La Sondas Espaciales Lunik Surveyor Envio de Sondas a la Luna



La Sondas Espaciales: Lunik Surveyor Envio de Sondas a la Luna

El nacimiento de la astronáutica: ¿Qué es una sonda?

En la terminología espacial se llama sonda a todo ingenio lanzado al espacio por medio de cohetes y provisto de los instrumentos de medición y radiocomunicación que le permiten la exploración automática del espacio. Algunas sondas disponen de aparatos fotográficos o de televisión para tomar vistas de las superficies de los astros que exploran; otras son dirigidas de forma que lleguen a posarse en la superficie del astro (como las enviadas a la Luna, Venus y Marte).

La técnica de navegación de las sondas es algo más que una simple extrapolación de la empleada en los satélites artificiales: las distancias de, a lo sumo, miles de kilómetros de éstos, se convierten en decenas de millones en el caso de una sonda destinada a Marte, por ejemplo, lo que complica extraordinariamente los sistemas de navegación y seguimiento.

Sin embargo, los problemas de la investigación por medio de sondas se centran en la dificultad de poder emitir imágenes lejanas suficientemente detalladas, ya que la energía disponible a bordo para su transmisión es muy limitada. Por otra parte, las sondas que se envían hasta la superficie de otros astros deben posarse en ellos con suavidad y quedar en una posición de reposo adecuada para su buen funcionamiento.

El empleo de sondas espaciales ha proporcionado importantes avances en el conocimiento científico de la superficie de la Luna, Venus y Marte, y muy recientemente de Mercurio y Júpiter, desbancando totalmente a los más modernos observatorios astronómicos terrestres en la investigación de los planetas y astros menores del Sistema Solar.

Sondas lunares: Los datos suministrados por las sondas enviadas a la Luna han sido fundamentales para realizar los programas tripulados y para el envío de sondas profundas destinadas a estudiar otros astros del Sistema Solar.

Pueden dividirse en cuatro grandes grupos o familias:

1) Sondas de vuelo abierto.

2) Sondas de alunizaje, divisibles a su vez en sondas de impacto y de alunizaje suave.

3) Sondas de alunizaje con órbita intermedia alrededor de la Luna.



4) Satélites artificiales lunares.

Entre las del primer grupo cabe destacar el Lunik 1, soviético, por el impacto que causó en la opinión pública, en tanto que el primer lanzamiento de un ingenio destinado a nuestro satélite, pasó a unos 7.400 kilómetros de éste y entró en órbita solar. Los tres Pioneer estadounidenses que lo habían precedido constituyeron un absoluto fracaso. El Lunik 3 (octubre de 1959) fue un importante éxito de la tecnología astronáutica soviética: circunvalé la Luna y transmitió por primera vez fotografías de su cara oculta.

La sondas espaciales Lunik Surveyor Envio de Sondas a la Luna

Sonda Lunik, destinada a la astronáutica soviética a la exploración de la Luna. Con el programa Lunik la U.S. demostró la posibilidad de explorar automáticamente el satélite, sin arriesgar vidas humanas.

En este grupo debe incluirse también la serie Zond soviética (1965 1970), en principio destinada a la investigación de los planetas cercanos y después cambiada radicalmente de objetivo: a partir del Zond 4 todos los vehículos de esta serie parecen haber sido modelos derivados de las cápsulas habitadas Sojuz, y dedicados exclusivamente a la investigación lunar.

El Zond 5 fue el primer vehículo recuperado tras un vuelo circunlunar, mientras que los Zond 6, 7 y 8 permitieron ensayar las técnicas de reentrada en la atmósfera con “rebote” sobre las capas intermedias de la misma. Todos ellos iban equipados, además, con equipos fotográficos automáticos e instrumentos registradores de diversos parámetros.

En el segundo grupo debe incluirse el Lunik 2 (septiembre de 1959), que fue el primer objeto fabricado por el hombre que estableció contacto con otro cuerpo en el espacio.

La contrapartida estadounidense la constituyó la serie Ranger, destinada a fotografiar la Luna de cerca, pero en los años 196162 los deseos superaban las propias posibilidades y los seis primeros Ranger fallaron total o parcialmente.

Sólo consiguieron su objetivo los tres últimos de la serie. Por esta razón, mientras preparaba el ambicioso programa Lunar Orbiter, Estados Unidos intentó ganar la partida a los soviéticos con la serie Surveyor, destinada a lograr alunizajes suaves.

Sin embargo, una vez más se adelantaron sus oponentes con el Lunik 9 (enero de 1966), gran éxito tras cinco fracasos parciales que lo precedieron en otras tantas misiones Lunik. Cuatro meses más tarde, en mayo de 1966, el Surveyor 1, primero de una serie afortunada, lograba alunizar y obtener fotografías de gran calidad del suelo lunar.



En el tercer grupo hay que incluir los Lunik de los números 16 al 21. Cabe destacar el Lunik 16 (septiembre de 1970), cuya cápsula de descenso, equipada con un brazo articulado, tomó muestras de la superficie lunar en el Mar de la Tranquilidad y regresó a la Tierra. Con esta misión y las posteriores los soviéticos demostraron la posibilidad de explorar la Luna por medio de aparatos automáticos, evitando así los riesgos y las costosas inversiones que tuvieron que afrontar los estadounidenses con el programa Apolo.

El Lunik 17 (noviembre de 1970) alunizó en el Mar de las Lluvias y de su interior salió un vehículo lunar teledirigido, el Lunojod 1, que disponía de varios equipos de televisión, un telescopio de rayos X, detectores de radiación, un analizador químico por dispersión de partículas y un penetrómetro. La mayor parte de estos dispositivos iban encerrados en un compartimiento estanco mantenido a la presión atmosférica y con temperatura regulada. Como fuente de energía durante los períodos de noche lunar se utilizaba un reactor isotópico. 

La vida útil del Lunojod 1 fue de nueve meses, durante los cuales recorrió un total de 10 kilómetros transmitiendo más de 180.000 imágenes de televisión. El Lunik 18 (septiembre de 1971) se estrelló en una región próxima al Mar de la Fertilidad. Mientras que el Lunik 19 estudió las irregularidades del campo gravitatorio lunar, el Lunik 20 (febrero de 1972) realizó una misión similar a la del 16, recogiendo muestras lunares y trayéndolas a la Tierra.

La serie de investigaciones lunares soviéticas finalizó con el Lunik 21, lanzado el 8 de enero de 1973, llevando a bordo el Lunojod 2, casi cien kilogramos más pesado que su antecesor (840 frente a 756), y que construyó, cómo éste, un gran éxito de la exploración automática.

Entre los satélites artificiales lunar destacan los Lunik 10, 11 y 12 y la serie Lunar Orbiter estadounidense, cuyas fotografías fueron imprescindibles para la preparación de las misiones Apolo.

Fuente Consultada: Los Viajes Espaciales Salvat Tomo 53

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