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La Ciencia en Argentina: Científicos Argentinos

Instituciones relacionadas con la investigación científica y tecnológica
En nuestro país existen numerosas instituciones públicas y privadas dedicadas a la investigación en Ciencias Biológicas o en sus diferentes campos de aplicación.Entre las Instituciones públicas, cabe destacar el importante papel que lleva adelante el Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET).

CONICET
Esta institución fue creada en el año 1958 por iniciativa del doctor Bernardo Houssay, como un organismo autárquico bajo dependencia de la Presidencia de la Nación. En la actualidad, el CONICET se encuentra en la órbita de la Secretaría de Ciencia y Tecnología. Dentro de las funciones de este organismo se puede destacar la de fomentar y subvencionar la investigación científica y tecnológica, y las actividades, tanto en el sector público como en el privado, que apuntan al avance científico y tecnológico en el país, al desarrollo de la economía nacional y al mejoramiento de la calidad de vida.

De los más de 3000 investigadores del CONICET de todo el país, aproximadamente 1200 se dedican a temas relacionados con las Ciencias Biológicas, la Medicina, la Bioquímica, la Veterinaria o las Ciencias Agrarias.

Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA)
Es una dependencia autónoma de la Secretaría de Agricultura, Ganadería, Pesca y Alimentación, que se encuentra bajo la órbita del Ministerio de Economía de la Nación. Fue creado para “impulsar y vigorizar el desarrollo de la investigación y extensión agropecuarias y acelerar con los beneficios de estas funciones fundamentales la tecnificación y el mejoramiento de la empresa agraria y de la vida rural”.

Dentro de las unidades operativas del INTA, se encuentran 13 Institutos de Investigación, reunidos en tres centros: Centro de Investigaciones en Ciencias Veterinarias, Centro de Investigaciones de Recursos Naturales, Centro de Investigaciones en Ciencias Agropecuarias. En ellos, trabaja un nutrido grupo de investigadores relacionados con el campo de la Biología, especialmente la aplicada a las tareas de preservación y mejoramiento de las especies utilizadas en la alimentación humana.

Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente
Existe un amplio grupo de organismos dependientes del Estado nacional dedicados a la investigación y prevención de problemáticas ambientales.
Los que se mencionan a continuación dependen del Ministerio de Desarrollo Social y Medio Ambiente.
Dirección de calidad ambiental. Entre sus proyectos y programas se puede mencionar el de Evaluación de Impacto Ambiental. Algunos objetivos de este programa son promover un Sistema Nacional de Evaluación de Impacto Ambiental de gestión descentralizada y participativa, y revisar los estudios existentes de impacto ambiental.

Dirección de Fauna y Flora Silvestre. Sus proyectos se relacionan con la investigación acerca de animales y vegetales autóctonos, con la finalidad de preservarlos y promover la explotación racional de las especies. Un ejemplo es el proyecto de Seguimiento Satelital de la Ballena Franca Austral. El objetivo del mismo es conocer las rutas migratorias y áreas de alimentación de la especie, su comportamiento de alimentación y su comportamiento de natación y buceo. Este proyecto se realiza en coordinación con la Dirección de Recursos Ictícolas y Acuícolas y la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE).

Dirección de Recursos Forestales Nativos. Entre sus programas se puede citar el Programa Nacional Bosques Modelo. Algunos de sus objetivos son coordinar las tareas inherentes del Programa Bosques Modelo del país, servir de enlace con la Red Internacional de Bosques Modelo, asistir en el diseño de propuestas y facilitar la búsqueda de financiamiento a las propuestas de Bosques Modelo del país.

Otros organismos que dependen del Ministerio de Desarrollo Social y Medio
Ambiente son los siguientes:
• Dirección de Conservación del Suelo
• Dirección de Recursos Icticólas y Acuícolas
• Dirección de Tecnología, Procesos y Servicios Ambientales
• Dirección Nacional de Desarrollo Sustentable
• Dirección Nacional de Ordenamiento Ambiental » Dirección Nacional de Ambiente Humano

Entre otros organismos del Estado nacional dedicados a la misma problemática se encuentran:

• Administración de Parques Nacionales (Secretaría de Turismo)
• Comisión Nacional de Energía Atómica (Secretaría para la Tecnología, la Ciencia y la Innovación Productiva)
• Centros Regionales del INTA
• Departamento de Oceanografía (Armada Argentina)
• Dirección de Aprovechamientos Hidráulicos (Ministerio de Infraestructura y Vivienda)
• División de Prevención del Delito Ecológico (Policía Federal)
•> División Protección Ambiental (Policía Federal)
« Instituto Antártico Argentino (Ministerio de Defensa)
• Instituto Geográfico Militar (Ministerio de Defensa)
• Instituto Nacional de Investigación y Desarrollo Pesquero (Ministerio de Economía)
• Instituto Nacional del Agua y del Ambiente (Ministerio de Infraestructura y Vivienda)

PARA SABER MAS…
Un Poco de Historia
La Ciencia en el Siglo XX :

No es fácil precisar cuáles fueron las causas que modificaron el panorama científico argentino a mediados de la segunda década de este siglo, cabe sí señalar algunos sucesos contemporáneos. En el orden nacional se produjo el advenimiento del radicalismo al poder con el consiguiente cambio en la clase dirigente y la fisonomía politica del país.

