Biografia de Alejandro Magno:Educacion,Campañas y Legado Cultural



Biografia de Alejandro Magno:Educacion,Campañas y Legado Cultural

ANTECEDENTES DE ALEJANDRO MAGNO: Luego de la guerra del Peloponeso, entre Esparta y Atenas , que duró 30 años y Atenas fue vencida, ambas ciudades quedaron en un estado decadente y debilitado.

Filipo II rey de Macedonia, estado al norte de Grecia, aprovecha esta oportunidad, avanza con su poderoso ejército y se apodera de toda Grecia.

Al poco tiempo es asesinado y le sucede en el trono su hijo Alejandro, llamado el Grande por sus conquistas.

Alejandro era del tipo de belleza física que gustaba a los griegos.

A los 13 años fue discípulo de Aristóteles, el cual le enseñó cuanto sabía sobre música, literatura, medicina y filosofía.

• ►SINTESIS SOBRE ALEJANDRO MAGNO:

(Pella, Macedonia, 356 – 323 a. C.) Hijo de Filipo II, rey de Macedonia, y de Olimpias, hija de Neoptolemo de Epiro, desde temprana edad fue destinado por sus padres a la misión de unificar los Estados griegos bajo la jefatura de Macedonia y a conquistar después los territorios adyacentes.

Con veinte años de edad accede al trono.

alejandro magno

Desde muy joven fue arrastrado por la ambición de conquista, a tal punto que cuando veía los triunfos de su padre repetía una y otra vez «no me dejará nada para mí».

A los veinte años fue dueño del trono y comenzó castigando a los responsables de la muerte de su padre, luego al mando de su ejército se dirigió al Oriente, y conquistó un vasto imperio, que comprendía: Egipto (en Africa),Asia Menor, Arabia, etc.

Fundó un imperio que se extendía del Indo al Danubio, tan extenso como el de Darío I, en el que se mezclaban culturas, religiones, pueblos y economías diferentes, que supo mantener unidas.

Su actuación es un ejemplo a imitar aún hoy día en muchos aspectos.

Como militar fue un general de absoluta primema fila, sólo comparable al cartaginés Aníbal o al romano Julio César.

A los 18 años salvó a su padre, Filipo II, en la batalla de Queronea (336 a.C.).

En Grañico, Isos y Arbelas destruyó al ejército de los persas mandado por Darío III.

Su poder se basaba en el ejército de soldados macedonios, que era pequeño en número, unos 35.000 hombres, con los que se lanzó a la conquista de Asia.

La guerra contra Persia era una idea heredada de su padre, por encargo de la Liga de Corinto, pero él la amplió a todo el Imperio Persa.

Creó un Estado Universal, concepto heredado de los reyes del Oriente, que ya aparece en Sargón I de Acad (2350-2295 a.C.).

Es decir, aspiró al dominio del mundo y a la fusión de Oriente y de Occidente bajo su persona.

Alejandro proyectó su personalidad al mundo entero.

En Egipto fundó Alejandría. (fundó más de 70 ciudades) Alejandro, luego de recorrer 19.000 Km. deseaba llegar al río Ganges, pero su ejército estaba rendido.

Viendo este estado regresa a Babilonia, y realiza festejos que duran una semana.

Estas fiestas no eran más que orgías desenfrenadas, en donde muchos cortesanos morían a causa de los excesos de comida y bebidas.

Se dice que en un banquete llegaron a morir 42 convidados por indigestión.

Alejandro pensaba emprender nuevas hazañas pero la muerte lo sorprendió en unas de esas orgías, a la edad de 33 años.

Su gran monarquía se desmembró, ya que comenzaron las luchas entre su generales, para repartirse su territorio.

Alejandro fue un amante de la cultura griega.

Siempre trató de proteger la ciencia.

En cada país que conquistaba mandaba a recoger especies de plantas y animales para su estudio a través de Aristóteles, a quien subvencionó para que formara una preciosa biblioteca.

También confeccionó mapas de todos las zona conquistadas.

Al morir fue enterrado en un cofre de oro y su imperio se desmoronó.

————- 00000 ————

• ►La Educación y Cultura de Alejandro Magno

Alejandro Magno había recibido una excelente educación, fue tres años discípulo del gran filósofo griego Aristóteles y tenía a las obras de Homero como libros de continua lectura.

La cultura persa, en muchos aspectos, tan diferente y superior a la griega, le impactó profundamente.

