Origen del Movimiento Obrero en el Siglo XIX Resumen Pensadores e Ideologias




Origen del Movimiento Obrero en el Siglo XIX

ORÍGENES DEL MOVIMIENTO OBRERO: La industrialización provocó la aparición de una clase social nueva, el obrerismo industrial o proletariado, agobiada por problemas generales, no específicos de un país. Para responder a estos problemas algunos pensadores sociales presentaron otros modelos de sociedad y proporcionaron a los obreros de todas las naciones industriales la conciencia de que les unían problemas comunes, por encima de las fronteras. Esta movilización internacional del proletariado representa otro de los fenómenos básicos del mundo contemporáneo.

A muchos capitalistas no les importaba que sus trabajadores, a veces niños de siete años, trabajaran 12 ó 14 horas por día en condiciones insalubres, con graves riesgos físicos. Su única preocupación era aumentar la producción al menor costo posible, es decir, pagando el salario más bajo que se pudiera, aprovechándose de la gran cantidad de desocupados que había. Esta situación de injusticia llevó a la aparición de los primeros sindicatos de trabajadores y de huelgas en demanda de aumentos de sueldo y de mejoras en las condiciones de trabajo. La unión de los trabajadores posibilitó la sanción de las primeras leyes protectoras de sus derechos y, consecuentemente, el mejoramiento progresivo de su calidad de vida.

Desde la Revolución Francesa y durante el ciclo de las revoluciones burguesas, los trabajadores se habían movilizado y luchado junto a la burguesía, en contra de los privilegios de la aristocracia. Pero a medida que comprendieron que la situación de explotación que sufrían era resultado de la industrialización, comenzaron a plantear sus propias demandas, a elaborar sus propias ideas. El movimiento obrero, poco a poco, se fue alejando de su alianza con la burguesía.

LAS IDEOLOGÍAS: En 1848 Marx y Engels lanzan su famoso llamamiento a los proletarios de todo el mundo. En ese texto fundamental denunciaban la apropiación de los beneficios del progreso por la clase burguesa. Se considera frecuentemente como la biblia del movimiento obrero o al menos del socialismo denominado científico.

En realidad movimientos de protesta obrera pueden documentarse casi desde los comienzos de la Revolución Industrial. Habían quedado sofocados. Resurgieron de nuevo en la gran convulsión revolucionaria de 1848. Pero, nuevamente, en la ola de prosperidad que inundó Europa en torno a 1850, quedaron adormecidos y la clase obrera se encontró sin dirigentes. Entre 1850 y 1880 el crecimiento industrial fue fantástico.

En Inglaterra la instalación de máquinas de vapor se multiplicó por seis. Y en correlación se multiplicaron las huestes obreras.

Dotada en esta fase de una conciencia más clara, la clase obrera no centraría su actividad en la protesta de empresa sino en la organización y en la solidaridad internacional de clase.

movimiento obrero

La Revolución Industrial significó naturalmente el aumento de poder de la burguesía y la consolidación del capitalismo contemporáneo. Un capitalismo que estaba basado en la propiedad privada de los medios de producción, en la explotación del proletariado y que tenía como doctrina la propia del liberalismo económico y social. Doctrina según la cual, el Estado no debía intervenir en las cuestiones económicas y sociales, sino que, por el contrario, debería permitir que los individuos organizasen como mejor quisieran sus empresas y negocios.

Naturalmente, en la práctica esto supone el dominio del fuerte sobre el débil; el imperio absoluto de los patronos sobre los obreros, que carecían por completo de protección. Durante cierto tiempo la clase trabajadora europea no supo reaccionar; pero poco a poco, a medida que crecía su número y aumentaba su miseria, comenzó a moverse.

En este despertar jugaron un papel importante un conjunto de intelectuales que hicieron suyos los procedimientos y la subyugación de los obreros. Fueron los primeros socialistas. La ideología socialista surgió, pues, en la primera mitad del siglo XIX, como oposición al capitalismo. Y puesto que el capitalismo estaba basado en la propiedad privada de unos pocos y en la no intervención del Estado, el socialismo predicó que la propiedad de los medios de producción debería estar en manos de toda la comunidad y que era obligación del Estado ordenar e intervenir en la economía para los trabajadores.

