Historia del Petroleo en Argentina





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Cada 13 de diciembre, los argentinos celebramos el Día del Petróleo en homenaje a lo sucedido en 1907, cuando una cuadrilla de empleados del Ministerio de Agricultura de la Nación que perforaba un pozo en Comodoro Rivadavia descubrió la existencia de hidrocarburos a 539 metros de profundidad.

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Primeros
Emprendimientos
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El Petróleo
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Irigoyen y El
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Despúes de la
Guerra Mundial
Explotación
Estatal o Privada?
Creación de
Y.P.F.

 Pero aquella no era la primera vez que el petróleo fluía a la superficie desde el subsuelo argentino. Desde finales del siglo XIX, varios emprendedores habían intentado desarrollar una explotación petrolera para destilar querosene y atender el creciente mercado de iluminación en Buenos Aires y otras grandes ciudades.

Los primeros petroleros argentinos se dirigieron a aquellas regiones en las que había alguna referencia de la existencia de hidrocarburos. En sus relatos sobre expediciones y viajes por la Argentina, comerciantes, militares y geólogos habían dejado constancia sobre afloraciones de hidrocarburos en zonas de Mendoza, Salta, Jujuy y Neuquén.

Primeros emprendimientos
En esos años, no había una legislación específica para las actividades petroleras, que se regían por el Código de Minería de 1886. El Código respondía de manera muy clara a dos preguntas básicas sobre el régimen legal aplicable al petróleo. ¿De quién eran los hidrocarburos? De las provincias o de la Nación, en función de la localización de los yacimientos. ¿Quién debía explotarlos? Los particulares, con una explícita prohibición de que lo hiciera el Estado.

En la práctica, el empresario particular solicitaba un permiso de cateo para explorar un área de hasta 2.000 hectáreas, en la que debía comenzar a realizar los trabajos correspondientes en un período no mayor a 30 días, y donde debía perforar al menos un pozo en un plazo no mayor a 290 días.

En caso de producirse descubrimientos, el empresario podía solicitar una concesión por tiempo ilimitado, con el compromiso de mantener trabajos en la mina pero sin ninguna obligación de pago al Estado. Toda la renta del recurso del subsuelo era para el empresario que lo había hallado. Los pagos por regalías y por el impuesto a las ganancias llegarían en la década del treinta.

Estas condiciones, que con el paso del tiempo se probaron excesivamente favorables para las empresas, no bastaron en aquellos años para consolidar una explotación petrolera.Otros factores negativos pesaron más: un mercado demasiado incipiente para la colocación de los productos, falta de capital, dificultades técnicas, carencias en infraestructura de transporte, y la desafortunada ausencia de un descubrimiento importante.

Si tuviéramos que elegir una de las empresas que protagonizaron la “prehistoria” del petróleo argentino, nos quedamos con la “Compañía Mendocina Explotadora de Petróleo”, creada y conducida por el mendocino Carlos Fader (imagen arriba) , padre del conocido artista plástico Fernando Fader.

Fader visitó Mendoza en el verano de 1885, y su entusiasmo con el potencial del petróleo de Cacheuta lo llevó a Europa, en donde hizo analizar muestras, visitó explotaciones petroleras, y contrató personal y equipamiento para su nueva compañía. Los primeros cuatro pozos se perforaron en 1887 bajo la supervisión de un geólogo polaco traído al país por Fader. Tres resultaron productivos, y al año siguiente se perforó un quinto pozo adicional que resultó ser el de mayor caudal, por lo que se decidió explotar comercialmente al yacimiento.

La Compañía Mendocina llegó a poseer una concesión de 19.000 hectáreas en Cacheuta, y construyó un pequeño oleoducto hasta las vías del ferrocarril. Pero mientras que en los Estados Unidos los productores de petróleo tenían un mercado donde vender su producto y medios para transportarlo, en la Argentina estaba todo por hacer.

Las dificultades para poner en marcha una empresa de petróleo excedían a la propia industria. Los ferrocarriles, vinculados al mundo británico del carbón, no tenían incentivos para favorecer el desarrollo de la nueva industria. Pocos años después, mientras el país vivía una severa crisis financiera, la Compañía Mendocina fue afectada por el impacto simultáneo del declive en la producción de los pozos mendocinos y de una experiencia frustrada en el norte argentino. En 1897, tras haberse perforado casi 30 pozos y producido cerca de 8.000 toneladas de petróleo desde la primera perforación, la actividad fue prácticamente abandonada.

PARA SABER MAS…

Del querosén al petróleo
Si bien la existencia de petróleo en el actual territorio argentino era conocida desde la época colonial, los primeros intentos de proceder a su explotación con fines comerciales datan de la segunda mitad del siglo XIX. Los comienzos de la industria petrolera argentina son, pues, relativamente tempranos.



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En 1865, se constituyó en el norte argentino la Compañía Jujeña de Kerosene. Mientras otros intentos posteriores de explotación petrolífera languidecían, en Mendoza se formó, en 1886, la Compañía Mendocina de Petróleo SA con el objeto de explotar el yacimiento de Cacheuta. La empresa representó el primer esfuerzo por integrar todas las etapas de la industria petrolera y subsistió hasta 1909. Es que a fines del siglo XIX, no existían las condiciones económicas y técnicas indispensables para el pleno desarrollo de la industria petrolera nacional.

El descubrimiento del yacimiento de Comodoro Rivadavia, a fines de 1907, inauguró, en cambio, una nueva etapa en la historia del petróleo argentino. La intervención estatal resultó decisiva en la medida en que, desafiando dificultades y presiones de toda clase, sentó las bases sobre las que se levantó la moderna industria petrolífera. Fue el Estado el que inició la exploración y explotación sistemática del yacimiento que había descubierto y el que creó, además, la infraestructura necesaria para lograr su explotación comercial. Así, y no obstante haberlo prohibido el Código de Minería, el estado argentino empezó por convertirse en concesionario de minas de petróleo mediante la creación de reservas fiscales en las zonas de riqueza petrolífera comprobada o probable, la primera de las cuales, de unas 200.000 hectáreas, fue fijada por decreto del presidente José Figueroa Alcorta al día siguiente de producido el hallazgo de petróleo en Comodoro Rivadavia.

La creación de las reservas no sólo tenía el propósito de sustraer las superficies afectadas de la actividad minera particular, sino también el de posibilitar en éstas —lo que quedó claro poco después la prospección y explotación fiscal de petróleo. El gobierno argentino instituyó, en efecto, la Dirección General de Explotación de Petróleo de Comodoro Rivadavia en 1910, con el objeto de asumir la exploración y explotación de dicha zona. La labor cumplida por la repartición, antecesora de Yacimientos Petrolíferos Fiscales, fue lenta y ardua pero, a la postre, exitosa.

Breve reseña ilustrada por YPF acerca de las antiguas utilizaciones del petróleo

Fuente Consultada: Revista Todo es Historia Nro. 484
Bibliografía: Nicolás Gadano Historia del Petróleo en Argentina 1907-1955: Desde los inicios hasta la caída de Perón.




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