juan, indistintamente ubicado en Asia y África y que se decía gobernado por un príncipe cristiano, los conocimientos geográficos se extendieron y la Siria, la Mesopotamia, la Persia, el Tibet y las regiones próximas dejaron de ser desconocidas para los hombres de Europa a partir del siglo XIII.

Marco Polo — Entre los viajeros de la época se destaca Marco Polo. Tenía apenas 17 años cuando seducido por los relatos de su padre Nicolás Polo y de su tío Mateo Polo, que habían permanecido en Asia por espacio de ocho años (1261-69), decidió acompañarlos en un nuevo viaje que emprendieron en 1271 y que habría de retenerlos durante 24 años en tierras asiáticas.

Marco Polo y sus acompañantes visitaron distintas regiones de Asia y el primero de ellos se ganó la confianza del Emperador Kublai – Khan y desempeñó diversas funciones de importancia, incluso el gobierno de algunos territorios. Pudo así recoger interesantes noticias sobre la historia natural y política, las producciones y las costumbres del Oriente.

marco polo sus viajes
Marco Polo Mercader Venesiano

En 1295 los tres regresaron a Venecia, su patria, donde revelaron las riquezas adquiridas durante su larga estada en Asia. Al año siguiente estalló la guerra entre Genova y Venecia. Marco Polo participó en ella y fué. tomado prisionero en la batalla de Curzola.

Durante el cautiverio dictó a su compañero de prisión llamado Rusticiano de Pisa, el relato de sus viajes y aventuras, publicado algún tiempo después bajo el título de Libro di ser Marco Polo, denominado también II Milione.
La influencia de esta obra fué muy grande. Traducida a varios idiomas, circuló con la relativa profusión permitida por la reproducción manuscrita.

Parece, sin embargo, que contribuyó muy poco al acrecentamiento de las relaciones comerciales con el Oriente, pero lo cierto es que ella reveló a Europa un mundo desconocido, excitó la imaginación popular y mantuvo el interés por las regiones orientales hacia las cuales convergían en los siglos XIV y XV (de esta época se conocen 88 copias) las ambiciones de los comerciantes y de los Estados.

Cristóbal Colón fue también un asiduo lector de esta obra; todavía se conserva el ejemplar de su pertenencia cuidadosamente anotado por él y su hermano Bartolomé. He aquí como dos siglos después de ser escrito, el libro de Marco Polo contribuyó al descubrimiento del Nuevo Mundo, a cuyas playas llegó Colón creyendo haber encontrado el Cipango y el Catay, el Japón y la China del viajero veneciano.

Cristóbal Colón
Cristóbal Colón

Las rutas comerciales con el Oriente. Cuando se reanudaron las relaciones comerciales con el Oriente, las mercaderías asiáticas llegaban a Europa por tres rutas distintas: una terrestre y dos marítimas.

La primera, erizada de peligros por su naturaleza y el carácter agresivo de las poblaciones del camino, partía de Pekín y cruzaba todo el continente asiático, primero hasta Samarcanda, luego hasta el Norte del mar Caspio. Finalmente las mercaderías pasaban por Rusia al Mar Negro.

La segunda se iniciaba en la costa occidental de la India, y siguiendo el curso del Tigris hasta Bagdad, permitía que los productos llegaran en caravanas a los puertos asiáticos del Mediterráneo.

La tercera partía de las costas del Japón, seguía por el Mar de la China, el estrecho de Malaca, el Mar de Omán, el golfo de Aden y el Mar Rojo, siendo transportados los productos primero a El Cairo y luego hasta Alejandría.
Venecia, Genova, Barcelona, Valencia y Marsella competían en el transporte de las mercaderías asiáticas, especialmente las dos primeras, que monopolizaban los mercados de Alejandría y Constantinopla, respectivamente, los dos grandes emporios del comercio asiático.

La rivalidad entre estas repúblicas provocó una guerra (1356 -1380), y a pesar de que la segunda fué derrotada, ambas mantenían su actividad mercantil al producirse la toma de Constantinopla, cuyas murallas fueron heroicamente defendidas por dos mil soldados genoveses.

Decadencia y desaparición del tráfico asiático.  La toma de Constantinopla redujo la importancia del comercio con Oriente y terminó por arruinarlo. Las conquistas turcas se extendieron a los establecimientos genoveses de Constantinopla, Mar Negro e islas del Asia Menor.

Alejandría cayó también en poder de los invasores y las factorías venecianas quedaron definitivamente clausuradas. Una razón de seguridad exigía a los otomanos la exclusión del comercio europeo.

Cerrados los caminos tradicionales, Europa se vio privada de los productos asiáticos. La ruina de Genova fué total y definitiva; Venecia promovió negociaciones con el Sultán para asegurarse el comercio por el Mar Negro. Entretanto, Portugal, interesado en hallar un nuevo camino hacia el Oriente, dio impulso a las expediciones iniciadas desde comienzos del siglo, y Cristóbal Colón sometió sus planes a la Corona de Castilla.

La toma de Constantinopla fue, pues, el antecedente inmediato de las grandes expediciones marítimas y, por consiguiente, del descubrimiento de América.

Fuente Consultada: Curso de Historia Colonial, Americana y Argentina de Saenz Valiente Editorial Estrada

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