Lengua y Literatura en Roma Antigua Etapas y Representantes






Lengua y Literatura en Roma Antigua – Etapas y Protagonistas

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INTRODUCCIÓN AL TEMA: La historia de la Literatura romana puede dividirse en tres etapas: orígenes, plenitud y decadencia. La primera etapa no fue muy rica en manifestaciones trascendentes. Después de algunos cantos religiosos y campestres anónimos, de tipo popular, aparecieron los primeros poetas: entre ellos el itálico Nevio y los griegos romanizados Livio Andrónico y Ennio.

La edad de oro de la literatura latina se extendió desde comienzos del siglo I antes de nuestra era hasta el año 14 después de Cristo, fecha de muerte del emperador Augusto, gran protector de los escritores. Cinco grandes poetas –elegíacos, líricos y satíricos- caracterizaron esta época ilustre.

Fueron ellos: Catulo, que dedicó encendidos versos de amor a la mujer de sus sueños; Virgilio, autor de dos poemas fundamentales sobre la vida rural (“Las bucólicas” y “Las geórgicas”) y una magna epopeya que escribió -durante doce años- a pedido del emperador Augusto: “La Eneida”; luego, Horacio, que estudió en Roma y en Atenas y cuyas Odas, Sátiras y Epístolas pasaron a la posteridad; después, Tíbulo y Propercio, que murieron jóvenes y, finalmente, Ovidio, el último de los grandes elegiacos latinos. Ovidio se consagró con el largo poema titulado “Las metamorfosis” y con los versos que integran la serie de “Tristes” y de “Elegías políticas”, escritas en el destierro, mientras se hallaba en el Ponto Euxino, cerca del Danubio.

Los prosistas latinos cultivaron diversas especialidades. Algunos, como Tito Livio, se dedicaron a la Historia; otros, como Cicerón, a la Retórica y a la Oratoria; Lucrecio siguió la filosofía de Epicuro y escribió un tratado: “De rerum natura” (Sobre la naturaleza de las cosas); el emperador Julio César también se ocupó de Gramática y de Estilística; Salustio, el autor de “La guerra de Yugurta” fue, según se afirma, una mezcla de alta inteligencia y de bajos instintos; Vitruvio, con su tratado “De arquitectura”, realizó un aporte en el campo de la Estética.

La época de la decadencia, después de la muerte de Augusto, presenta una mezcla de raros escritores.

Entre ellos Fedro, esclavo liberto de Augusto, que imitó las fábulas de Esopo.

Hubo varios escritores nacidos en España: Marco Anneo Séneca y Lucio Anneo Séneca, el retórico y el filósofo. Y Lucano, nieto del primero de los nombrados, autor del poema épico “La Farsalia”.

Persio, Juvenal y Marcial (este último nacido también en España) fueron poetas en tiempos del emperador Nerón. Cultivaron, en especial, el género satírico. En cambio, la poesía lírica y la poesía épica no tuvieron, durante esta tercera etapa, representantes mayores.

La prosa latina contó, por esta época, con historiadores destacados, como Tácito (“Vida de Agrícola”, “Germania” y “Anales”) y Suetonio. Quintiliano (otro español) presentó, en su “De institutione oratoria”, un tratado de Retórica. Marco Aurelio, el sexto de los emperadores romanos, pasó a figurar en la Historia de la Literatura por sus célebres “Pensamientos”, serie de máximas morales.

Y Aulo Gelio, en “Las noches áticas”, se distinguió como agudo observador de costumbres. También pertenecen a este período dos novelas muy conocidas, aunque moralmente poco recomendables: “El satiricón”, de Petronio, y “El asno de oro”, de Apuleyo.

CUADRO RESUMEN: LA LITERATURA LATINA
1-Desde los orígenes al  14 d.C.

Principales Representantes

Etapa I: Orígenes al -88

Primeras manifestaciones de la poesía.
La épica: Nevio y Ennio (introduce el hexámetro)
Teatro. Fábula togata (140 a. de C.): Plauto, Terencio
Prosa. Catón el Censor

Etapa II:  -88 al 14 d.C.

