Formación de los Glaciares y Morrenas Tipos y Características



Formación de los Glaciares y Morrenas
Tipos y Características

Un glaciar gran masa persisntente de hielo, normalmente en movimiento descendente desde el área de acumulación por acción del peso propio. Se forman en zonas polares y de alta montaña dónde hay nieve que no desaparece durante las épocas cálidas, por lo que se va acumulando y compactando hasta formar un hielo denso conocido hielo glaciar.

Presentan formas variadas, pero una anchura limitada en contraste con la capa de hielo continental, o manto de hielo, que ocupa una superficie mucho mayor. De forma habitual el término glaciar se restringe a la descripción de las masas de hielo encerradas por elementos topográficos que definen su tipología: glaciar alpino, de piedemonte, de circo o glaciar colgado, entre otros.

Los glaciares arrastran numerosos residuos y bloques de rocas. A estos residuos los llamamos morrenas. Después de la desaparición del glaciar descubrimos que su lecho tiene la forma de una U. La sucesión de escalones y de cuencas es típica de los valles glaciales. Los fiordos y ciertos picos piramidales deben su formación a la acción de los glaciares

LA FORMACIÓN: Gran parte del vapor de agua que se condensa en la atmósfera y origina la lluvia, se transforma en nieve. Ésta cae sobre la tierra en la mayoría de los casos. En los lugares en que la temperatura se acerca a los 0° C, esta nieve subsiste y forma una capa cada vez más espesa.

La nieve no siempre tiene idéntica constitución. La nieve pulverulenta que cae en ocasión de una helada muy fuerte está formada por pequeños cristales generalmente hexagonales. Los grandes copos están formados por la aglomeración de cristales cuya forma puede haber sido alterada al atravesar capas atmosféricas de diferente temperatura.

La nieve acabada de caer forma una masa de un volumen diez veces superior, aproximadamente, al de la misma cantidad de agua. En otras palabras: diez centímetros de nieve representan solamente un centímetro de agua.

Por riguroso que sea el clima, una parte de la nieve se funde siempre bajo el calor del sol. Cuando la atmósfera se calienta lo suficiente la nieve desaparece en su totalidad y no queda el menor rastro de ella. Pero en la alta montaña esta desaparición no es total. La nieve se asienta y se transforma progresivamente en glaciar. Si toda la nieve se acumulara en la alta montaña, las cimas desaparecerían rápidamente bajo la masa de nieve. Mas no es éste el caso, pues los glaciares se comportan de forma que las nieves eternas resbalan hacia zonas en las que la temperatura es más elevada y asegura su licuación.

Los glaciares están continuamente en movimiento, pero su desplazamiento no se calcula en kilómetros por hora, sino en centímetros por día.

Los glaciares y las nieves eternas se encuentran en los lugares en que las nevadas invernales son más importantes que la licuación durante el período veraniego. En la actualidad, 15.000.000 de kilómetros cuadrados de la superficie de la tierra están cubiertos de hielo o de nieve. Los nueve décimos de esta extensión están enclavados en las regiones ártica y antartica. Durante el pleistoceno esta superficie era de 42.000.000 de kilómetros cuadrados.

La altura a la que se encuentran las nieves eternas depende esencialmente de la latitud y también de la orientación de la montaña. Es evidente que en el lado expuesto al sol el límite será notablemente más alto que en el lado opuesto. Por ello, en los Pirineos la nieve eterna empieza, en el lado español, a una altura de 3.000 m, mientras que en la vertiente francesa empieza a los 2.700. Del mismo modo, el límite es mucho más elevado en las regiones secas de los trópicos que en las proximidades del ecuador.



Cuanto más aumenta la latitud tanto más bajo es el límite de las nieves eternas, que es de 460 m en Spitzberg y de 0 m en Groenlandia y en las costas de la Antártida.

El deshielo parcial durante el día, seguido de una ueva helada durante la noche, transforma la nieve de alta montaña en una masa granulosa a la que llaman conchesta. Esta conchesta se aglomera dentro de un círculo de montañas bordeado de altas cumbres y de paredes generalmente abruptas.

