Pensamiento de Sócrates Sobre La Educación Mayeutica y Método Socrático



Pensamiento de Sócrates Sobre La Educación
La Mayeútica y Método Socrático

Sócrates era un ateniense de modesta condición,. En momentos de aterradora corrupción resolvió trabajar en la conversión moral de sus conciudadanos. Una voz interior, que escuchó como una orden de la Providencia, lo confirmó en su vocación educadora.

Sus altas cualidades intelectuales y morales, su humildad y sobre todo su amor a lo verdadero y al bien le conquistaron numerosos discípulos, entre ellos Platón, que le cobraron vivo afecto. Despreciando el dinero y rehusando todo salario por sus lecciones, pasaba su vida en las calles de Atenas mezclándose en las conversaciones para enseñar a todos la virtud y la sabiduría.

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Pero la censura que hacía de toda acción indigna suscitó el odio de muchos. Acusado de corromper a la juventud porque era partidario de una aristocracia intelectual, enseñaba que el gobierno pertenece de derecho a los más inteligentes. Por criticar a la demagogia, en que había caído la política, y por menospreciar a los dioses griegos, ya que en la vida de ellos había muchos ejemplos de inmoralidad, fue juzgado y condenado a beber la cicuta.

No quiso huir porque prefirió ser víctima de la injusticia antes que violar las leyes que lo habían condenado. Murió serenamente después de dirigir a sus discípulos un famoso discurso sobre la inmortalidad del alma, conocido con el título de Fedón. No dejó nada escrito, pero su doctrina fue conservada por Platón.

Sócrates no fue un teórico de la educación, un pedagogo en el sentido actual de la palabra, sino un educador genial cuya asombrosa inteligencia le permitió inventar y poner en práctica un método original. Su carácter y bondad de corazón le llevaron a vivir una vida de enseñanzas morales en pro de las grandes virtudes humanas que practicaba. El ideal educativo de Sócrates era formar al hombre feliz por el conocimiento y el dominio de sí mismo.

Método. El método socrático, que se hizo famoso, consiste fundamentalmente en el diálogo, porque por medio de la interrogación el maestro conduce al alumno a descubrir por sí mismo la verdad. De esta manera, a través de un sutil encadenamiento de raciocinios, el alumno es llevado a adherirse racionalmente al punto de vista del maestro.

Para alcanzar el conocimiento, el mejor método es el intercambio vivo de las ideas mediante el diálogo, pero simultáneamente es necesaria la purificación del espíritu por el abandono de la falsa ciencia. El proceso consta de dos momentos llamados la ironía y la mayéutica.  En el primer momento Sócrates procura demostrar a su interlocutor que aunque cree saber algo, en realidad no sabe.

La convicción de la propia ignorancia es el primer paso necesario para adquirir el conocimiento. Los sofistas decían que el conocimiento es imposible; Sócrates demostraba a todo el mundo que no se sabía nada, pero que era posible alcanzar la verdad siempre y cuando se marchara en su búsqueda.

Sócrates inicia el diálogo confesando su propia ignorancia, luego, dirigiendo la conversación, invita al interlocutor a dar su opinión respecto a algo. Tomando como punto de partida la respuesta, con preguntas oportunas lo confunde o le hace caer en contradicciones. El interlocutor termina por confesar que ignora lo que se está tratando. En esto consiste la famosa ironía socrática, ya que ironía vale en griego tanto como interrogar (del verbo eiro, preguntar) .

En un segundo momento del diálogo, una vez reconocida la propia ignorancia, Sócrates quiere ayudar a alcanzar el conocimiento cierto. Para ello emplea un nuevo procedimiento: la mayéutica, o arte de ayudar a concebir o “alumbrar” las ideas. Sócrates sostiene que la verdad no proviene del exterior, no se logra por imposición de ideas, sino que está dentro de uno mismo y que la tarea más fatigosa del maestro es ayudarla a que se exteriorice, a que salga la luz. Aprender, según Sócrates, es sacar a luz por un esfuerzo de la reflexión una idea que está oculta en nuestro espíritu.

Siguiendo el mismo método, Sócrates alternaba con distintos interlocutores. Poco a poco, clarificando las opiniones, alcanzaba un concepto, una definición de las cosas que era aceptada por todos. De esta manera, reaccionaba contra los sofistas, que habían desacreditado la ciencia y habían afirmado que no existía nada que se pudiera definir o que no pudiera ser contradicho.

En el método socrático encontramos, por primera vez en la historia, enunciado el fundamento de la educación. Para que el hombre conozca, para que los hombres sean mejores, no hay más que ayudarlos a descubrir lo que son; hay que acercarse con .amor, llamarlos a colaborar en la resolución de los distintos problemas; hay que elegir juntos las definiciones mejores entre las diversas opiniones.

Por la reflexión el hombre penetra en las intimidades de su espíritu y de sus conocimientos; por la persuasión un espíritu reflexivo obtiene que otros hagan idénticas reflexiones y descubran las mismas verdades.

Finalidad. — El conocimiento del hombre es la ciencia fundamental en la filosofía socrática. El conócete a ti mismo es el principio de todo conocimiento. Mas, el conocimiento de sí mismo, sólo es verdadero en cuanto sirve para adquirir el dominio sobre las pasiones; de ahí que la finalidad de la vida y la de la educación deberán ser determinadas por la naturaleza moral del hombre. Todos podemos conocer y valorar la verdad, la fidelidad, la sinceridad, la justicia y todos estamos en posibilidad de adquirirlas.

Partiendo de esta base, llega Sócrates a identificar la bondad con la inteligencia, sosteniendo erróneamente que la virtud y el saber son una misma cosa. Nadie —decía— comete el mal a sabiendas, porque equivaldría a crear la propia infelicidad; la virtud consiste, pues, en conocer el bien; sólo la ignorancia es vicio.



La verdadera ciencia de la educación consistirá en alcanzar esta meta y, puesto que la virtud reposa en el saber, puede enseñarse, proporcionando así a todos la felicidad.

El problema fundamental de la educación del hombre es hallar la norma suprema a la que ha de ajustar sus acciones y emplear un método para arribar a esta meta. Con esto alcanza la verdadera libertad, que es liberación, respecto a la parte animal de la naturaleza del hombre y dominio de los peores apetitos. Esta actitud la extiende a los gobernantes.

La misión suprema del estadista no consiste en adaptarse a la masa, como lo entendían los sofistas, sino que es, de suyo, una misión educativa, pues estriba en hacer mejor a los hombres. Esto lo pondrá de manifiesto, más tarde, Platón, en La República.

La crítica más poderosa que se le puede hacer a Sócrates, es que su método favoreció las discusiones, muy propias del pueblo griego. También este método, adecuado cuando se aplica a verdades morales, es limitado cuando se aplica a conocimientos, cuyo contenido no es dado por la experiencia moral, como por ejemplo las matemáticas y la historia.

Fuente Consultada:
Historia de la Educación – Juan Carlos Zuretti – Editorial Itinerarium – Colección Escuela –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA – Microsoft
Enciclopedia del Estudiante Tomo 19-Historia de la Filosofía – Editorial Santillana
Wikipedia –





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