Famosas Ciudades del Mundo Antiguo Evolución Histórica de las Ciudades



FAMOSAS CIUDADES DEL MUNDO ANTIGUO
Evolución Histórica de las Antiguas Ciudades

LA CIUDAD A TRAVÉS DE LA HISTORIA
LA CIUDAD NEOLÍTICA: En la época neolítica (Nueva Edad de Piedra) tuvieron su origen, como ya hemos visto, las tribus o etnos y también se originaron las primeras funciones de gobierno. Entre los restos encontrados en Europa se pueden apreciar estacas carbonizadas que sostenían las casas sobre el agua de los lagos, restos de comida, diversos utensilios, espigas, etcétera. Todo ello indica la existencia de espacios habitados por tribus sedentarias que, entre otras actividades, practicaban la agricultura.

LAS CIUDADES EN LA ANTIGUA INDIA: Se han encontrado restos de ciudades con casas de ladrillos crudos, rodeadas de gruesas murallas de tierra. La población vivía en estos recintos y en sus alrededores; cultivaban la tierra, tenían graneros. Se distinguen barrios exclusivamente residenciales y alojamientos uniformes para los trabajadores; hay lugares reservados para mercados, pozos, piscinas, molinos.

Las calles de estas ciudades se cortaban en ángulo recto y un notable sistema de canales subterráneos las saneaba y les suministraba el agua potable. Estas ciudades deben haber alcanzado su apogeo treinta siglos antes de la era cristiana; azotadas por los vientos y las inundaciones fueron reconstruidas varias veces respetando los mismos planos.

LAS CIUDADES GRIEGAS: La cíudad, la polis o ciudad-estado signifcó para los griegos el único medio para el desarrollo integral del hombre. Fue a partir de la polis que nació el concepto de democracia (gobierno a cargo del pueblo en la polis), se desarrollaron teorías filosóficas, se divulgaron los conceptos de belleza, verdad, heroísmo, que la humanidad heredó de los griegos.

SI bien los griegos concibieron a la ciudad como una cosa activa y formativa, no demostraron mayor preocupación por el urbanismo, ni siquiera por el problema habitacional o la higiene de la ciudad. Casi todas las calles carecían de empedrado; no se conocían los sistemas cloacales y la escasez de agua hacía sumamente difícil la higiene.

La mayor parte de las ciudades estaban enclavadas en las laderas de los montes en incómoda disposición, que dificultaba la circulación y provocaba un denso abigarramiento.

Las casas eran construidas con panes de barro secados al sol; del mismo material eran los techos, aunque muchas veces se usaban tejas. La entrada estaba generalmente adornada con un porche con columnas. En general este tipo de casa pertenecía a la gente con ciertas posibilidades económicas; los demás vivían en refugios cavados en la montaña.

LA CIUDAD DE ROMA: Los romanos llamaron urbs a su ciudad para distinguirla de las demás ciudades del Imperio, a las que designaban con el nombre de oppidium. La ciudad nació en forma de una confederación de poblados construidos sobre las laderas de las colinas gue dominaban una llanura pantanosa atravesada por el río Tíbet. A partir del siglo VII a.C. la desecación de los pantanos permitió la instalación de habitantes en los valles. Durante más de tres siglos el crecimiento de la ciudad fue lento y desordenado.

Recién durante el siglo I los gobiernos se propusieron poner orden al crecimiento de ese conglomerado humano, monstruoso para esa época, de aproximadamente un m’úlón y medio de habitantes. No lo lograron nunca del todo. Consiguieron, sin embargo, embellecerla con templos y monumentos; contribuyeron a ello las casas de familias patricias. La mayoría de la población se alojaba en construcciones modestas amontonadas en estrechas callejuelas.

El rasgo distintivo de Roma eran sus ca\íes con las fachadas de las casas pintarrajeadas de vivos colores. El romano pasaba gran parte de su tiempo en la calle y en las plazas departiendo con sus amigos sobre negocios y política; los artesanos trabajaban a la vista de los clientes y hasta los jóvenes daban sus lecciones al maestro (magister) al aire libre.



EL BURGO MEDIEVAL: La palabra germana burg, significa ciudad pegueña; por ejemplo: Hamburgo = ciudad de Ham (Juan). Los burgos fueron en un principio lugares en los cuales los comerciantes de la Edad Media se establecían con sus mercancías para protegerlas y venderlas. De acuerdo con las necesidades, muchos de los burgos fueron fortificados. Sus habitantes se llamaron burgueses, palabra que designaba a la clase acomodada formada en su mayoría polco; merciantes e industriales y especialmente a los hombres libres, ni nobles ni vasallos, que habían conservado sus posesiones durante el feudalismo.

La burguesía se distinguió por su lucha en la conquista de derechos, como:
• Libertad de tránsito y de comercio.
• Abolición de impuestos injustos.
• Construcción de fortalezas para la defensa.
• Creación de tribunales de comercio.

