PEKIN CHINA Capital Imperial Mas Poblada de Asia Caracteristicas



Caracteristicas de PEKIN en CHINA – Ciudad Imperial y Capital
Ciudad Mas Poblada de Asia

Pekín, capital de China, es una ciudad muy antigua que en todas las épocas ha representado un papel importante en su historia. Las dos partes más antiguas de la capital son la Ciudad Tártara y la Ciudad China. En mitad de la Ciudad Tártara y separada de ella por una muralla, la Ciudad Imperial y la Ciudad Prohibida encierran los maravillosos palacios de los emperadores. La capital de China posee también magníficos monumentos de la época imperial. A unos sesenta kilómetros de Pekín se encuentran los sepulcros de los emperadores de la dinastía Ming, merecedores   de   mención   especial.

PEKÍN: LA CIUDAD IMPERIAL: Aproximadamente desde el 1400 hasta el 1600 Pekín, lacapital principal del Imperio Ming, fue la ciudad más grande y populosa de la Tierra. Estudios detallados basados en excavaciones, registros literarios y visuales y mapas posteriores han permitidoa los arqueólogos reconstruir la ciudad tal como se erguía hacia el año 1600.

Una capital imperial ha permanecido en o cerca del emplazamiento del Pekín moderno desde el siglo X; la ciudad actual conserva el trazado básico de la capital Ming, que comprendía originalmente tres recintos amurallados.

En el centro se ubicaba la ciudad del palacio (ahora denominada la Ciudad Prohibida) que albergaba los palacios imperiales residenciales y de audiencias.

Alrededor de ella se encontraba la Ciudad Imperial, con las oficinas de la burocracia de los eunucos, jardines, parques, depósitos y fábricas. Una muralla de tierra apisonada revestida con ladrillo rodeaba la ciudad entera.

En 1553 se construyó otra muralla para proteger los suburbios del sur de la ciudad y el Altar del Cielo que habían sido saqueados por los mongoles cuando atacaron Pekín en 1550. De allíen adelante la pane none de la ciudad se designó como la ciudad interior y la parte sur circundada por la nueva muralla, como la ciudad exterior.

Las murallas de la ciudad interior recorrían 6,5 kilómetros de este a oeste y 5,5 kilómetros de norte a sur. Las murallas de la ciudad exterior se extendían por 8 kilómetros de este a oeste y 3 kilómetros de none a sur. Hacia el oeste de la ciudad del palacio se encontraban los lagos y jardines del parque imperial.

Después de 1500, muchos emperadores Ming decidieron residir en este parque en lugar de la ciudad del palacio. La mayoría de las oficinas de la burocracia de los eunucos se encontraban al norte y noreste de ella, mientras que las oficinas principales de las ramas civil y militar del gobierno imperial estaban ubicadas inmediatamente al sur de éste, en ambos lados de la avenida principal que corría desde la entrada principal de la ciudad interior a la entrada principal de la ciudad del palacio.

Las audiencias se realizaban generalmente en el patio ubicado en el extremo sur de la ciudad del palacio (fotografía superior). El centro comercial más importante de la ciudad estaba situado hacia el sur de la ciudad interior. Se destinaba mucho más espacio dentro de la ciudad a las áreas comerciales y residenciales que en los tiempos de Han o T’ang, lo que reflejaba una tendencia iniciada en el período Sung.

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EXPLICACIÓN DE CHINA HISTÓRICA: Pocas son las grandes ciudades contemporáneas cuya historia se remonte tan lejos en el tiempo como la de Pekín, capital de China. Alrededor del año 1000 antes de Jesucristo, Pekín era ya la principal ciudad de uno de los Estados que entonces formaban China. Pekín resistió numerosos ataques y, poco a poco, fue haciéndose importante. Destruída completamente por Gengis Kan, fue reconstruida por Kublai Kan, que fijó allí su residencia.

Marco Polo, que llamaba a esta ciudad Cámbame, se hospedó en ella. Después de la expulsión de los mongoles, los emperadores chinos trasladaron allí su corte. En 1912, cuando China se convirtió en una república, Pekín siguió siendo la capital hasta 1928, en que la reemplazó Nankín. Pero, en ocasión de la constitución de la República Popular China, volvió a recuperar su título de capital de la nación.

ciudad prohibida en pekin

Palacio de la Ciudad Prohibida

Aún se encuentran en la ciudad numerosos vestigios de su prestigioso pasado; citemos, entre los más sorprendentes, una parte de las viejas murallas que separan los diferentes distritos. Pekín está formada por cuatro ciudades distintas. Al norte se encuentra la Ciudad Tártara o Manchú, en cuyo centro está emplazada la Ciudad Imperial, la cual encierra, a su vez, la Ciudad Prohibida.

