El Triángulo de las Bermudas Explicacion Científica Desapariciones



El Triángulo de las Bermudas- Barcos Desaparecidos – Explicación Científica

Apariciones, desapariciones, repentinos cambios de clima, accidentes y muertes misteriosas: una serie de sucesos  inexplicables ocurren en determinados lugares del planeta. Son tantos los reportes que  la ciencia ha inaugurado una rama que se ha denominado “paleomagnetismo”, encargada de estudiarlos. ¿Qué ocurre verdaderamente  en esos lugares?. A poco de investigar, los científicos encontraron  puntos en común: los sucesos dibujaban  en el mapa sectores bien  localizados y sumaban diez. El material recopilado, la mayoría confidencial, viene a completar esta investigación en la cual se reafirma que no sólo en Bermudas ocurren situaciones extrañas y que estamos frente a un tema de insospechadas derivaciones.

¿QUE ES EL TRIÁNGULO DE LAS BERMUDAS?

BERMUDAS, TRIÁNGULO MORTAL
Los investigadores, la literatura y el cine volvieron protagonista al Triángulo de las Bermudas en ocasiones ya Incontables. Su fama, indudablemente, no es puro cuento: se calcula -los números varían según los estudiosos- que desaparecieron en la zona alrededor de 5.000 barcos y 6.000 aviones.

Los hechos sin respuesta todavía se remontan a épocas de la conquista y colonización españolas, cuando las aguas del norte de Puerto Rico eran recorridas por las llamadas “flotas de la plata”. Aquellos galeones -repletos de tesoros-yacen aún por allí y no faltan los piratas contemporáneos que se aventuran a intentar un rescate.

El diario de Cristóbal Colón señala que una sorprendente bola de fuego que cayó al mar mientras navegaban fue vista por sus hombres, y que la aguja de la brújula “enloquecía” cuando la embarcación llegaba a las aguas de las Bermudas. Si generalmente se afirma que la ola de desapariciones comenzó en 1880, con la fragata británica Atalanta, hay otros datos que ofrece la investigadora norteamericana Adi-Kent Jeffrey: 7609: SeaVenture (inglés); 1609: la ballenera del Sea Venture; 7686; tres barcos del pirata Grammont; 7 750: tres galeones que escoltaban al Nuestra Señora de Guadalupe; 7872; el paquebote Patriot (norteamericano); 7874; el Wasp (buque de guerra de los Estados Unidos).

Como puede notarse el Triángulo de las Bermudas siempre ha sido una zona peligrosa y de misterio, ya que las desapariciones de marineros, pilotos y turistas nunca han sido resueltas. (ver:Teorías Que Explican el Fenómeno)

Los elementos de información en torno a esta zona son intrigantes: en una parte del océano Atlántico occidental, de forma más o menos triangular, comprendida entre las Bermudas, Florida y el meridiano 40, han venido desapareciendo durante los últimos treinta años numerosos aviones y barcos sin dejar ningún rastro de lo que pudo ser de ellos, ya que jamás se han hallado restos ni supervivientes.

Todo lo que alguna vez entró ahí, nunca se le volvió a ver. Desde barcos y buques que navegaban por esa zona; aviones a los cuales se les vió entrar a una neblina para esfumarse sin dejar indicio.

Espacio también conocido como el: Triángulo del Diablo y el Limbo de los Perdidos.

Es un área geográfica de 3.900.000 kilómetros cuadrados entre las islas Bermudas, Puerto Rico y Melbourne (Florida) (situado de 55°O a 85°O y de 30°N a 40°N), en la que se han producido numerosas desapariciones inexplicables de barcos y aviones.

Como su nombre lo indica, es un espacio en forma de triángulo que cubre un área de 3.900.000 kilómetros cuadrados entre las islas Bermudas, Puerto Rico y Melbourne. Este lugar fue y es testigo de fenómenos sin explicación que han recorrido el mundo.

El fenómeno de la desaparición de barcos y aviones que han pasado por esos lugares, se atribuye a muchas causas; algunos científicos dicen que en esos lugares hay grandes campos de energía proveniente de la Tierra y es por esto que las comunicaciones se cortan; otros fanáticos de la ciencia ficción, piensan que el triángulo está relacionado ampliamente con criaturas extraterrestres y OVNI; en cambio, hay quienes piensan que en ese lugar se encuentra el portal que une esta dimensión a otra, si esta teoría sería cierta, las personas no son secuestradas, sino que son transportadas a otra dimensión.

