Formacion de Grandes Feudos en Francia



Historia de la Formacion de Ducados y Condados en Francia

DESMEMBRACIÓN DEL REINO DE FRANCIA EN GRANDES FEUDOS
Desde los tiempos de Carlomagno había en cada comarca un jefe de guerreros, encargado por el rey de gobernarla, por lo común con el título de conde.

Cada conde regía una ciudad, casi siempre cabeza de una diócesis, con su territorio llamado condado.

En las fronteras los jefes tenían un territorio mayor y se llamaban duques.

El rey no nombraba condes o duques más que a grandes propietarios que tenían a su servicio una tropa de caballeros, era preciso que fueran bastante fuertes para hacerse obedecer.

Cuando un conde o un duque dejaba al morir un hijo, el rey generalmente se veía obligado a nombrar a este hijo en su lugar.

Pero, para mostrar que el nuevo conde o duque era un funcionario al servicio del rey, debía personalmente presentarse al monarca y jurar serle «fiel», ceremonia que se llamaba homenaje.

De esta suerte los condes o duques eran los fieles o los hombres del rey que habían jurado obedecerle.

El ducado o el condado que cada uno debía regir se consideraba como un dominio que el rey le había dado para disfrutarle vitaliciamente, y a esto se llamaba dar en feudo.

He aquí por qué los condados y los ducados fueron llamados los grandes feudos.

En el siglo X se había establecido la costumbre de considerar los condados y los ducados como una herencia que el padre trasmitía a sus hijos. Los grandes feudos se habían hecho hereditarios.



Como los reyes de Francia habían distribuido todas las provincias entre los duques y los condes, ya no tenían territorios en los que fueran verdaderamente dueños.

El año 946, el rey Luis IV decía al duque Hugo: «Has ocupado Reims, me has quitado Laon, no disponía más que de estas dos ciudades para mi retiro. Mi padre ha sido preso y encerrado, no ha sido libre sino al morir. De la monarquía de mis antepasados ya no queda más que la sombra».

Entonces el reino de Francia se vio desmembrado entre las familias de los condes y de los duques. No había tantos como condados, porque las familias más poderosas había reunido varios condados.

En su territorio el conde o el duque tenía los mismos poderes que el rey, y como ya no obedecía al rey de Francia, era en realidad a modo de rey en pequeño y su territorio un verdadero Estado.

Pero varios de ellos tenían por bajo otros condes que les juraban fidelidad como ellos la juraban al rey, y que les obedecían mejor que ellos obedecían al monarca. He aquí por qué no es fácil hacer la lista de los grandes feudos entre los que se repartía el reino de Francia.

Si no se cuentan más que los duques y los. condes fieles al rey, se encuentran menos de veinte. Hay más de treinta,, si se cuentan también los vasallos de los duques y de los condes.

Todo el norte de Francia, hasta el Loire, pertenecía a seis grandes familias:

1º) El condado de Flandes ocupaba todo el territorio comprendido desde el Escalda hasta el Somme, y no era más que un país selvático en el que no había más ciudades que Arras;

2°) Desde Flandes a Bretaña se extendía el ducado de Normandía, trasmitido a los descendientes de Rollón. Era el más poderoso de todos. El duque era mejor obedecido por sus subditos que ningún otro príncipe de Francia. Les había prohibido hacerse guerra unos a otros;

3º) El ducado de Bretaña pertenecía a una familia de guerreros celtas que habían adoptado el título de rey de Bretaña. Como los piratas daneses había destruido aquel reino, los duques se habían refugiado en el territorio donde se hablaba francés, en Nantes y habían venido a ser príncipes franceses. El país estaba, y ha persistido, dividido en dos partes; la Bretaña bretona, a occidente, donde se habla celta, la Bretaña francesa, al este, Rennes y Nantes;



4º) A lo largo del Loire la familia de los condes de Blois había reunido la comarca de Blois, la Beauce y la Sologne;

5º) El condado de Champagne se extendía por la gran llanura del Mame;

6º) En el Loire los condes de Anjou, establecidas en un principio en Angers, habían adquirido la Turena y el Maine y se batían con sus vecinos de Normandía y de Bretaña.

Todo el resto del territorio al norte del Loire estaba dividido. La familia más poderosa, la del duque Hugo, dueño de París, iba a ser la familia real de Francia (la comarca se llamó más tarde Isla de Francia).

El territorio comprendido entre París y el Somme, donde había muchos obispos (Laon, Beauvais, Soissons, Noyon, San Quintín, Amiens), iba a llamarse Picardía (país de los picardos), lo cual quiere decir probablemente hombres armados con la pica.

Del lado del este, !a comarca del Saona formaba el ducado de Borgoña. El duque tenía por vasallos a varios condes, cuyo territorio se extendía por todas partes (Nevers, Auxerre, Sens, Chalon-sur-Saone, Macón).

Pero no tenía sobre ellos gran poder y, aun en su ducado, era muy poco obedecido.

Al sur del Loire, el territorio más grande de todos era el ducado de Aquitania, que llegaba desde el Loire hasta el Gironda. Pero el duque de Aquitania no poseía realmente más que el país más cercano a la costa, la Guyena, es decir, la comarca de Burdeos, el Saintonge y el Poitou.

Todo lo demás (la Auvernia, el Périgord, Angulema, la Marche), hasta las montañas del centro de Francia, pertenecía a condes vasallos del duque de Aquitania, pero por entero independientes.

Al sur de Gironda, hasta los Pirineos, se extendía el ducado de Gascuña país de los gascones. Pero como los duques tenían la costumbre de dividir sus bienes entre sus hijos, el ducado se había repartido entre varias familias que ostentaban por lo común el título de vizconde.



Toda la comarca comprendida desde el Garona hasta el Ródano, que hoy se llama Languedoc, dependía del conde de Tolosa; pero éste no era dueño más que en el condado de Tolosa. El resto era de sus vasallos (condes de Rodez, de Carcassone; vizcondes de Albi, de Béziers).

A ambos lados de los Pirineos, a orillas del Mediterráneo, el condado de Barcelona era todavía un feudo del reino de Francia. Tenía casi todo su territorio al sur de los Pirineos, en Cataluña, pero también un trozo al norte, el Rosellón, donde hoy todavía se habla catalán.

El reino de Francia no pasaba del Ródano y de la llanura del Saona. Ei territorio situado más allá (Provenza, Delfinado, Saboya, Franco Condado), formaba parte del reino de Arles.

En cada uno de estos países, el duque o el conde era un príncipe independiente y hereditario. Francia estaba de esta suerte dividida en pequeños Estados.

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