Virtudes Romanas en Antigua Roma Religión,Tradición, Patriotismo






Resumen de las Virtudes Romanas
Religión, Derecho,Patria, Tradición, Practicidad

Los orígenes de Roma. — Mientras en el sur de Italia y en Sicilia, los griegos en el apogeo de su expansión, levantaban grandes ciudades como Siracusa, Tarento o Cumas, un grupo de pobres aldeas habitadas por etruscos y latinos prosperaban a orillas del Tíber. Esta humilde y oscura población habría de convertirse un día en la magnífica ciudad de Roma, a cuyo imperio y señorío quedaría sometido todo el mundo.

La tradición fija la fundación de Roma en el año 753 a. C. y dice que en un comienzo estuvo gobernada por reyes electivos y con su poder limitado por un consejo de ancianos, el senado.

Hubo, desde el principio, dos clases sociales: los patricios, que provenían de los fundadores (paires) de la ciudad y gozaban de todos los derechos políticos, y los plebeyos, más numerosos, que carecían de estos últimos. Con el tiempo, los plebeyos obtuvieron la igualdad política, y asi se fueron logrando nuevos derechos hasta que Roma se convirtió en una República, reemplazando a la antigua Monarquía.

Como jefes de Estado fueron elegidos dos ciudadanos con el nombre de cónsules, quienes duraban un año en funciones. Roma desde los primeros tiempos comenzó a extender su dominación, primero por el Lacio, después por Italia y posteriormente por toda la cuenca del Mediterráneo, convirtiéndose en el centro del mundo antiguo.

El intercambio de su comercio, el contacto con los griegos que llegaron a ella, contribuyeron poderosamente a despertar en los romanos el deseo de aprovechar la grandeza griega. Este fenómeno histórico conócese con el nombre de helenización de Roma.

senado romano

Las Virtudes romanas. — Los romanos primitivos poseyeron las virtudes propias de una aristocracia de agricultores, de conquistadores, colonizadores y legisladores. El trabajo-cotidiano de la tierra y las conquistas guerreras fijaron numerosas cualidades que sirvieron de modelo a su educación.

Los principales rasgos del carácter romano son: la religiosidad, el patriotismo, el tradicionalismo, el espíritu jurídico, el sentido práctico.

Religiosidad. — Los romanos poseyeron profunda religiosidad. Cicerón atribuye la causa de la grandeza romana a su obediencia a los dioses, a su piedad. Sus divinidades, que no tenían las pasiones desordenadas de los griegos, se confoBmaban con un culto sencillo, siempre que se observaran rigurosamente las fórmulas y los ritos de las oraciones y sacrificios. La religión que consideró los vínculos como sagrados, aseguró el orden civil, afianzó la unidad latina y dio una organización sólida a la sociedad.

Patriotismo. — La virtud cívica era la norma suprema. La devoción a la patria, a la Roma eterna y a sus instituciones políticas constituyó una segunda religión. Roma fue el centro de todos los intereses y de todas las tradiciones. Los hijos de los romanos eran educados para que un día pudieran servirla. El amor a la patria debía ser la norma suprema del valor y la virtud. San Agustín afirmaba que la Providencia había destinado a Roma para que reinara en el mundo en razón de sus virtudes cívicas.

Tradición. — Prácticamente la educación moral del romano era alimentada por el ejemplo. La vida de los grandes servidores de Roma, cuya biografía escuchaba el pueblo en los discursos laudatorios o conocida por los monumentos conmemorativos, hacían que el héroe romano, ya se llamase Horacio, Camilo, Agripa o Augusto, fuese el hombre que en circunstancias difíciles, por su valor o su prudencia, salvó a la patria en peligro.

En el hogar se repetía el mismo procedimiento. El niño contemplaba con orgullo las imágenes de sus antepasados expuestas en el altar del atrium. Cada una de las grandes familias poseía una aptitud determinada frente a la vida; así todos reconocían el orgullo indomable de los Claudios, la rapidez de carácter de los Junios, la austeridad de los Quintos.

La sensibilidad y la conducta del niño se iban modelando sobre estos tipos ideales, que eran como el sello del carácter de la propia familia. La imitación de las virtudes era lo principal en la formación. No había que traicionar el exemplum de los antepasados; el deber de todos era convertirse en modelo para los que siguieran.

El derecho. Roma proporcionó al mundo antiguo un sistema de derecho basado en la razón. El derecho no era el mandato de la divinidad ni el producto del pensamiento sino de las necesidades prácticas de la vida cuyo ideal era la justicia. El derecho no era el patrimonio de un pueblo sino de la Humanidad, que estaba por encima de toda diferencia de naciones. Fue por eso que procuraron imponer su derecho a los pueblos conquistados.

El derecho natural, verdadero vastago del derecho romano y de la filosofía griega, ha sido una de las más importantes ideas de nuestra civilización.

Sentido práctico. — Otro rasgo peculiar del romano fue sin duda su inclinación hacia las cosas prácticas y concretas; prefería dejar a otros las teorías y reservarse las acciones. Los griegos medían todas las cosas por su aspecto racional; los romanos las medían por el servicio que podían prestar. Por esta razón los romanos miraban a los griegos como parlanchines y a su vez los griegos consideraban a los romanos como rústicos.


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Resultado de esta tendencia a lo práctico fue la parquedad de la cultura romana, carente de originalidad, una filosofía exclusivamente moral, y una  ciencia orientada a sus aplicaciones prácticas, como la arquitectura y el urbanismo, en lo que fueron extraordinarios maestros.

 





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