Poesía. Los «nuevos» poetas: Cátulo.
Poesía didáctica: Lucrecio (epicureismo)
Época de Augusto: Virgilio (Eneida), Horacio (Odas) y Ovidio. Poetas elegiacos: Tibulo, Propercio
Historia. Julio César, Salustio, Tito Livio
Retórica. M. T. Cicerón
Erudición. Varrón, Vitrubio

2-De 14 d.C. a al 476 (fin  de Roma)


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Principales Representantes

Etapa I:
De 14 al 117

Poesía. La épica: Lucano, Estado.
Sátira: Juvenal. Epigrama: Marcial.
Fábula: Fedro
Teatro. L. A. Séneca (estoicismo)
Historia. Tácito
Erudición.
Plinio el Viejo,
Novela.  Satiricón (¿Petronio?)

Etapa II:
117 al 476

Paganismo

Poesía: Nemesiano, Comodiano, Ausonio, Avieno
Historia: Suetonio
Novela: Apuleyo
Erudición: Aulio Gelio
Cristianismo Apologética: Tertuliano, Lactancio
Poesía: Prudencio, Sidonio Apolinar
Historia: Amiano, Marcelino
Gramática: Elío Donato

PRIMEROS TIEMPOS DE ROMA ANTIGUA: Los romanos produjeron poca literatura antes del siglo III a. de C. La literatura latina que surgió en esa época estaba muy marcada por los modelos griegos. La demanda de obras para los festivales públicos, a la larga, condujo a la aparición de un creciente número de escritores nativos. Los más conocidos fueron Plauto y Terencio.

Plauto (c. 254-184 a. de C.) utilizó argumentos de la Nueva Comedia Griegapara sus propias obras  Los actores vestían atuendos y máscaras griegos, y representaban los mismos personajes base: los viejos verdes, los astutos esclavos, las prostitutas y el joven enamorado.

Si bien estaba en deuda con los griegos, Plauto se las arregló para infundir a sus obras su propia cualidad terrena latina, al incorporar elementos que complacían a los romanos: embriaguez, glotonería y afeminación. Plauto escribió para las masas y llegó a ser un autor muy popular en Roma.

Un segundo autor de obras de teatro que obtuvo distinción fue Terencio (185-159 a. de C.), nacido en Cartago y conducido a Roma como esclavo por un senador romano, quien lo liberó. Terencio murió a temprana edad, después de haber escrito seis obras. También utilizó argumentos de la Nueva Comedia Griega, pero sus obras contenían menos bufonerías que las de Plauto. Terencio estaba más preocupado por lograr el retrato sutil del carácter y por la maestría de su lenguaje. El refinado estilo de su lengua latina atraía más a una audiencia cultivada que a las masas.

La comedia en Terencio
Más moralista que autor dramático fue Publio Terencio Afer (n. hacia 185 a. de C.). Nació en Cartago y fue llevado a Roma como esclavo del senador Terencio Lucano. Disfrutó de una esmerada educación y fue pronto emancipado. Perteneció al círculo elitista de Escipión Emiliano y por ello su obra de comediógrafo no alcanzó tanta resonancia popular como la de Plauto.

Su primera comedia, Andria, imitada de Menandro, se representó con ocasión de los Ludi Megalenses del año 166, y al igual que Hecyra o La suegra no atrajo particularmente a los espectadores, que abandonaron su representación para asistir a un espectáculo de funámbulos. Más éxito lograron las siguientes: Eunuco, Heautoníimorúmenos o El verdugo de sí mismo, Phormio(el nombre del parásito que desempeña un importante papel en la obra) y su mejor pieza cómica Adelphoe o Los hermanos, resultado de la «contaminación» o fusión de dos piezas griegas: una de Menandro y la otra de un autor también griego llamado Dífilo.

Cicerón, César, Horacio y Quintiliano nos han dejado su opinión acerca del teatro de Terencio, valorando virtudes y defectos. Terencio representa la comedia mesurada, sin el vigor que le confirió Plauto, con un lenguaje que se consideró modelo de «elegancia» e inspirado en el de la conversación entre gentes de la «buena sociedad». Destacó en la pintura de caracteres y sentimientos y llegó a la cima de la fama en la época del Renacimiento. Montaigne lo situó muy por encima de Plauto y Fénelon lo consideró mejor que Moliere, aunque .más recientemente estas estimaciones hayan disminuido en beneficio de la obra dramática de Plauto.

