Ideas de Platón Sobre La Educación El Estado y la República






Ideas de Platón Sobre La Educación

Había nacido en el mismo año que murió Perícles. Al principio cultivó la poesía, pero iniciado en la filosofía; no bien conoció a Sócrates, fue su más brillante discípulo. A la muerte de su maestro, para completar su formación, viajó por todos los países conocidos de esa época. En Egipto se inició en la astronomía, y en el sur de Italia se entusiasmó por las matemáticas, que enseñaban los discípulos de Pitágoras.

A su regreso quiso actuar en la política de Atenas, pero la democracia no dio lugar a un hombre de ideales reaccionarios. Hacia el año 388 a. C. fundó una escuela, la Academia, llamada así por funcionar en los jardines de Academo, donde desplegó su actividad de maestro y escritor por más de cuarenta años.

Allí enseñó filosofía, única ciencia válida para entender todas las cosas divinas y humanas, y la políticjwconsiderada como ciencia del bien. La Academia fue una verdadera escuela de ciencias políticas, un seminario de  y legisladores a disposición de soberanos y república.

platon y la educacion

Ver: Biografía de Platón

Escribió varias obras donde aparece su maestro Sócrates dialogando con sus discípulos. Ellas son: Filebo (del placer), Fedón (del alma), Timeo (de la naturaleza), Menon (de la voluntad), Política (del poder), República (de lo justo), Las leyes (del poder político). El estilo de todas es poético, siempre elegante, muchas veces sublime, lleno de alegorías y de imágenes.

Toda su concepción de la educación está edificada sobre la noción fundamental de la verdad y en la conquista de la misma por él hombre. La auténtica actividad humana consiste en adquirir una ciencia fundada, no en la opinión vulgar, sino en la razón, que permita alcanzar la verdad. Ésta es la única cultura valiosa, la única indispensable, cualquiera sea la actividad humana hacia la cual el hombre se oriente.

La doctrina educacional. La vasta teoría educativa presente en las obras de Platón surge de su preocupación por demostrar la posibilidad de’ alcanzar un auténtico conocimiento y de afirmar la existencia de principios morales absolutos. La educación es para Platón la formación que es capaz de dar al cuerpo y al alma toda su perfección.

Platón no investiga como Sócrates un método para adquirir estos principios, sino que aborda una teoría filosófica que le facilite una visión total del universo de la que hace surgir una orientación precisa para toda la vida humana. Para ello establece la existencia de dos mundos, uno inmutable, dominio de las ideas, y otro variante y sensible, propio de las opiniones. El medio para alcanzar las ideas y para hacer que sean realidades, es ya mediante la autoactividad o a través de una sociedad utópica capaz de imponer a todo hombre las ideas o los grandes valores del espíritu.

Las famosas ideas platónicas quieren significar “modelos”, “patrones”, arquetipos que existen fuera del espacio y del tiempo. Así ciertas cosas poseen bondad, igualdad, etc., y la expresamos por una idea común, por eso decimos que es bueno un alimento, un medicamento, un abrigo, un jugador, o hablamos de la igualdad de dos cosas o de las oportunidades.

Debemos entonces suponer la existencia de un mundo donde existen estas ideas, prototipos eternos y perfectos del mundo natural. Todas las cosas de nuestro mundo terreno no hacen más que participar del mundo de las ideas en lo que tienen de bello, de bueno, de igual, etc. Las ideas de verdad, belleza, santidad, etc. son los más altos ideales de la vida, dominando sobre todas la idea del bien.

El método. El hombre debe alcanzar el mundo de las ideas, de la verdad. El conocimiento viene de afuera mediante su autoactividad; debe esforzarse para adueñarse de la verdad.

Para lograrlo, Platón, espíritu poético, recurre a un mito o alegoría. Le parece que.el alma del hombre debe haber tenido una existencia donde conoció directamente las ideas. Cuando el alma se une al cuerpo, en el momento de nacer, el hombre olvida el conocimiento que adquirió. En adelante el hombre conoce las cosas por los sentidos. A su vez las cosas poseen débiles e imperfectos reflejos de las ideas.(Ver: Mito de la Caverna)

Por eso, al percibir un objeto, se despiertan en el hombre las nociones universales, las ideas que no pueden ser conocidas por los sentidos. Así, por ejemplo, al ver un árbol, una flor, una hoja, se despierta en nosotros la idea de vegetal; al ver un libro, un automóvil, un lápiz de buena calidad, decimos “buenos”. Las ideas no se adquieren por los sentidos sino por un proceso de rememoración.

La tarea del educador sería hacer recordar. Lo que se enseña, en cierto modo, implícitamente, es sabido por el alumno, es reconocer algo que ya estaba en su espíritu. Lo nuevo que encontramos en el momento de aprender es la conquista y desarrollo de cuanto el sujeto espiritual ya poseía con anterioridad. Prácticamente, la rememoración se obtiene por las sensaciones que nos aproximan al conocimiento, pero si queremos alcanzar el conocimiento de las formas perfectas, habrá que elevarse a través de un diálogo.

En esto, el procedimiento de Platón se parecería al diálogo socrático, que permite alcanzar los conceptos y definiciones, pero difiere en cuanto Platón exige previamente al que quiere alcanzar el verdadero conocimiento, el estudio de las matemáticas y de la geometría, que habitúan al espíritu a la búsqueda de las esencias estables de las cosas y facilitan la reminiscencia de las ideas.


