Lucha Mundial Contra El Hambre, la Pobreza Objetivos



Lucha Mundial Contra El Hambre, la Pobreza y la Educación
Objetivos de la Campaña

Objetivo 1:Erradicar el Hambre y La Pobreza:

Objetivo 2:Educación Universal:

Objetivo 3: Igualdad Entre Los Géneros:

Objetivo 4: Reducir La Mortalidad Infantil:

Objetivo 5: Reducir La Mortalidad Materna:

Objetivo 6: Combatir el Paludismo, Tuberculosis y HIV

Objetivo 7: Sostenibilidad Ambiental

Objetivo 8: Pacto Global Para El Desarrollo

«La pobreza es un problema muy complejo y es importante discriminar aquellos aspectos que son estructurales y que hacen a las capacidades de las personas, de la pobreza de ingreso aunque, en muchos casos, coinciden. Aquellas familias o personas que son pobres por tener menores capacidades, menores activos, en general por esta razón tienen más alta probabilidad de ser pobres por ingresos. Pero no todos los pobres por ingresos tienen déficit de capacidades.»

LA GUERRA CONTRA LA POBREZA DESPUÉS DE LA S.G.M.
Aunque la ONU se concibió ante todo como un instrumento pacificador, sus fundadores también se propusieron ocuparse de una amplia gama de temas económicos, sociales, culturales y humanitarios. Desde sus primeros y accidentados años, en que la ONU ayudó a reconstruir la Europa de la posguerra y dio alojamiento a millones de refugiados, una proliferación de nuevos programas han brindado ayuda para combatir el analfabetismo, la enfermedad, el hambre y la pobreza del mundo. Esta labor es administrada por más de una docena de organismos especializados, entre ellos la Organización Mundial de la Salud (OMS), la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO) y la Organización para la Agricultura y la Alimentación (FAO). En 1975, los fondos totales de que disponía la ONU para todas sus actividades, incluyendo préstamos e inversiones, se aproximaban a los 7.000 millones de dólares, suma que refleja el enorme crecimiento y la diversificación alcanzada por la organización mundial en sus tres primeras décadas.

LUCHA CONTRA El hambre mundial

OBJETIVOS DE LA CAMPAÑA:

1-ERRADICAR EL HAMBRE Y POBREZA: Actualmente, unas 1.200 millones de personas en todo el mundo malviven con menos de un dólar diario y el hambre afecta a más de 800 millones de personas . Más de la cuarta parte de los niños de los países en desarrollo sufren malnutrición y 13 millones de ellos mueren cada año por enfermedades e infecciones derivadas del hambre.

Durante la década de los noventa los niveles de extrema pobreza disminuyeron de un 29 a un 24%, y 40 millones de personas dejaron de pasar hambre. Entre 1990 y 2001, se ha conseguido que 250 millones de personas que habitan en el continente asiático dejen de subsistir con menos de un dólar diario. Sin embargo en otras regiones de África los pobres son cada vez más pobres.

Este objetivo es uno de los principales retos y prioridades que tiene la humanidad para garantizar una vida digna para todos; el objetivo 1 es esencial para el cumplimiento de los demás objetivos.

hambre en el mundo

2-EDUCACION UNIVERSAL: Uno de cada cinco niños en edad escolar en los países en vías de desarrollo no acude a la escuela, y en algunas regiones, como en el África sub-Sahariana, esta cifra puede alcanzar el 40%. En total, más de 121 millones de niños en el mundo se ven privados del derecho a ir a la escuela. Sin embargo, las políticas educativas implementadas durante los años noventa han demostrado que conseguir la educación universal es posible.

En todas las regiones del mundo se han registrado aumentos en la matriculación entre 1990 y 2004; la escolaridad en Bangladesh, por ejemplo, ha pasado del 60% al 84% en tan sólo diez años; y algunos países de América Latina y el Caribe han llegado a alcanzar el 97% de matriculación escolar.



educacion mundial y la pobreza

3-IGUALDAD ENTRE GENEROS: El 70% de las personas que sobreviven con menos de un dólar al día son mujeres, ganan entre un 20 y un 50 % menos y tan sólo un 1% de la propiedad de la tierra les pertenece directamente.