Se casó con la hija de Darío III y con otras dos muchachas de la alta aristocracia.

Las bodas, al igual que las de otros íntimos que imitaban a su jefe, se hicieron siguiendo la moda persa.

Aceptó la genuflexión (doblar las rodillas) y el mantener un harén, costumbre contraria a los griegos.

Mantuvo la administración persa y egipcia de las satrapías, al frente de las cuales colocó frecuentemente a nobles persas.

Fue un hombre profundamente religioso.

ALEJANDRO MAGNO

Continuamente organizaba celebraciones culturales y visitaba los templos de los pueblos sometidos.

Un rasgo de su carácter fue organizar honras fúnebres por los soldados caídos en las guerras y por los enemigos ilustres.

En Egipto se presentó como continuador de los faraones y en Persia como del asesinado Darío III.

Se divinizó en vida, probablemente buscando un vínculo religioso para unificar tan diversos pueblos y religiones.

Algunos otros rasgos de su carácter hablan muy alto de su personalidad. Estuvo muy interesado por las ciencias más variadas.

Los datos recogidos pasaban a la Cancillería Real y muchos se enviaban a Aristóteles.

Se interesó por la botánica, por la geografía, por la fauna…

Fundó numerosas ciudades, donde asentó a los veteranos de su ejército.

La más famosa fue Alejandría, en el delta del Nilo.

En la personalidad de Alejandro todo era desmesurado y grandioso.

Rasgos negativos fueron el dejarse llevar de la ira, que le hizo cometer algunas barbaridades, como el incendio de Persépolis. Fue también un gran bebedor.

Con los vencidos fue generoso y les otorgó el perdón.

Otras veces se dejó llevar de la cólera y asesinó a algunos de sus seguidores, como Parmenion y Filotas, muertes que lloró amargamente.

CARÁCTER DE ALEJANDRO MAGNO

alejandro magno, biografia

Desde pequeño Alejandro demostró las características mas destacadas de su personalidad: activo, enérgico, sensible y ambicioso.

Era un ser generoso e inteligente, estaba siempre dispuesto a favorecer a sus adictos y a premiar a los soldados más valientes.

Se irritaba, sin embargo, con facilidad, y bajo el impulso de la ira perdía todo control, llegando hasta el crimen. Cierta vez, durante un banquete, golpeó inesperadamente con la lanza a Clito, uno de sus generales, que había osado dudar de su valor.

Clito cayó en tierra, muerto, y Alejandro fue presa de dolor, remordimiento y desesperación. Se postró ante el cuerpo de Clito, y durante tres días permaneció junto al cadáver sin comer, sin dormir y sin pronunciar palabra. Otro personaje famoso le respondió en cierta ocasión con arrogancia.

Era Diógenes, el filósofo ateniense, que despreciaba las riquezas y vivía semidesnudo en un tonel. Cuando Alejandro estuvo en Atenas, quiso conocer a tan curioso personaje.

Se presentó ante él, preguntándole si podía satisfacer uno de sus anhelos. Diógenes, que estaba al sol, le respondió: «Deseo que te quites, pues me haces sombra». Alejandro quedó perplejo ante semejante respuesta, pero supo dominarse, respondiéndole: «Si no fuese Alejandro, quisiera ser Diógenes».

ALEJANDRO:EL INVENCIBLE HEREDERO DEL REY

Poco tiempo después de su proclamación como soberano, Filipo contrajo matrimonio con Olimpia, descendiente de la familia real del Epiro (actual Albania), que era el otro reino semigriego situado en la rrontera norte de la Hélade.

Su esposa le dio dos hijos: Cleopatra y Alejandro.

El pequeño nació en Pela, en el año 356 a.C., y el mensajero que llevó la noticia a Filipo condujo también un comunicado llegado del frente de la guerra, que informaba sobre una nueva victoria de los macedonios en su lucha contra los griegos.

Los adivinos vieron en esta coincidencia un buen augurio. El recién nacido sería invencible cuando creciera.

El heredero de Filipo demostró ser un niño extraordinariamente dotado.

Se distinguía en todos los juegos. Era un jinete excepcional.

Su inteligencia y vivacidad causaban asombro a los soldados con quienes convivía, llevándolos a hacer del muchacho un ídolo.

Las hazañas de agilidad, coraje y fuerza del futuro soberano circulaban de boca en boca, y se rumoreaba que era hijo, no de Filipo, sino de Zeus.