De ella derivaron muchos de los privilegios obtenidos por los burgos o ciudades en toda Europa, que sirvieron para llevarlas a su apogeo.

Las ciudades medievales estaban generalmente amuralladas; sus calles eran angostas y las casas presentaban balcones salientes y torres, muchas de ellas terminadas en punta. En los días de fiesta se realizaban representaciones teatrales de temas sagrados en los atrios de las iglesias. Las ferias, grandes citas comerciales, comunicaban un colorido extraordinario a las plazas y calles de la ciudad medieval.

Sobre todo en los primeros siglos del feudalismo, las descuidadas condiciones higiénicas de las ciudades fueron causa del desarrollo de epidemias mortales y de enfermedades como la lepra. La creación del gobierno municipal mejoró las cosas; se cuidó de la higiene y empedrado de las cailes, se construyeron fuentes públicas, se reemplazaron las viviendas precarias por edificios de piedra.

Un adecuado sistema de vigilancia protegía a la población; cuando por la noche la campana de la atalaya (torre de vigilancia del castillo) tocaba el cubrefuego, los habitantes tenían que apagar todos los focos de iluminación para evitar los tan temidos incendios entre las numerosas construcciones de madera.

ANTIGUAS CIUDADES DE LA INDIA: Iniciaremos hablando sobre las antiquísimas ciudades de la India, pues este enorme y maravilloso país,  sigue siendo una tierra de sorpresas, en un pueblo desconocido, a orillas de un río, en pleno campo, es posible encontrar testimonios artísticos no señalados en las guías y manuales de arquitectura, que compensan las incomodidades, las inclemencias del tiempo y las difíciles carreteras. (VER: Patrimonio de la India y Zona)

La estructura de la ciudad era mucho más compleja y estaba regulada por un ritual impuesto sobre un esquema de rejilla en el que cada cuadrado se hallaba protegido por una divinidad concreta y se consideraba como adecuado o no para determinadas construcciones.

Marchita la civilización del valle del Indo y sus grandes y bien planificadas metrópolis, las primeras aglomeraciones urbanas del valle del Ganges surgieron hacia la mitad del primer milenio a. de C. Poco ha quedado de Hastinapura, Indraprastha, Girivraja y Ayodhya, excepto cercados de muros hechos de tierra y empalizadas de madera y recintos de casas edificadas con materiales perecederos.



Las edificaciones de piedra empiezan a aparecer hacia el siglo VI a. de C., como atestiguan las excavaciones de Rajgir, la antigua Rajagriha, en Bihar. La arquitectura de la ciudad de los primeros siglos de la era cristiana se puede reconstruir gracias a las fuentes literarias, entre las que destaca el Raghuvamsha, gran fresco poético de Kalidasa (siglos V-VI a. de C.), centrado en la dinastía de Ayodhya, así como a las representaciones de los paneles de la stupas de Bharhut, Sanci y Amaravati, que integran lo poco que ha logrado restituir la arqueología.

El recinto estaba protegido por muros, rodeados con frecuencia por un amplio foso adornado con flores de loto, dotado de torres defensivas y puertas, la principal de las cuales estaba encuadrada por dos arimeces que sobresalían de la fachada y precedida de un pórtico triunfal, la torana, un arquitrabe triple.

Al lado de la puerta se erguía una columna aislada, símbolo de centralismo cósmico y de realeza, hecha de madera, piedra o hierro; precisamente de este último material es la columna de Candragupta II, en Delhi (siglos IV-V a. de C.), obra que pone de manifiesto el alto nivel alcanzado en la fundición de los metales.

Las calles que, según los tratados de arquitectura urbana, debían cruzarse en ángulo recto, tenían de hecho un trazado mucho más libre y los vehículos se entrecruzaban en una recta tortuosa y llena de baches.

Las calles principales de la ciudad estaban pavimentadas con guijarros, bordeadas por canales de recogida de aguas; muy amplias, permitían el paso de varios carromatos en sentido inverso. Para el transporte de las mercancías se usaban vehículos pesados tirados por bueyes, la mayoría de ellos de dos ruedas, mientras que las personas usaban pequeños carruajes tirados por caballos y protegidos por un tejadillo abombado, dotados de pantallas móviles colocadas lateralmente para ocultar a los ocupantes a la vista de los transeúntes, sobre todo si se trataba de mujeres. La avenida real, la arteria principal, atravesaba la capital de este a oeste y a ella daba el palacio real.

Los templos, asilos, galenas de pintura (citadas en los textos, como demostración del gran interés de los indios por este arte) e incluso las cárceles, jardines públicos y cisternas eran edificios que no podían faltar en la capital. Los barrios se dividían por castas y gremios, a los que se atribuían zonas muy precisas.

Las viviendas de los ricos, de varios pisos y enriquecidas con frecuencia por jardines con estanques artificiales, se construían de ladrillos cocidos, madera, bambú y arcilla mezclada con paja y disponían de verandas en la balaustrada baja y de pequeños pabellones de deportes.