Muy pronto los obreros de Europa comenzaron a pensar que lo mismo que la burguesía había hecho su revolución contra la aristocracia, el proletariado debería hacer la suya contra el Estado burgués; y lo mismo que los burgueses destruyeron la monarquía absoluta introduciendo la libertad política, los trabajadores, sin renunciar a las libertades ya conquistadas, tendrían por fuerza que lanzarse a la consecución de la igualdad social.

Desde entonces, en efecto, la revolución cambió de protagonistas. Los movimientos revolucionarios que tuvieron lugar a partir de la mitad del siglo XIX ya no serán protagonizados por burgueses, sino por obreros. Como Inglaterra era el país más industrializado de Europa, fue allí donde más fuerza cobraría el pensamiento socialista.

Entre los primeros teóricos de la nueva doctrina hay que citar a Robert Owen (1771-1858), propietario de una industria textil de Escocia, que se dedicó a intentar mejorar la condición obrera, llegando a fundar una colonia en América basada en la propiedad y en el trabajo comunes, aunque no tuvo éxito. Pese a este fracaso, sus discípulos fueron los impulsores del movimiento obrerista.



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Mayor importancia tuvo el francés Louis Blanc (1811-1882), que publicó una obra titulada La organización del trabajo (1839), de decisiva influencia en su época. Blanc proponía un sistema económico en el que una parte de la industria estuviese en manos del Estado, y otra en poder de los trabajadores.

Con todo, el más importante de los pensadores socialistas del siglo XIX fue Karl Marx (1818-1883), quien en colaboración con su amigo Friedrich Engels (1820-1895) escribió diversas obras que constituyen el soporte teórico de la ideología socialista. A él se debe la teoría según la cual, al ser el trabajo del hombre lo único que crea riqueza, esta riqueza debe quedar en manos del obrero que la produce.

Marx consideraba, además, que el capitalismo llevaba en sí mismo los gérmenes de su propia destrucción y que una revolución obrera llevaría a una sociedad justa y libre, en la que cada ciudadano aportaría en función de sus posibilidades y recibiría de acuerdo con sus necesidades. Desde otros supuestos surgieron también teóricos de otra concepción de las relaciones entre los hombres y las clases sociales: el anarquismo.

SOCIALISMO UTÓPICO: El socialismo utópico Una corriente ideológica precursora de los movimientos socialistas fue el socialismo utópico, que tuvo especial importancia en las primeras décadas del siglo XIX. De forma global, se caracterizaba por su crítica a la situación social creada por el capitalismo europeo, y por el carácter predominantemente moral de sus teorías, en el que se aunaban influencias románticas y cristianas, hasta desembocar en una concepción casi mística de la vida y de las relaciones laborales.

Así, Saint-Simon (1760-1825) abogaba en sus escritos por un tipo de sociedad basado en un fuerte desarrollo industrial y gobernada por un conjunto de sabios, banqueros y empresarios que debería respetar determinadas normas morales y favorecer a las clases más humildes.

Charles Fourier (1772-1837) ideó una nueva sociedad organizada en torno a una red de cooperativas de producción (falansterios), cuyo funcionamiento describió hasta en sus más mínimos detalles. Etienne Cabet (1788-1856), por su parte, inspirándose en Utopía de Tomás Moro, publicó en 1840 Viaje a Icaria, descripción utópica de un mundo fundado sobre la colectividad de la propiedad y la práctica de una fraternidad ideal.

Estas teorías dieron lugar a diferentes intentos de creación de comunidades, pero hacia la mitad del siglo XIX o habían fracasado o se habían convertido en corporaciones comerciales.