Al sur se halla la Ciudad China.

La Ciudad Tártara es un vasto cuadrilátero, en tanto la China forma un rectángulo; ambas están rodeadas de elevados muros: 16 m. en la Ciudad Tártara y 10 m. en la China. Las calles de ambas partes de la ciudad antigua fueron concebidas de tal forma que se cortan en ángulo recto.

Aunque los monumentos representantes de antiguas culturas se hallen dispersos por toda la ciudad, la más rica, desde este punto de vista, es la Ciudad Tártara. El corazón de esta parte de la urbe es la Ciudad Prohibida; las murallas que la rodean están pintadas de color rojo y adornadas con losas pintadas con el color imperial: el amarillo.

Para impedir el acceso a la Ciudad Prohibida, honor reservado durante la época imperial a unos pocos privilegiados, la rodearon, además, de profundos fosos llenos de agua. Esta prohibición dejó de existir después de la instauración de la república.

Tras la rebelión de los boxers, el año 1900, penetró en la Ciudad Prohibida un ejército internacional, dejando bien sentado el deseo de aquellas naciones de terminar con la atmósfera de misterio que rodeaba aquella parte de la ciudad, que era también el barrio en que se alzaban los edificios del palacio. En uno de éstos se encuentra la sala del Trono de la Unión Celeste, en donde antaño se celebraban las bodas imperiales.



Hay quien pretende que este trono es el más precioso del mundo. Los palacios no son la única curiosidad de la Ciudad Prohibida; una corriente de agua que lleva el poético nombre de «Agua de Oro», atraviesa la ciudad pasando por debajo de cinco puentes de mármol.

La Ciudad China encierra también importantes monumentos, entre los que se cuenta el Templo del Cielo, santuario principal que consta de varios edificios rodeados de un parque y que fue construido en 1421 por el emperador Yong-lo. En determinadas épocas el emperador iba a orar a ese templo y a depositar ofrendas para que los dioses le concedieran, por ejemplo, una buena cosecha.

Una magnífica procesión acompañaba al carruaje real arrastrado por elefantes. Entre las ofrendas que se hacían en el templo, se encontraban a menudo grandes cantidades de preciosas sedas. Después de la ceremonia, el emperador visitaba las diversas salas del templo antes de volver a su palacio en la Ciudad Prohibida.

Hay también otros templos y palacios de la época imperial, situados en los confines de la ciudad. Nos contentaremos con mencionar el templo de Confucio, o «Templo Amarillo», que algunos llaman también «El Sepulcro del Lama».

El último nombre lo debe a un incidente acaecido en 1870. En aquella ocasión el panchen-lama, que es en Tíbet el más alto dignatario después del dalai-lama y se hallaba de visita en Pekín, murió a causa de la viruela. Sus restos mortales fueron mandados a Tíbet, pero su túnica amarilla permaneció en Pekín, y allí edificaron un monumento en donde conservarla: el Templo Amarillo.

Este monumento, rematado por una graciosa torre flanqueada por cuatro torrecillas, parece más bien de estilo hindú que chino. Magníficas esculturas que evocan episodios de la vida del panchen-lama, y que tienen también relación con el lamaísmo, realzan aún más el extraño encanto de este templo. Antaño, los sacerdotes se negaban a autorizar su visita, pero en la actualidad es accesible al público, al igual que los demás templos y palacios.

Como Pekín tuvo siempre un papel importante en la historia de China, no es de extrañar que en los alrededores de la ciudad haya también monumentos notables. A unos sesenta kilómetros al norte de Pekín se halla el famoso mausoleo   de  la  dinastía  Ming.