Aproximadamente dos tercios de la población analfabeta mundial son mujeres. Las políticas de desarrollo han demostrado que la educación de las niñas es un aspecto crucial para lograr relanzar la importancia del papel de la mujer, la disminución de la mortalidad infantil o la reducción de la transmisión del VIH/Sida.

Las mujeres están infrarrepresentadas en la mayoría de los regímenes políticos del mundo. Sin embargo en más de 80 países del mundo se están tomando medidas concretas para garantizar la participación de la mujer en la política, incluyendo países de la región subsahariana y varios países de América Latina y Caribe.

Aunque éste será uno de los Objetivos que no se verán cumplidos para el 2015, no debemos dejar de insistir en la importancia que tiene a nivel trasversal en todos los demás objetivos.

4-REDUCIR LA MORTALIDAD INFANTIL: Cada año mueren 11 millones de niños menores de 5 años por causas relacionadas directamente con la pobreza. El 70 % de las muertes se deben a la malnutrición o a infecciones fácilmente evitables en países ricos como infecciones respiratorias, diarreas o malaria. No obstante, la evolución en las tres últimas décadas demuestra que el objetivo 4 es alcanzable.

En algunas regiones, gracias al crecimiento económico, una mejor nutrición y el acceso a la atención sanitaria se ha mejorado enormemente la tasa de supervivencia de los niños.Destacan África Septentrional donde se ha pasado de un 87 por cada mil en 1990 a 38 por cada mil en 2003.

En América Latina y el Caribe se ha pasado de 54 a 32 y en Asia meridional de 126 a 90. Sin embargo, la situación apenas mejora en el África Subsahariana, en los países asiáticos de la antigua URSS o en Asia Occidental.

5-REDUCIR LA MORTALIDAD MATERNA: Cada minuto una mujer muere por causas relacionadas con el embarazo, lo que supone más de 500.000 muertes anuales, el 99% en países en vías de desarrollo.

El riesgo de muerte por embarazo afecta en el África Subsahariana a una de cada 16 mujeres, frente a una de cada 3.800 en el mundo desarrollado. Las complicaciones en el embarazo y en el parto son la causa principal de discapacidades y muertes entre las mujeres entre 15 y 49 años. Con las medidas adecuadas, el logro del Objetivo Cinco es posible.



Éstas se resumen en tres:Aumentar el acceso a servicios de planificación familiar seguros y eficaces. Suministrar acceso rápido y adecuado a cuidados de obstetricia en caso de emergencia, para tratar hemorragias, infecciones e hipertensión. También es necesario asegurar que un doctor o comadrona esté presente en cada parto. El personal sanitario debe contar con los medios y el ambiente adecuados para que su labor sea mucho más efectiva.

6-COMBATIR EL PALUDISMO, TUBERCULOSIS Y HIV: El VIH/Sida es la principal causa de muerte en el África Subsahariana y está entre las cuatro principales causas del mundo. En el año 2002, 2,4 millones de personas perdieron la vida, y unos 14 millones de niños quedaron huérfanos de padre y madre. Las tasas de infección indican que los logros en materia de tratamiento no vienen acompañados de éxitos en materia de prevención.

El paludismo se cobra la vida de un niño cada 30 segundos; en las zonas endémicas puede verse afectado hasta el 60% de la población escolar y es la causa de la mayoría de los abortos.

Sin embargo es posible reducir el impacto de esta enfermedad con medidas tan sencillas como la distribución de mosquiteras. La tuberculosis se cobra cerca de 1,7 millones de vidas al año, casi todas en países en vías de desarrollo en la región del sudeste asiático y el África Subsahariana.

7-SOSTENIBELIDAD AMBIENTAL: Una de cada cinco personas en el mundo no tiene acceso a agua potable y unos 600 millones de personas viven irregularmente en chabolas en ciudades de África, América Latina y Asia con consecuencias desastrosas para su salud.

