Biografia de Chaucer Geoffrey Poeta de los Cuentos de Canterbury



Biografia de Chaucer Geoffrey Poeta de los Cuentos de Canterbury

Geoffrey Chaucer (1343-1400), poeta inglés, uno de los más sobresalientes de su país, cuya obra maestra, los Cuentos de Canterbury, resultó crucial para el posterior desarrollo de la literatura inglesa.

Nació en Londres en el seno de una familia enriquecida con el comercio del vino. Asistió a la escuela de gramática latina de la catedral de San Pablo, y quizá estudió Leyes en Inns of Court.

Entró en palacio como paje, por lo que tomó parte en una campaña militar en Francia y, posteriormente llegó a casarse con una dama de compañía de la reina. Nombrado escudero del rey se encargará de misiones diplomáticas y otros cargos públicos.

Entre 1374 y 1386 trabajó como inspector de aduanas para la ciudad de Londres y entre 1389 y 1391 como funcionario responsable de los palacios y parques reales.

Hacia 1386 se trasladó a una residencia en el campo, probablemente en Greenwich y, más tarde, se instaló en la región de Kent, donde en 1386 era juez de paz y miembro del Parlamento.

Se conoce su vida a través de documentos relacionados con su carrera como funcionario de la corte de los reyes Eduardo III y Ricardo II.

Es la figura más aportante de la literatura británica en la Edad Media. Con él alcanzó el inglés de Londres la categoría de lengua literaria.

Entre sus obras figuran infinidad de canciones, himnos, raladas, rondas y poemas alegóricos, como La casa de la fama y El parlamento de los pájaros; imitaciones de Boccaccio y Ovidio, como Troilo y Cresida (que probablemente, aspiró a Shakespeare), y la Leyenda de las honestas damas; su creación más famosa son los Cuentos de Canterbury, iniciada en 1385, excelente documento para analizar la sociedad de su época.

Los Cuentos de Canterbury de Chaucer es una obra en verso que narra la historia de un grupo de peregrinos que se dirigen a Canterbury. Este fragmento, recitado por una actriz, pertenece al inicio del ‘Prólogo general’: «Cuando ese abril con sus aguaceros sosegó / lo que la sequía de marzo ha afectado hasta la raíz, / y bañó cada vena con un licor semejante, / del que la virtud que engendró sea la flor».

biografia de Chaucer Geoffrey
Chaucer viajó al frente de numerosas misiones diplomáticas a Francia, España e Italia en los años 1372, 1373 y 1378, lo cual le permitió entrar en contacto con las obras de Dante, Petrarca y Boccaccio (escritor que influyó notablemente en sus posteriores obras).

Al fallecer la condesa Isabel quedó fuera de servicio su paje, Godofredo Chaucer. Mas por poco tiempo. Un amigo de la infancia, John de Gaunt, había heredado el vastísimo ducado de Lancéster, convirtiéndose así en el hombre más rico de Inglaterra.



Godofredo volvío a incorporarse a la corte real, con el título de poeta oficial del rey. En cierto modo, en esto no hacía sino seguir la tradición de su familia.

Poco tardó en dominar el manejo de las piezas del intrincado tablero de las relaciones exteriores. El monarca le envió en misión diplomática a Genova. Una vez más se vio, en tierras extrañas, sirviendo a su país.

En Italia, entre las revoluciones y contrarrevoluciones, Chaucer descubrió los frescos de Giotto y la poesía de Dante. En Italia revivía ]a antigua Grecia.

Habiéndo llevado a cabo satisfactoriamente su misión, regresó a su país y el rey lo premió por sus servicios.

Logró un triple galardón: un nombramiento en la Aduana del puerto londinense, la libre posesión de una residencia en Aldgate y la entrega diaria de un cántaro de vino procedente de las bodegas reales, «para refrigerio de su mesa».

Habíase casado con una joven extravagante, Philippa, quien en su esfuerzo por «relacionarse con la sociedad» le metía en terribles apuros. Cuanto ganaba iba a parar al cesto sin fondo de los ambiciosos caprichos de su mujer.

Eran los suyos cuentos románticos de arrojada valentía, que luego leía en alta voz al terminar los banquetes reales, una vez despejadas las mesas y a la luz roja de las antorchas que iluminaban las pieles y terciopelos de los comensales.

Hubiérasele creído un «joyero que derramaba a manos llenas perlas y cuentas de vidrio, diamantes refulgentes y ágatas opacas, negros azabaches y rubíes carmesí».

Pero no se daba por satisfecho. . . porque el poeta siempre debe marchar en busca de la verdad. Y hasta ese momento había palpado solamente las galas superficiales de la verdad, sus colores llamativos y la fantástica confección de sus atavíos.

No había sustancia en su poesía, como tampoco la había en las criaturas encantadas, nimbadas de niebla o de arco iris que tan primorosamente describía. Estaba viviendo un sueño vano. Sus ocupaciones oficiales le obligaban a viajar de continuo.



Kelmscott Chaucer

Se conoce por Kelmscott Chaucer la edición que en 1896 realizó el pintor y diseñador William Morris de la obra de Geoffrey Chaucer en su imprenta Kelmscott Press. Las ilustraciones, inspiradas en textos medievales, eran de estilo prerrafaelista, del propio Morris y de Edward Burne-Jones.

Recorría las largas carreteras espoleando su cabalgadura de tanto en tanto, y dedicando el resto del tiempo a dar rienda suelta a sus pensamientos. Su mayor ventura era la de recorrer los senderos por el mes de mayo, cuando el verde lozano de la campiña inglesa reverdecía el corazón.

Había en esa frescura campestre algo que subyugaba aún más que el oropel de todos sus romances. Basta ya de «cuentecitos, canciones y baladas.

La belleza que atesoraba el paisaje inglés sería en adelante la inspiradora de su poesía.

La aparición de Los cuentos de Canterbury afianzó el renombre de Chaucer como padre de la literatura inglesa. Desde entonces, aun cuando su bolsa estuviera vacía, sabía que en su vida había cumplido una misión: la de dar nueva cadencia a su idioma natal y nuevo encanto a su terruño.

Al influjo de su mágica pluma, la lengua y el paisaje ingleses revivirían por siempre jamás, «más frescos que los capullos de mayo».

Y lo mismo ocurrió con la gente de aquella Inglaterra, a quien infundió vida eterna. ¡Tanto es el encanto de Los cuentos de Cantórbery, la canción tempranera de un mundo que despierta. . .

A medida que pasaban los años, el espíritu de Chaucer íbase aprestando a abandonar la hostería de este mundo para iniciar su peregrinación en el otro. Pero tenía aveces sus recelos, pues la senda a seguir no se le presentaba del todo despejada.

Miles de veces a los hombres he oído contar
que alegre es el ciclo y penoso el infierno.
y bien de acuerdo estoy con tal hablar;
pero yo también sé
que ninguno de los que aquí viven
ha visitado jamás el infierno ni el cielo

Pero cuando al alba sonó la hora de la partida, estaba presto a iniciar el camino: «¡Adelante, peregrino, hacia la luz, y sin miedo!»



Durante el renacimiento Chaucer fue considerado el Homero inglés y Edmund Spenser le alabó como su maestro; además, muchas de las obras de William Shakespeare muestran la asimilación por parte del gran autor teatral del lado más cómico de las obras de Chaucer.

Murió en Londres, Reino Unido, un 25 de octubre de 1400.

Fuente Consultada: Grandes Novelistas – Godofredo Chaucer – por H. Thomas y Lee Thomas – Editorial Juventud Argentina

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