Filipo, sin embargo, no se inquietaba por esas leyendas sobra la supuesta paternidad divina de Alejandro.

Lo que realmente habría temido es que Alejandro hubiese sido hijo de algún noble de su corte.

Los mejores maestros se ocuparon de la educación del niño que. a los trece años, tuvo como preceptor al filósofo griego Aristóteles.

Este le transmitió la afición a la mitología y la poesía de Grecia, al mismo tiempo que despertaba su interés por la filosofía.

Paralelamente, mostró al joven la magnitud de las realizaciones de los griegos, y procuró infundirle el desprecio hacia los demás pueblos (los bárbaros) .

Desde muy jovencito Alejandro estudió con Aristóteles tuvieron una importancia enorme para su formación.

A través de las enseñanzas que de él recibió, pudo valorar los proyectos de expansión macedónica y conquista de Persia de Filipo, indentificándose con ellos y transformándolos en el objetivo principal de su propia vida y, además, conservaría para siempre muchas de las lecciones que recibió del gran maestro durante ese período.

La rigurosa educación recibida por Alejandro lo tornó precozmente maduro.

A pesar de su temperamento impetuoso, generalmente no se dejaba arrastrar por los impulsos.

El historiador Plutarco afirma que «su moderación en los placeres se hizo notar desde los tiempos de su juventud».

Alejandro deseaba la gloria, pero no «cualquier gloria, adquirida sin esfuerzo».

Sólo las victorias conquistadas mediante el sacrificio y la tenacidad le parecían valiosas.

Cierta vez sus amigos le preguntaron, al repartirse un botín, qué guardaba para sí: «La gloria», les respondió.

Disentía con su padre frecuentemente y las discusiones entre ambos eran acaloradas.

Tenía casi veinte años cuando Filipo se enamoró de una joven, y el rey trajo al palacio a la que sería su segunda esposa.

Durante las celebraciones que siguieron a la boda, un tío de la joven brindó por el hijo que nacería de aquella unión, llamándolo «legítimo heredero del trono».

Alejandro le arrojó una copa al rostro y preguntó enfurecido si lo estaba llamando bastardo.

Filipo trató de defender al invitado, y avanzó en dirección al joven.

Pero había bebido mucho, y acabó por tropezar y caer. Alejandro, irónicamente, comentó: «Macedonios, he ahí al hombre que se propone pasar de Europa al Asia, y se cae al pasar de un lecho al otro».

El incidente distanció al padre del hijo.

Alejandro abandonó el palacio real y se dirigió al reino del Epiro en compañía de su madre.

Tiempo después Filipo, pasado ya su enojo, hizo regresar a su heredero.

El pueblo macedónico recordaba todavía esa disputa, cuando Filipo fue asesinado durante las festividades de la boda de su hija Cleopatra.

Y a pesar de que muchos vieron al noble Pausanias asestarle la puñalada mortal, circularon rumores que señalaban como verdadero responsable del crimen a Alejandro.

Otros culparon, con mayor seguridad a Olimpia, su madre.

VIOLENCIAS PARA CREAR UN IMPERIO

El reino de Macedonia se hizo poderoso.

En Queronea, en el año 338 a.C., Filipo había derrotado a la Liga formada por Atenas, Tebas y varias ciudades-estados del Peloponeso, asegurándose amplio dominio sobre Grecia.

Sin embargo, impuso su política sin anexar el territorio conquistado, garantizó la libertad y la autonomía de las «póleis», organizó una alianza de comunidades (la Liga de Corinto), y se convirtió en jefe (heguemón) del «synedrion», órgano supremo que decidía las cuestiones de paz y guerra.

ALEJANDRO MAGNO

De esa manera, en caso de que Grecia se viese obligada a luchar, todos sus ejércitos quedaban a sus órdenes.

La oportunidad llegó cuando fue aceptada su proposición de liberar a las colonias helénicas sometidas por los persas.

Había llegado el momento en que podía concretar sus planes: extender la supremacía macedónica hasta el Asia Menor (actual Turquía), conquistando también Tracia, el Helesponto y el Bósforo.

La muerte de Filipo, sin embargo, determinó un cambio imprevisto en el curso de los acontecimientos.

El trono de Macedonia pertenecía ahora a Alejandro.

