Historia de los Aztecas Organizacion Social y Económica Resumen



Resumen Historia de los Aztecas
Organización Social , Económica y Administrativa

Introducción: Los pueblos que habitaban América antes de la conquista europea tenían diversas formas de organización económica, social y política. Algunos habían desarrollado sociedades urbanas y otros sólo practicaron una agricultura simple o eran cazadores y recolectores. Los aztecas y mayas, en la región mesoamericana, y los incas, en la andina, desarrollaron sociedades urbanas.

En estas sociedades, la construcción de complejas obras de riego y la aplicación de técnicas agrícolas habían favorecido el crecimiento constante de la producción agrícola y de la población. Se habían desarrollado las ciudades y la organización social estaba fuertemente jerarquizado.

Entre los aztecas ,como entre los mayas, los guerreros y los sacerdotes conformaban el grupo privilegiado y ejercían el gobierno. La mayoría de la población, compuesta por campesinos y trabajadores urbanos, debía entregar fuertes tributos en productos y trabajo.

Estas sociedades estaban organizadas y gobernadas por fuertes Estados teocráticos, llamados así porque toda la autoridad residía en los sacerdotes y porque el jefe del Estado era considerado como un dios. Por esto, las primeras ciudades se organizaron alrededor del centro ceremonial o templo. Los templos eran edificios que tenían funciones religiosas y también económicas, dado que almacenaban y distribuían los productos tributados por los campesinos.

A la llegada de los españoles, las únicas sociedades urbanas que existían en América eran la azteca y la inca; la cultura maya había desaparecido en el siglo XI d.C.

La mayoría de los pobladores de América vivían de una agricultura simple, de la caza y de la pesca de animales y de la recolección de frutos. Muchos de estos pueblos eran nómadas y prácticamente no existía la división del trabajo. Estaban distribuidos a lo largo de todo el continente americano, desde Alaska hasta Tierra del Fuego.

La organización jerárquica de la sociedad. Las sociedades aztecas fueron sociedades urbanas que tuvieron una organización económica, políticas social del mismo tipo que las sociedades urbanas que existieron en el Cercano Oriente desde el 3000 a. C. Los americanos también desarrollaron sistemas de escritura y de numeración; la religión fue la manifestación espiritual más importante y regía la mayor parte de los actos de la vida cotidiana de la población; y el arte alcanzó una elaborada complejidad.

La civilización azteca puede ser considerada como estrictamente original; en efecto, debemos tener presente que los aztecas, si bien tuvieron contacto con los toltecas y los mayas y, adoptaron muchas de sus costumbres, transformaron profundamente estos aportes, integrándolos en una civilización bien diferenciada.

Los Aztecas, sus orígenes, su evolución y la conquista española

mapa de imperio aztecas

Luego de recorrer diversos lugares finalmente se asentaron en el siglo XIV en el valle de México. Allí fundaron una ciudad llamada Tecnochtitlán ubicada en el lado Texcoco. Como se encontraron con otros pueblos lucharon por la obtención de las mejores tierras de la región. A partir de su asentamiento fueron dominado toda la región, sometiendo a muchas ciudades, las cuales debían brindar tributos.

El imperio azteca. 

Los aztecas, luego de haber recorrido diversos lugares, se establecieron definitivamente, a principios del siglo XIV d. C., en el valle de México. Allí fundaron su ciudad capital llamada Tenochtitlan, ubicada en la zona del lago Texcoco. En ese lugar se encontraron con otros pueblos y con ellos lucharon por la obtención de las mejores tierras y por el control político de la región. A los pocos años dominaron a todos sus vecinos y establecieron un imperio que impuso su predominio en toda la zona.

La expansión azteca se basaba principalmente en el poderío de su ejército. Muchas de las ciudades conquistadas, a pesar de tener que entregarles tributo a los aztecas, conservaban sus propias autoridades. Las rebeliones de los pueblos sometidos fueron frecuentes y muchos de ellos al producirse la llegada de los españoles, se aliaron con éstos para derrotar a los aztecas.