Todos rechazaban una sociedad desigual, los socialistas utópicos se preocuparon por buscar un nuevo sistema social que garantizara el interés general. Aunque hubo una gran diversidad de escuelas y de movimientos, casi todos estaban de acuerdo en unas cuantas proposiciones fundamentales:

a) La sustitución de la propiedad privada de los medios de producción por formas de propiedad colectiva (cooperativa, comunal, socialista, etc.).

b) La defensa de la libertad; la democracia y la soberanía popular: en resumen, el compromiso para combatir la tiranía.

c) La necesidad de reformas para mejorar la situación de las clases populares. Propugnaban la intervención estatal, la protección de los niños y de las mujeres, la asistencia sanitaria, la igualdad de los sexos, etc.

d) La existencia de la lucha social como un hecho inevitable. Definieron los conceptos de burguesía, proletariado y clase social y comenzaron a perfilar la teoría de la lucha de clases, aunque diferían en las fórmulas revolucionarias para la transformación de la sociedad.

cuadro movimiento obrero

Sintesis evolución del movimiento obrero

Reivindicación de la jornada de ocho horas
Nosotros, Asamblea de los sindicatos del cinturón industrial de Chicago en representación de los trabajadores organizados, declaramos que la jornada de ocho horas permitirá dar más traba jo y mejores salarios. Declaramos que permitirá la posesión y goce de mayores riquezas a los que las crean. Esta ley aliviará la carga de la sociedad dando trabajo a los parados. Disminuirá el predominio del rico sobre el pobre, no porque el rico vaya a ser pobre, sino porque el pobre se enriquecerá. Creará las condiciones necesarias a la promoción intelectual de las masas. Disminuirá el crimen y la intemperancia. Para los obreros, supondrá un aumento de posibilidades de control de las condiciones de vida a las que se les somete. Aumentará las necesidades, estimulará la ambición y disminuirá el conformismo de los obreros. Estimulará la producción y aumentará el consumo de bienes entre las masas. Hará necesario el empleo cada vez más extendido de máquinas para economizar la fuerza de trabajo. No perjudicará, no turbará, no perturbará el actual sistema de remuneración del trabajo. Al contrario, es una medida que tenderá, de manera permanente, a acrecentar los salarios sin aumentar por ello el coste de producción de las riquezas. Disminuirá la pobreza y aumentará el bienestar de todos los asalariados. Y gracias a esta ley, en algunos años, el actual sistema salarial desaparecerá para ceder el sitio a un sistema de cooperación industrial en el cual los salarios representarán ganancias y no (como ocurre ahora) el mínimo necesario al asalariado. (1882)

LA LUCHA DE LOS OBREROS EN LA ARGENTINA

LUCHA DE LOS OBREROS EN ARGENTINA

“El 1° de Mayo de 1890, los obreros elevareron al Congreso de la Nación un documento con 7.431 firmas en el cual se solicitaba, entre otras cosas jornada de trabajo de 8 horas; prohibición de! trabajo de niños; abolición del trabajo nocturno: prohibición del trabajo de mujeres en determinadas industrias; inspección de fábricas y talleres; seguro obligatorio contra los accidentes del trabajo a cargo de empresarios y Estado; creación de tribunales de conciliación para solucionar los conflictos laborales.”

Ernesto A. Isuani. Los orígenes conflictivos de a seguridad social argentina, Buenos Aires, Centre
Editor de América Latina, 1985.

EL DÍA DEL TRABAJADOR
“La movilización desencadena casi 5.000 huelgas, y 200.000 obreros consiguen que la jornada se reduzca a diez horas. Llega mayo de 1886 y Chicago presencia las trágicas jornadas del 1,° y el 3 cuando, en las cercanías de la fábrica Mac Cor-mick, la policía hace fuego contra los manifestantes causando muertos y heridos […]. (A raíz de este hecho y en homenaje a los obreros caídos -los Mártires de Chicago- el movimiento obrero internacional adopta el 1.° de Mayo como la fecha símbolo de sus luchas contra el capital.)”
Enrique Bourges. Sindicatos por industria.
EL MOVIMIENTO SOCIALISTA EN LA ARGENTINA
El Partido Socialista fue fundado en 1894 por el médico Juan B. Justo, uno de sus principales líderes. El Socialismo argentino adopta en sus líneas generales el pensamiento de la socialdemocracia europea, promoviendo la participación política de los trabajadores. Su mayor incidencia se produjo en las décadas de 1910 a 1930, cuando logró que el Congreso aprobara las primeras leyes de protección a los trabajadores.

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