Las ventanas se cerraban con rejillas de bambú y esteras; en los desvanes y buhardillas se abrían minúsculas claraboyas en forma de herradura. Los tejados, planos o abombados, tenían cubiertas de tejas cocidas y algunos formaban terrazas. Las diversas zonas de la casa estaban reservadas para los hombres, las mujeres, la servidumbre y los animales, y se articulaban alrededor de un patio dotado de pozo. Particularmente importante era el recinto para el fuego sagrado, que se encontraba incluso en las casas más modestas. Los baños formaban con frecuencia una estructura aparte y en muchas de las casas existía una estancia secreta para el tesoro de la familia.

Según los detalles encontrados en la descripción de la vivienda del ciudadano en el Kamasutra, el mobiliario incluía camas con baldaquino, divanes, escabeles con pies en forma de patas de animales, sillones, cofres, consolas, escupideras, mesas para pintar. Las esteras, cortinas y divisores de tela separaban y completaban los ambientes.

Aguamaniles amplios, llenos de agua perfumada y cortinas de hierbas en las ventanas servían para refrescar el aire en las épocas de calor. La iluminación dependía de candiles de terracota o de metal que contenían aceite y una mecha de algodón untada de manteca.

Entre el ajuar de la casa destacaban los espejos, discos voluminosos de metal enmarcado, más o menos precioso, perfectamente pulido por uno de sus lados y dotado de protuberancias por el otro, montado sobre un mango que a menudo era de marfil. Este material, muy querido, se usaba para crear objetos bastante refinados, como atestigua el tesoro de Begram, descubierto en Afganistán entre 1936 y 1940. La construcción de la casa se realizaba tras una serie de complejos rituales.

El sacerdote-arquitecto debía considerar la naturaleza y la solidez del terreno y observar su consistencia, olor, sabor y color: la tierra debía ser blanca para los brahmanes, roja para los kshatriya, amarilla para los vaishya y negra para los shudra. El dictamen de los astrólogos era fundamental para elegir la fecha de inicio de los trabajos, inaugurados con la impostación de las jambas de la puerta de acceso, realizada por los carpinteros, después de que el sacerdote hubiese bendecido el hueco de inserción en el terreno. (kshatriya, vaishya, shudra son las casta de la sociedad védica)

Había muchas tabernas y casas de juego; de hecho, se consentía el consumo de bebidas alcohólicas, la más común de las cuales se extraía del suero de palma o de la nuez de coco; además, se destilaba alcohol del arroz y de la cebada y se preparaba una mezcla de azúcar, pimienta y alcohol de mango.

El vino, obtenido de la caña de azúcar (aunque la vid no era desconocida y crecía en Cachemira), se consideraba un lujo, sobre todo el importado de Roma y del Oriente medio. Los juegos de azar se practicaban a gran escala, con dados cuadrados, hechos de marfil, hueso, madera y concha.

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El ajedrez, de origen muy antiguo, se jugaba con cuatro contrincantes, dos dados y cuatro figuras (rey, elefante, caballo y carro) y cuatro peones. Entre las diversiones se puso de moda el teatro, con papeles interpretados por actores de ambos sexos, los enfrentamientos entre animales, las narraciones a cargo de juglares, los espectáculos de los acróbatas y de los magos. A lo largo del año se celebraban numerosas fiestas, que ofrecían otros motivos de diversión.

La prostitución, tasada y controlada por el rey, así como la distribución de las bebidas alcohólicas y los juegos de azar, era una realidad muy difundida y no particularmente censurada en la vida urbana. Las cortesanas de altos vuelos, cultas y refinadas, debían conocer 64 artes, que iban desde la música a la ciencia bélica; mujeres respetadas y generosas, ofrecían donaciones a los brahmanes y hacían levantar edificios sagrados.

La ciudad estaba dirigida por un gobernador, ayudado por el consejo municipal, en el que se incluían el jefe de los mercaderes, de los banqueros, de los escribas y de los cancilleres, además de otros exponentes destacados de los gremios profesionales.

Las vías de comunicación, a lo largo de las cuales acampaban ejércitos y caravanas, jugaban un papel fundamental en la estructura del reino; los caminos, a menudo elevados para evitar las inundaciones, solían estar bordeados por hileras de árboles y por canales. Cada 2 Km. había un mojón y los cruces estaban señalizados con indicaciones; las estaciones de posta y los albergues caravaneros ofrecían refugio a los viajeros y a las caravanas.

Para el mantenimiento de la red de comunicaciones, el rey imponía fuertes peajes a las mercancías y corvée periódicos a los campesinos. Los transportes también se hacían por vía fluvial y el comercio marítimo era floreciente: marfil, perlas, madreperla, piedras preciosas, laca, maderas preciosas como teca, enano, palo de rosa y sándalo, tejidos, especias,perfumes, animales exóticos y esclavos eran las mercancías mas exportadas.

Fuente Consultada: Grandes Civilizaciones del Pasado India Antigua

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