El joven monarca de veinte años asumió el poder, y no vaciló en eliminar todos los obstáculos que conspiraban contra su soberanía.

Pudo así enfrentar la amenaza que significaba la rebelión de algunas ciudades griegas resueltas a liberarse de su subordinación a la Liga de Corinto.

Tebas era el centro de la revuelta, y en ella se llegó hasta a proclamar la independencia de Grecia.

Era, sin duda, un excelente pretexto para declarar la guerra y someter definitivamente a las distintas ciudades-estados.

Y así ocurrió.

• ►Conquistas y Campañas de Alejandro

Hacia finales del verano del 336 a. C. Alejandro había restablecido su posición en Grecia y un congreso de estados en Corinto lo eligió comandante del Ejército griego para la guerra contra Persia.

En el 335 a. C. dirigió una campaña brillante contra los rebeldes tracios cerca del río Danubio.

A su regreso a Macedonia, reprimió en una sola semana a los hostiles ilirios y dardanelos cerca del lago Pequeño Prespa y después se dirigió hacia Tebas, que se había sublevado.

Tomó la ciudad por asalto y arrasó sus edificios, respetando sólo los templos y la casa del poeta lírico Píndaro, esclavizando a unos treinta mil habitantes capturados.

La rapidez de Alejandro en reprimir la sublevación de Tebas facilitó la inmediata sumisión de los otros estados griegos.

La Creación del Imperio Helénico:

Alejandro comenzó su guerra contra Persia la primavera del 334 a. C. al cruzar el Helesponto (actualmente Dardanelos) con un ejército de unos 365.000 hombres de Macedonia y de toda Grecia; sus oficiales jefes eran todos macedonios, incluidos Antígono (más tarde Antígono Monoftalmos), Tolomeo (más tarde Tolomeo I) y Seleuco (más tarde Seleuco I).

En el río Gránico, cerca de la antigua ciudad de Troya (en la actual Turquía), atacó a un ejército de 40.000 persas y griegos hoplitas (mercenarios).

Sus fuerzas derrotaron al enemigo y, según la tradición, sólo perdió 110 hombres; después de esta batalla, toda Asia se rindió.

Al parecer, en su camino a través de Frigia cortó con su espada el nudo gordiano.

Continuó avanzando hacia el sur y se encontró con el ejército principal persa, bajo el mando de Darío III, en Isos, en el noroeste de Siria.

Según la tradición, el ejército de Darío se estimaba en 500.000 soldados, cifra que hoy es considerada exagerada.

La batalla de Isos, en el año 333 a. C., terminó con una gran victoria de Alejandro.

Aunque cortó la retirada, Darío huyó, abandonando a su madre, esposa e hijos a Alejandro, quien les trató con respeto debido a su condición de familia real.

Tiro, un puerto marítimo muy fortificado, ofreció una resistencia obstinada, pero Alejandro lo tomó por asalto en el 332 a. C. después de un asedio de siete meses.

Seguidamente, Alejandro capturó Gaza y después pasó a Egipto, donde fue recibido como libertador.

Estos acontecimientos facilitaron el control de toda la línea costera del Mediterráneo.

Más tarde, en el 332 a. C., fundó en la desembocadura del río Nilo la ciudad de Alejandría, que se convirtió en el centro literario, científico y comercial del mundo griego.

Cirene, la capital del antiguo reino de Cirenaica, en el norte de África, se rindió a Alejandro en el 331 a. C., extendiendo sus dominios a todo el territorio de Cartago.

En la primavera del 331 a. C. Alejandro hizo una peregrinación al gran templo y oráculo de Amón-Ra, el dios egipcio del Sol a quien los griegos identificaron con Zeus.

Se creía que los primeros faraones egipcios eran hijos de Amón-Ra, y Alejandro, el nuevo dirigente de Egipto, quería que el dios le reconociera como su hijo.

La peregrinación tuvo éxito, y quizá confirmara la creencia de Alejandro en su propio origen divino.

Dirigiéndose de nuevo hacia el norte, reorganizó sus fuerzas en Tiro y salió hacia Babilonia con un ejército de 40.000 infantes y 7.000 jinetes.

Cruzó los ríos Éufrates y Tigris y se encontró con Darío al frente del ejército persa, el cual, según informes exagerados, llevaba un millón de hombres, cantidad que no impidió que sufriera una derrota devastadora en la batalla de Arbela (Gaugamela) el 1º de octubre del 331 a. C. Darío huyó al igual que hizo en Isos y un año más tarde fue asesinado por uno de sus propios colaboradores.