La ciudad de Tenochtitlán. Estaba construida sobre las aguas del lago Texcoco. La comunicación dentro de la ciudad se realizaba mediante calzadas canales. Su población era muy numerosa. Se calcula en 300.000 personas aproximadamente. En el centro de la ciudad se encontraban 78 edificios, entre los que se hallaban el templo, una cancha de pelota, los palacios de los señores y abundantes jardines y huertas.

 



En la época de su mayor esplendor, esto es, durante el gobierno de los once reyes, las ciudades que constituían el Imperio azteca estaban unidas no sólo por una lengua común y por usos y costumbres similares, sino que, aun en el aspecto político y en el religioso, dependían de un poder central cuya sede se encontraba Tenóchtitlán.

Allí vivía el Jefe Supremo, jefe militar, político y sumo sacerdote; quiene a su ves éstos tuvieron a su lado, un consejo formado por nobles sacerdotes, cuya opinión parece haber sido decisiva en ciertos momentos de la vida azteca. Aún más, pues si el cetro real pasa de padre a hijo o, en su defecto, al pariente más próximo del difunto, el nombramiento estaba sujeto al acuerdo de esta asamblea. Junto al soberano, con atribuciones análogas a las de un rey, pero con responsabilidades meramente civiles, encontramos a un personaje misterioso, que nosotros llamaríamos virrey y que los aztecas designaron con el nombre de serpiente hembra.

En la época de la fundación de Tenóchtitlán, los habitantes de la ciudad fueron distribuidos en calpullis, grupos familiares a cada uno de los cuales se asignaba un barrio determinado. En la época de mayor desarrollo del Imperio, su territorio comprendía veinte calpullis, establecidos no ya teniendo en cuenta los grupos familiares, sino más bien fundándose en factores y conceptos geográficos.

El calpulli puede ser comparado a una provincia; lo rige un consejo de ancianos. Posee un edificio en el que sesiona el gobierno provincial, y numerosos templos. La sede gubernamental sirve igualmente de lugar de reunión para los hombres, y se prohibe la entrada a las mujeres. Lo que hemos designado con el nombre de gobierno provincial está constituido por los hombres de más edad, elegidos por sufragio popular. Estos funcionarios, reunidos en asamblea, administran justicia y discuten acerca de problemas de su competencia.

Los que desempeñan cargos de más alta dignidad son: el jefe militar, quien, en caso de conflicto, debe llevar al combate sus milicias, y el jefe civil, que es al mismo tiempo jefe religioso y administrador del erario público; se encarga de recaudar las contribuciones en frutos, que la comunidad ofrece periódicamente al soberano, y las entrega al consejo de ancianos a fin de que estas cosechas sean conservadas en silos colectivos.

sacerdote aztecas

Los sacerdotes instruían a los niños; los hijos de los noblec recibían  enseñanza más completa, que comprendía: escritura, matemáticas, religión, política y el arte de la guerra.

Organización Económica y Social:

Alimentación:
La agricultura azteca
: La agricultura fue la base de la economía azteca, y el maíz, la calabaza y el poroto, los cultivos más importantes. El comercio también era una actividad muy extendida. Intercambiaban productos con pueblos de diferentes regiones. Los comerciantes llegaban hasta lugares lejanos con artículos de mucho valor y de poco peso, como el cacao, gemas, algodón o preciosas plumas.

agricultura aztecas

Los bienes de la comunidad estaban a disposición del pueblo: éste no poseía bienes personales. El jefe civil del calpulli asignaba a una familia, o a un grupo de familias, un trozo de tierra que debían cultivar. Cuando este grupo se extinguía o  emigraba,  el  gobierno provincial volvía a tomar posesión de la tierra para otorgársela a otra familia.

En la sociedad azteca se distinguían claramente dos grupos sociales. Los pilli o nobles formaban el grupo privilegiado. Eran los sacerdotes, los guerreros y los funcionarios de gobierno. Poseían la propiedad de la mayoría de las tierras, no pagaban ningún tipo de tributo y controlaban el Estado. A este grupo pertenecía el emperador o Tlatoani.