A estos trece sepulcros o, por mejor decir, a estos trece túmulos, se llega por una vieja carretera de kilómetro y medio de largo, cerrada con una puerta de mármol blanco provista de cinco aberturas; a lo largo de esa carretera se alzan, por parejas y una frente a otra, treinta y dos estatuas de 3 a 5 m. de altura, mudos centinelas gigantes de esas tumbas reales. Estas estatuas adoptan la forma de guerreros, aunque también las hay que representan liebres, elefantes, camellos…

El viejo Pekín es una ciudad singular; junto a los edificios que acabamos de describir, posee miles de pagodas que aumentan su encanto. Pekín ha sido construida enteramente por la mano del hombre, pues hasta los estanques y las colinas sobre las que se alza la ciudad son creaciones artificiales. Es obra de arquitectos que no solamente eran hábiles técnicos, sino también grandes artistas.

Sus obras son excepcionalmente refinadas y no dejaron de adornar un solo muro, un solo portal. Las flores, los árboles y las plantas fueron dispuestos con arte entre los edificios y son parte integrante del complejo arquitectónico.



PEKIN HOY: Partiendo de la siheyuan —la pequeña casa tradicional de ladrillos grises dispuesta en torno a un patio— que perteneció a Guo Moruo, uno de los más celebres intelectuales chinos del siglo XX, los turistas, a bordo de ciclos a pedales realizan un fascinante itinerario a través de un hutong, uno de los «barrios de la memoria» de Pekín.

Desde allí continúan por la orilla septentrional del lago Qianhai, pasando sobre el Puente Yinding y llegan a la Torre de la Campaña ya la colina de Carbón, desde donde admiran las vistas sobre la ciudad.

Durante el recorrido se suceden pintorescas imágenes de la vida cotidiana en la ciudad: vendedores ambulantes de baozi, los panecillos hechos al vapor, niños que juegan en las calles y mujeres que lavan la ropa delante de la puerta de sus viviendas.

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La ruta de vuelta se acaba en los jardines del Palacio del príncipe Gong, donde se asiste a un espectáculo de la ópera de Pekín y se les ofrece un té y un tentempié.

Pero en Pekín, los hutong son un retazo de otros tiempos ya pasados. Sólo 25 han sido conservados con finalidades turísticas, mientras los demás han sido destruidos por el gigantesco proyecto de re-ordenación urbana al que la administración de la capital china ha destinado la fabulosa cifra de 2500 millones de euros, de los que únicamente 40 serán utilizados en la custodia de lugares de interés histórico.

Durante mucho tiempo el objetivo de Pekín fue la organización de los juegos olímpicos de 2008, fecha en la que se presentó ante el mundo como la ciudad del siglo XXI, sorprendiendo a todos por su grandiosidad y sus magníficas e innovadoras soluciones arquitectónicas.

La carrera hacia la excelencia está abierta, y Pekín —para la que las ciudades europeas y americanas son ya cosa del pasado— debe enfrentarse con la también muy dinámica Shanghai. Pero la arquitectura de su competidora china —afirman— sólo es banalmente vertical a imitación de la de Norteamérica. En la capital, partiendo de las formas y de los símbolos de una cultura milenaria, están seguros de hacerlo mejor. Lo cierto es que Pekín siempre ha sido una ciudad de enormes ambiciones.

Pekín tiene, además, tanto pasado que en la cueva deZhoukoudian, no muy lejos de la ciudad, se han encontrado huellas de presencia humana de hace 500.000 años, testimoniadas por el conocido cráneo de Horno erectus denominado precisamente Hombre de Pekín. El célebre viajero europeo Marco Polo, por su parte, escribió que la Pekín medieval ,tenía tan gran número de casas y de gente que ningún hombre podría llegar a contarlas,.

En 1407, los reyes de la dinastía Ming empezaron la construcción de la Ciudad Prohibida, un conjunto de palacios digno de los hijos del cielo que llegaría a cubrir un área de 740.000 metros cuadrados y a tener hasta 9999 espléndidos edificios. Y qué decir de las 68 hectáreas del parque Beihai, que está al lado, con sus colinas artificiales, unas más altas que las otras y sus refinados pabellones; o del fabuloso Templo del Cielo, con su techo de tejas del color del lapislázuli; o de ese lugar encantado que es el Palacio de Verano de la Emperatriz  Viuda Chi Yi. (abajo)

Y todavía, al día siguiente del nacimiento de la República Popular China, precisamente delante de la Ciudad Prohibida, Mao Zedong quiso que se construyera la Plaza de Tian´an Men, que todavía no ha sido superada en sus dimensiones como la plaza más grande del mundo, junto a la que se levantan los imponentes y austeros edificios pertenecientes al gobierno chino y donde se levantó el mausoleo para depositar el cuerpo del Gran Timonel de la Revolución y del país.