En el orden internacional, a la repercusión de la guerra mundial se agregó el impacto de la Revolución Rusa. Ambos órdenes de hechos influyeron en la reforma universitaria de 1918 que proporcionó a la Universidad un ritmo más ágil y eficaz al abrigo del cual la ciencia argentina adquiriría nuevos bríos.

Junto con la Sociedad Científica Argentina, que prosiguió con su labor incentivadora del quehacer científico, aparecieron otras instituciones privadas cuyo objetivo es su progreso. En 1933 se crea la Asociación Argentina para el Progreso de las Ciencias, que realiza su labor a través de la concesión de subsidios y el otorgamiento de becas internas o externas. Desde 1945 publica la revista mensual Ciencia e Investigación, con el fin de despertar el interés por la ciencia y estimular el desarrollo de la investigación científica.

Otra institución privada que propende al adelanto y desarrollo de la ciencia, es el Colegio Libre de Estudios Superiores. Su actividad comprende cursos, confereri cias y seminarios.



Como factores generales estimulantes del progreso de la ciencia, podemos considerar además al intercambio cultural y el apoyo oficial. A la Comisión Nacional de Cultura, actualmente reemplazada por la Dirección General de Cultura del Ministerio de Educación, se le encomendó el otorgamiento de becas de perfeccionamiento científico y premios a la producción científica.

A partir de 1950 se intentó promover oficialmente la investigación científica a través de distintos organismos. Esta política sólo adquirió forma y eficiencia con la creación, a principios de 1958, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas.

El progreso alcanzado por los estudios matemáticos en la Argentina durante este siglo, se debe en gran parte a la labor realizada por el matemático español Julio Rey Pastor. Casi todas las universidades del país disponen de centros de estudios matemáticos, de los cuales, varios de ellos editan publicaciones referidas a esa especialidad. El Círculo Matemático del Instituto Nacional del Profesorado Secundario es la institución privada más antigua dedicada a esta especialidad.

La importancia de los estudios matemáticos en la Argentina se ha puesto de manifiesto con la creación, en 1958, por la Universidad de Buenos Aires, con el auspicio de la UNESCO, de un Centro Regional de matemáticas para América Latina, que desarrolla su labor mediante la actuación de expertos y becarios.

En 1925 se creó un Instituto de Física en la Universidad de Tucumán. En 1955 la Comisión Nacional de Energía Atómica organizó en Bariloche un Instituto de Física cuya finalidad es la formación de investigadores en el campo de la física. La Comisión Nacional de Energía Atómica, creada en 1950, desarrolla una seria labor de invetigación, aun en campos no estrictamente vinculados con su función específica.

El Núcleo de Física creado en 1942 y que posteriormente tomaría el nombre de Asociación Física Argentina, está destinado al estímulo de los estudios de la física moderna.

Durante este siglo, ha ido en aumento el desarrollo de los estudios químicos, en especial por sus aplicaciones a la biología, la medicina y la industria. Entre las instituciones oficiales se cuentan el Instituto de Investigaciones Científicas y Tecnológicas fundado en 1929 en la Universidad de Santa Fe, y el Instituto de Investigaciones Micro-químicas de Rosario.

Entre los organismos privados podemos mencionar al centro de investigación creado por la Fundación Campomar que bajo la dirección de Luis Leloir se ha convertido en un centro de estudios bioquímicos de prestigio internacional.

Existen además en el país laboratorios químicos, oficiales y privados que cumplen una función científica dentro de su finalidad específica de fiscalización, control o análisis, Con la física y con la química está vinculado el vasto campo de la técnica, algunos de cuyos sectores disponen en el país de instituciones y publicaciones que poseen verdadero valor científico.

La labor astronómica continuó desarrollándose en torno a los dos observatorios. El Observatorio de Córdoba se convirtió en un importante centro científico al asu mir su dirección el físico Enrique Gaviola, pasando del “período astronómico” al “período astrofísico”, al inaugurarse en 1942 su Estación Astrofísica en Bosque Alegre, en las Sierras Chicas. En 1958 colaboró en la instalación de una estación para la observación de los satélites artificiales en la localidad de Villa Dolores.

El Observatorio de La Plata inició una nueva etapa al separarse de la Universidad para convertirse en un establecimiento destinado a la formación de astrónomos y a la investigación.

En el campo de la geografía el aporte más importante está dado por el aporte oficial. Hay que recordar las expediciones a la Antártida, de las cuales la más importante fue la de 1947, y la creación en 1956 del Instituto Antartico Argentino. Al Instituto Geográfico Militar se le encomendaron los trabajos geodésicos fundamentales y el Le vantamiento topográfico de todo el territorio, junto con la medición de un arco de meridiano a lo largo de todo el país, dispuesta por ley nacional de 1936.

