Los Libros Sagrados de la Historia Escrituras Sagradas de Religión



Los Libros Sagrados de la Historia
Las Escrituras Sagradas de Religión

Hay un punto común en todas las religiones del hombre: la existencia de escrituras sagradas, cuyas palabras encierran la fe, contienen normas. He aquí varios de ios libros más bellos del mundo

En el mundo islámico es costumbre referirse a quienes siguen la enseñanza de Mahoma llamándoles «hombre del Libro». Este título se concede también a los cristianos y a aquellos que pertenecen al «pueblo de Israel». Con ello, los mahometanos expresan que estas tres creencias poseen escritos sagrados que son esenciales para las doctrinas y prácticas respectivas.

Pero como hecho real, todas las religiones desarrolladas del mundo, tanto de Oriente como de Occidente, reverencian ciertas colecciones de escritos que ellas consideran como «escritura sagrada». Este término, empleado por los cristianos para designar el Antiguo y el Nuevo Testamento, y por los judíos para referirse al Antiguo Testamento, puede tener una aplicación más general.

Los libros sagrados

A todos los pueblos de Occidente les es familiar la colección judeo-cristiana llamada Biblia, integrada por el Antiguo y el Nuevo Testamento. Todos han oído hablar también del Corán, unas «revelaciones» que, según el profeta Mahoma, le habían sido hechas por inspiración de Dios.

Pero no todos sabemos que en la India y en todas las zonas fieles a la creencia hindú, los Upanishads y otros escritos (el Bhagavad-Gita, por ejemplo) ocupan un lugar semejante al concedido por los cristianos, mahometanos y judíos a sus libros santos. Y tampoco sabe todo el mundo que hay un cuerpo de escritos budistas —por ejemplo, el Vinaya o «Libro de la disciplina», el Sutta pitaka o «Sermones», el Abhidhamma o «Exposición teológica»— que los seguidores del sabio indio Gautama (el Buda) consideran sagrado.

También en China las Analectas de Confucio, como asimismo los escritos atribuidos a Lao-Tsé, la figura que fundó el taoísmo, ocupan un sitio central entre quienes siguen el «camino» que les ha sido enseñado por estos sabios históricos o parcialmente legendarios.

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Casi todas las religiones poseen escrituras sagradas. En un santuario ricamente decorado del «Templo de Oro» de Amritsar, en la India, un sikh lee en cómoda posición el enorme libro santo de su religión, derivado del hinduismo brahmánico.

Historia y doctrina

Cierta parte del contenido de los libros sagrados (excepto de los más antiguos hindúes) es histórica o casi histórica. Así, tenemos relatos sobre el nacimiento y la vida, sobre la enseñanza de Buda, sobre cómo recibió Mahoma sus «revelaciones», sobre los primeros días del pueblo judío, conducido por Moisés, «el amigo de Dios», y narraciones sobre su historia, en la que se sintieron guiados por Dios y fueron capaces de disfrutar de la comunión con El. Y tenemos, sobre todo, relatos sobre el mismo Jesús: sobre su nacimiento, su enseñanza, sus obras, su muerte, su resurrección y los acontecimientos que ocurrieron luego en la comunidad de sus discípulos.

Cuando se estudian los escritos de las distintas religiones con métodos críticos —los mismos que se aplicarían a cualquier documento antiguo—, se descubre, por regla general, que existen varios estratos distintos en ellos. Parte de los escritos son realmente muy antiguos; en algunas ocasiones, casi contemporáneos de los principios de la religión (como el Corán o las Analectas de Confucio).

Otras partes han sido añadidas y muchas veces insertadas en las secciones originarias. Este material más nuevo es, a nienudo, esplicación y amplificación de lo que fue transmitido por boca de la figura principal de la fe, e importa mucho conocerlo, en la medida en que demuestra claramente cómo una tradición religiosa ha crecido, se ha extendido y ha sido interpretada a la luz de otras experiencias o a través del contacto con otras creencias religiosas por todo el mundo.



El concepto de «canon»

Es importante señalar que en el judaismo, el cristianismo, el hinduismo y el budismo, los escritos sagrados son más bien producto de una comunidad que de un individuo aislado. En cambio, el Corán (por ejemplo) es obra de un solo hombre, del profeta Mahoma, aunque los estudiosos creen que ahora y entonces se han añadido o se ha ampliado ciertas secciones de aquel libro.

Este carácter comunitario de la escritura es de una importancia considerable. Muchas veces no se puede saber quién creó las primeras colecciones; simplemente aparecieron como tales, en la medida en que hoy nos permiten asegurarlo nuestros conocimientos. Pero, naturalmente, alguien debe haberlas escrito. En cualquier supuesto, importa distinguir los libros sagrados de los que no lo son.