Los macehuales o trabajadores comunes constituían la mayor parte de la población y formaban el grupo de los no privilegiados. Eran los campesinos, los comerciantes y los artesanos de las ciudades. Debían entregar tributos al Estado en alimentos y trabajo.

La entrega de una parte de lo que producían aseguraba la alimentación de los sacerdotes, funcionarios y el emperador. Tenían la obligación de trabajar en la construcción de edificios y templos pertenecientes a la nobleza. En esta sociedad también había esclavos que en su mayoría eran prisioneros de guerra.

La geografía determinó las técnicas agrícolas que debían utilizar. El regadío y las terrazas estaban muy extendidos. Pero la técnica de las chinampas era las más utilizada. Éstas eran balsas de tierra que flotaban en los lagos y sobre las cuales se cultivaba.

cultivo de los aztecas en chinampas

La actividad de los comerciantes no sólo tenía valor económico sino también importancia estratégica, ya que actuaban como espías del estado. El colorido y la variedad de producto eran característicos de los mercados

Aunque los aztecas cultivaron el maíz, principal alimento de la tribu, el tabaco, el cacao, el agave (del que extraían una bebida, papel y una fibra textil), el tomate, la patata, la yuca, el pimiento, la cebolla, la vainilla, el limón, los frijoles y otras variedades de frutas y legumbres, su técnica era bastante primitiva y sus procedimientos se asemejaban a los de los mayas. Como éstos, se alimentaban de la pesca y de la caza (ciervos, jabalíes, saínos, tortugas, cocodrilos, iguanas, ostras, etc.). Entre los animales domésticos conocían tan sólo el perro y el pavo.

Los aztecas realizaban trabajos de orfebrería, repujado sobre cuero y decoraciones con mosaicos de piedra dura. La indumentaria reflejaba una inclinación marcada por los adornos de lujo llamativo.

La economía azteca fundábase principalmente sobre la agricultura y el comercio; el artesanado, floreciente, estaba destinado casi en forma exclusiva al mercado interior. Los comerciantes se hallaban agrupados en una poderosa corporación que tenía sus propios tribunales y sus divinidades protectoras particulares. Recorrían en todos sentidos las rutas del Imperio, y se internaban más allá de las fronteras, procediendo a menudo a las expediciones militares.

Viajaban generalmente a pie, y se dirigían con preferencia hacia Guatemala y el Sur de México. Llevaban siempre un bastón al que hacían objeto de especial veneración. Concluidas las operaciones del mercado, lo regaban con su propia sangre, practicándose para ello una incisión en la lengua o el lóbulo de la oreja.

Con los pueblos extranjeros trocaron, además de los productos alimenticios, puntas de flechas, de piedra dura, tierra arcillosa de color rojo vivo, abrigos hechos con pieles de conejo; cambiaban esta mercadería por ámbar, plumas de quetzal, pieles de jaguar y de otros animales.

En la inmensidad de estas tierras sólo los comerciantes podían indicar a los guerreros la ruta que deben seguir para llegar a las apartadas regiones de las que describen las fabulosas riquezas. Ellos trazaron las primeras sendas y construyen las primeras postas. A veces, adoptando la indumentaria de los pueblos extranjeros, cumplen funciones de espías por cuenta de su soberano. Aunque no pertenecen a la aristocracia, ocupan en la comunidad una situación privilegiada.

El pueblo se consagraba generalmente a la agricultura. En la ciudad, donde se congregan las familias nobles, suelen encontrarse algunos artesanos, principalmente carpinteros, y también la mano de obra necesaria para la erección de edificios públicos. Sin embargo, en esta clase de actividad se utiliza por lo general a los esclavos. En cuanto a las demás profesiones, no puede decirse que entre los aztecas hayan existido corporaciones en sentido estricto.

Los mercados, que funcionan cada cinco días en las proximidades de los templos, tienen abundante surtido, sobre todo en las festividades, cuando se lleva a cabo alguna ceremonia religiosa importante. El funcionamiento del mercado es tan complejo que los encargados de ejercer el control tienen allí mismo su despacho.