Babilonia se rindió después de Gaugamela, y la ciudad de Susa, con sus enormes tesoros, fue igualmente conquistada.

Más tarde, hacia mitad del invierno, se dirigió a Persépolis, la capital de Persia. Después de robar los tesoros reales y apropiarse de un rico botín, quemó la ciudad, lo cual completó la destrucción del antiguo Imperio persa.

El dominio de Alejandro se extendía a lo largo y ancho de la orilla sur del mar Caspio, incluyendo las actuales Afganistán y Beluchistán, y hacia el norte a Bactriana y Sogdiana, el actual Turkestán ruso, también conocido como Asia central. Sólo le llevó tres años, desde la primavera del 330 a. C. hasta la primavera del 327 a. C., dominar esta vasta zona.

Para completar la conquista del resto del Imperio persa, que en tiempos había incluido parte de la India occidental, Alejandro cruzó el río Indo en el 326 a. C. e invadió el Punjab, alcanzando el río Hifasis (actual Bias); en este punto los macedonios se rebelaron, negándose a continuar.

Entonces Alejandro construyó una flota y bajó navegando el Hidaspo (llamado Hydaspes por los griegos, donde derrotó al dirigente indio Poros en el 326 a. C.) hacia el Indo, alcanzando su delta en septiembre del 325 a. C.

La flota continuó hacia el golfo Pérsico. Con su ejército, Alejandro cruzó el desierto de Susa en el 324 a. C.

La escasez de comida y agua durante la marcha había causado varias pérdidas y desacuerdos entre sus tropas.

Alejandro pasó aproximadamente un año organizando sus dominios e inspeccionando territorios del golfo Pérsico donde conseguir nuevas conquistas.

Llegó a Babilonia en la primavera del 323 a. C., pero en junio contrajo fiebres y murió.

Dejó su Imperio, según sus propias palabras, «a los más fuertes» este ambiguo testamento provocó terribles luchas internas durante medio siglo.

El Cadáver de Alejandro Magno
¿Muerte Didosa de Alejandro Magno?

busto de alejandro magno

La Dudosa Muerte Del Conquistador Griego: Los científicos afirman haber resuelto uno de los grandes misterios de la historia antigua respecto a la muerte de Alejandro Magno.

Siempre se pensaba que el rey guerrero fue envenenado o murió de malaria.

Pero el New England Journal of Medicine ha informado de que probablemente murió de fiebre tifoidea.

La muerte de Alejandro, a tan sólo 33 años de edad, ha estado durante mucho tiempo envuelto de incertidumbre.

Varias versiones históricas están de acuerdo en que el rey macedonio, que conquistó gran parte del mundo antiguo conocido, murió después de asistir a varios banquetes en Babilonia, donde bebió una gran cantidad de vino.

Después de terminar el último vaso, Alejandro gritó de dolor y dijo que sentía que había sido como «un golpe en el hígado con una flecha», según una versión de los hechos.

Otros historiadores, como Aristóbulo, dijo Alexandro fue presa de una fiebre altísima.

Algunos dicen que tenía escalofríos y sudores, antes de caer en coma y muere 11 días después el 10 de junio, 323 a. C..

Los historiadores especulan que sus lugartenientes habían envenenado el vino.

También existen informes de que después de varios días de fallecido el cuerpo no presentaba signos de descomposición.

Pero también se supone que así como quisieron perjudicar la imagen de el impopular romano Sila, diciendo que su cuerpo fue devorado por gusanos y parásitos, puede ocurrir lo contrario, tendiendo a endiosar al glorioso Alejandro, evocando algún milagro, como ocurre hoy con algunos santos, respecto a la incorruptibilidad del cuerpo

Ahora, los investigadores del informe de la Universidad de Maryland Escuela de Medicina que Alejandro probablemente murió de fiebre tifoidea.

El equipo médico, dirigido por el Dr. David W Oldach, dijo que ha habido muchas posibles causas de la muerte, como la intoxicación por alcohol (lo que puede explicar por qué el cuerpo se mantuvo conservado), el envenenamiento con arsénico, o una inflamación del páncreas, o por malaria (que era muy común en la zona).

Pero el equipo dijo que las descripciones de lo que sucedió no encajan exactamente con las causas, si bien el grupo reconoció que la información actual sobre su muerte no es completamente fiable, ya que fue escrita dos o tres siglos después de los acontecimientos.