Los criterios para establecer el «canon», o lista oficial budista de los libros sagrados, no están claros en modo alguno; tampoco lo están los que limitaron las posibilidades de los escritos santos hindúes, aunque parece que aquí la antigüedad tuvo mucho que ver con la selección.

En el caso concreto de la Biblia, el concepto de canon está íntimamente ligado al de «inspiración» divina, porque se tienen por escrituras sagradas las inspiradas por Dios. Hasta aquí coinciden el judaismo y el cristianismo, que se separan a la hora de establecer la lista concreta de libros santos.

El judaísmo, tras una asamblea de rabinos reunida entre los años 90 y 100 d. de J. C, reputó y reputa hoy como canónicos 39 libros del Antiguo Testamento.

La Iglesia cristiana acepta, en principio, esa lista, con una diferencia: en tanto que los protestantes, en general, la respetan íntegramente, la Iglesia católica añade a esos 39 libros otros 6, los llamados «deuterocanónicos» (Tobías, Judith, 1 y 2 de los Macabeos, Sabiduría, Eclesiástico y Baruc, así como algunos fragmentos de Ester y Daniel), y entiende así que el canon veterotestamentario lo integran 45 libros.

Por otra parte, al Antiguo hay que añadir el Nuevo Testamento, cuya lista oficial de libros respetan todas las Iglesias cristianas en la forma que sancionó el concilio de Cártago de 397. Son los siguientes: los cuatro evangelios (de san Mateo, san Marcos, san Lucas y san Juan); los Hechos de los Apóstoles, de san Lucas; catorce epístolas de san Pablo; otras siete epístolas de autores varios (dos de san Pedro, tres de san Juan, una de Santiago y otra de san Judas); y el Apocalipsis de san Juan.

La escritura sagrada y sus lectores

Punto importantísimo es el de la relación existente entre el libro sagrado y el creyente común. Toda ella gira en tomo al problema de la interpretación.La Iglesia católica, con referencia a las Escrituras, permanece fiel al sentido «literal», entendido en un sentido amplio, tanto estrictamente histórico como evangélico, por tener en el Evangelio su propio desarrollo. Pero además afirma que hay un sentido «típico», que no consiste en las palabras, sino en las cosas o personas que esas palabras expresan, y que a él debe atenderse también. Estas reglas, combinadas con la autoridad de la Tradición, darán la pauta para interpretar rectamente las Escrituras.

Esta cuestión de la interpretación tiene particular relieve en el cristianismo que, junto con el judaismo, es de las pocas religiones que da acogida en su culto, como parte integrante, a la lectura de las escrituras. El judaísmo preceptúa el despliegue de los «rollos» y la lectura del texto; el cristianismo, las «lecciones» durante la liturgia (por ejemplo, las de la Epístola y el Evangelio en la Misa), y las lecturas en la Sagrada Comunión. En ambas religiones, por tanto (y asimismo en el Islam) los escritos sagrados son familiares al hombre común y no se piensa que estén reservados exclusivamente a la especulación de los monjes o las personas instruidas.

Habida cuenta de esa difusión tan general, ha preocupado siempre el problema de la traducción de la Biblia a las lenguas modernas. En España, la más antigua versión castellana es la publicada por Alfonso X, recogiendo casi toda la Escritura: se la conoce por Biblia alfonsina.



Traducciones completas ofrecieron después los judíos y protestantes españoles: los primeros, la Biblia de Alba y, sobre todo, la de Genova, por el lugar de su impresión, datada en 1533; los segundos, la del morisco Casiodoro de la Reina (Biblia del Oso, por el grabado de la portada), impresa en Basilea en 1559 y depurada poco después por Cipriano de Valera. Hay que esperar a fines del siglo xvm para encontrar la primera traducción católica completa: es la debida al P. Felipe Scio de San Miguel, publicada en Valencia y «desdichadísima» a juicio de Menéndez y Pelayo.

En Madrid se publicó, de 1823 a 1825, otra traducción, ésta del canónigo don Félix Torres Amat. Últimamente, destacan tres versiones: las de Nácar-Colunga (1944), Bover-Cantera (1948), y la del P. Serafín de Ausejo, publicada no hace mucho (1964). Las tres son de gran valor religioso y científico.