A pesar de ser un pueblo eminentemente guerrero, los aztecas utilizaban armas muy primitivas. Como partes cortantes de hachas, hechas de piedra dura; puntas, igualmente de piedra, para las flechas y para las lanzas; escudo multicolor y coraza; éstas eran poco resistentes y su uso parecía ser común sólo entre jefes.

mercado azteca

 El mercado de Tlatelolco según imaginó en un mural el pinto Diego Rivera

El Estado azteca: El Estado azteca fue teocrático porque el emperador era considerado de origen divino, y los sacerdotes tenían a su cargo numerosas funciones de gobierno.  Eran los responsables de la preparación de las ceremonias religiosas y de los juegos rituales.

Aunque en muchos ritos como en el juego de la pelota sólo podían participar los nobles, los nacimientos, los matrimonios y los entierros eran ceremonias obligatorias para toda la población.  Los sacerdotes eran también los encargados de controlar el cumplimiento de las normas y de hacer justicia.  Las leyes del Estado azteca eran muy severas y los castigos variaban según el delito y el infractor.

cuadro clases sociales de los aztecas

ADMINISTRACIÓN: Funcionarios que dependían directamente del emperador controlaban y centralizaban el almacenamiento de los productos recaudados en concepto de tributos y, en épocas de malas cosechas o de guerras, distribuían entre la población una parte de los bienes almacenados. Los tributos que entregaban la población y los pueblos vencidos en las guerras de conquista, proporcionaban al emperador y a los miembros del grupo privilegiado los alimentos y los artículos necesarios para la vida.

El Estado azteca tuvo una importante fuerza militar con la que logró una gran expansión territorial. La máxima extensión de los dominios se produjo en tiempos de Moctezuma, el emperador azteca hasta la llegada de los españoles.

Durante los primeros años del Imperio, sólo los soberanos eran dueños de las tierras conquistadas y del botín arrebatado al enemigo. Solían disponer de ello con ecuanimidad; parte de los bienes les correspondía como propiedad definitiva; otra parte era asignada a los guerreros que se habían distinguido por su valor, con la reserva estipulada de que, al morir ellos, todo lo que poseían volvería a manos  del rey.

Empero, la parte más importante  era  distribuida entre  el pueble  por intermedio de los jefes de los calpullis. Mas tarde, los nobles van acumulando riquezas: este hecho es simultáneo con la adquisición del derecho de poseer bienes personales y legarlos a sus herederos. El pueblo, en cambio, durante toda la época del Imperio, no poseerá bienes personales y deberá hacer uso de los bienes de la comunidad. En caso de calamidades públicas (epidemias, sequías ), se le releva de la obligatoriedad del tributo anual que debe a los nobles y al soberano, y puede también obtener ayuda.

El pueblo vivía en chozas rectangulares, bastante pobres, pero todas ellas provistas de una pieza destinada al aseo diario. Cada familia construye su propia casa y fabrica los enseres que requiere el trabajo en los campos (una pala para remover la tierra, una estaca con punta para hundir las semillas), sus armas y su vajilla de barro cocido. Las mujeres de la familia aprenden, desde su infancia, a hilar la hebra que se extrae del agave y del algodón, a tejer, a confeccionar vestidos, calzados y corazas para los hombres.

Esclavos y Prisioneros: En la civilización azteca, los esclavos no parecen haber sido muy numerosos, pero esta circunstancia y el hecho de que no se han encontrado cárceles en las ciudades de este pueblo no deben inducirnos a error. Los únicos a quienes estaba reservada la pena de la esclavitud eran los deudores —que podían recobrar su libertad mediante una suma de dinero—, y los culpables de faltas leves, como podía ser el robar más de cinco mazorcas del campo del vecino.

Para aquellos que de un modo u otro habían violado la ley, y para los prisioneros de guerra, existían penas mucho más graves: eran llevados a la horca, o se los ahogaba; o bien les era arrancado el corazón, o se los descuartizaba.