La sátira y la prosa
También a esta época, llamada arcaica, pertenece la figura de Cayo Lucilio (180-103 a. de C.), quien dio forma definitiva al género satírico. En Lucilio la sátira se encaminó a la crítica de la sociedad y adoptó como molde métrico el tantas veces aludido hexámetro. De sus treinta libros de Sátiras sólo restan fragmentos en que se abordan cuestiones poéticas, morales y literarias. Horacio tildó su estilo de mediocre, pero en tiempos de Tácito mereció un mayor aprecio. Satirizó la institución familiar, la avaricia, la ostentación de la gente adinerada, las supersticiones y las costumbres femeninas.

Cicerón y Lactancio nos han transmitido textos definitorios de su estilo: el uno relativo a la exagerada pasión por todo lo griego y el otro a la definición de la virtud (en la que parece anteponer el bien de la patria al familiar y al propio).

En el campo de la prosa el escritor más relevante fue Catón el Mayor, ya anteriormente citado. Entre los historiadores cabe citar los nombres de Q. Fabio Pictor (nacido en 259 a. de C.), L. Cincio Alimento, Cornelio Escipión, Cayo Acilio y Postumio Albino, entre otros. Más que historiadores fueron todos ellos analistas y lo que escribieron lo escribieron generalmente en griego.

De los oradores, género en el que el más brillante fue también Catón el Mayor, merecen señalarse algunos de los que menciona Cicerón: sobre todo, los nombres de Marco Antonio y de Marco Licinio Craso, a los que él dio el papel de interlocutores en De oratore.

En otras actividades como la gramática y la crítica literaria incipientes descuellan Espurio Cervilio y L. Elio Preconiano Estilón, que se ocupó, según parece, del lenguaje de las comedias de Plauto.

LA REPÚBLICA: LA EDAD DE ORO DE LA LITERATURA LATINA: El máximo esplendor de la literatura latina se produce en la época de Augusto, es decir, en los primeros pasos de la república romana, y fue de tal importancia que se la reconoce como la “Edad de oro

VIRGILIO, OVIDIO Y HORACIO: Los elementos principales de la literatura latina fueron Roma y “el hombre. El pasado, el futuro y la gloria de su patria ilustraban las obras literarias de los romanos. El hombre, su actividad política, su conducta, Fueron otras de las preocupaciones dominantes. La influencia griega fue de suma importancia, los grandes literatos griegos fueron los modelos por seguir.

Roma fue también el tema dominante en la historia latina. Esta tuvo un fin literario de carácter ‘patriótico-moralista’. Los historiadores romanos le rindieron homenaje a su ciudad, considerada por ellos como el corazón del mundo. Trataron entonces de mantener vivo el orgullo nacional y de exaltar los deberes cívicos de sus ciudadanos.

Setenta años antes de Cristo nació en Mantua Publio Virgilio Marón (-70 a -19), el más grande de los poetas latinos. Fue autor de las Bucólicas, colección de cantos en los que ensalza la vida del campo, completados después por las Geórgicas, que describen las labores agrícolas, la vida de las abejas, del ganado y de los árboles.

Pero su obra cumbre fue la Eneida, que consta de doce libros en los que, imitando a Homero, describe las aventuras de Eneas, fugitivo de Troya, una vez destruida la ciudad por los griegos. El libro es un relato mitológico, épico, poético y dramático, en el que al mismo tiempo se va siguiendo paso a paso el periplo del príncipe troyano a través del Mediterráneo. La intervención de los dioses en los combates que se describen recuerda las páginas de la Iliada y la Odisea.

El poeta mas brillante fue Virgilio, hijo de un pequeño campesino de norte de Italia, escribió su obra maestra en honor al emperador Augusto Octavio, poema épico conocido como La Eneida, y que rivalizó con la obra de Homero, en donde se establece una conexión explícita entre Troya y Roma. Troya y Roma. Eneas, el hijo de Anquises de Troya, sobrevive a la destrucción de su ciudad y, a la larga, se establece en el Lacio; por consiguiente, la civilización romana se anuda con la historia griega.

El carácter de Eneas es descrito en términos que recuerdan el ideal romano: sus virtudes son el deber, la piedad y la lealtad. El propósito general de Virgilio fue mostrar que Eneas había cumplido su misión de establecer a los romanos en Italia y, por consiguiente, que Roma comenzara su divina misión de gobernar el mundo

Ovidio (43 a. de C.-18 d. de C.) fue el último de los grandes poetas de la Edad de oro. Perteneció a un grupo privilegiado de jóvenes romanos a los que les gustaba ridiculizar los viejos valores romanos. Para conservar el espíritu de este grupo, Ovidio escribió una serie de frívolos poemas amorosos, conocidos como Amores. Pensados para entretener e impresionar, lograron su cometido.

