Biografia de Rodrigo Bueno Rey del cuarteto cordobes






Biografía de Rodrigo Bueno
Rey del Cuarteto Cordobés

Biografia de Rodrigo Bueno Rey del cuarteto cordobesRodrigo Bueno: El cuartetero cordobés que cautivó al mundo:

Ante el estupor de sus fanáticos, y posiblemente la conmoción de todo un país, en las primeras horas del 24 de junio del 2000 se anunciaba la muerte de Rodrigo Bueno, el cuartetero cordobés que había logrado conquistar a un público que incluso, trascendió las barreras de la bailanta.

Ese mismo día, paradójicamente los tangueros volvían nuevamente a conmemorar la desaparición física de otro argentino: Carlos Gardel. Pero no fue el tango lo que sonó en las radios y canales televisivos del país ese día, sino la voz alegre de Rodrigo al ritmo del cuarteto.

Rodrigo Alejandro Bueno tenía 27 años y había nacido el 24 de mayo de 1973, en la capital de la provincia de Córdoba. Hijo de Eduardo Alberto “Pichín” Bueno y Olga Beatriz Olave Bellido. De la mano de la Mona Jiménez, Rodrigo se subió por primera vez a un escenario, a los dos años, en un programa de televisión llamado Fiesta del cuarteto.

Un trágico accidente automovilístico ocurrido en la madrugada de ese 24 de junio en la Autopista Buenos Aires-La Plata ponía fin a la vida de este joven músico de 27 años, que había planeado convertirse en referente musical de la juventud, y que luego de perder la vida pasó a los anales de la historia como un mártir de la implacable industria de las bailantas, como un mito musical de su generación, y en algunos casos como un santo que propicia milagros para muchos de sus seguidores.

Rodrigo Alejandro Bueno, tal su nombre real, había llegado a este mundo el 24 de mayo de 1973 en Córdoba, y se crió en un ambiente musical, porque en su casa sólo se escuchaba cuarteto. Además recibían asiduamente la visita de la Mona Jiménez, ya que la madre de Rodrigo era una gran amiga del músico.

Este contexto fue el pretexto adecuado para que Rodrigo se sintiera atraído por la música desde muy pequeño, incluso mostraba tanto interés en ello, que al cumplir los dos años su tío, que era carpintero, le obsequió un micrófono de madera que hizo con sus propias manos. A partir de allí, el pequeño comenzó a jugar con ser cantante.

El accidente automovilístico le costó también la vida de Fernando Olmedo, hijo del popular cómico. Ambos volvían de City Bell en una camioneta Ford Explorer que volcó ante una mala maniobra en la autopista que une La Plata con Buenos Aires.

Por aquella época tuvo la oportunidad de sentir por primera vez la adrenalina que provoca estar sobre un escenario frente a cientos de personas, cuando en el programa televisivo “Fiesta del Cuarteto”, la Mona Jiménez lo invitó a estar con él en escena.

Debió pasar menos de una década para que llegara el debut, el cual concretó con el grupo Chévere, presentándose ante públicos que colmaban los locales bailables. Sólo tenía 11 años, pero ya todos querían escuchar cantar a Rodrigo.

Decidido por completo a dedicarse a la música, abandonó los estudios sin concluir la primaria ya que había sido contratado por la agrupación Manto Negro para ocupar el puesto de cantante. El paso por aquella banda le permitió cobrar su primer sueldo como profesional.

A los 17 años, y continuando con su actitud de artista precoz, se lanzó como solista y comenzó a componer sus propias canciones, lo que le permitió editar su primer disco en 1987, titulado “La foto de tu cuerpo”, el mismo nombre de la primera canción que compuso en su vida, hacía varios años atrás.

Desde Córdoba capital llegó a Buenos Aires para presentar su segundo trabajo discográfico, llamado “Aprendiendo a vivir”. Estaba comenzando una nueva década, y los gustos musicales de los jóvenes habían sufrido un vuelco que permitió la inserción de la música popular de las bailantas dentro de los boliches de mayor renombre.

De esta forma, Rodrigo, que era conocido como El Potro, logró imponerse como el máximo representante del cuarteto cordobés en Buenos Aires, o mejor dicho en todo el país, e incluso en naciones limítrofes. Su ascensión a la fama absoluta sólo le llevó unos pocos años, y cuando en 1995 lanzó su canción “Lo mejor del amor” se convirtió en uno de los músicos más exitosos de la Argentina.

“Fue lo mejor del amor lo que he vivido contigo…” se convirtió en una de las frases cantadas que se repetían en radio, televisión, boliches e incluso en las calles, entonadas por los jóvenes como un himno a los sentimientos más profundos de la vida.

En medio de tanto éxito, la tragedia golpeó a Rodrigo, cuando en una oportunidad antes de salir a escena vio morir a su padre. Aquello lo llevó a replantearse su futuro, e incluso pensó en dejar la música para siempre, pero él sabía que había nacido con una misión, por lo que continuó su carrera.


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Poco antes de morir lanzó uno de los trabajos discográficos que lo consagrarían, “Rodrigo a 2000”, el disco más vendido del cantante, cuyas canciones como “Yerba Mala”, “Como le digo”, “Soy cordobés”, “Amor Clasificado”, “Que Ironía”, entre otras sonaron a lo largo y ancho de todo el país.

En 1996, con el sello discográfico Magenta, Rodrigo lanzó Lo mejor del amor. Por este trabajo recibió el premio ACE. Al año siguiente, Rodrigo tuvo un hijo con Patricia Pacheco. Meses más tarde, grabó el disco La leyenda continúa. Este trabajo se convirtió rápidamente en disco de oro. Su despegue definitivo fue con el trabajo Cuarteteando.

En aquella época, simultáneamente Rodrigo Bueno vivió uno de los mejores momentos de su carrera, cuando logró un récord en el mundo de la música, llegando a realizar 15 funciones en el Luna Park.

Su carisma, su espontaneidad, su faceta de músico divertido, alegre y que hacía lo que quería, sus constantes cambios, que podían observarse incluso en el color de su pelo, hicieron que Rodrigo se convirtiera en un verdadero ídolo popular, y un mito que trascendió la muerte.

La cultura popular tiene un extraño mecanismo por el cual ciertas figuras carismáticas pierden su carácter humano e individual para convertirse en seres de otra índole, objetos de una devoción casi religiosa. Antes de Rodrigo la música tropical tuvo a Gilda, que al igual que él, murió en un accidente automovilístico.

En el caso de Rodrigo el primer indicio de su canonización popular fue el santuario improvisado en el kilómetro 24 de la ruta Buenos Aires – La Plata. A 400 metros de donde la Ford Explorer roja se hizo trizas, los fanáticos del Potro se fueron acercando, primero para rendir culto a su ídolo y luego, cuando corrió la voz de ciertos actos milagrosos (El del póster do), a pedirle buena fortuna.

Según dicen, “San Rodrigo” da trabajo y reestablece la salud de sus fieles. El lugar se convirtió en un auténtico santuario. Más relacionado con el mundo terrenal es el homenaje que le hicieron los habitantes del asentamiento linderode Buenos Aires, que le pusieron Rodrigo Bueno a su barrio.

Ver También Otro Fenómeno: “Gilda”

Fuente: Graciela Marker Para Historia y Biografías





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