Hoy día, para reorganizar el plano urbano de Pekín ha sido llamado Elbert Speer, el hijo de aquel »arquitecto del diablo» que recibió el encargo de crear el Berlín »ciudad universal» de la Alemania Nazi.

Según algunos, el proyecto de Speer —que contempla la creación de un eje viario de 25 kilómetros para unir la Plaza de Tian´an Mencon el parque olímpico, además de plazas monumentales, viviendas socialistas en torno a las fábricas y un inmenso nudo ferroviario para unir la capital con cada localidad de China, además de más de 300 kilómetros de autopistas urbanas y 140 de líneas de metro— tiene notables semejanzas con el que su padre había planificado para Hitler, lo que ha traído inevitables comparaciones y ásperas polémicas.

El arquitecto se ha defendido afirmando que su proyecto urbanístico carece de planteamientos megalómanos, ya que está ajustado a las dimensiones de una ciudad de 12 millones de habitantes, centro de un país —el más grande y poblado del planeta— en rápida expansión económica. Además, el proyecto ofrece diferentes respuestas a los problemas de la ciudad, en primero de ellos el de la alta tasa de contaminación resuelto mediante sistemas de reutilización del agua de lluvia, fuentes de energía alternativas y fábricas sostenibles ecológicamente.

Junto a Speer, hijo, han llegado a Pekín muchos de los arquitectos más conocidos y prestigiosos del mundo, a los que se les ha transmitido un imperativo categórico: ser audaces.

En esta línea ha sido acabado, en las cercanías de la Plaza de Tian´an Men, el Teatro Nacional, obra del francés Paul Andreu. El edificio, que cubre un área de 119.000 metros cuadrados, ha sido denominado popularmente como «Huevo de pato», debido a su forma envuelta por una ovoide estructura de cristal y titanio iluminada de forma que cambia de color a diferentes horas del día. A Norman Foster se le ha encargado el proyecto de la nueva terminal aeroportuaria, que el arquitecto ha resuelto utilizando las formas sinuosas y los colores (rojo, amarillo y verde) del dragón, el animal fantástico de la mitología china.

Por lo que respecto a las infraestructuras para los juegos olímpicos, los edificios más destacados son el Estadio Nacional de 80.000 localidades, proyectado por el estudioHerzog & de Meuron como un »nido de golondrinas» e inspirado en los colores de las vasijas de la época Ming.

Junto a aquél se encuentra el National Swimming Center (abajo), diseñado por los australianos PTW Architects, que le han dado la forma de un sencillo paralelepípedo, y que se presenta como un volumen líquido que evoco la transparencia de las burbujas de agua. El efecto se logra gracias a la utilización  para la cubierta, del efte, un innovador polímero.

Entre los proyectos más ambiciosos para el centro de la ciudad destaca la ampliación del Museo Nacional (de 65.000 a 150.000 metros cuadrados) y el de »Media Park», cuartel general del gigante televisivo china CCTV en el centro del distrito financiero, que es probablemente la más sorprendente de las nueva grandes obras de Pekín.

Además, la iniciativa privada también está participando para transformar la imagen de la capital. Hace poco ha sido inaugurado un extraordinario espacio dedicado a las vanguardias artísticas, fruto de una magnífica restauración del edificio de estiloBahhaus de la fábrica número 798 de componentes electrónicos, mientras el magnoteZhang Yongduo ha encargado la realización de un centro de restauración a Raimund Abraham, Frente al encargo de realizar un proyecto que evocase el océano, el arquitecto austriaco ha creado en un edificio de 12 pisos »un acantilado que parece batido por la

Finalmente, para responder a necesidad de pisos en una ciudad cada vez más rica, la compañía SOHO ha realizado decenas de edificios que han merecido el aplauso internacional por su estética y funcionalidad. Zhang Xin y Pan Shiyi, propietarios de SOHO, llamaron a arquitectos de prestigio y no convencionales, entre ellos a.. la iraquíZaha Hadid. Éstos son los encargados de realizar lo que será uno de los más elegantes complejos residenciales del mundo.

Se trata del Great Wall Commune, un conjunto de diferentes villas perfectamente integradas en el entorno con vistas a la Gran Muralla, la más increíble obra que la mente humana haya concebido y realizado jamás.

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