La fisiología es una de las ramas científicas que más se han desarrollado en la Argentina en este siglo. Ese desarrollo se debió en gran medida a la labor de Bernardo Houssay, como investigador y maestro. En 1919 fundó el Instituto de Fisiología de la Facultad de Ciencias Médicas de Buenos Aires. También se debe a su iniciativa y a la de sus colaboradores, la fundación en 1920 de la Sociedad Argentina de Biología.

A partir de 1943 surgieron en el país varios institutos privados dedicados a estos estudios : en ese año el Instituto de Biología y Medicina Experimental dirigido por Houssay; en 1947 el Instituto de Investigación Médica de Córdoba y en 1950 otro análogo en Rosario.

La labor en el campo de las ciencias naturales, polarizada inicialmente alrededor de los grandes museos argentinos, se ha extendido en lo que va del siglo a través de la obra de otras instituciones públicas y privadas.  En el Museo de Buenos Aires, el sucesor de Ameghino fue otro prestigioso científico : Ángel Gallardo, a quien se deben las gestiones que permitieron la instalación del museo en un local más adecuado.

El museo de La Plata se convirtió en 1919 en Instituto del Museo y Escuela Superior de Ciencias Naturales, ampliando su labor científica y su plan de publica c iones.

Es de destacar la labor de tres botánicos que actuaron en este siglo en la Argentina, y cuyos legados dieron lugar a otros tantos institutos destinados especial mente a los estudios botánicos: Spegazzini, Hicken y Lillo. Carlos Spegazzini fue un micólogo italiano que desarrolló en el país una extraordinaria labor en el campo de su especialidad.

Cristóbal Hicken, botánico argentino que organizó un museo y biblioteca que legó con el edificio y el terreno a la Academia de Ciencias Exactas de Buenos Aires, con la condición de que sobre esa base se creara un instituto destinado exclusivamente a la investigación científica, Miguel Lillo, naturalista argentino especializado en dendrología y actuó en Tucumán.

Sobre La Creación del CONICET
Explica Diego Hurtado en su libro “La Ciencia Argentina”:”….Por esos días, luego de un proceso de consulta, que incluyó una encuesta a científicos y profesores universitarios sobre las necesidades del sistema científico, el vicepresidente de facto, Isaac Rojas, se reunió con una delegación de la Academia Nacional de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales.

Allí se acordó la presentación de una propuesta de organización de un consejo de investigaciones. A los pocos días, una comisión especial integrada por Bernardo Houssay, Eduardo Braun Menéndez, Venancio Deulofeu, el químico Abel Sánchez Díaz y Ernesto Galloni entregó un anteproyecto de decreto en junio de 1957 en Casa de Gobierno.

Esta iniciativa incluía la supresión de la DNICyT (Dirección Nacional de Inventigaciones Científicas y Técnicas) y el paso de sus bienes y personal administrativo al nuevo organismo. Este proceso derivó en la creación, en febrero de 1958, del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), como ente autárquico dependiente directamente del Poder Ejecutivo.

El CONICET recibió el personal administrativo y los bienes materiales de la DNICyT. El poder ejecutivo designó a los miembros del primer Directorio: Bernardo A. Houssay, Félix González Bonorino, Venancio Deulofeu, Eduardo Braun Menéndez, Fidel Alsina Fuertes, Luis Federico Leloir, Alberto Sagastume Berra, Eduardo De Robertis, Humberto Ciancaglini, Rolando V. García, Ignacio Pirosky, Alberto J. Zanetta, Lorenzo R. Parodi. El contralmirante Helio López también se integró como representante de la JICEFA.

El decreto-ley de creación del CONICET disponía que el director General de Cultura del Ministerio de Educación y justicia integrara el Directorio en representación de los organismos oficiales de cultura del país.

En términos generales, puede pensarse que el conglomerado de las principales instituciones de ciencia y tecnología en la la Argentina de finales de los años cincuenta presentaba cierta coherencia, aunque una mirada más cuidadosa permitía detectar, en el nivel menos visible de la articulación institucional, una seria debilidad.

Instituciones como la CNEA, el Instituto Antartico o CI-TEFA se dedicaban principalmente a cuestiones estratégicas vinculadas a soberanía, defensa, recursos naturales y energía. Por su parte, el INTI y el INTA enfocaban sus actividades en los dos grandes sectores productivos más importantes de la economía argentina: el agropecuario y el industrial.

De esta forma, si bien se contaba con instituciones públicas para cubrir las necesidades de investigación y desarrollo para la industria, el agro, la defensa y la energía nuclear, también era cierto que todas estas potencialidades institucionales del sector público fueron concebidas al margen de las universidades.

En este esquema, por lo menos desde la perspectiva del diseño institucional, las universidades no solo quedaban relegadas a la investigación básica, sino que la ausencia de vínculos formales con el resto de las instituciones de ciencia y tecnología que buscaban dar respuestas a los sectores de la producción y la defensa dejaba librada la agenda de investigación de las universidades a criterios “internos” a la comunidad académica.

Así, si el CONICET había sido concebido para fortalecer la investigación en las universidades, por transitividad también debería enfocarse en un tipo de investigación básica validado por intereses propios de la comunidad académica, consecuencia que además era compatible con la ideología del grupo de científicos que durante el gobierno de Perón había reclamado libertad de investigación.”





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