La obra más popular de Ovidio, Las metamorfosis, es una serie de quince narraciones mitológicas complejas que incluyen la transformación de formas, como el cambio del caos en orden. Fuente inagotable de información mitológica, Las metamorfosis inspiraron a muchos pintores, escultores y escritores occidentales, sin olvidar a Shakespeare.

Otra de las obras de Ovidio fue El arte de amar. Ésta era esencialmente una imitación de los poemas didácticos. En tanto que los autores de anteriores poemas didácticos escribieron guías para sembrar, cazar o actividades semejantes, la obra de Ovidio era un manual para seducir a la mujer (véase el recuadro de la página 139). El arte de amar parecía aplaudir la relajación moral de las altas clases romanas, justo cuando Augusto trataba de purificar la vida sexual de dichas clases. Al princeps no le agradó esto. Ovidio eligió ignorar los deseos de Augusto y pagó el precio.

En el año 8 d. de C., se e implicó en un escándalo sexual, que tal vez también involucraba a la hija del emperador, Julia. Ovidio fue desterrado a una pequeña aldea en las costas del mar Negro.

Contemporáneo de Virgilio fue Publio Ovidio Nasón  romano a quien Augusto desterró a Ponto Euxino a orillas del Mar Negro. Sus obras más conocidas son El arte de amar, de tema netamente erótico, y Las metamorfosis, de carácter mitológico.

Otro prominente poeta de la época de Augusto fue Horacio (65-8 a. de C.), amigo de Virgilio. Horacio fue un escritor muy complejo cuya absorbente preocupación pareció ser señalar a sus contemporáneos las “insensateces y vicios de su época”. En las Sátiras, mezcla de poemas sobre una variedad de temas, Horacio se rebela como un desapasionado observador de la debilidad humana.

Dirigió sus ataques contra actitudes, no contra personas vivas, y abordó temas como la inmoralidad sexual, la avaricia y la insatisfacción en el trabajo (“¿Cómo es posible, Mecenas, que ni un solo hombre esté contento con su suerte?”).

UN TRÁGICO ERROR: Mas el ritmo tranquilo y placentero de su vida se ve perturbado por un auténtico rayo en cielo sereno. Una tarde, un centurión le lleva una orden inesperada. Augusto le ordena que abandone inmediatamente “Roma, y se traslade a Tomi, en el .mar Negro, Era enviado al exilio. ¿Por qué? Aún hoy permanece todo en el misterio. Ovidio, en sus escritos, alude sólo a un fatal “error” cometido. ¿Cuál?: no sabemos.

Es invierno cuando se embarca en Brindisi; el mar está tempestuoso. Llega extenuado a Tomi, un pueblecillo perdido, donde nadie habla ni sabe latín, donde no hay médicos. Además, la zona está amenazada por las poblaciones bárbaras vecinas: los escitas, que intentan invadir la colonia romana.

Ovidio, que siempre ha alardeado de no haber prestado nunca servicio militar, se ve obligado, ya casi viejo, a proveerse de yelmo y coraza y a embrazar el escudo. Es una vida imposible para el poeta. Una gran tristeza le agobia, y, muchas veces, durante el exilio, invoca la clemencia de Augusto. Pero es inútil: el emperador no perdona.

Ovidio necesita un médico, un poco de sol.. . pero no puede tener lo uno ni lo otro. No tiene ni el consuelo de recibir cartas de los seres queridos, pues las comunicaciones con Roma son lentísimas. Y así será hasta el fin: ruegos, peticiones, nostalgia, soledad.

A los sesenta años, el más brillante poeta de la corte de Augusto desapareció para siempre.

SUS OBRAS: La poesía de Ovidio no es particularmente rica en significados profundos ni en valores universales. Pero este poeta es el más grande narrador de aventuras amorosas, de historias fabulosas y de maravilla y de sentimientos nostálgicos de que pueda alardear la literatura latina. Sus mayores méritos radican en la limpia exactitud y en la ágil musicalidad de su verso. Sus obras más importantes son:

Amores” – En esta obra, Ovidio canta la belleza y la dulzura de sus sentimientos por Corinna, la mujer amada.

Ars amatoria” – Es una obra curiosa: en ella enseña el poeta, muchas veces con ironía sutil, cómo comportarse cuando se está enamorado.

