Criterios Para Medir la Pobreza Indicadores y limitaciones



POBREZA MUNDIAL: CRITERIOS Y FACTORES DE RIESGO Y CONSECUENCIAS

En 2002 había 852 millones de personas el mundo. En un quinquenio, la cifra creció a razón de 4 millones por año. Sin un cambio radical de rumbo, no se alcanzará el primer objetivo del milenio: reducir a la mitad, entre 1990 y 2015, el índice del hambre. Las razones de este fracaso programado son conocidas.

Cada año, en los países en vías de desarrollo, nacen algo más de 20 millones de niños con insuficiencia de peso. El crecimiento de uno de cada tres niños se ve alterado a causa de una subalimentación crónica y los daños infligidos se consideran irreversibles.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), «desde hace dos décadas, las situaciones de emergencia alimentaria son cada vez más numerosas. Durante la década de 1980, se registraban unas 15 por año; desde el cambio de milenio, el promedio se elevó a más de 30. Este aumento afecta sobre todo a África, donde las crisis alimentarias son casi tres veces más frecuentes».

Tradicionalmente, la pobreza ha sido definida como carencias de consumo o de ingresos económicos. Para este enfoque, los individuos y los hogares son pobres cuando sus ingresos o consumos se encuentran por debajo de cierto límite, definido socialmente como un mínimo de calidad de vida aceptable en una comunidad.

Así, por ejemplo, si se considera el problema de la alimentación y se define la pobreza a partir de la carencia de medios, el costo monetario de la canasta alimentaria básica constituye un indicador adecuado para medir la pobreza. De acuerdo con este enfoque, deja de ser pobre quien logra acceder a cierto nivel de ingresos.

Se puede suponer, entonces, que el crecimiento económico es suficiente para superar la pobreza. Sin duda, para reducirla es necesario un crecimiento económico que incorpore los temas de la desigualdad en la distribución de la renta y la riqueza, pero aún así, el enfoque de la pobreza a partir de los ingresos es limitado.

El ingreso es una de las múltiples dimensiones de la pobreza y al ignorar las demás, se parcializa el problema. La exclusión de una persona de la participación en el proceso de toma de decisiones que afectan su vida, es una forma de privación que no queda reflejada en la dimensión del ingreso. Por ejemplo, una persona analfabeta que no puede acceder a una cabal comunicación e interacción con los otros es una persona pobre porque se ve privada de una dimensión que hace a su desempeño en la vida social.

Para ir más allá de esta reducción del concepto de pobreza a la dimensión del ingreso, el enfoque del Desarrollo Humano propone una concepción abarcadora de la condición humana. Desde este enfoque, la pobreza significa la privación de una vida larga, sana y creativa; del disfrute de un nivel decente de vida, de la libertad, la dignidad y el respeto por sí mismo y por los demás. La atención se traslada de los medios (en particular, el ingreso) a los fines que los individuos persiguen y, por lo tanto, a las libertades sustantivas necesarias para satisfacerlos. Pobreza es, entonces, la privación de capacidades y libertades para el desarrollo integral de las personas.

La Pobreza en América Latina

La Pobreza en América Latina

Según los datos del Banco Mundial, la pobreza y la desigualdad del ingreso están muy extendidas en África, pero la mayoría de los países más «injustos» se encuentra en América latina. En ambas zonas del planeta la pobreza está creciendo.

Los seres humanos son los únicos seres que nos lanzamos hacia el porvenir y que somos conscientes de prepararnos para el porvenir. Nos preocupamos por lo que habrá de sucedemos, nos preparamos para afrontar posibles situaciones, procuramos que nuestros hijos adquieran las capacidades necesarias para desenvolverse en sus vidas. Cuando nuestras posibilidades de proyectar se reducen, sentimos la ausencia de algo que para nosotros es esencial. La falta de opciones nos empobrece.



Las condiciones sociales de la pobreza y la exclusión no nos permiten proyectar. La falta de trabajo, de dinero, de educación, la enfermedad y las dificultades para acceder a servicios de salud, son aspectos que clara y efectivamente condicionan o imposibilitan nuestro desarrollo y el de nuestra familia.

La falta de oportunidades ataca y vulnera nuestra misma humanidad. Si la capacidad de planear, si la apertura al futuro constituye parte de lo específicamente humano, entonces la negación de esa capacidad y de esa apertura nos deshumaniza, nos obliga a vivir preocupados no por el futuro sino por el presente más inmediato, por la sobrevivencia nuestra y la de nuestros hijos. Esta negación constituye una violencia enorme que se ejerce contra nuestra condición humana.

¿Hay que culpar a los gobiernos? Se reconoce, en general, que los principales problemas del mundo pobre no consisten tanto en una falta de energía o de ambición, como en la escasez de conocimientos técnicos y en la carencia de instituciones clave para formular y seguir los sistemas adecuados. Muchos países pobres contestan a estas críticas señalando las dificultades que tienen para hacer previsiones a corto término; menos aún podrían hacerlos a largo plazo, cuando sus economías dependen de vender uno o dos productos, cuyos precios pueden fluctuar dramáticamente. Así pues, dicen, sus intentos por alcanzar el desarrollo se ven constantemente frustrados por unos factores económicos que están fuera de su control.

Sin embargo, puede también parecer que la élite dirigente del Tercer Mundo ha estado generalmente más interesada en imitar al mundo rico que en buscar modelos factibles, más apropiados a las necesidades de su pueblo. Algunas veces, alentados por influencias y consejos occidentales, han formulado planes super-ambiciosos e inconsistentes, basados ocasionalmente en datos estadísticos incompletos o poco fiables. La investigación requiere dinero y personal capacitado; los países pobres carecen a veces de ambas cosas.