La enfermedad que parece encajar mejor es la fiebre tifoidea, que proviene de alimentos o beber agua contaminada, o también por falta de higiene.

Oldach dijo que el dolor abdominal agudo es una pista vital, ya que probablemente significa que la enfermedad le perforó el intestino , acelerando la muerte.

La enfermedad también puede haber matado a su amante masculino el año anterior, según los investigadores.

Es dudoso que esta última teoría nunca pueda ser probada, pues el cuerpo desapareció en la antiguedad.

El cadáver embalsamado de Alejandro fue secuestrado mientras se dirigía a Macedonia.

El paradero de la tumba se desconoce, y es considerado otro Santo Grial de la arqueología moderna: el cadáver del general macedonio, tan necesario para especificar las circunstancias de su temprana muerte, no se ha encontrado aún, y puede que esté perdido para siempre.

La leyenda dice que el cuerpo está en una cripta debajo de una iglesia cristiana primitiva.

«La posibilidad de que se podría obtener el permiso para excavar este sitio en busca de los restos de un antiguo rey macedonio es remota», dijo un investigador histórico.

• ►El Legado de Alejandro:

Alejandro fue uno de los mayores conquistadores de la historia, destacó por su brillantez táctica y por la velocidad con la que cruzó grandes extensiones de terreno. Aunque fue valiente y generoso, supo ser cruel y despiadado cuando la situación política lo requería, aunque cometió algunos actos de los que luego se arrepintió, caso del asesinato de su amigo Clito en un momento de embriaguez.

Como político y dirigente tuvo planes grandiosos; según muchos historiadores abrigó el proyecto de unificar Oriente y Occidente en un imperio mundial, una nueva e ilustrada hermandad mundial de todos los hombres.

Hizo que unos 30.000 jóvenes persas fueran educados en el habla griega y en tácticas militares macedónicas y les alistó en su Ejército.

Él mismo adoptó costumbres persas y se casó con mujeres orientales: con Estatira (o Stateira; que murió hacia el 323 a. C.), la hija mayor de Darío III, y con Roxana (que murió hacia el 311 a. C.), hija del sátrapa de Bactriana Oxiartes; además animó y sobornó a sus oficiales para que tomaran esposas persas.

Poco después murió. Alejandro ordenó que las ciudades griegas le adoraran como a un dios. Aunque probablemente dio la orden por razones políticas, según su propia opinión y la de sus contemporáneos, se le consideraba de origen divino.

Tras su muerte, la orden fue en gran parte anulada.

Para unificar sus conquistas, Alejandro fundó varias ciudades a lo largo de su marcha, muchas se llamaron Alejandría en honor a su persona; estas ciudades estaban bien situadas, bien pavimentadas y contaban con buenos suministros de agua.

Eran autónomas pero sujetas a los edictos del rey.

Los veteranos griegos de su Ejército al igual que soldados jóvenes, negociantes, comerciantes y eruditos se instalaron en ellas y se introdujo la cultura y la lengua griega.

Así, Alejandro extendió ampliamente la influencia de la civilización griega y preparó el camino para los reinos del periodo helenístico y la posterior expansión de Roma.

CURIOSIDAD SOBRE SU VIDA

Demóstenes se Burlaba:

—Este jovencito quiere que le levantemos altares. Y bueno. Vamos a hacerle el gusto.

El jovencito era Alejandro Magno. Se decía pariente de Heracles y de Aquiles. Se hacía llamar el dios invencible. Había sido herido ocho veces y seguía conquistando mundo.

Había empezado coronándose rey de Macedonia después de matar a toda su parentela y, queriendo coronarse rey de todo lo demás, vivió en guerra continua los pocos años de su vida.

Su caballo negro rompía el viento. Él era siempre el primero en atacar, espada en mano, penacho de blancas plumas, como si cada batalla fuera un asunto personal:

—Yo no robo la victoria —decía.

Y muy bien recordaba la gran lección de Aristóteles, su maestro:

—La humanidad se divide entre los que nacen para mandar y los que nacen para obedecer.

Con mano dura apagaba las rebeliones, crucificaba o lapidaba a los desobedientes, pero era un raro conquistador que respetaba las costumbres de sus conquistados y hasta se daba el lujo de aprenderlas.