Una teoría más, es que por esos lugares se encontraría la antigua Atlántida, una ciudad que supuestamente existió hace 5000 años antes de Cristo que era muy avanzada científicamente y desapareció misteriosamente; desde esa civilización en lo profundo del mar, se estarían enviando rayos y demás. Nadie puede negar que este, un fenómeno extraño, sucede, ya que desde la mitad del siglo XX han desaparecido un total de cincuenta barcos y veinte aviones y algunos de ellos se han hecho muy conocidos como la desaparición del vuelo 19 en el año 1945.

La lista de aviones perdidos también es larga. Comenzó con el Pájaro Blanco, piloteado por dos franceses que intentaron cruzar el Atlántico de Este a Oeste el 8 de mayo de 1927. La ruta París-Nueva York se mostraba difícil, pero lo fue mucho más: el Pájaro Blanco, con Charles Nungesser y Frangois Coli a bordo, se esfumó después de sobrevolar el mar de los Sargazos. Quienes intentaron años más tarde repetir el trayecto jamás aparecieron.

En el caso de los barcos, el denominador común fue que la embarcación aparecía días o meses después navegando a la deriva, con su construcción intacta y sin señales de violencia, pero nadie había a bordo: ni personas ni animales. Los escépticos atribuyen los hechos supuestamente misteriosos a los “piratas” que aprovechan la mala fama del “triángulo” para cometer sus robos. Las aguas profundas (la distancia al fondo del mar en la zona es incalculable) y los tiburones se ocupan -dicen- de borrar todo rastro.



Pero, ¿quién puede robar, por ejemplo, un submarino o un avión?.¿Qué explicación tienen las luces en el cielo, los fuertes vientos que ningún meteorólogo puede entender? ¿Por qué las brújulas enloquecen? Las teorías e hipótesis ya expuestas valen para este Triángulo de las Bermudas, una zona en la que abundan sucesos que sería reiterativo enumerar pero continúan causando escalofríos.

LOS CIENTÍFICOS OPINAN:
La posibilidad de que en los mares de nuestro planeta existan zonas donde operan fuerzas de origen desconocido ha generado opiniones que cubren un arco que va desde el más absoluto escepticismo hasta la certeza de que las estadísticas demuestran algo mucho más extraño que una extraordinaria casualidad.

Muchos prestigiosos investigadores han tomado partido en este tema. Jacques Cousteau, el más importante oceanógrafo contemporáneo, se muestra escéptico: “En primer término, cuestiono seriamente el método de investigación de quienes aseguran terminantemente la existencia de los llamados triángulos misteriosos. Puedo demostrar que, analizando minuciosamente caso por caso, el grado de misterio de las desapariciones queda reducido a uno o dos por ciento”.

El gran impulsor de las investigaciones en torno a estas extrañas regiones del mundo es Charles Berlitz: “A la vista de los reportes y testimonios de cientos de aviadores y marinos que transitaron esas zonas, actualmente no parece seño atribuir a la casualidad todos esos acontecimientos. Es probable que pase aún mucho tiempo antes de que podamos conocer las exactas causas del fenómeno. Un paso importante va a darse cuando todos los investigadores dejen de polemizar sobre su existencia, y se dediquen efectivamente al análisis de las fuerzas que actúan en cada uno de los triángulos”.

El renombrado astrofísico Carl Sagan guarda una posición intermedia entre ambas opiniones: “No sólo el espacio es el ámbito obligado para misterios y especulaciones. En muchos casos, nuestro propio planeta nos enseña que aún sabemos muy poco de las numerosas fuerzas que lo gobiernan. No debe descartarse que en ciertos lugares, estas fuerzas interactúen de modo tal que puedan producir los fenómenos que habitualmente se reportan como inexplicables. Creo que no habrá de pasar demasiado tiempo antes de que podamos entender completamente el mecanismo de esas interacciones”.

Ver: Otras Teorías Sobre las Desapariciones

El Famoso Vuelo 19

El Vuelo 19 Era un día magnífico, con sol en abundancia, mares en calma y un cielo azul libre de casi por completo de nubes. Corrían los días de la posguerra y en E.U., el personal de la Marina y la Aviación aún continuaba con sus cotidianos entrenamientos. Por aquellos días, la base aérea de Fort Lauderdale, en la Florida, estaba particularmente preocupada en mantener a sus pilotos adiestrados.

Era el 5 de Diciembre de 1945, un día como cualquier otro, y 5 aviones Avenger TBM estaban listos para despegar. Su Misión consistía en alejarse 160 millas al este, en línea recta, dar vuelta al norte y regresar a su base, en un vuelo de entrenamiento. Al mando del vuelo, con número de serie 19, iba el teniente Charles C. Taylor, veterano de la marina y piloto experimentado. La tripulación de cada uno de los aviones constaba de tres hombres, por lo que en total participarían 15. Cada uno de los aparatos había cargado gasolina suficiente para volar el equivalente de 1660 km.. Los motores, la radio y los equipos salvavidas fueron checados y reportados en buen estado.