La condición de los bosques, que son esenciales para la vida de muchas de las 1.200 millones de personas que viven en la extrema pobreza, ya que en ellos reside el 90% de la biodiversidad terrestre, están desapareciendo a una velocidad drástica. Si no se consigue frenar el deterioro del ecosistema, las repercusiones serán fatales para el desarrollo económico de los países en vías de desarrollo y para la sostenibilidad medioambiental del planeta.

Alrededor de 1000 millones de personas no disponen de suministros habituales de energía, obligándoles a talar árboles para obtener leña y al uso de combustibles fuertemente contaminantes que perjudican la salud humana. La contaminación del aire en lugares cerrados provoca más de 1,6 millones de muertas al año, especialmente en mujeres y niños.

PACTO GLOBAL PARA EL DESARROLLO: El elemento central de los Objetivos del Milenio es la aceptación de que la lucha contra la pobreza es una empresa colectiva, cuyos resultados beneficiarán a todos los países.

El Objetivo 8 establece que, para erradicar la pobreza y sus causas implícitas, es necesario crear una Alianza Global para el desarrollo, dónde los países pobres se comprometan a fortalecer sus aspectos de gobernabilidad, fortalecer sus instituciones y diseñar unas políticas de desarrollo que prioricen los servicios y bienes básicos. Por su lado, los países ricos se comprometieron a aportar más ayuda oficial al desarrollo, no sólo cuantitativa, sino cualitativamente, aliviar la deuda externa de los Países Pobres Muy Endeudados (PPMEs ) , e incrementar el comercio y la transferencia de tecnología a los países pobres.

Todo esto disminuir los subsidios y las tarifas que discriminan e impiden el crecimiento de los países pobres. La contribución de los países ricos es esencial para el alcance de los Objetivos.



https://historiaybiografias.com/linea_divisoria5.jpg

DEFINICIONES DE LA POBREZA: Tradicionalmente, la pobreza ha sido definida como carencias de consumo o de ingresos  de económicos. Para este enfoque, los individuos y los hogares son pobres cuando sus ingresos o consumos se encuentran por debajo de cierto límite, definido socialmente como un mínimo de calidad de vida aceptable en una comunidad.

Así, por ejemplo, si se considera el problema de la alimentación y se define la pobreza a partir de la carencia de medios, el costo monetario de la canasta alimentaria básica constituye un indicador adecuado para medir la pobreza. De acuerdo con este enfoque, deja de ser pobre quien logra acceder a cierto nivel de ingresos.

Se puede suponer, entonces, que el crecimiento económico es suficiente para superar la pobreza. Sin duda, para reducirla es necesario un crecimiento económico que incorpore los temas de la desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza, pero aún así, el enfoque de la pobreza a partir de los ingresos es limitado. El ingreso es una de las múltiples dimensiones de la pobreza y al ignorar las demás, se parcializa el problema.

elogios importantes para la mujer

La exclusión de una persona de la participación en el proceso de toma de decisiones que afectan su vida, es una forma de privación que no queda reflejada en la dimensión del ingreso. Por ejemplo, una persona analfabeta que no puede acceder a una cabal comunicación e interacción con los otros es una persona pobre porque se ve privada de una dimensión que hace a su desempeño en la vida social.

Para ir más allá de esta reducción del concepto de pobreza a la dimensión del ingreso, el enfoque del Desarrollo Humano propone una concepción abarcadora de la condición humana. Desde este enfoque, la pobreza significa la privación de una vida larga, sana y creativa; del disfrute de un nivel decente de vida, de la libertad, la dignidad y el respeto por sí mismo y por los demás.

La atención se traslada de los medios (en particular, el ingreso) a los fines que los individuos persiguen y, por lo tanto, a las libertades sustantivas necesarias para satisfacerlos. Pobreza es, entonces, la privación de capacidades y libertades para el desarrollo integral de las personas.

LA MEDICIÓN DE LA POBREZA: Distintas definiciones de la pobreza marcan diferencias en el de medirla. Es bastante frecuente asistir, a través de los medios de comunicación masivos, a discusiones sobre la verdadera dimensión de la pobreza en la Argentina. Para algunos, la extensión de los programas sociales y de los subsidios por desempleo redujeron notablemente el porcentaje de pobres en nuestro país. Para otros, estos datos, si bien relevantes, no alcanzan para revertir la situación.

