Primeros tanques y cañones en la segunda guerra mundial Armamento






Primeros Tanques y Cañones en la Segunda Guerra Mundial 

Sin lugar a dudas los misiles más “famosos” fueron los V-1 y V-2, productos del ingenio de un grupo de científicos germanos entre los cuales se contaba el celebra Wernher von Braun (imagen izq.). La V-1 era en realidad una bomba voladora desarrollada por la Luftwaffe como un misil tierra-tierra de mediano alcance.

Cientifico Aleman Von BraunSu denominación oficial era Fieseler Fi 103 pero luego fue bautizado: como V-1, por Vergeltungswaffe (es decir,, “el arma de la revancha”). En líneas generales, la V-1 recordaba más bien a un avión que a un cohete propiamente dicho ya que estaba dotada de alas, timón y estabilizadores.

La impulsaba un pulsorfeactor montado sobre el fuselaje que le daba una velocidad máxima de 645 km/h y un alcance de 240 kilómetros, con un techo operativo de 3.000 metros.

Era catapultada desde una rampa inclinada a una velocidad aproximada de 100 metros por segundo y su principal defecto era la imprecisión de sus disparos, ya que era orientada hacia el blanco elegido y una vez sobre él se apagaba su motor y simplemente descendía planeando hasta hacer impacto “donde cayera”. De todas maneras los londinenses nunca olvidarán el particular sonido de su reactor y el angustiante silencio antes de la explosión. Mientras tanto, el ejército impulsaba su propio proyecto, oficialmente denominado A-4 y posteriormente rebautizado como V-2, en el centro secreto de investigación de Peenemünde.

Los estudios sobre este cohete se iniciaron a principios de 1940 y recién dos años después se logró llevar a cabo la primera prueba estática. En realidad el programa de desarrollo no contaba con el apoyo total del Führer, quien lo veía simplemente como un triunfo técnico más que como un arma revolucionaria. No obstante, y gracias al firme apoyo del ministro de Armamentos, Albert Spéer, en diciembre de 1942 se inició su producción en serie. En total se construyeron unos 6.000 V-2 aunque sólo fueron disparados aproximadamente la mitad de esa cifra.

De éstos, unos mil hicieron impacto en las Islas Británicas, y el resto cayó en el continente. Precisamente el primero de ellos explotó en París el 5 de septiembre de 1944 y cuatro días más tarde caían los primeros sobre Londres. El V-2 desarrollaba una velocidad máxima cercana a los 5.600 km/h, lo que lo hacía inalcanzable para los aviones aliados, mientras que su trayectoria tenía un apogeo de 95 kilómetros con un alcance de 300 km.

El peso total del cohete era de 12.900 Kg. de los cuales 975 eran de explosivos. Los otros misiles utilizados por los alemanes fueron el Rheinbote, también tierra-tierra, y los aire-tierra Fritz-X y el Henschel Hs 293 y el antitanque X-7. Quedó en la mesa de diseños, entre muchos otros proyectos, el denominado A-9/A-10, que era un cohete V-2 modificado acopiado con otro de mayor poder en lo que iba a constituir el primer ICBM (proyectil balístico intercontinental) de la historia, con un alcance cercano a los 5.000 kilómetros lo que le hubiera permitido atacar a Nueva York. Pero los ingenios bélicos no se limitaron al aire.

También en tierra y mar surgieron, siempre rodeados del mayor de los secretos, armamentos nunca vistos que “reducirían”, al decir de sus inventores, la duración de la guerra. ASÍJ en el campo de los blindados, los británicos desarrollaron un tanque pesado de asalto de 78 toneladas de peso equipado con un cañón de 32 libras. Su nombre que al mismo tiempo resulta su mejor y más sintética descripción, era “Tortoise” (tortuga).

También los norteamericanos desarrollaron un tanque superpesado que denominaron T-28 y que alcanzó 75 toneladas de peso. Dotado con un cañón de 105 mm. y un blindaje máximo de 205 mm., apenas desarrollaba 15 km/h. Pero, una vez más, los alemanes superaron todo lo visto hasta el momento con el Maus (ratón). Proyectado por el Dr. Ferdinand Porsche a partir de 1942, sólo se llegó a construir un prototipo de este tanque-monstruo al que sorprendió el final de la guerra sin estar concluido.

Tanque "Maus"
Tanque “Maus

El Maus pesaba 188 toneladas y estaba artillado con dos cartones uno de 128 mm. de calibre y otro de 75 mm. Poseía un motor de 1.375 caballos de fuerza con transmisión eléctrica lo que le daba una velocidad máxima de algo menos de 20 km/h.

Para confirmar la antigua puja entre blindaje y proyectil, ambos bandos en pugna diseñaron una infernal variedad de cañones antitanque que disparaban distintos tipos de proyectiles perforantes que doblegaban a los gruesos blindajes. Durante la última contienda se desarrollaron también los cañones sin retroceso que llegaban a ser tan livianos y manuables que podían ser disparados desde el hombro por un solo soldado, como el conocido “bazooka” norteamericano.

En materia de armas de puño resalta como curioso un aditamento, llamado Krumrnlauf, que permitía, literalmente, disparar “a la vuelta de la esquina”. Consistía de un cañón curvado en unos 45° con un visor especial y estaba pensado para disparar desde vehículos blindados a soldados que hubieran conseguido ubicarse junto a los lados, fuera del alcance de las armas normales.

Los alemanes también desarrollaron una gran variedad de aparatos de puntería mediante rayos infrarrojos para disparos nocturnos y una ametralladora, la MP-43 que sería la antecesora de los modernos rifles de asalto. No todos los ingenios se referían exclusivamente a armas propiamente dichas, ya que fueron de decisiva importancia los adelantos logrados por los británicos en materia de radares y sonares —el primero en la guerra aérea y el segundo en la lucha antisubmarina— en los que se mantuvieron siempre un paso adelante de los técnicos alemanes. Por su parte, los germanos contaban con el Schnorkel, un ingenioso dispositivo que permitía la provisión del oxígeno vital para tripulaciones y máquinas de los submarinos, mientras permanecían sumergidos.

Una sencilla válvula flotante impedía que e! agua entrara al sistema. Pero fue en el último año de la guerra, en 1945, cuando realmente se alcanzó la cumbre tanto en lo que hace al desarrollo científico y tecnológico estadounidense como en el máximo secreto del que fue rodeado el proyecto. También fue la cumbre del horror y la destrucción. Se llamó Hiroshima y Nagasaki: y fue la Bomba Atómica.”

Fuente Consultada: Revista Historia N°148 Año 1979


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