En el momento de dar la último aviso para despegar, sólo faltaba un hombre que, sintiéndose enfermo, se quedaría en tierra. Los meteorólogos habían pronosticado buen tiempo en toda el área de su recorrido. A las 2:00 de la tarde despegaron sin novedad los cinco aviones y, tomando en seguida la formación de vuelo, se lanzaron rumbo al mar a buena velocidad. Durante casi dos horas, el vuelo 19 se estuvo reportando con regularidad a su base. A las 3:45, un mensaje desconcertante cruzó el espacio hasta la torre de control: \”Torre de control torre de control .

Esta es una emergencia. Nos hemos salido de curso . Parece que nos hemos salido de curso \” \”Parece que nos hemos perdido. No estamos seguros de nuestra posición ¡No podemos avistar tierra!\”.

En la torre de control , el radio operador replicó sumamente extrañado: \”¿Qué posición tienen?\” Vuelo 19: \”No estamos seguros de nuestra posición \” \”Repetimos no podemos ver tierra No sabemos si estamos sobre el Atlántico a sobre el Golfo \”.

Torre de control: \”Asuman el rumbo hacia el oeste pronto verán tierra.\”.

Vuelo 19: \”No sabemos hacia donde esta el oeste. Todo esta mal. Es tan extraño El mar luce muy raro \”. Y ahí se corto la comunicación. Había demasiada estática a pesar del buen tiempo, y por momentos se escuchaban los diálogos de los pilotos entre sí. Diez minutos más tarde se restableció el contacto. Los radioperadores podían escuchar en la base el ruido de los motores, pero no las voces de los pilotos. Para entonces, el pánico había hecho presa de las tripulaciones; ya no eran pilotos experimentados, sino hombres invadidos por un temor monstruoso. Poco antes de las 4:00 se escuchó lo siguiente: \”No estamos seguros de nuestra posición. No sabemos exactamente dónde estamos. Creo que a unos 360 km. al noroeste de la base \”.

Se corto de nuevo el mensaje por estática. Instantes después volvía a restablecerse la comunicación: \”El mar es muy extraño Parece que estamos sobre aguas blancas \”. Y de nuevo el silencio. La torre intentó una vez más comunicarse con ellos, pero por alguna extraña razón, parecían no captar las señales de la base. Durante largos segundos que parecieron siglos, el personal de la base, ya en estado de alerta, no escuchó ninguna palabra más del Vuelo 19. La tensión del momento fue rota al escucharse otra vez las conversaciones de los miembros del escuadrón: \”Estamos completamente perdidos Y parece que \” Estas fueron sus últimas palabras. En la base de Fort Lauderdale todo era desconcierto.

Durante todo el tiempo que duró la comunicación, parte del personal de la torre se había preocupado por trazar posiciones y calcular la ruta que habían seguido al extraviarse. Intentaron hacer contacto con otras naves próximas al área; pero todo fue en vano. Sólo quedaban conjeturas. ¿Qué había podido desorientarlos de ese modo? ¿Cómo explicar las interferencias de la radio en un día tan claro? Y sobre todo, ¿Qué peligro habían enfrentado, que los había hecho perder la calma de ese modo? Las horas siguientes fueron de frenética acción. La alarma había puesto en movimiento a todo el personal. Los aviones Avenger, bombarderos de combate, eran magníficos aparatos en su tiempo.

Extraordinariamente bien equipados para el ataque – casi una tonelada de bombas, o un torpedo submarino – contaban además con un poderoso motor de 1600 caballos, y alas plegables para su fácil acarreo en portaaviones. Su autonomía de vuelo era muy amplia y tenía equipo especial para facilitar la supervivencia en alta mar. Como los bombarderos habían sido checados antes de partir y contaba cada uno de ellos con un aparato radiotransmisor, más que pensar en una falla mecánica el personal de tierra temía que un disturbio atmosférico los hubiese dañado.

Las turbulencias y bolsas de aire, por ejemplo, son imprevisibles y más de un avión ha sucumbido a causa de ellas. Incluso un ataque enemigo, aunque improbable, no se descartaba: la guerra recién había terminado. Sin embargo, ¿Por qué no habían podido explicar lo que les sucedía? El radioperador estimó que el último punto en que habían hecho contacto con el escuadrón, había sido a unos 150 km. al noreste de la base naval de Banana River, en la costa de la Florida.