Si una medición se guía por el enfoque según el cual la pobreza se define como carencias de consumo o de ingreso, entonces las variables que se destacan son dos: el costo monetario de la canasta alimentaria básica y el nivel de ingresos de la población.
Si, en cambio, la pobreza es entendida como privación de capacidades y libertades para que las personas puedan desarrollarse de acuerdo con sus fines, entonces habrá que tener en cuenta otras variables (además del ingreso y del costo de la canasta básica) para medirla se utiliza el índice de Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI) que incluye los siguientes servicios básicos: agua, saneamiento y educación, y reconoce la necesidad del empleo y la participación.

Sin embargo, si bien el NBI logra captar a los pobres estructurales, no capta a los nuevos pobres, es decir, a las personas empobrecidas por la caída de los ingresos en el país (quienes en ciertos casos, aún gozan de algunos de los servicios básicos mencionados por el NBI).

Para lograr una mejor aproximación al problema dentro de los límites de las estadísticas disponibles, y captar de este modo los contrastes que existen entre regiones y provincias de la Argentina, el análisis de las necesidades básicas se debe complementar con el de la pobreza y la indigencia.

• La línea de indigencia establece si los hogares cuentan con los ingresos suficientes como para cubrir una canasta de alimentos capaz de satisfacer un umbral mínimo de necesidades energéticas y proteicas.

• La línea de pobreza establece, a partir de los ingresos de los hogares, si éstos tienen la capacidad de satisfacer, por medio de la compra de bienes y servicios, un conjunto de necesidades alimentarias y no alimentarias consideradas esenciales.

LA ALIMENTACIÓN MUNDIAL El progreso técnico y científico benefició tanto a la agricultura como a la industria y a los servicios, pero en las partes menos desarrolladas del mundo los beneficios se agotaron con rapidez debido al rápido crecimiento de la población. De este modo, entre principios de la década de los 60 y 1973, la producción agrícola mundial aumentó en un 29 por ciento, y la mayoría de las grandes regiones se aproximaban a este promedio, excepto África, que no superaba el 20 por ciento; pero la producción per capíta descendió en África, América Latina y Oriente Medio; sólo las economías industrializadas se mantuvieron bien por delante de su crecimiento demográfico.

paginas web

En conjunto, los países desarrollados, que seguían teniendo un excedente de exportación de cereales en 1954, empezaron a convertirse en importadores netos en 1955, y hacia 1965 el total de sus importaciones sumaba los 16,5 millones de toneladas; en 1966, sólo las importaciones de India eran equivalentes a un cuarto de la cosecha de Estados Unidos. Los costes de estas crecientes importaciones de alimentos procedentes del mundo desarrollado se convirtieron en una carga imposible.

Los aumentos en su propia producción agrícola podían ser enormes, con la apropiación de la tecnología occidental, como lo demuestra la «Revolución Verde», un término que tuvo buena acogida en aquel tiempo. En su sentido más estricto, se refería al desarrollo de razas de trigo, maíz, arroz y otros cereales de alta productividad, rápido crecimiento y adaptables, pero también podía utilizarse para hacer referencia a cualquier aspecto de la mejora en la tecnología y la estructura agrarias. Las primeras variedades de alta productividad de maíz fueron creadas en México en un centro de investigación financiado por la fundación Rockefeller.

A mediados de la década de los 60, la cosecha de maíz por hectárea en México se había duplicado y la producción total triplicado. Algunas nuevas variedades de trigo y arroz mejoraron las cosechas hasta un 350 por ciento.

Hacia 1970, las mayores superficies cultivadas con variedades de alta productividad de arroz eran Taiwán (el 74 por ciento de la producción total), Filipinas (50 por ciento), Pakistán (42 por ciento) y Corea del Sur (40 por ciento), y para el trigo en México (90 por ciento), Nepal (50 por ciento), Pakistán (49 por ciento) e India (33 por ciento).