En los lugares en los que la temperatura es lo suficiente baja, la nieve se amontona en capas espesas. En alta montaña prácticamente no se funde, sino que se transforma en conchesta que alimenta al glaciar. Hay cuatro clases de glaciares; los de los Alpes son los más conocidos.

La nieve que cae del cielo y la que cae de las paredes circundantes se juntan allí.

La presión aumenta y transforma la conchesta en una masa glacial de un azul transparente. En determinado momento esta masa de hielo aumenta de tal forma que rebasa los bordes del ventisquero, se desprende de la pared y se pone en movimiento. A partir de este momento nada podrá impedir que el glaciar se deslice hacia la parte baja.

los glaciares

Un glaciar puede ser alimentado por uno o varios ventisqueros. El ventisquero termina aproximadamente a la altura de las nieves eternas. Y allí empieza la corriente de hielo llamada «lengua» del glaciar.

Hay cuatro clases de glaciares. Los más numerosos son los glaciares alpinos. Están también los glaciares continentales, los piedemontes-glaciares y los casquetes glaciales. Los glaciares de los Alpes se deslizan hacia los valles. Su progreso depende de su masa y de la inclinación de la pared sobre la que resbalan, que en los Alpes varía de 25 mm a 1 m por día.

glaciar alpino

Glaciar Alpino



glaciar casquete

Glaciar Casquete

glaciar piedemonte

Glaciar Piedemonte

La velocidad se mide en el eje de la corriente glacial. Las capas superiores y medianas son las más rápidas, pues a los lados, al igual que en el fondo, el roce con las paredes retarda su avance. Estas diferencias en su proceso provocan rupturas y grietas que pueden ser muy anchas y que a menudo están traidoramente disimuladas por una capa de nieve reciente.

Estas roturas provocan a veces un verdadero caos de gigantescos bloques de hielo llamados séracs. Estos «seísmos» glaciares son muy espectaculares y se producen a lo largo de los puntos de ruptura.

Un corte longitudinal de la lengua de un glaciar nos mostraría una sucesión de gradas poco elevadas y de pendientes muy acentuadas.

Los glaciares alpinos pueden encontrarse en la mayoría de los macizos. Su importancia depende del material que le proporcione el ventisquero. Por lo general no son muy largos, aunque el de Aletsch, que alimenta al Ródano, tiene 18 km de largo por 5 de ancho.

En el Himalaya, el glaciar de Baltoro tiene una longitud de 100 km, mientras que el de Scott, en la Antártida, llega a los 160. En ocasiones los glaciares llegan a desembocar en el mar, y después de la fusión del hielo es el mar el que ocupa el lecho del glaciar. Así se formaron los hermosos y célebres fiordos noruegos.

TIPOS DE GLACIARES: Como dijimos antes además de los glaciares alpinos que encontramos en alta montaña hay otras tres clases de glaciares.



Puede suceder que un glaciar termine en una terraza de hielo que se extiende al pie del macizo montañoso. En tal caso nos hallamos en presencia de un piedemonte-glaciar, alimentado a veces por varios glaciares. Relativamente raro, el piedemonte-glaciar puede encontrarse principalmente en Alaska. En las regiones polares, la masa de hielo, en lugar de deslizarse desde las montañas hacia los valles, forma una especie de casquete glacial que se extiende sobre una vasta superficie y se desplaza en todas direcciones.

La última clase es la de los glaciares continentales, inmensas masas de hielo que cubren millares de kilómetros cuadrados, nacidas de la fusión de los glaciares alpinos, de los glaciares-piedemontes y de los casquetes glaciales. El mayor glaciar continental del mundo recubre el continente antártico: 13.000.000 de km2 de hielo se extienden sobre 99,98 % de la Antártida. El segundo en extensión es el inlandsis de Groenlandia»: 1.500.000 kilómetros cuadrados.

Los glaciares arrastran numerosos residuos y bloques de rocas. A estos residuos los llamamos morrenas. Después de la desaparición del glaciar descubrimos que su lecho tiene la forma de una U. La sucesión de escalones y de cuencas es típica de los valles glaciales. Los fiordos y ciertos picos piramidales deben su formación a la acción de los glaciares.