A ese punto y sus alrededores fue enviado un hidroavión, el Martin Mariner, especializado en rescate anfibio, con trece hombres a bordo. La torre de control mantuvo estrecho contacto con el hidroavión de rescate durante los siguientes minutos de vuelo. Inesperadamente, el Martin Mariner consiguió trabar comunicación con el Vuelo 19: Hidroavión Martin: \”Vuelo 19, estamos volando hacia ustedes para guiarlos de regreso ¿Qué altitud tienen?\” La interferencia no dejó escuchar completa la respuesta del Vuelo 19, pero las últimas tres palabras se oyeron perfectamente: \”¡No nos sigan !\” Y se perdió la señal. Todo el diálogo había sido captado también en la base. Desde algún lugar desconocido, los pilotos habían alcanzado a enviar un mensaje para alentar a sus compañeros. Pero, ¿de qué? Mientras tanto, la tripulación del Martin Mariner, más alerta que nunca, escudriñaba metro por metro la superficie del mar. Durante los siguientes siete minutos, el comandante del hidroavión se estuvo reportando a la base.

Al parecer no había huellas del naufragio en la zona. Pocos minutos después dejó de escucharse la señal del Martin Mariner. No había contacto en ninguno de los sentidos con su tripulación. El silencio que siguió al último mensaje nunca más fue roto. Nunca más los marinos volverían a ser vistos ni escuchados. El comandante de la base, más perplejo que nunca, dio orden de comenzar lo que sería la búsqueda más intensiva y cuidadosa llevada a cabo en mar y aire; pero también la más infructuosa.

Relación de barcos desaparecidos en el Triángulo de las Bermudas:

• El ROSALIE. Desaparecido en 1840 en la ruta de La Habana a Europa. Era un barco francés que fue encontrado abandonado en el interior del \”triángulo\” navegando normalmente, con las velas desplegadas, con la carga intacta, pero había desaparecido toda la tripulación.

• El MARY CELESTE. Desaparecido de la circulación el mes de Noviembre de 1872, después de salir del puerto de Nueva York. fue encontrado el 4 de diciembre del mismo año en el triangulo sin nadie a bordo. Era un bergantín que viajaba con 10 personas a bordo.

• El ATLANTA. Desaparecido en enero de 1880. Era una fragata británica que iba de las islas Bermudas a Inglaterra. Desapareció con 290 personas a bordo muy cerca de las islas Bermudas.

• El FREYA. Desaparecido el 4 de octubre de 1902. Era un gran buque alemán de tres palos que fue encontrado en el mismo mes de octubre cerca de Manzanillo, en Cuba, de donde había salido el día 3 de ese mes. Había desaparecido toda la tripulación.

• El CYCLOPS. Desaparecido el 4 de marzo de 1918. Era un gran barco de aprovisionamiento de la marina norteamericana, de 150 metros de eslora y 19.000 toneladas de desplazamiento. Desapareció con 309 pasajeros a bordo sin lanzar mensajes de socorro. Navegaba entre las islas Barbados y Noorfolk cuando desapareció.

• El RAIFUKU MARU. Desaparecido en 1924. Era un carguero japonés que navegaba entre las islas Bahamas y Cuba cuando desapareció. Pidió auxilio por radio.

 • El COTOPAXI. Desaparecido en 1925. Era un barco que hacía su ruta comercial entre Charleston y la Habana. Desaparecido cerca de Cuba.

• El STAVENGER. Desaparecido en 1931. Era un carguero que se encontraba cerca de la isla Cat, en las Bahamas, cuando desapareció con 43 hombres a bordo.

• El JOHN AND MARY. Desapareció en abril de 1932. Era un barco de dos palos que apareció navegando y sin nadie a bordo a 80 kilómetros al sur de las islas Bermudas.

• El ANGLO-AUSTRALIAN. Desaparecido en marzo de 1938. Era un carguero que lanzó su último mensaje desde las islas Azores. Desapareció con 39 hombres a bordo.

• El GLORIA COLITE. Desaparecido en febrero de 1940. Era un yate de Saint Vincent, en las Antillas británicas. Apareció sin nadie a bordo, pero con todos sus aposentos y cargamento en orden, estando a 320 kilómetros al sus de Mobile, Atlanta.

• El RUBICON. Desaparecido el 22 de octubre de 1944. Era un carguero cubano que desapareció en el centro mismo del Triángulo. Posteriormente fue encontrado por la Guardia Costera norteamericana frente a las costas de Florida sin nadie a bordo, salvo un perro que fue mudo testigo del drama.

 • El SANDRA. Desapareció en junio de 1950. Era un carguero de 106 metros de eslora que viajaba de Savannah, Georgia, a Puerto Cabello, Venezuela. Iba cargado con 302 toneladas de insecticidas para las plantaciones. Pasó por el puerto de Augustine, en Florida y después desapareció con todo su cargamento y tripulación.

