Importancia de la Educación En La Sociedad Para el Desarrollo



Importancia de la Educación En La Sociedad Democrática

Una sociedad democrática es un pueblo capaz de gobernarse a sí mismo. Supone ciudadanos capaces de juzgar con criterio propio y de participar con responsabilidad en la vida y marcha de la comunidad.Sin un pueblo educado, intelectual y moralmente maduro, no es factible establecer, ni mantener, un sistema democrático.Democracia a su vez significa respeto a los derechos humanos.

Pocos derechos son tan fundamentales en las sociedades modernas como el derecho a la educación y formación técnico-profesional.Donde la educación, incluso en sus niveles más altos, no está abierta a todos los sectores sociales, no hay democracia. Educación y democracia están íntimamente vinculadas.

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La Educación y El Poder Crítico Para Analizar y Tomar Decisiones Que Nos LLeven Por El Camino de La Libertad y Bienestar

NECESIDAD DE EDUCAR A LA SOCIEDAD

No existe democracia sin un pueblo educado y maduro. Educación y democracia están estrechamente ligados.Más que una forma política, la democracia es una aspiración a construir un orden de convivencia social que tenga como base el reconocimiento de la dignidad y libertad humana y como fin el desarrollo integral de la persona. Donde no se da una creciente preocupación por la educación de todos los miembros de la comunidad esta aspiración queda frustrada.

Es inútil pretender crear un orden democrático, sin que «simultáneamente los beneficios de la educación se extiendan a todos los sectores del pueblo.
Dos son las razones fundamentales que vinculan indestructiblemente democracia y educación:

1. La democracia exige la activa y responsable participación de todos en la vida política y en las actividades de la comunidad. Donde no hay educación suficiente no puede esperarse que los hombres desarrollen el sentido de responsabilidad, ni que estén capacitados para una activa participación comunitaria.

2. La democracia parte del reconocimiento pleno de los derechos de la persona humana y tiende a su realización, Donde no hay una seria preocupación por la formación cultural, técnica y profesional de todos los miembros de la sociedad, incluso de los sectores más humildes, se está negando de hecho uno de los derechos fundamentales del hombre.

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Cuando carecemos de educación, nos cuesta mas entender y analizar a nuestros futuros representantes de gobierno.



En ningún otro sistema es tan imperiosa la necesidad de que la educación se extienda a todos los sectores de la población como en la democracia.
Otros sistemas políticos pueden reposar sobre la capacidad y responsabilidad de un grupo social. La democracia reposa sobre la capacidad y responsabilidad de todo el pueblo.

«Hay que educar al soberano», suele repetirse. La afirmación es exacta. Es un postulado democrático fundamental el reconocimiento de la soberanía popular, de que es el pueblo quien debe designar los gobernantes y señalar los objetivos básicos de su acción.

En otras palabras, la democracia parte del reconocimiento del «poder del pueblo», que en la practica tiene como expresión el «poder de las mayorías». Todo poder que puede ser usado sin capacidad y responsabilidad es un grave peligro. También es un peligro el poder y gobierno de las mayorías cuando no están preparadas para ejercerlo con responsabilidad.

La historia demuestra que el peligro de las democracias es la demagogia y que por influencia de los demagogos los pueblos que no están culturalmente preparados fácilmente se convierten en «masa». El poder de las mayorías con frecuencia se ha usado para oprimir a las minorías y para exaltar a un dictador.

Sólo un pueblo consciente puede establecer y mantener un orden democrático. La democracia postula hombres con criterios propios, con capacidad de reflexión personal, capaces de entender los grandes problemas que afectan a la comunidad, de interesarse por ellos y de tomar parte activa en su solución. Un pueblo entre cuyos miembros no se han extendido los beneficios de la educación y la cultura puede aspirar a un orden democrático para el futuro, pero no puede todavía establecerlo.

Para establecer un ordenamiento democrático no basta la capacidad y responsabilidad de un grupo dirigente que cree el ordenamiento jurídico, establezca los cuadros económicos y sociales, encauce las distintas actividades. Hace falta la responsabilidad y participación de toda la comunidad.

Aristóteles y Platón daban como característica de la democracia, no la designación de los gobernantes mediante elecciones, sino mediante sorteo. Puesto que todos eran iguales, y no todos podían gobernar, el sorteo daba a todos igualdad de posibilidades. Suponían que todos los ciudadanos estaban capacitados para ejercer el poder. Y en efecto, algo de razón no les faltaba: los ciudadanos eran un grupo de hombres libres, con suficiente cultura, en medio de una muchedumbre de esclavos.

No sucede lo mismo en las actuales democracias. Dada la complejidad de nuestras modernas sociedades y la multiplicación de sus problemas, la función política requiere hombres de especial pericia y capacitación.

El futuro de las sociedades democráticas depende de la capacidad que tenga el pueblo para elegir a los mejores y más capaces de sus miembros. Lo cual no será posible si el pueblo no tiene una suficiente elevación educacional y cultural que le permita discernir entre los distintos candidatos y sus programas de gobierno.