Nacido para ser el mandamás, el rey de reyes, invadió tierras y mares desde los Balcanes hasta la India, pasando por Persia y Egipto y todo lo que encontró, y en todas partes sembró matrimonios.

Su astuta idea de casar a los soldados griegos con mujeres del lugar fue una desagradable novedad para Atenas, donde cayó muy mal, pero consolidó el prestigio y el poder de Alejandro en su nuevo mapa del mundo.

Efestion lo acompañó siempre en el andar y el guerrear. Fue su brazo derecho en los campos de batalla y su amante en las noches de celebración. Junto con él y sus miles de jinetes imparables, largas lanzas, flechas de fuego, fundó siete ciudades, las siete Alejandrías, y parecía que eso no iba a terminar nunca.

Cuando Efestion murió, Alejandro bebió a solas el vino que habían compartido y al amanecer, borracho, mandó alzar una inmensa hoguera que quemara el cielo y prohibió la música en todo el imperio.

Y poco después también él murió, a los treinta y tres años de su edad, sin haber conquistado todos los reinos que en el mundo eran.

ALGO SOBRE SUS CONQUISTAS…

Tras la revuelta nacional de Tebas y de Atenas, aAlejandro se impuso destruyendo a la primera y captándose hábilmente a la segunda.

Por suceder a su padre como «hegemon» de la liga de Corinto, impulsó enseguida los preparativos de una gran expedición.

Después de la batalla del Granico reconstruye las ciudades costeras, favoreciendo sobre todo a Sardes y Efeso; le costó más ganarse a Mileto, Halicarnaso y las ciudades del interior, bien defendidas por los satrapas.

Después de recorrer Frigia y de cortar el «nudo gordiano», lo que le anuncia el Imperio, ultima la conquista de Anatolia y vence al gran rey en Iso.

Para proteger su retaguardia, evitar las intrigas en Grecia y privar a Persia de sus salidas al mar y de la flota fenicia, avanza por la costa, dejando al monarca persa tiempo para reparar sus fuerzas y organizar otras nuevas.

Toma con dificultad Tiro y Gaza y llega a Egipto: bien acogido, actúa como faraón, y funda Alejandría que abre más ampliamente el país a las influencias griegas, y recibe del oráculo de Amón la promesa del imperio universal.

La batalla de Arbelas, o Gaugamelas, le abrió el acceso a las capitales, mientras Darío no era ya sino un fugitivo hacia Ecbatana.

Pasa a Babilonia, establece su gobierno en Susa, destruye Persépolis, tal vez accidentalmente, pero venera en Pasargadas la tumba de Ciro. Recorriendo las estepas de Drangiana y Aracosia, donde funda Herat y Kandahar, se adueña de Bactriana y Sogdiana, elimina a los últimos sátrapas irreductibles y asesinos de Darío, funda Samarcanda y Khodjend.

Superando incluso los límites del Imperio aquemenida, avanzó a través del Indokuch hasta el Indo: quería llegar a los límites del mundo conocido y las orillas del Océano Exterior.

La expedición se convierte en exploración geográfica, pero fue preciso aún escalar el famoso «roquedal de Aorno» y vencer, en una verdadera batalla, a los elefantes de Poros, rey del Pendjab, que se convirtió en vasallo del rey macedónico.

Tras atravesar el Hidaspés, el Hidraota y el Hifase, se entera de que, más lejos, el Ganges vierte por fin sus aguas en el océano; pero los soldados se niegan a seguirle y tiene que emprender el regreso por la cuenca del Indo.

Mientras Cratero dirige el grueso del ejército a través del Aracosia, y Nearco recorre las costas con sus naves, desde el Indo al golfo Pérsico, Alejandro retorna penosamente por la terrible Gedrosia.

En Susa, en 324, la expedición llega a su fin, y al año siguiente el héroe, agotado, muere de fiebres a la edad de 33 años.

Alejandro, aislado y magnífico, solitario e incomprendido, mitad héroe y mitad hombre, se ha convertido en un mito para la posteridad. Él hizo de la civilización griega la fuente y la cuna del mundo occidental.

(ver Conquistas de Alejandro Magno)

Fuente Consultada:
José María Blázquez Arqueólogo e Historiador Premio Cultori Di Roma 2003

La Historia del Mundo en Imágenes


Entradas Relacionadas Al Tema


------------- 000 -----------

imagen-index

------------- 000 -----------