• El CONNEMARA IV. Desapareció en septiembre de 1955. Era un yate privado que volvió a aparecer completamente solo, sin rastro de que hubiera pasado nada. Apareció a 640km al oeste de las Bermudas.

• El MARINE SULPHUR QUEEN. Desapareció el 4 de febrero de 1963. Era un carguero de 130 metros de eslora que iba en ruta desde Beaumont, en Texas, a Norfolk, en Virginia. Desapareció, sin emitir ningún mensaje de auxilio, con toda su tripulación.

• El SNO´BOY. Desaparecido el 1 de Julio de 1963. Era un pesquero pequeño, de solo 20 metros de eslora y con 40 pescadores a bordo. Iba en ruta de Jamaica a Cayo Nordeste cuando desapareció con toda su tripulación.

• El WITCHCRAFT. Desaparecio el 24 de diciembre de 1967. Era una embarcación que efectuaba cruceros. Es uno de los casos más extraordinarios del Triangulo. Desapareció de repente con su dueño y un pasajero a bordo, mientras estaba atado a una boya de amarre frente al puerto y a tan solo 1600 metros de Miami, en Florida.

 • El ANITA. Desaparecido en marzo de 1973. Era un carguero de 20.000 toneladas que estaba en ruta desde Newport News hacia Alemania. Desapareció en el Triángulo con 32 tripulantes a bordo.

 • El MILTON IATRIDES. Desaparecido en abril de 1973. Era un carguero que viajaba desde New Orleans a Ciudad de El Cabo cuando desapareció en aguas del Triangulo. Relación de aviones desaparecidos en el Triángulo de las Bermudas:

• El avión SUPER CONTELLATIÓN. Desaparecido el 30 de octubre de 1945. era un avión de la marina norteamericana. desapareció con 42 personas a bordo al norte del Triángulo.

• El hidroavión MARTIN MARINER. Desapareció el 5 de diciembre de 1945. Era un hidroavión bombardero PBM de la armada norteamericana con 13 tripulantes a bordo. Desaparecieron todos a los 20 minutos de vuelo.

• Un avión C-54. Desaparecido en 1947. era un avión militar del ejército de los Estados Unidos. Desapareció con sus tripulantes a 180 kilómetros de las islas Bermudas.

• Un avión TUDOR IV. Desaparecido el 29 de enero de 1948. era un avión comercial cuatrimotor llamado Star Tiger. Desaparecido con 31 pasajeros y tres tripulantes a 600 kilómetros al nordeste de las islas Bermudas.

• Un avión DC-3. Desaparecido el 28 de diciembre de 1948. Era un avión privado en vuelo comercial que desapareció con 32 pasajeros y su tripulación en un punto indeterminado entre San Juan de Puerto Rico y Miami.

• Otro avión TUDOR IV. Desaparecido el 17 de enero de 1949. Era un avión comercial llamado Star Ariel (gemelo del Star Tiger). Desapareció entre las islas Bermudas y Jamaica a 600 kilómetros de las Bermudas.

• Un avión GLOBEMASTER. Desaparecido en marzo de 1950. era un avión comercial norteamericano que en ruta hacia Irlanda desapareció en el mismo borde del Triángulo.

• El avión de transporte YORK. Desaparecido el 2 de febrero de 1952. Era un avión comercial británico en ruta hacia Jamaica. Desapareció con 33 pasajeros a bordo más tripulantes al norte del Triángulo.

• El hidroavión MARTIN P-5M. Desaparecido el 9 de noviembre de1956. Era un avión anfibio patrullero de la marina norteamericana. Desapareció con 10 tripulantes a bordo muy cerca de las islas Bermudas.

• El CHASE YC-122. Desaparecido el 11 de enero de 1957. Era un avión carguero con 4 pasajeros a bordo. desapareció entre Palm Beach y la Gran Bahama.

• Un avión KB-50. Desapareció el 8 de enero de 1962. Era un avión-tanque de las Fuerzas Aéreas norteamericanas. Desapareció al cruzar el Triángulo en la ruta de Langley Field, en Virginia, a las islas Azores.

• Los STRATOTANKERS KC-135. Desaparecidos el 28 de agosto de 1963. Eran 2 aviones cuatrimotores Stratotankers totalmente nuevos de las Fuerzas Aéreas norteamericanas. Iban en misión secreta de la base aérea de Homestead, en Florida, a una base secreta de reabastecimiento del ejército situada en el Atlántico, pero nunca llegaron, desaparecieron a 480 kilómetros al sudoeste de las islas Bermudas.

