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FALSIFICADORES DE OBRAS DE ARTE: ELMY DE HORY

ELMYR DE HORY: El arte de falsificar

Al analizar la historia de las falsificaciones en el mundo del arte, seguramente nos taparemos con el nombre de un estafador que logró alcanzar la máxima calidad en sus fraudes, y que gracias a su talento y habilidad llegó a engañar incluso a los expertos más famosos del mundo. Hablamos de Elmyr de Hory, un verdadero artista de la falsificación.

En la actualidad se lo conoce como uno de los más grandes estafadores del mundo del arte de toda la historia, y aunque no ha podido ser documentada con exactitud la cifra de dinero que logró recaudar a través de sus ventas, la mayoría de los expertos aseguran que en toda su carrera Hory vendió falsificaciones por más de 100 millones de dólares.

El británico Sir Malcolm Campbell le visitó en su pequeña habitación alquilada y observando un dibujo al trazo que De Hory había hecho de la cabeza de una chica, le preguntó. «¿No es de Picasso?». Él se limitó a suspirar trágicamente y aceptó venderlo de mala gana. Apenas había salido por la puerta lady Campbell cuando él ya había hecho siete dibujos similares.

El hecho anecdótico es que probablemente muchas de sus obras falsas aún se encuentren en exhibición como obras verdaderas. Aquella apasionante historia quedó retratada para siempre en la cinta del film “F for Fake” de 1975, donde el inigualable Orson Welles se puso en la piel de Hory.

Al repasar brevemente su intensa vida, podemos comprobar que la carrera de Elmyr de Hory comenzó una tarde de 1946, cuando vendió su primer supuesto “Picasso” por una suma de 100 dólares, dinero que le sirvió para establecerse en París por un tiempo. Allí perfeccionó su arte hasta límites inimaginables, convirtiéndose en un verdadero artista del fraude.

La próxima víctima de Hory fue uno de los dueños de una importante galería de arte de París, quien le compró tres “Picasso” por un valor de 400 dólares, dinero que Hory invirtió para viajar hasta Estocolmo, donde llevó a cabo su siguiente fraude.

Allí presentó ante las autoridades y un experto del Museo Nacional de Estocolmo una serie de cuadros de “Picasso”, cuya autenticidad fue aprobada por el especialista, produciéndose así el intercambio por un valor de 6 mil dólares. Ese había sido su primer gran negocio internacional.

A partir de allí su timo se desplegó por los Estados Unidos y el resto del mundo, lo que hizo que la cuenta bancaria de Hory creciera de una manera formidable.

Con su gran encanto y sus suaves modales, Hory logró introducirse en los círculos de arte más prestigiosos, lo que le permitió vender sus falsificaciones a las galerías más famosas. Sus herramientas de trabajo consistían en la utilización de papel viejo, un poco de tinta china y una pluma, los que utilizaba para copiar los originales Picasso.



Después del éxito de sus primeras estafas, sintió que había llegado el momento de expandir su catálogo, por lo que comenzó a falsificar a Matisse, Modigliani y Rendir. Se sabe que uno de los principales proveedores de Hory era el dueño de la galería Earl Stendahl de Los Angeles, quien hizo una fortuna trabajando junto al falsificador.

No obstante, en una oportunidad su engaño fue descubierto por uno de los dueños de una galería de Beverly Hills, llamado Perls Klaus, quien le dio 24 horas para salir de la ciudad. Así fue que durante los años posteriores Hory se mantuvo viajando de un lugar a otro, a lo largo y ancho de los Estados Unidos, sin tener mayores problemas y continuando con la venta de falsificaciones, que le reportaban significativos ingresos.

Una vez instalado definitivamente en un departamento de Nueva York, al que asistían con frecuencia personalidades conocidas y millonarios para adquirir las supuestas obras originales que vendía Hory, conoció allí a un joven llamado Fernand Legros, quien se convertiría en distribuidor del falsificador durante los próximos 20 años, dando lugar así a una alianza que terminó siendo fatal para ambos.

Para finales de la década del cincuenta, el FBI comenzó a realizar una operación para detener a Hory, por lo que debió fugarse a Europa. Recluido en una lujosa casa en Ibiza, Hory continuó con su trabajo de falsificador desde las sombras, mientras sus dos distribuidores, Legros y los canadienses Lessard, viajaban por el mundo vendiendo su “arte”.

Legros le propuso una sociedad. Vendería las falsificaciones de De Hory, quedándose él con un 40 por ciento y dándole a Elmyr un 60 por ciento. Pero De Hory pronto descubrió que mientras él se veía obligado a permanecer en un hotel de segunda categoría creando sus falsificaciones & un ritmo constante, Legros y un holgazán franco canadiense llamado Real Lessard estaban viviendo en el mejor hotel de la ciudad. Después de seis meses y luchas amargas regulares, De Hory decidió irse a Europa. Se asentó en Roma y empezó a pintar de nuevo.

Aunque el negocio iba bien, el destino quiso que la obra de Hory se topara nuevamente con Perls Klaus en 1973, cuando nuevamente se convirtió en víctima al adquirir una falsa obra creada por Hory.

Aquello dio lugar a una profunda investigación que logró dar con el paradero del falsificador, por lo que en diciembre de 1977 las autoridades locales de Ibiza decidieron entregarlo a la justicia de Francia.

Cuando Hory supo lo que sucedería, tomó la decisión de quitarse la vida horas antes de su detención. Mientras tanto Fernand Legros fue enviado a prisión donde cumplió una condena de dos años, y finalmente murió en 1983 en la indigencia.



Graciela Marker Para Planeta Sedna

Fuente Consultadas:
Fraudes, estafas y falsificaciones de Brian Innes
Diccionario de la Ciencia de Sanchez Ron
Lo Que Oculta la Historia de Rayner Ron Stapley
Wikipedia

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