Una sociedad democrática no se da sin libertad y sin activa participación ciudadana.



No hay democracia donde no hay hombres auténticamente libres, conscientes de su dignidad, de sus derechos y de sus obligaciones, dispuestos a exigir de todos el respeto a sus derechos y a cumplir por convicción con sus obligaciones.

Tampoco hay democracia donde no hay participación activa y universal del pueblo en la vida política y en todas las actividades fundamentales de la comunidad. La participación activa para ser positiva requiere como condición la capacidad y la responsabilidad.

Sin educación del pueblo no puede esperarse, ni uso responsable de la libertad, ni participación constructiva de todos en el quehacer político y social. De donde está patente la necesidad y la urgencia de la educación para la democracia.

La necesidad de educar al pueblo surge también de otra fuente: el respeto de la concepción democrática por los derechos de la persona humana entre .los cuales se encuentra el de participar equitativamente de los beneficios culturales de la vida en comunidad.

Todos los hombres, por el solo hecho de ser hombres, tienen derecho a una formación cultural que les permita el desarrollo de sus potencias espirituales e intelectuales, y a una instrucción y formación técnico-profesional que les permita enfrentar las necesidades de la vida y ser útiles a la comunidad.

Toda sociedad justa debe respetar y fomentar este derecho. En ninguna sociedad, mucho menos en una democracia, la educación, la cultura, la formación técnica o profesional, puede ser privilegio de un grupo social o económico.

LIBERTAD Y CULTURA:

La palabra cultura proviene del término latino cultura, que significa cultivo y se usa para designar el desarrollo y perfeccionamiento, el «cultivo» de las potencias espirituales del hombre.

Dos son las acepciones fundamentales de la palabra:

1. Cultura es el desarrollo y refinamiento de las dotes y cualidades espirituales del hombre tanto individuales como sociales, el dominio que ejerce mediante el espíritu del mundo material, el cúmulo de conocimientos aprendidos. Así, decimos de tal hombre que tiene cultura, para significar que ha desarrollado sus capacidades humanas espirituales. O decimos de un pueblo que «carece de cultura», para significar su escaso desarrollo espiritual.

2. Cultura se usa también para designar el producto del desarrollo espiritual de un grupo humano, de un pueblo o de una época; sus modos de obrar, de pensar, de expresarse; el conjunto de sus costumbres, leyes, instituciones; las obras técnicas, artísticas y científicas que ha producido, etc. Así hablamos de la cultura griega o de la cultura hotentote; de la cultura primitiva o de la cultura moderna, etc. Aquí entendemos cultura en su sentido genérico, como desarrollo de las potencias del hombre que le permiten realizar más plenamente su persona, dominar la naturaleza y la técnica, producir obras en que se expresa su capacidad creadora y lograr formas de convivencia más elevadas.



Hablar de cultura equivale a hablar de desarrollo intelectual y espiritual del hombre.

Donde no existe libertad social y política no puede existir desarrollo espontáneo y fecundo de las fuerzas creadoras del hombre. Libertad y desarrollo cultural van siempre estrechamente unidos.

La libertad a su vez, para ser bien empleada, requiere desarrollo espiritual, responsabilidad personal. Libertad sin responsabilidad se convierte en libertinaje y conduce al caos social.

La cultura requiere libertad y la libertad requiere cultura. La ignorancia conduce a la demagogia y la demagogia, a la tiranía.

De aquí la importancia que en las sociedades democráticas se da a la cultura y la preocupación para que ella no sea patrimonio de un grupo selecto, sino que se extienda por todos los sectores de la población.

La democracia reconoce el derecho de todos los hombres a participar suficientemente de los benenficios de la cultura y procura poner a su alcance los medios necesarios para ello.
El derecho del hombre a la educación y a la cultura se ha convertido en uno de sus derechos fundamentales en las modernas democracias.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma:
— «Toda persona tiene derecho a la educación…
— La instrucción elemental será obligatoria.
— La instrucción técnica y profesional debe ser generalizada.
— El acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de sus méritos respectivos (art. 26,1).
— La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana (art. 26,2).
— «Toda persona tiene derecho a tomar libremente parte en la vida cultural de la comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los beneficios que de él resulten» (art. 27).

El Concilio Vaticano II afirma, a su vez:
— «Se debe procurar enérgicamente que tanto en lo económico como en lo político, tanto en el orden nacional como en el internacional se tomen decisiones fundamentales por las que se reconozca y se ponga en práctica en todas partes el derecho de todos a la cultura humana y civil, conforme a la dignidad de la persona humana…
— Es preciso proveer a todos de bienes culturales suficientes…
— Hay que procurar que los hombres realmente capaces puedan alcanzar el nivel de los estudios superiores…
— Se debe procurar asimismo que todos adquieran conciencia del derecho a la cultura y de la obligación que tienen de cultivarse…».
Juan XXIII, en su encíclica Pacem in Terris, hablando de los derechos humanos dice:

— «Nace de la naturaleza humana el derecho a participar de los bienes de la cultura, el derecho a una instrucción fundamental y a una formación técnico-profesional acorde con el grado de desarrollo de su propia comunidad política. Se debe facilitar el acceso a los grados más altos de la instrucción según los méritos personales, de modo que los hombres puedan ocupar puestos y responsabilidades en la vida social conforme a sus cualidades».