Las proporciones en otros lugares eran mucho más bajas. Hacían necesaria una cuidadosa distribución del agua, la eliminación de las malas hierbas, la protección contra las enfermedades, una mayor mecanización y una buena organización de la comercialización, pues era necesario comprar las semillas en lugar de apartar una pequeña cantidad de la cosecha para sembrar las semillas, como era habitual. A menudo se hacía necesario una mejora de la infraestructura, y un cambio estructural. Todo ello significaba que las mejores cosechas tendían a beneficiar a los agricultores más ricos, y no a los más pobres. Asimismo, los países más pobres no podían beneficiarse.

El término «Revolución Verde» tampoco hizo justicia a las continuas mejoras, incluida la experimentación con semillas, que se habían realizado anteriormente. Quizás sea más realista afirmar que la «Revolución Verde» desempeñó su papel en el aumento a largo plazo de la producción agrícola de algunos de los países más pobres.

A principios de los años sesenta, un grupo de científicos, economistas, funcionarios gubernamentales y técnicos agrónomos, apoyados por fundaciones asistenciales y grandes negociantes agrícolas, elaboraron una serie de técnicas que debían conducir a una mayor producción agraria. El conjunto se conocería como la Revolución Verde. Consistía en la introducción de semillas mejoradas que, con gran cantidad de fertilizantes, pesticidas, buena irrigación y drenaje, producen plantas de alto rendimiento. Las cosechas mejoraron espectacularmente. La producción de alimentos creció y aunque con las nuevas semillas el proceso agrícola era más caro, los ingresos más altos lo compensaban. Los «dolores del crecimiento». Diez años después, aparecieron algunos efectos secundarios preocupantes. Las nuevas semillas «milagro» eran más uniformes y por tanto mucho más vulnerables al ataque de los insectos y las enfermedades. En el pasado, una zona podía contener tipos muy distintos de trigo o arroz, y no todos sufrían las mismas clases de plagas. Después de la Revolución Verde, un simple puñado de variedades puede constituir el grueso de la cosecha de un país. Y éste no es solamente un problema del mundo pobre. En 1970, la plaga meridional de la hoja del maíz tuvo desastrosos efectos en la cosecha de maíz americana. Como quiera que las grandes compañías productoras de semillas encuentran más provechoso limitar las variedades que se ofrecen al consumidor, este problema va en aumento. La producción, recolección y conservación de las variedades mundiales está principalmente en manos del mundo rico, aunque la mayoría de ellas procede originalmente del Sur, que así ve cómo otro de sus recursos naturales queda bajo el control del Norte.

¿Quién consume qué? Cuando la gente habla de la presión que se ejerce sobre los recursos mundiales, suele citar el crecimiento demográfico de los países pobres como la mayor amenaza. El mundo —dicen— debe mantener un equilibrio correcto entre los recursos que poseemos y el número de personas que los consumen. Demasiada gente y la ecuación falla. Otros piensan que el problema es más complicado, porque hay personas que utilizan los recursos a mucha más velocidad que otras. Por ejemplo, los países ricos tienen el 25 % de la población mundial, pero consumen alrededor del 66 % de los alimentos de que dispone el mundo. Solamente sus animales consumen el 30 % del grano mundial.

Y lo mismo ocurre con la energía. Los países industrializados en conjunto consumen el 85 % del petróleo mundial.Mientras la industria en el Norte justifica el uso de energía, la relativa baratura del petróleo hasta principios de los 70, permitió también a los occidentales desarrollar un tipo de vida con un alto consumo de energía, a veces malgastada.

Algunos hábitos alimentarios occidentales son también muy despilfarradores, hablando en términos globales. En Occidente hay quien come cinco veces la cantidad de grano que consume una persona pobre, el 90 por ciento del cual es por vía cárnica y láctea procedente de animales que, a su vez, han sido alimentados con grano. La producción de un kilo de carne o de un producto lácteo puede absorber hasta 10 kilogramos de grano.

Los expertos han llegado a la conclusión de que una reducción de solamente el 10 por ciento de la cantidad de carne que comen los estadounidenses dejaría libre suficiente grano como para alimentar a 60 millones de personas, y al mismo tiempo reduciría el número de ataques cardíacos de EE.UU.