• El CARGOMASTER C-132. Desaparecido el 22 de septiembre de 1963 en ruta hacia las islas Azores.

 • El FLYNG BOXCAR C-119. Desaparecido el 5 de junio de 1965. Era un avión comercial con 10 pasajeros a bordo. Desapareció al sudoeste del las isla Bahamas

Una Explicación Científica:

Un modelo matemático elaborado por científicos de la Universidad Monash de Melbourne, Australia, ha confirmado que las burbujas de metano del fondo del mar son las causantes de los misteriosos hundimientos de barcos en el Triángulo de las Bermudas, el Mar del Norte o el Mar de Japón.

El metano es un gas que se forma de la descomposición de las materias orgánicas y se puede encontrar en grandes cantidades en el fondo del mar. Al combinarse con el agua, el metano se calienta, hierve y se disuelve en el océano. El problema está cuando se forma una burbuja que llega a la superficie y revienta, si en ese momento hay un barco cerca se hundirá al no poder soportar las turbulencias. Este fenómeno podría ser la explicación de maremotos y desapariciones de barcos, ya que estas tragedias suceden en zonas donde dicho gas es abundante.

Para verificar esta teoría, los matemáticos realizaron experimentos con un recipiente de agua, un barco de juguete y burbujas de gas metano. A partir de los resultados se creó un modelo matemático con un ordenador, teniendo en cuenta la dinámica, la velocidad, la densidad y la presión del gas y del agua. El modelo reprodujo las burbujas tal y como aparecen en la vida real y pudieron comprobar que el hundimiento se da en ciertas condiciones. Los investigadores recomiendan que sus conclusiones sean incluidas en las cartas de navegación para evitar las desapariciones de buques en el Triángulo de las Bermudas.

¿EXISTEN OTROS LUGARES ENIGMÁTICOS?: Aunque sea la más conocida, el Triángulo de las Bermudas no es la única zona del planeta con una leyenda negra de desapariciones de barcos y aviones. Muchas otras regiones oceánicas, por ejemplo el del Diablo, una fama similar.

Aunque el topónimo que puede leerse en todos los mapas y cartas náuticas es el de mar de Filipinas, la región occidental del Pacífico situada al sur de Japón fue bautizada por los pescadores de la zona con los inquietantes nombres de mar del Diablo (Ma No Umi, en japonés) o Triángulo del Dragón, a causa de las numerosas y extrañas desapariciones de barcos y aviones que tienen lugar en sus aguas.

Este fragmento del Pacífico es, junto con el Triángulo de las Bermudas, el más citado de los llamados “vórtices malignos”, una serie de zonas repartidas de manera equidistante sobre los trópicos y que comparten aparentes poderes ocultos capaces de atemorizar a pescadores, marinos y pilotos.

Al igual que en el Triángulo de las Bermudas, en el mar del Diablo, según los investigadores, han tenido lugar decenas de desapariciones de barcos y aviones, encuentros con barcos fantasma, supuestas apariciones de naves extraterrestres submarinas y abundantes bucles espacio-temporales en los que los aviones han experimentado repentinas aceleraciones del tiempo.

mapa de regiones donde desaparecen barcos y aviones

OTRA REGIÓN PARECIDA: EL MAR DEL DIABLO
Se extiende desde Japón hasta las islas Marianas. Zonas de enormes fosas marinas y gran actividad volcánica. Desde hace miles de años los pescadores japoneses sintetizan: La pesca es por allí muy abundante, pero hay terribles monstruos que pueden subir a la superficie y tragarse a un barco entero…

El investigador Ivan Sanderson escribió que “avión tras avión desaparecía en esta zona, en la ruta hacia Guam”. La frecuencia llegó a inquietar a científicos y la curiosidad despertó definitivamente cuando el 18 de setiembre de 1952 el pesquero Eleventh Myojin Maru regresó a puerto y la tripulación relató que “la mar se levantó y formó una enorme cúpula” al este de las islas Bayonnaise.

El suceso movilizó al Departamento de Seguridad Marina, la Universidad de Pesquerías y Seísmos de Tokio, el Instituto de Investigación de la Universidad de Tokio, la Universidad de Educación de Tokio, el Museo de Ciencias de Tokio y el Departamento de Pesquerías, Un grupo de periodistas de la agencia Asahi Press también embarcó en el S.S. Shinyo Maru, barco elegido para la misión. El 23 de setiembre de 1952 registró con instrumentos muy refinados una erupción submarina.

Otro barco enviado por el Departamento de Seguridad Marina regresó a puerto e informó acerca de un banco rocoso del que surgía un vapor amarillento.