La infracción a las leyes estaban castigada con penas muy duras. A los traidores , homicidas y violadores se los castigaba con la pena de muerte. Los prisioneros de guerra eran inmolados a las divinidades y, durante el desarrollo de la ceremonia, el sacerdote se cubría con la piel de estas víctimas. Estos usos, de una crueldad y salvajismo increíbles, y que parecen ser característica de la raza azteca y de sus ritos —y que también los toltecas tuvieron—, pueden ser explicados si se estudian sus creencias religiosas. (Ver: Sacrificios Humanos)

Religión: Además de sus divinidades tribuales, su dios nacional Huitzilipochtli, del dios mexicano Quetzalcoatl (serpiente emplumada) y de las divinidades que gobernaban el aire y los vientos y protegían el maíz y las demás culturas, los aztecas adoptaron, igualmente, los dioses de los toltecas.

Creían en el más allá y en una vida que tendría lugar allí, en un Cielo de Sol (Tlalocan), paraíso donde volverían a encontrarse todos los aztecas muertos durante la cautividad; también creían en un limbo, especie de reino infernal, poblado de divinidades que también veneraban; allí los malos sufrían mil tormentos antes de ser reducidos a nada.

Admitían la metempsicosis, es decir, la vuelta de los difuntos a este mundo, pero con distinto cuerpo: por ejemplo, los guerreros volvían bajo la apariencia de un colibrí. A estas divinidades debemos agregar Tezcatlipoca (espejo humeante), que parece haber sido la divinidad suprema: todopoderoso, dueño de la vida y de la muerte. Su imagen no puede ser reproducida.

Una religión tan compleja y con tantos dioses exigía un gran número de sacerdotes. Éstos, verdaderos sacerdotes-verdugos (pues se practicaban actos de crueldad que respondían a ciertos ritos, y se ha hablado incluso de antropofagia), representaban la clase más culta de aquella primitiva sociedad.

serpiente emplumada aztecas

Quetzacoátl, la serpiente emplumada era uno de los dioses principales de los aztecas. La religión formaba parte de cada momento de la vida de este pueblo, las conquistas la hacían en nombre de estos dioses y en su nombre también realizaban sacrificios humanos. Con ellos alimentaban a los dioses con la sangre humana.

Ciencia: Entre los aztecas los sacerdotes eran los dueños del conocimiento conservado en códices. Conocían la astronomía, la medicina y la escritura. La mayoría de la población no tenía acceso a los saberes.

Practicaban seguidamente la guerra de conquista, ya que de esta manera conseguían nuevos territorios y poblaciones que brindaban tributos. A la capital del imperio entraban anualmente dos millones de mantas de algodón, objetos de lujo y alimentos. Una carga con 20 mantas permitía vivir a un hombre durante más de un año.

Los aztecas medían el tiempo según un calendario mucho más simple que el de los mayas; ocupaba un lugar de importancia en la vida de los aztecas. Este calendario tenía 365 días, y un “año sagrado”, llamado Tonalamatl, de 260 días; unos eran considerados muy propicios, mientras otros eran tenidos por nefastos. Este ciclo se dividía en 13 series de 20 días, cada una de las cuales se representaba por un símbolo; el conjunto de estos signos puede verse grabado en la Piedra del Sol.

La terminación de cada período de 52 años era celebrada con ritos especiales; la manifestación más común consistía en destruir todos los utensilios domésticos, que se reemplazaban luego por nuevos.

La escritura azteca, comparada con la maya, parece más primitiva; puede establecerse una cierta analogía con nuestro actual jeroglífico-adivinanza. En los códigos aztecas, escritos por lo general en tiras de papel de agave de varios metros, plegadas a modo de abanico, aparecen, en efecto, figuras y jeroglíficos: lo que sugiere la ilustración, unido a los jeroglíficos, da cuenta del significado.

La arquitectura fue floreciente; expresiones de su vigorosa evolución fueron los palacios, las fortalezas, los templos y hasta un acueducto. Se hicieron tallas en alto y bajo relieve. De este arte poseemos muestras de gran tamaño, y otras no mayores que un dije.