Remedia Amoris” – “Medicamina faciei” – Éstas son las obras más “frívolas” de Ovidio. En la primera da consejos para curarse del “mal de amores”. En la segunda enseña a las mujeres… recetas de belleza.

Las Metamorfosis” – Su obra más célebre. En ella se cantan quince historias de transformaciones acaecidas por obra de los dioses, como hombres transformados en animales o plantas, y concluye con la apoteosis del César, que se transforma en una estrella brillante.

Fastos” – Es la obra más “seria” del poeta, en la que celebra la gloria de Roma narrando sus fiestas más importantes.

Tristia” – Como las demás pequeñas obras, escritas durante su exilio en Tomi, expresa la soledad y la tristeza de sus últimos años de vida.

Quinto Horacio Flaco  (65-8) escribió odas, sátiras y epístolas. De estas últimas, la titulada A los Pisones ha sido considerada como un tratado de preceptiva literaria. Fue protegido de Mecenas.

Horacio se ríe en gran medida de la debilidad del ser humano y hace un llamado al dominio sobre sí mismo: “Suponiendo que mi amigo se haya embriagado y haya mojado mi lecho… ¿será por ese desliz que deba tenerle menos aprecio como amigo, o porque me arrebató un pollo que estaba al lado de mi plato cuando tenía hambre?

En su última obra, las Epístolas, Horacio se valió de otra forma griega —la carta imaginaria compuesta en verso— para ofrecer un retrato de sus amigos, de la sociedad y de aquellas cosas por las que tenía más aprecio: una vida sencilla, los buenos amigos y su amado país.

Siguiendo La línea del griego Esopo, en Roma encontramos a Fedro, contemporáneo de los poetas antes mencionados, a quien se debe una colección de fábulas.

Salustio (86-34 a.C.) Escribió con estilo conciso y metódico sobre los tiempos de las crisis de la república y sus problemas. Sus obras: La guerra de Yugurta y La conspiración de Catílina.

Tito Livio (59 a. C- 17 d.C.) Escribió Historia de Roma, importante obra en la que recogió el testimonio de antiguos cronistas. No obstante la falta de crítica en sus relatos, en donde mezcló la leyenda con la realidad, su obra fue importante para conocer los primeros tiempos de Roma.

La obra latina en prosa más famosa de la Edad de oro la escribió un historiador, Livio (59 a. de C.-17 d. de C.). La obra maestra de este escritor fue la Historia de Roma, que abarcaba desde su fundación hasta el año 9 a. de C., y que comprendía ciento cuarenta y do; libros. Sólo treinta y cinco de éstos han llegado hasta nosotros, aunque tenemos breves resúmenes de toda la obra, escritos por otro; autores. Livio concibió la historia como lecciones morales.

Para Livio, el carácter humano era un factor determinante en la historia. La historia de Livio celebró la grandeza de Roma. Construyo escena tras escena, que no sólo revelaba el carácter de las principales figuras, sino que demostraba las virtudes que habían hecho grande a Roma. Por supuesto, acusaba serias fallas como historiador. No siempre se atenía a la exactitud de los hechos de las miríadas de su; historias, y no era muy crítico respecto de sus fuentes. Pero narró, en verdad, una buena historia, y su obra fue considerada por mucho tiempo como la historia ejemplar de Roma.

La época de Augusto se prolongó mucho tiempo. Él murió en el año 14 d. de C., después de dominar el mundo romano por cuarenta y cinco años. Creó un nuevo orden, al mismo tiempo que pacificaba el anterior, restaurando y conservando los valores tradicionales, lo cual constituyó una combinación adecuada para el hombre cuy¿ máxima fue “apresúrate despacio”. En el momento de su muerte, su nuevo orden estaba tan bien establecido, que pocos romanos fuero-los que se rebelaron para buscar una alternativa de gobierno.

LA EDAD DE PLATA:  se llama así, porque pesar que los esfuerzos literarios de esta etapa fueron buenos, no alcanzaron a superar la calidad de la primera etapa de la cual hablamos anteriormente, que llamamos Edad de Oro

Educado en Roma, Séneca (c. 4 a. de C.-65 d. de C.) estuvo fuertemente vinculado con la filosofía del estoicismo. Después de cumplir sus funciones de tutor de Nerón, él mismo se encargó de que el gobierno funcionara en los primeros cinco años del reinado de Nerón. Séneca comenzó a desligarse de la política cuando Nerón inició un papel más activo en el gobierno. En el año 65 fue acusado de estar involucrado en una conspiración en contra ce Nerón y, obedeciendo las órdenes de Nerón, se suicidó.