Cuando el Shinyo Maru terminó su misión (aquel mismo 23 de setiembre) inició su regreso. Pero el Departamento Hidrográfico, por su parte, había enviado el 21 de ese mes uno de sus buques para investigar por su cuenta: el Fifth Kaiyo Maru. Llevaba una gran comisión de científicos. En total, viajaban 31 personas. El día 24 todavía no se habían recibido señales de la embarcación: ni un solo mensaje. Las autoridades niponas dieron al barco por desaparecido y se inició una gigante operación de búsqueda. No se encontró ni un salvavidas, ni una balsa, ni un cadáver.

El gobierno japonés, desde entonces, declaró al Mar del Diablo como “zona peligrosa”, pero nadie aclaró -todavía- los misterios de cientos de desapariciones, avistajes de objetos voladores y la presencia de ciertas “ruedas marinas luminosas”. Se trata de ruedas gigantes de una milla o más de radio, fluorescentes, con varios brazos radiales o espirales que giran a gran velocidad. No hubo biólogo ni marino que pudiere explicarlo hasta hoy. Los pescadores son terminantes: “hay demonios submarinos en estas aguas”.

DESAPARICIONES MASIVAS: Conocedor de la misteriosa reputación del mar del Diablo, el investigador Charles Berlitz, mundialmente conocido por sus estudios sobre el Triángulo de las Bermudas, publicó en 1989 el ensayo El Triángulo del Dragón, en el que aseguraba que entre 1952 y 1954 la Armada japonesa sufrió la desaparición de cinco grandes embarcaciones con más de 700 tripulantes. Siempre según Berlitz, el gobierno japonés mandó un barco con más de cien expertos a fin de investigar esos sucesos… que acabó desapareciendo también, por lo que las autoridades decidieron catalogar la zona como extremadamente peligrosa.

Una vez más, el investigador Larry Kusche refutó las informaciones de Berlitz, sosteniendo que no había ninguna tradición en Japón que considerara especialmente peligroso el mar que se abre al sur del archipiélago, que los cinco buques desaparecidos que citaba el especialista en asuntos paranormales eran, en realidad, barcos pesqueros naufragados a consecuencia de uno de los múltiples temporales o tsunamis que suelen azotar aquella región y que el barco de investigación citado por Berlitz no estudiaba aquellas desapariciones, sino la actividad de un volcán submarino -el Myojin Sho– cuya erupción hundió el buque.

EL GOLFO DE SAN MATÍAS EN ARGENTINA: En la Argentina, en la región  de la Patagonia, es común que lo pobladores hablen de “marcia nos”. La zona bordea la costa y se denominó el equivalente austral del “Triángulo de las Bermudas”.

Extraños objetos luminosos entran y salen del mar. Se habla también de un “submarino fantasma” que la Armada Argentina persiguió sin éxito durante 15 días en febrero de 1960.

Las primeras observaciones en este lugar fueron realizadas por un chofer del cuerpo de Bomberos de Ushuaia, capital de Tierra del Fuego. Romero Ernesto Suá-rez decidió emprender un viaje a pie hasta Buenos Aires. Cuando a unos 600 metros del Atlántico, alrededor de las 23 horas escuchó el ruido de aguas agitadas. Unas ovejas que pastaban por allí cerca se alejaron en forma rápida. Inmediatamente, emegió del mar un objeto oval muy luminoso. Se elevó, hizo un viraje en ángulo de 90 grados y desapareció. Días después, entre Río Gallegos y la ciudad de Santa Cruz observó un fenómeno similar.

La historia recoge testimonios más antiguos, como el del navegante español Pedro Sarmiento de Gamboa durante su primer viaje al estrecho de Magallanes. Se publicó en Madrid en 1768, y dice textualmente: Esa noche, a la banda del sudeste cuarta el sur, vimos salir una cosa redonda, bermeja como fuego, como una darga que iba subiendo por el cielo o viento. Sobre un monte alto se prolongó; y estando como una lanza alta sobre el monte se hizo como media luna entre bermeja y blanca. Las figuras eran de esta manera (y describe un círculo, un elipse y un semicírculo).

La zona marítima del golfo de San Jorge, entre las provincias de Chubut y Santa Cruz, también registró fenómenos inusuales. Los primeros testimonios son de 1964, cuando un mensaje radiotelegráfico del buque cisterna Cazador informó que el 28 de julio se avistó una luz de bengala que comenzó a dar vueltas en el lugar, y se oyeron voces próximas al buque.

La trascendencia científica de estos y otros incontables sucesos, motivó a que el Círculo Argentino de Investigaciones Ufológicas indicara que los organismos que se constituyen en el sur argentino, a partir del paralelo de los 40 grados, deberán orientar sus estudios hacia cuerpos submarinos no identificados y su posible relación con el fenómeno Ovni.