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Es fácil constatar cómo un ignorante, hábilmente interrogado, descubre en sí mismo verdades para su inteligencia. Así, el esclavo de Menón, después de argumentar acerca de unas figuras de geometría, alcanza a descubrir determinadas relaciones; luego, poseía de antemano estos conocimientos que nadie le enseñó: en contacto con la experiencia no ha hecho más que acordarse. En el fondo, Platón quiere que el discípulo descubra por sí mismo las ideas.

Estado y educación. La más constructiva de las obras de Platón lleva por título La República o de lo justo; es, según expresión de Rousseau, el más hermoso estudio sobre educación que jamás se haya escrito. Sostiene Platón como tesis general que la justicia es el estado “óptimo del alma”, por eso el hombre justo vive de la manera mejor y no puede menos de ser bueno y feliz. Como la justicia es algo que se refiere primordialmente a las relaciones entre los hombres, es razonable buscarla primero en el Estado, en la comunidad.

Para que la comunidad, a su vez, pueda proporcionar a los hombres todo lo pleno y feliz que sea posible, tiene que ser un organismo, una sociedad ordenada (un cosmos político). Todo debe contribuir al bienestar de sus partes. Estas partes son tres: la clase gobernante, cuyo rasgo sobresaliente es la capacidad intelectual (filósofos y magistrados), cuya función es gobernar y cuya virtud es la sabiduría. La clase de los guerreros, cuya función es la defensa de la ciudad, cuya virtud es la valentía.

Estas dos clases de gobernantes y defensores forman una aristocracia natural. La tercera clase, la más numerosa, tendrá como función proveer a las necesidades económicas (agricultores, industriales y comerciantes), cuya virtud es la moderación. Las tres clases en un organismo estarían representadas por la cabeza, el pecho y el vientre.

Paralelamente, en el hombre se distinguen tres partes. A diferencia de los animales, tiene el nous, la inteligencia, o sea la capacidad de deliberar y pensar. En segundo lugar el valor, la pureza de voluntad, tiene la justiciera cólera que siente cuando presencia una acción que le parece injusta. En tercer lugar, tiene un deseo natural de bienestar material y de satisfacciones físicas (apetito sensitivo) .

Estas tres partes del hombre pueden entrar en conflicto, pero en el alma sana, organizada para,realizar de la mejor manera posible la función de vivir, la razón debe tener el mando, guiando y dirigiendo la política del conjunto.

La cabal armonización de las virtudes de todas las clases sociales permitiría alcanzar la justicia, la felicidad. Pero para lograrla, Platón señala todo un proceso educativo.

Períodos educativo. — En La República, el Estado tiene en su mano la regulación de toda la vida del hombre. Abolida la familia y la propiedad, los hijos son educados en común, y todos sus intereses, la„elección de profesión, etc., están reguladas por el Estado. La igualdad es rigurosa. Los niños y niñas reciben educación, pero ambos tienen clases y maestros distintos.

El sistema establece una educación gradual. El futuro filósofo gobernante necesita una formación cuidadosa. Comienza en una especie de jardín de infantes donde pasa de los tres a’ los seis años entre juegos y cantos. De los seis a los diez recibe la enseñanza primaria.

Luego adquiere y perfecciona los conocimientos en tres ciclos: de los diez a los trece, los estudios literarios; de los trece a los dieciséis, los estudios músicos, y a los dieciseis la educación militar. El servicio militar obligatorio interrumpe los estudios intelectuales, ya que nada se puede aprender cuando la fatiga o el sueño dominan al joven.

Después de cumplida la selección, los que tienen condiciones intelectuales inician los estudios superiores, pero sin entrar en la filosofía. Durante diez años todavía se continúa estudiando las ciencias, pero con una visión de conjunto, de coordinación, habituando poco a poco al espíritu a la unidad.

A los treinta años, al fin de este ciclo de matemáticas trascendente y después de una última selección, se puede finalmente abordar el método propiamente filosófico: la dialéctica.

Serán necesarios aún cinco años de trabajo para ponerse en posesión de este instrumento que permite, salvando las muchas dificultades, alcanzar la verdad. Aun después de este largo curso de estudios, la cultura del filósofo no ha acabado. Durante quince años intervendrá en la vida activa de la ciudad, para adquirir la experiencia necesaria y completar su formación moral en la lucha contra las tentaciones.

Sólo a los cincuenta años, superando todas las pruebas, se encuentra el hombre en condiciones de dirigir al Estado. Es necesario este “gran circuito” y cincuenta años para formar un hombre…

Ya en su edad madura, escribe Platón Las leyes, que la muerte no le permite acabar, obra donde modifica el matiz utópico de su Estado ideal. En La República había propiciado el socialismo estatal como remedio del individualismo, pero en Las leyes, como remedio del mismo mal, nos trae una vuelta a un conservadorismo moderado, según las antiguas costumbres griegas.

En La República desterraba a los poetas, a causa de su influencia moral; en Las leyes ignora que existen los filósofos. La educación concluye con el estudio de las matemáticas y de la astrología. Son reguladores de la sociedad un ministro hereditario y un sacerdote.

Fuente Consultada:
Historia de la Educación – Juan Carlos Zuretti – Editorial Itinerarium – Colección Escuela –
Enciclopedia Electrónica ENCARTA – Microsoft
Enciclopedia del Estudiante Tomo 19-Historia de la Filosofía – Editorial Santillana
Wikipedia –





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