Se conocían los procesos para trabajar el oro, la plata, el cobre; se confeccionaban tejidos, y la cerámica de aquellos siglos nos ha dejado objetos de alto valor artístico. Los aztecas ignoraban, sin embargo, al igual que los mayas, el uso del hierro.

pintura azteca

EL CALENDARIO AZTECA: La piedra del Sol está en el Museo Nacional de Antropología de Ciudad de México, uno de los museos más impresionantes del mundo. Es un calendario en cuyo centro aparece ei quinto sol, el actual de los aztecas. En el círculo siguiente aparecen los cuatro soles anteriores, que cayeron y destruyeron el mundo en cuatro ocasiones anteriores.

calendario azteca

Los aztecas pensaban que el sol se debilitaba y necesitaba de los sacrificios, y en especial de los de sangre humana, para poder seguir su curso y no destruir el mundo. Los cinco soles, como las cinco partes de mundo que se representan en una cruz, marcan el orden del mundo, que los aztecas mantenían por medio de las guerras, donde conseguían prisioneros para sacrificarlos al sol y fortalecerlo.

Para los aztecas el ser humano era el objeto sacrificial máximo. Estos sacrificios en determinadas épocas presentaron caracteres compulsivos (durante la consagración del templo de Tenochtitlán se sacrificó a 20.000 seres humanos). Tras el sacrificio e! cuerpo era lanzado a la multitud. La política azteca era expansionista y de agresión a las poblaciones vecinas, y el sacrificio era una de las formas de hacer la guerra y aniquilar a los enemigos prisioneros.

La expansión azteca partía de Tenochtitlán, imaginada como el centro del mundo, un mundo que se simbolizaba en el sol y que requería sacrificios para infundirle fortaleza y energía. A través de un rito sangriento se rememoraba el momento del surgimiento del mundo actual. De esta manera el sacrificio humano azteca aparece como un pretexto para e! dominio, una técnica psicológica de terror frente a los enemigos A su vez, la erradicación de esta práctica también sirvió de excusa para muchos desmanes de los conquistadores europeos.

arte azteca de barro cocido

Las estatuillas  de barro cocido constituyen verdaderas expresiones del arte popular azteca. Han llegado hasta nosotros numerosas muestras.  Se producían en serie:  perros,  guerreros  con gruesa coraza de algodón, silbatos en forma de pájaros, pipas, moldes para tatuajes, etc. Los aztecas eran también excelentes pintores,  a juzgar por los frescos hallados recientemente en el antiguo poblado de Bonampak, hasta hace podo sepultado en la selva.

CONQUISTA: LOS PRIMEROS ASENTAMIENTOS ESPAÑOLES

Los primeros asentamientos españoles se ubicaron en las islas Antillas. Desde la ciudad de Santo Domingo en la isla que Cristóbal Colón llamó La Española -actual territorio de Santo Domingo y Haití-, se organizaron la primera recolección de oro americano y la conquista de las islas adyacentes y del continente.

Entre 1492 y 1520, los españoles no obtuvieron de los territorios conquistados las riquezas esperadas -especias y grandes cantidades de oro sino sólo perlas, algo de azúcar y una escasa cantidad de oro. Pero el oro que los españoles encontraron en las Antillas era de aluvión: pepitas arrastradas por los cursos de los ríos desde algún yacimiento superficial y poco abundante. Los aborígenes fueron obligados a recolectar el metal precioso.

Los indígenas antillanos no opusieron resistencia armada a los conquistadores, pero en pocos años casi todos ellos desaparecieron. Un gran número de estos indígenas murieron a causa de las enfermedades transmitidas por los europeos. Además, la dominación a que se los sometió, provocó en muchos de ellos el deseo de no tener hijos, con lo que disminuyó drásticamente el índice de natalidad.

A partir de 1510, La Española perdió importancia y Santiago de Cuba se transformó en el centro de las operaciones coloniales españolas. Desde allí, en febrero de 1519, partió Hernán Cortés, al mando de 11 naves y 600 hombres, con destino a la tierra firme del continente, a la búsqueda de las fabulosas riquezas en oro mencionadas por los indígenas.