LIBROS SAGRADOS DEL MUNDO

HINDUISMO

Los Vedas. Himnos, liturgias, cultos y votos antiguos. Algunos piensan que datan de los años 1000 a 800 a. de J.C. Originariamente se transmitían por tradición oral, pero más tarde fueron fijados por escrito. Los himnos están dirigidos a varios miembros del mundo de los dioses védicos. Un veda es una pieza sagrada de conocimiento, y los sacerdotes usaban los Vedas en los dias primitivos de la religión india.

Los Upanishads. Existen más de 250. Constituyen la enseñanza secreta mística, que interpreta el fundamento material de los Vedas. Los Upanishads también se transmitían por vía oral, hasta que al fin se pusieron por escrito para facilitar la enseñanza, procurar información y formar el contenido para la meditación de los piadosos.

El Ramayana, el Mahabharata y el Bhagavad-Gita. Cuando el hinduismo se desarrolló, su aspecto impersonal se modificó frecuentemente, dejando paso a una devoción más personal dirigida a divinidades específicas. El Ramayana data del 400 a. de J.C. aproximadamente. Habla de un rey devoto, Rama, séptima encarnación del dios Vishnú. El Mahabharata, que narra la guerra entre dos grupos indios, incluye varias enseñanzas morales, referentes a dioses y hombres; puede datar del siglo V a. de J.C. El Bhagavad-Gita está interpolado en el Mahabharata, pero generalmente se presenta separado de él por razones devocionaíes. Siendo de una época posterior, habla del dios Krishna, que adopta forma humana y se presenta al pueblo para que éste le adore e imite.

BUDISMO

El Libro de la disciplina (Vinaya), los Sermones (Sutta pitaka) y la Exposición (Abhidhamma) constituyen el canon pali de la escritura budista y forman lo que se llama tripitaka, esto es, las tres pitaka o «canastas» (líneas de enseñanza). El paií es una forma tardía y algo «rebajada» de la antigua lengua sánscrita, Los escritos son probablemente el producto de varias escuelas de monjes que los coleccionaron y redactaron a base de la tradición oral, quizás en el siglo I a. de J.C.

JUDAISMO

El Antiguo Testamento. En sus numerosos libros hay relatos antiguos sólo históricos en su núcleo, poesías, narraciones estrictamente históricas, himnos, discursos proféticos y revelaciones de Dios a los judíos. La colección creció gradualmente durante muchos siglos, hasta que en una asamblea de rabinos celebrada en Jammia, del año 90 al 100 d. de J.C., se fijó el canon actualmente aceptado por el judaismo y por las Iglesias protestantes. El Pentateuco (los primeros cinco libros del Antiguo Testamento) recibe la denominación de Tora (Ley) y significa que el judaismo poseyó, y posee, una literatura definitivamente establecida. Siempre ha habido comentarios sobre ella; pero el comentario en sí no es considerado santo, como la Tora misma.

CRISTIANISMO

El Antiguo Testamento. Se acepta el canon judío, pero la Iglesia católica incluye en él, además, otros seis libros llamados «deutero-canónicos».El Nuevo Testamento. La parte más antigua es la colección de cartas (epístolas) de san Pablo, que datan de mediados del siglo I; después, los cuatro evangelios, que cuentan la historia de la vida y la enseñanza de Jesús; los Hechos de los Apóstoles; diversas epístolas escritas por otros cristianos primitivos, y el Apocalipsis de san Juan. Al principio el canon era muy poco exacto; finalmente, en el año 691 d. de J.C. el esquema actual fue aceptado en el Concilio de Cartago, que reconoció todas las secciones incluidas hoy en el Nuevo Testamento.

ISLAM

El Corán. El profeta Mahoma es autor de gran parte, aunque no de todo el libro sagrado del mahometismo. Él recibió orden de Dios de fijar estas enseñanzas para los que siguieran el camino que Dios deseaba para los hombres. Esto quiere decir que, al menos los capítulos (azoras) más cortos, los más concisos, se remontan a la propia vida del profeta (nacido alrededor del año 570 d. de J.C).

Más tarde, reunió lo que él creía haber oído y lo escribió. Pero hoy los entendidos están seguros de que se ha añadido algún material adicional, bien al editarse la obra de Mahoma, bien por comentaristas de poco tiempo después. Los musulmanes consideran el Corán como libro de inspiración divina verbal. Por consiguiente el Islam, más que cualquier otra fe religiosa, es una «religión de un libro». Sin embargo, en años más recientes, algunos musulmanes han adoptado una actitud más liberal, pensando que el Corán necesita una interpretación para encontrar las necesidades de la vida creyente en una época distinta de aquella en que vivió su fundador.



Fuente Consultada:
La LLave del Saber  – La Evolución Social –  Tomo II – Libros Sagrados – Editorial Ediciones Cisplatinas S.A.

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