LA ANTÁRTIDA
En este continente helado existe un lugar con vegetación propia de zonas templadas, en la que cualquiera podría vivir con relativa normalidad. Pero alrededor hay tempestades magnéticas imposibles de atravesar por los aviones. Por supuesto, los intentos terminaron en la desaparición. Sólo aparatos volantes propulsados por “electromagnetismo” son capaces de franquear estas barreras. Sobre la base de estos elementos se afirmó en más de una ocasión que es el lugar ideal para una base de Ovnis.

Los hechos más sorprendentes fueron los señalados por personal de las bases que Chile, la Argentina y Gran Bretaña tienen en el gran continente helado. Ocurrieron en 1965 y un radiograma dejó constancia. Decía lo siguiente: Nueve miembros de la base vieron el objeto mientras estaban realizando sus acostumbradas observaciones meteorológicas.

Durante veinte minutos permaneció visible, haciendo evoluciones, luego cruzó en un ángulo de 45 grados hacia el sudoeste de la isla Decepción, en dirección Noroeste-Sudeste, a alta velocidad v en curso oscilante. Agregó el radiograma que al día siguiente en la base británica informaron por radio que habían visto un objeto volante, de color rojo con variaciones de verde y amarillo y que permaneció estacionado durante 10 minutos antes de desaparecer. En la base antartica argentina, mientras tanto, se tomaban fotografías en color de la aparición: dieciséis personas fueron testigos del objeto.

¿INFLUYE LA LUNA LLENA EN LOS NAUFRAGIOS? En su obra La pirámide sumergida en el Triángulo de las Bermudas, el investigador Marcus Silverman asegura que la mayor parte de las desapariciones y naufragios en la zona tienen lugar en las noches de Luna llena y añade que “cabe la posibilidad de que en las profundidades abisales del área de las Bahamas se escondan fuerzas electromagnéticas, espacios negros, puertas o túneles desconocidos que vengan a ser como el cordón umbilical que una la realidad conocida con otra dimensión por nosotros ignorada”.

Silverman defiende a continuación la tesis de que la poderosa luz nocturna de la Luna llena sería la señal astronómica que activara la supuesta fuente electromagnética abandonada por los atlantes. Ella alteraría el funcionamiento de brújulas y compases, y provocaría el desconcierto y la desorientación entre los marinos y los pilotos. Es sabida la notable influencia de la Luna en la dinámica terrestre.

El más llamativo de los efectos lunares afecta, precisamente, a los océanos, y no es otro que las mareas. Otro efecto visible del satélite son los eclipses, venerados como una manifestación divina entre las civilizaciones antiguas. Sin embargo, las estadísticas desmienten a Silverman: la gran mayoría de las desapariciones acaecidas en el Triángulo de las Bermudas -incluso eliminados de la lista los accidentes por causas no misteriosas- han ocurrido en jornadas no coincidentes con la Luna llena. Es más, la mayor parte de las desapariciones de las que se tiene una constancia horaria fueron en las horas diurnas, los períodos de mayor tráfico.

ABDUCCIONES DE EXTRATERRESTRES: Otra de las causas más repetidas por los especialistas es la presencia de extraterrestres, que estarían abduciendo naves enteras y en ocasiones solo a sus tripulantes, de ahí el elevado número de desapariciones sin rastro y la existencia de barcos fantasma como el Mary Celeste. Algo parecido a un encuentro en la tercera fase es lo que experimentó el piloto Bruce Gernon a bordo de su avión en 1970.

Sobrevolaba las Bahamas cuando se vio en el interior de una extraña nube que formaba una especie de túnel. Tras salir del fenómeno se dio cuenta de que había completado en apenas tres minutos un recorrido que en condiciones normales le habría llevado media hora. Gernon concluyó que había sido testigo de un trastorno espacio-temporal y que, al contrario que la mayor parte de aviones que lo habían experimentado, había podido regresar para contarlo. Los demás estarían ahora en otra dimensión, quizá en el Mar de los Sargazo que propuso el investigador para científico Charles Hoy Fort (1874-1932) como destino de las cosas perdidas.

Pese a lo poco verosímil de estos argumentos, el elevado número de desapariciones misteriosas en el Triángulo ha llegado a suscitar la atención de organizaciones científicamente tan rigurosas como la National Geographic Society, que cita el fenómeno en su prestigioso Atlas Mundial, y la Guardia Costera de Estados Unidos. Sin embargo, las investigaciones de estos organismos y de muchos otros rebaten las teorías de Berlitz y compañía.

 

 





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