Placas Tectonicas de Estados Unidos Modifican El Ancho del Continente



Placas Tectónicas de Estados Unidos, Modifican El Ancho del Continente

El crecimiento de Norteamérica: En los últimos 200 millones de años el continente se ha ensanchado hacia el oeste en choques reiterados con masas terrestres menores. algunas de las cuales parecen haber llegado de miles de kilómetros de distancia.

De acuerdo con la teoría de la tectónica de placar las masas continentales terrestres cabalgan sobo grandes placas de la corteza que mantienen un persistente movimiento.

Por lo que hoy se ve, el crecimiento de los continentes no es lento ni constante. Nuevas pruebas de muestran que ha sido episódico y que el último capítulo importante del crecimiento de Norteamérica empezó hace 200 millones de años escasos.

Prácticamente toda la costa pacífica, desde la Baja California, en el sur, hasta la punta septentrional de Alaska, y extendiéndose por el interior hasta una distancia media de unos 500 kilómetros, se injertó, pieza a pieza, en el continente preexistente por adición de grandes bloques prefabricados de corteza, la mayoría de ellos desplazados millares de kilómetros al este y al norte desde su lugar de origen en la cuenca pacífica.

Las dimensiones horizontales de los bloques oscilan entre centenares y millares de kilómetros.

Muchos de los bloques son de origen oceánico: corteza oceánica, islas, mesetas, dorsales o arcos insulares. Otros, pocos, son fragmentos evidentes de continentes. Algunos habían viajado varios miles de kilómetros sin experimentar apenas deformación interna.

Tras entrar en contacto con Norteamérica, be bloques solieron fragmentarse y disponerse en delgadas bandas paralelas al margen continental.

Durante la colisión, y después de ella, sufrieron rotación en muchos casos. Así pues, el oeste de Norteamérica es una amalgama de bloques de acreción que se ha modelado hasta su configuración actual, en el transcurso de los últimos 200 millones de años por el impacto de placas oceánicas, portando cada bloque una carga de rocas exóticas.

El proceso a lo largo del cual el borde de un continente se modifica por el transporte, la acreción y la rotación de grandes bloques de la corteza, suele hoy llamarse tectónica de microplacas; los bloques pueden denominarse litosferoclastos, pues son fragmentos de litosfera.

En su margen activo, una placa oceánica se sumerge bajo una placa continental y ésta raspa de aquélla sedimentos y fragmentos de corteza basáltica del océano profundo, que se adhieren al margen continental. Simultáneamente, la placa que se sumerge bajo el margen continental se calienta y se funde parcialmente, desencadenando fenómenos de vulcanismo y orogénesis generalizados.
Ejemplo clásico de ello son los Andes de la costa occidental de Sudamérica.

Placas Tectónicas Plantearemos aquí cuatro cuestiones fundamentales. ¿Cómo identificar los distintos litosferoclastos que acrecieron hasta constituir la amalgama tectónica del oeste norteamericano? ¿Cómo establecer dónde se originaron loslitosferoclastos y cuánto se han desplazado? ¿Cuáles son las relaciones estructurales entre los litosferoclastosacrecidos? ¿Cómo se agregaron éstos al borde continental en crecimiento?



Dar respuesta a esas preguntas exige una estrecha colaboración entre especialistas de diversas ramas de Las ciencias que estudian atierra. Geólogos, geofísicos y paleontólogos disponen, cada grupo, de métodos propios para identificar pedazos de la corteza terrestre transportados hasta su emplazamiento actual desde lugares muy distantes.

Veamos un ejemplo, real y sencillo: la Baja California y la angosta franja de California situada al oeste de la falla de San Andrés se deslizan hacia el norte a una velocidad de unos 5 centímetros por año con respecto al resto de Norteamérica. De proseguir el avance, dentro de cincuenta millones de años las rocas de California habrán acrecido a lo largo del margen continental de Alaska.

La discontinuidad entre las rocas “nativas” de Alaska y las rocas californianas “forasteras” se pondría de manifiesto por tres vías principales. Primero, habría discontinuidades abruptas en la serie rocosa, en forma de grandes fallas, lo que implicaría historias geológicas muy diferentes para litosferoclastos que entonces serian vecinas. Segundo, habría  continuidades parecidas en los fósiles de plantas y animales; se distinguirían fácilmente, de las formas templado-frías de las rocas nativas de Alaska, las formas tropicales de las rocas desplazadas. Tercero. uno y otro tipo de roca mostrarían características magnéticas marcadamente diferentes.

Aunque el proceso de choque, acreción y crecimiento continental es complejo y no se comprende en sus detalles, sin duda la interpenetración y el transporte de materiales fueron considerables. El resultado final es la generación de corteza nueva, engrosada por cabalgamientos hasta adquirir proporciones continentales, y su adición al continente antiguo. La hipótesis de acreción de litosferoclastos, pieza por pieza, en el oeste norteamericano probablemente ayuda a descifrar el origen y evolución de las grandes cordilleras del mundo, muchas de las cuales quizá hayan atravesado una historia similar.

Fuente: En Investigación y Ciencia, Nº 76

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