LA INSTRUCCIÓN COMO BASE DEL PENSAMIENTO VIVO:  Instrucción proviene del verbo latino instruere que significa colocar, ordenar, ajustar, construir. La instrucción es el conjunto de conocimientos intelectuales, técnicos, profesionales, útiles y prácticos con que se enriquece la mente humana. Aunque con frecuencia se usan indistintamente instrucción y cultura sus conceptos son distintos. Instrucción implica una suma de conocimientos; cultura, el desarrollo de las potencias humanas.

Un hombre instruido es un hombre que «sabe»; un hombre culto es que además, es capaz de pensar por sí mismo y entender los diversos problemas que afectan al hombre y a la sociedad.5e puede ser instruido sin tener cultura suficiente.

De un ingeniero que fuese un gran especialista en motores a turbina, y cuyos conocimientos no abarcaran otros sectores diríamos que es un hombre instruido, incluso que es un sabio, pero no diríamos que es un hombre culto. Pero no se puede ser culto sin tener una instrucción suficiente y variada.

Importa a la sociedad y al desarrollo personal de cada uno que los hombres, además de instruidos, sean cultos.

La instrucción es necesaria en las sociedades democráticas y está en la base, sustentando su capacidad de obrar y pensar. Un pueblo ignorante es un pueblo incapaz de desenvolverse y gobernarse por sí mismo.

Dos motivos principales podemos señalar por los cuales es importante en las modernas sociedades democráticas que la instrucción esté difundida en todos los sectores de la población:

1. porque sin instrucción, es decir, sin acopio de conocimientos suficientes no es posible la cultura, el desarrollo de las capacidades intelectuales y espirituales;

2, porque, es la instrucción la que nos provee de los conocimientos intelectuales, técnicos y profesionales que nos posibilitan desempeñar tareas útiles y necesarias a la comunidad y enfrentar con éxito la lucha por la vida. Quien no tiene suficiente instrucción no es verdaderamente libre porque no puede desenvolverse por sus propios méritos en la sociedad y estará siempre dependiendo de otros.

LA CULTURA GENERAL COMO MEDIO DE ELEVACIÓN DE VIDA DE LA SOCIEDAD

El bien común de la sociedad, o sea el cúmulo de condiciones sociales, jurídicas, económicas, técnicas, culturales, que permiten a todos sus miembros la satisfacción total de sus necesidades y en desarrollo de su persona es obra de todos los individuos y grupos que constituyen la comunidad, bajo la dirección v control del estado.

Los gobernantes son los gestores y responsables del bien común. El realizarlo es obra del esfuerzo conjunto de todos.

Donde la educación y cultura no se extiende a todos los grupos sociales habrá necesariamente grupos incapacitados para hacer aportes benéficos y eficientes al bien de la comunidad, con daño para todos.

La elevación del nivel cultural es más necesario aún en las sociedades modernas, por sus características propias.

Las modernas sociedades se industrializan cada día más. Reposan sobre la organización del trabajo y de la productividad. Aprovechan al máximo los recursos económicos, técnicos y humanos. La capacidad del trabajo organizado y en colaboración es esencial en ellas.

Elevar el nivel de vida común exige técnicos, investigadores, científicos, intelectuales, etc. Que se aprovechen todas las energías vitales y fuerzas creadoras.

El desarrollo económico y el progreso social están en relación directa con el grado de cultura y de formación intelectual y técnica de un pueblo.
La experiencia nos muestra que pueblos con muy escasos recursos naturales pero con buena preparación cultural y técnica han logrado un alto grado de desarrollo y un elevado nivel de vida. Otros, en cambio, a pesar de contar con inmensos recursos naturales, no pueden salir de su etapa de subdesarrollo por la carencia de preparación cultural y técnica de sus miembros.

La existencia de sectores sociales a los cuales no llegan los beneficios de una cultura e instrucción suficiente:

1. es contrario a la democracia, porque se priva a grupos humanos de derechos fundamentales;

2. es contrario al bien de la comunidad porque hay muchos talentos y capacidades humanas que se pierden por no tener posibilidades de estudios superiores.
En las sociedades democráticas los más altos grados de la educación y formación técnica están abiertos a lodos los sec-lorcs, sin distinciones sociales o económicas, sin otras exigencias que el talento y la dedicación.

Fuente Consultada:
Educación Democrática de Argentino Moyano Coudert – Texto Para 3º Año – Tercera Edición- Editorial Guadalupe

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