LAS MORRENAS: En su descenso por el flanco de la montaña los glaciares arrastran rocas y cascajo. El glaciar rae efectivamente su lecho y transporta los escombros que resultan de ese trabajo conjuntamente con las rocas que caen de las cumbres de las montañas. Este amasijo de piedras, de balasto y barro es generalmente expulsado hacia los lados del glaciar. En tal caso hablamos de morrenas laterales.

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Existen también morrenas medianeras, que son el resultado de la confluencia de dos o más glaciares. Cuando la masa de hielo llega a un lugar en el que se derrite tan rápidamente que no puede seguir descendiendo hacia el valle, allí termina el glaciar y empieza el torrente. El agua se desliza, pero el cascajo se queda allí y forma la morrena central o terminal que recuerda un anfiteatro.

Estas  morrenas,  como  ya  se dijo, están formadas de grandes piedras, balasto y barro. Los bloques son generalmente de forma redondeada, pero sólo el barro es arrastrado hasta más abajo por las aguas.

Debemos insistir sobre el hecho de que la masa de hielo y los escombros que arrastra raen el lecho del glaciar. Las rocas quedan generalmente pulidas, redondeadas por la acción de los hielos y del agua. Otros bloques caen al fondo del glaciar. La presión y el movimiento de la masa de hielo hacen estallar estos bloques que, una vez triturados, forman el barro glacial.

Hay quien llama asimismo a estos elementos morrena profunda. Este barro es arrastrado por el agua al extremo del glaciar. El peso de la masa de hielo y de los gigantescos bloques de rocas y la presión que ejercen desgastan por frotamiento las paredes y el lecho del glaciar. En los puntos de ruptura de la masa de hielo aparecen grietas.

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Se llama morrena a la acumulación de sedimentos depositados por un glaciar. Las morrenas que se forman como bandas de colinas irregulares en torno al borde del glaciar son conocidas como morrenas marginales. Hay tres tipos de morrenas marginales: las morrenas medianas, las morrenas laterales y las morrenas terminales. Una morrena mediana se forma entre dos glaciares adyacentes. Una morrena lateral se forma a lo largo del borde de un glaciar. Una morrena terminal se forma alrededor del borde inferior de un glaciar, en el lugar de su máxima extensión.

El lecho de un glaciar tiene la forma de una U. El perfil longitudinal hace aparecer sucesivos salientes o descansillos, de tal modo que, aun tratándose de un glaciar desaparecido miles de años antes, puede seguirse el proceso de la acción erosiva por la señales dejadas por la masa de hielo.

Un valle glacial, o sea, un valle del que ha desaparecido el glaciar, tiene un perfil transversal típico: un perfil en forma de U. En una y otra parte de un ancho fondo plano, en donde serpentea ahora un río caprichoso, se yerguen altas y abruptas paredes. Antaño fue el lecho del glaciar.

Por encima de las paredes cortadas a pico de este valle glacial los flancos de la montaña tienen una pendiente más suave; eran las vertientes de un valle que existía ya antes de la aparición del glaciar y cuyo fondo fue desgastado posteriormente y hecho más profundo por la acción de éste. No es raro encontrar al pie de esas paredes abruptas residuos acarreados por los ríos de montaña y las cascadas.

Como el poder erosivo de los glaciares laterales es mucho menor que el del glaciar principal, distinguimos entre glaciares suspendidos y glaciares encajados, los primeros de los cuales dominan a los segundos. Más abajo, en dirección de la corriente, y más allá de los residuos morrénicos, una verdadera barrera de rocas bordea el valle del glaciar: el anfiteatro.

Esta barrera une los dos flancos del lecho del glaciar. Se forman entonces pequeños lagos. El agua de la fusión superficial del glaciar, o de su fusión total allí donde la temperatura media es lo bastante elevada, forma lo que se ha dado en llamar torrentes persistentes. La sucesión de diversas barreras y cuencas es típica de un valle glacial.

Erosión: A medida que un glaciar desciende por un valle o avanza a través de una amplia zona, en el caso de las grandes extensiones de hielo, modela el terreno de una forma característica. Desplaza las rocas que encuentra a su paso y el hielo rompe y arrastra las subyacentes. Las rocas inmersas en el fondo del glaciar actúan como partículas abrasivas, al lijar y pulir la piedra del lecho sobre el que se desplaza.

Ver: La Erosión del Hielo

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