Problemas y alternativas. Pero aunque una reducción de la demanda de grano para forraje podría afectar la cantidad de este producto disponible para el consumo humano, la disponibilidad por sí misma no es suficiente. Si el grano extra ha de llegar a los pobres, debe venderse a un precio que puedan pagar. Sin embargo, si el precio del grano baja mucho, tal vez los agricultores reduzcan la producción.

A pesar de las dificultades que se encuentran para transformar los cambios de estilo de vida del mundo rico en beneficios positivos para los pobres, existe indudablemente un desencanto creciente ante la idea occidental del desarrollo por el desarrollo.

La gente busca estilos de vida alternativos y un mayor crecimiento espiritual. Hay quien  cree que el verdadero cambio del mundo será el resultado de decisiones individuales, no de los gobiernos, y que únicamente cuando un número suficiente de personas haya cambiado sus valores personales y sus ideales, podrá empezar a cerrarse de verdad el abismo que separa el mundo rico del mundo pobre.

¿Un enfoque miope? Muchos supone que cualquier mejoría depende de la capacidad del Norte para dejar de considerar que el desarrollo del Sur es una amenaza, y empezar a reconocer que es de interés común que la economía mundial se fortalezca, que sus recursos se administren y conserven mejor y que la pobreza y el hambre sean eliminados. No pretenden que la reestructuración del actual orden económico se vaya a hacer sin dolor para el Norte, pero insisten en que las ganancias superan con mucho los costes.

Otros argumentan que el escollo para el verdadero progreso no está solamente en la miopía del Norte, sino también en su falta de voluntad política. Los políticos obran siguiendo una política a corto plazo porque quieren ser reelegidos.

¿Un cambio de actitudes? El número creciente de pequeños grupos políticos de presión, especialmente los que se preocupan por la protección del medio ambiente, puede ser el primer signo de que los occidentales empiezan a cuestionar los valores por los que han estado viviendo. Aumenta la creencia de que todos compartimos el mundo, en los países ricos y en los pobres, y de que las naciones han de trabajar juntas para cuidarlo. También recibe mayor apoyo la idea de que la gente del Tercer Mundo, y no sólo sus gobiernos, debe tener más voz en el proceso de desarrollo.

Con todo esto se relaciona la idea de que el camino para lograr un mundo mejor no es crear más y más riqueza, sino cambiar los conceptos de la gente. En lugar de ver el progreso como el desarrollo de más y más productos, deberíamos, tal vez, verlo como el desarrollo de las personas y sus posibilidades.

Los problemas planteados en este libro pueden parecer difíciles de resolver, pero no hay razón para no buscar honradamente una respuesta. Como dijo un escritor: «¿Cómo podemos superar el miedo de que tal vez no existan respuestas? No con la autodecepción, sino con una razonable esperanza» (Francés More Lappé).

DATOS SOBRE EL HAMBRE

870 millones de personas no tienen lo suficiente para comer. El 98% de estas personas viven en países subdesarrollados y el 15% está desnutrida.
Las mujeres constituyen un poco más de la mitad de la población mundial, pero representan más del 60% de las personas con hambre en el mundo.
La desnutrición contribuye con la muerte de 2,6 millones de niños menores de 5 años, un tercio del total global.
En los países en desarrollo, 1 de cada 6 niños—casi 100 millones—tiene bajo peso. También 1 de cada 4 tiene problemas en el desarrollo y hay tendencias a aumentar dicha proporción.
El 80% de los niños con retraso en el crecimiento viven en 20 países.Unos 66 millones de niños van a la escuela primaria con hambre en los países en vías de desarrollo, de los cuales 23 millones están en África.
El Programa Mundial de Alimentos (PMA) estima que se necesitan más de 3.000 millones de dólares al año para llevar alimentos a 66 millones de niños en edad escolar que sufren hambre.

 

Las Mujeres en los Países Pobres

Fuente Consultada:
Mundo Rico, Mundo Pobre
Estado de la Inseguridad Alimentaria en el Mundo, FAO,2012

https://historiaybiografias.com/archivos_varios5/estrella1_bullet.png

ocio total

juegos siete diferencias
imagen truco limonimagen cazar serpienteimagen depositos acertijo


noparece

fotos

creencias

anticonceptivos

mujeres

actitudes

actitudes


puzzles


------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------