 

 

BREVE CRONOLOGÍA DE LOS AZTECAS:

Las sangrientas luchas entre adoradores de Quetzalcoatl y Tezcatlipoca culminaron en 1065 con la desintegración de la familia tolteca y la destrucción y el abandono de Tula, su gran metrópoli. En grandes grupos los toltecas emigraron, principalmente, hacia Yucatán. Empero, otros núcleos más pequeños no participaron del éxodo y decidieron continuar en el valle de México, y hasta allí llegaron, sucesivamente, y se establecieron, entre los años 1200 y 1300, las tribus xochimilcas, chalcas, tlahuicas, tlaxcaltecas, tepanecas, méxicas, etc.

Las familias qué partieron de Aztlán en el largo peregrinaje ordenado por Huitzilopochtli fueron conducidas por jefes religiosos, que amparaban su autoridad en el prestigio divino.

Es evidente, entonces, que hasta esa época no puede hablarse de monarcas de un pueblo que no era sino un conglomerado de familias llevadas más bien por un afán religioso que de organización política.

El guerrear con las tribus que antes que ellos ocuparon el valle de México, el hambre, los padecimientos, crearon en los aztecas la necesidad de darse un gobierno guerrero. Como entre ellos no existía realeza, decidieron someter la solución a un cuerpo de notables. La elección coronó a Acamapichtli como primer soberano de Tenochtitlán. Así surgió la Serie de monarcas cuyos hechos la historia ha registrado.

1375-1395 Acamapichtli. Primer soberano azteca. Lo elige un cuerpo de notables. Se construyen las primeras casas de piedra.

1395-1414 Huitzilihuitl. Hijo del anterior.. Su reinado marca el comienzo del engrandecimiento de México. Se emplea el algodón en el vestido.

1414-1428 Chimalpopoca. Hijo de Huitzilihuitl. Infortunado monarca tiene un corto reinado. Edifica sobre terraplenes la ruta a Tecuba, primera de Tenochtitlán. Prisionero de los tepanecas, posiblemente se suicidó.

1428-1440 Izcóatl. Notable guerrero, somete a los tepanecas. Durante su reinado comienza la expansión mexicana y se transforma el orden social, político y económico.

1440-1469 Moctezuma I. Consolida las conquistas anteriores y ensancha el imperio. Construye templos, escuelas y notables obras de riego, como el acueducto de Chapultepec y el templo de Huitzilopochtli. en piedra labrada.

1469-1481 Axayácatl. Es hijo de Moctezuma. Desarrolla una política de expansión. Conquista Tehuantepec y el valle de Toluca y pelea contra los tarascos. Construye el templo Cohuatlán y el monolito llamado Calendario azteca.

1481-1486 Tizoc Hermano de Axayácfetl. Durante su breve gobierno se comienza la reconstrucción del Gran Teocalli.

1486-1502 Ahuizotl. Hermano de Axayácatl y de Tízoc. Inaugura el Templo Mayor, en cuya ceremonia se realizan gran cantidad de sacrificios humanos. Se distingue como el más belicoso y cruel de los soberanos aztecas.

1502-1520 Moctezuma II. Hijo de Axayácatl, asciende al trono en la época de mayor esplendor azteca. Continúa las conquistas y extiende los límites del Imperio hasta Honduras, Nicaragua, las costas del Pacífico y del golfo de México. Durante su reinado tiene lugar la conquista de México por Hernán Cortés.

1520 Cuitláhuac. Sucede a Moctezuma, pero muere a los cuatro meses de su reinado.

1520-1521 Cuauhtémoc. Toma el mando de los aztecas y dirige la defensa de México frente a los conquistadores españoles. Muere ejecutado por Cortés, acusado de intento de rebelión.

Fuente Consultada:
LO SE TODO Tomo I Editorial CODEX Los Aztecas
Historia Universal de la Civilización  Editorial Ramón Sopena Tomo II del Renacimiento a la Era Atómica





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