Primer Acoplamiento Espacial Historia del Programa Soyuz


PRIMER ACOPLAMIENTO ESPACIAL

HISTORIA DEL PROGRAMA SOYUZ-APOLLO-PRIMER ENCUENTRO ESPACIAL

En julio de 1975 se concretó un ambicioso proyecto conjunto entre los Estados Unidos y la Unión Soviética, consistente en el acoplamiento en órbita de una cosmonave Apolo con otra Soyuz. En esta misión se pusieron de manifiesto, en las técnicas utilizadas por ambas potencias para la conquista cósmica, diferencias que debieron en gran parte limarse con el objeto de hacer posible el éxito del programa.

Así, fue necesario emplear un módulo de anexión para que los tripulantes de una y otra cápsula pudieran aclimatarse lentamente a las diferencias de presión y de aire utilizado (oxígeno puro en la Apolo y oxígeno con nitrógeno en la Soyuz) y hasta ponerse de acuerdo acerca de la alimentación y los horarios de descanso.

mision soyuz apollo

Ambas naves acopladas

ANTES Y AHORA
La diferencia entre los vuelos orbitales iniciales y los actuales radica en que estos últimos cuestan mucho menos. ¿Por qué? Por la sencilla razón de que antes el cohete lanzador se usaba una soia vez y se perdía. Un cohete Saturno V, por ejemplo, que envió la nave Apolo a la Luna, costaba 300 millones de dólares y luego de terminar su combustible se perdía. Desde la construcción del “Space Shuttle” y otros naves similares se usa muchas veces un mismo equipo como un avión, lo que permite reducir notablemente los costos

Con “siete horas de diferencia partieron las cápsulas; de Baikonur, llevando a bordo a Alexei Leonov y Valeri Kubasov, y de Cabo Cañaveral, conduciendo a Thomas Stafford, Donald Slayton y Vanee Grand. Una vez en órbita hicieron las correcciones necesarias, descansaron y al día siguiente lograron sin dificultades el histórico acoplamiento.

En el aspecto político, significó el comienzo de una nueva era de cooperación; y en el técnico, un verdadero intercambio de conocimientos. Además, por primera vez desde el lanzamiento del primer Sputnik, la Unión Soviética abrió las puertas de su centro espacial de Baikonur no sólo a los científicos y cosmonautas sino también a los periodistas especializados de todo el mundo.

Se trata de un complejo levantado en medio de un desierto, que en nada se parece a la lujuriosa vegetación y los pantanos del Cabo Cañaveral, en Miami. Está situado cerca de la ribera este del Mar Caspio, en un sitio de difícil acceso y prácticamente sustraído a las posibilidades de espionaje desde la superficie o la atmósfera terrestres.

El desarrollo de la misión fue impecable y dejó las puertas abiertas a otro proyecto, ya en marcha, que se concretará cuando la astronáutica indique los nuevos rumbos a seguir.

Porque si bien esta misión significó la última de la serie Apolo, hay que esperar que Estados Unidos complete sus planes con el “transbordador espacial” (programa Shuttle) y que la Unión Soviética desarrolle los suyos con las series Soyuz o con las estaciones espaciales Salyut.



El descenso de la cápsula rusa se realizó tres días antes que el de la estadounidense, la que aprovechó ese tiempo en órbita para efectuar varios trabajos científicos. La Apolo regresó el 24 de julio de 1975 y a pesar de un inconveniente causado por el escape de gas letal que irritó los pulmones de los cosmonautas, el amerizaje en aguas del Pacífico se llevó a cabo con la precisión acostumbrada.

Para los Estados Unidos el programa Apolo-Soyuz representó la culminación de una larga serie de esfuerzos que se inició con las cápsulas Mercurio, de un solo tripulante; siguió con el proyecto Géminis, de dos ocupantes; y culminó con el plan Apolo, cápsula para tres astronautas.

A partir de aquí los programas ruso y norteamericano se bifurcaron; los soviéticos siguieron perfeccionado su navio Soyuz, acoplándolo con otras, cápsulas y dejándolo cada vez más tiempo en órbita: la NASA a su vez, tras un experimento de larga duración con el “Space Lab”, desechó los vuelos clásicos e hizo un paréntesis para reiniciar la actividad en 1980 con el “Space Shuttle” o Trasbordador Orbital.

tripulantes de la mision soyuz apollo

Los cinco tripulantes del programa conjunto pasaron a bordo 44 alegres horas en las que se alternaron los idiomas —inglés y ruso— con una facilidad que sorprendió a los mismos directores del programa. Parecía como si fuera una misión conjunta más que realizaran los cinco hombres del espacio. Alternando algunas bromas de tono político con informaciones sobre la marcha del vuelo y hasta discusiones acerca de cuál comida envasada o deshidratada era la más sabrosa, si la rusa o la estadounidense, se cumplió una misión que tuvo más importancia para la distensión entre Moscú y Washington que para los cosmonautas, quienes ya habían ensayado incontables veces en tierra esta misión, a tai punto que la esposa de Leonov manifestó a los periodistas: “Parece que para ellos es más fácil volar que esperar en tierra”.

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Fuente Consultada:
Enciclopedia Ciencia Joven Tomo II Edit. Cuántica

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