En sus cartas, dirigidas a un joven amigo, expresó los principios básicos del estoicismo: vivir de acuerdo con la naturaleza, aceptar los acontecimientos desapasionadamente, como parte de un plan divino, para profesar un amor universal por toda la humanidad. Así, “la primera cosa que la filosofía nos promete es el sentimiento de compañerismo, de pertenecer a la humanidad y de ser miembros de una comunidad”

 La filosofía llama a una vida sencilla, pero no penitente, y la forma sencilla de vivir no necesita ser una vida grosera. Analizado en retrospectiva, Séneca incurre en algunas inconsistencias notorias. Si por un lado predicó las virtudes de la simplicidad, por el otro amasó una fortuna, y aun llegó a comportarse con rudeza para protegerla. Sus cartas reflejan humanismo, benevolencia y entereza, pero sus sentimientos a menudo se ven deteriorados por su intención de ser astuto con las palabras.

Tácito (55-120 d.C.) Se lo consideró uno de los historiadores más importantes de Roma; fue autor de numerosas obras, entre ellas Anales y Germania. Figura relevante de este largo período es la de un historiador: Cayo Cornelio Tácito.

Tácito, roma antiguaAunque carecemos de las fechas exactas de nacimiento y de muerte, cabe fijar la primera en torno al año 55 de nuestra era y la segunda alrededor del año 120. Era probablemente hijo de un caballero romano, Cornelio Tácito, que ocupó el cargo deprocurator en Bélgica hacia el año 55, y se conjetura que nació en una provincia del norte de Italia.

Frecuentó las escuelas de retórica, ejercitándose en la práctica de las célebres declamaciones, y recibió la influencia de la filosofía de los estoicos, que gozaba entonces en Roma de gran predicamento. Con fervorosa admiración de discípulo, escuchó a los grandes oradores de su tiempo, Marco Apery Julius Secundus, impregnándose de sus consejos y enseñanzas. Adquirió temprana reputación de jurisconsulto elocuente y prudente, de lo que nos ha transmitido su personal testimonio Plinio el Joven.

En su producción se incluyen: Diálogo de los oradores, escrito hacia el año 81; Vida de Agrícola, panegírico de su suegro que compuso ante la imposibilidad de pronunciar el elogio fúnebre del fallecido por encontrarse Tácito ausente de Roma; la Germania (De moríbus Germanorum), monografía en dos partes sobre las costumbres germanas, que compuso fundándose en informes orales directos y en la lectura de Plinio el Viejo; las Historias de las que se han conservado cuatro libros y una parte del libro V y que incluían los hechos acaecidos desde el año 69 (ya muerto Nerón) hasta el año 96 (asesinato de Domiciano y advenimiento de Trajano) narrados en catorce libros, y los Anales (Librí ab excessu divi Augusti), que según se deduce abarcarían desde la desaparición de Octavio Augusto el año 14 de nuestra era hasta el año 69, enlazando así con las Historias.

Alrededor del segundo siglo de nuestra era, los autores latinos —aunque todavía bajo la influencia de los modelos griegos familiares— imitaban cada vez más a los grandes escritores latinos de las primeras épocas. Juvenal (c. 55-c. 128) escribió cinco libros de sátiras, en los que ponía en la picota las costumbres y los vicios de su generación.

En ellas fustiga los vicios y corrupción de la Roma de su tiempo: censuran vicios, describen costumbres, ensalzan virtudes, etc. El tono vehemente de que hace gala el autor le valió un prestigio que traspasó los límites cronológicos de la Antigüedad, para perdurar en los siglos posteriores

Atacó los amaneramientos de las mujeres romanas, el abuso de los esclavos, los excesos de los emperadores, los inmigrantes griegos y orientales, su propia pobreza y las injusticias de la sociedad romana.

Por ejemplo: “Exigen que el maestro moldee esas mentes tiernas… Se le dice a uno: ‘Encargúese’, y cuando finaliza el año escolar, uno obtiene tanto como lo que obtiene el jinete de una sola carrera”.

Sin embargo, Juvenal no fue un reformador. A pesar de que atacó muchos vicios, no brindó una crítica sustancial de su sociedad.





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