Mucha gente argumenta que es poco lo que pueden conseguir las naciones pobres, mientras los ricos no tengan la voluntad política de compartir más equitativamente los recursos mundiales. Pero quizás sea igualmente importante que esta voluntad se desarrolle, al mismo tiempo que entre los ricos y poderosos, en el propio mundo pobre.

Entre las causas naturales del problema, las sequías ocupan el primer lugar. Un acceso adecuado al agua incrementa los rendimientos agrícolas y permite a las poblaciones mejorar su alimentación: en todo el mundo, el 17% de las tierras agrícolas irrigadas genera el 40% del total de los productos alimenticios.

Otras razones, como las inundaciones, las heladas o la invasión de langostas inciden también en esta situación. Pero las causas humanas (conflictos, desplazamientos poblacionales, decisiones económicas) intervienen cada vez más, y originaron algo más del 35% de las emergencias alimentarias en 2004, contra el 15% que se registraba en 1992.

Para la FAO, «los factores de origen humano y natural suelen potenciarse unos a otros, generando las crisis más graves y duraderas. Entre 1986 y 2004, fueron 18 los países que estuvieron en crisis más de la mitad del tiempo y, en todos los casos, la guerra o los problemas económicos y sociales habían provocado o agravado la situación».

En materia económica, las orientaciones neoliberales impuestas por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, con el consentimiento de los gobiernos locales, tienen una enorme gravitación en el aumento de la inseguridad alimentaria, al exigir la eliminación de los subsidios a los productos de primera necesidad y destinar prioritariamente las riquezas producidas al pago de la deuda externa.

La feroz liberalización de las economías de los países en vías de desarrollo, erigida en dogma en los «planes de ajuste estructural» de los organismos financieros internacionales, contribuye a desorganizar la producción agrícola en el Sur. La situación se agrava por los subsidios agrícolas de los países del Norte y las reglas desiguales del comercio mundial.



Además, la ayuda externa a la agricultura cayó fuertemente en términos reales desde 1980: para África, la ayuda exterior por persona empleada en la agricultura no supera el 25% de la que se registraba en 1982. Las donaciones, sobre todo, se conceden en función de criterios geoestratégicos y no benefician a los países que más las necesitan.

La medición de la Pobreza: Los economistas y los sociólogos tienen diferentes criterios para determinar qué es la pobreza y quiénes son pobres. Un primer indicador es el cálculo del PBN por persona en el país. Por ejemplo, en la Argentina, en 1997, el PBN por persona era de 8.950 pesos por año. Para los especialistas en temas de pobreza, toda persona cuyos ingresos no alcanzan el 50% del PBN por persona es pobre. Por lo tanto, en la Argentina, en 1997, todas aquellas personas que ganasen por debajo de los 4.475 pesos por año, es decir el 50% de 8.950 pesos anuales (373 pesos por mes), eran pobres.

Estudios internacionales sobre pobreza: El Banco Mundial realiza estudios sobre la pobreza en los diferentes países del mundo, para establecer los criterios a tener en cuenta al ofrecer préstamos de dinero a esos países. Estos préstamos están orientados al desarrollo de planes sanitarios, como mejorar la capacitación de enfermeros y paramédicos; educativos, como construir escuelas; o de infraestructura, como instalar una red de distribución de agua potable.

Muchos países no están en condiciones de devolver el dinero que se les ha prestado, y por eso a veces las propuestas del Banco Mundial de continuar prestando dinero quedan sujetas a que se le devuelva al menos parte de lo que se le debe. Como consecuencia, en muchos países el Banco Mundial es visto con antipatía.

A comienzos del año 2000, este organismo publicó también un estudio sobre las causas y los efectos de la pobreza en todo el mundo. Existen muchas maneras de entender y explicar la pobreza: el análisis que realiza el Banco Mundial es uno más entre otros posibles. En esa publicación, llamada Voices ofthe Poor (Voces de los Pobres), se define la pobreza como algo más que ingresos económicos bajos o nulos.

Esta organización considera que la pobreza también se vincula a una serie de factores de carácter político y cultural. El,Banco Mundial realizó entrevistas a personas de bajos ingresos de la mayoría de los países del mundo, entre los que se encontraba Zimbabwe, para que respondiesen qué es lo que más los afecta de ser pobres. Las conclusiones a las que arribaron son las siguientes:

–  los gobiernos de los países con alto índice de pobreza no son capaces de resolver problemas como los de la salud;
–  existe mucha corrupción y eso afecta más a la población pobre que a la población rica;
–  la comipción a su vez acentúa la pobreza de los países;
–  es muy difícil mantener unidas a las familias en medio de la pobreza;
–  en situaciones de extrema pobreza, la solidaridad entre vecinos de los barrios tiende a desaparecer.

Dimensiones básicas de la pobreza
Según el informe del Banco Mundial, la pobreza y su persistencia a través del tiempo tienen que ver con un conjunto de elementos interrelacionados. Cuando existe por lo menos uno de los elementos que se señalan a continuación ya se está, según este análisis, frente a un caso de pobreza.

1.  Ingresos bajos o nulos
La población que vive en condiciones de extrema pobreza no cuenta con la posibilidad de obtener ingresos por salarios o grandes ganancias por su trabajo en tareas en el campo. Las personas en situación de pobreza consultadas consideran que cualquier mejora en la forma de cultivar una pequeña parcela de tierra, por ejemplo, es muy importante para ellos.

2.  Falta de alimentación y desnutrición
Los sectores de la población en estado de pobreza reconocen que su principal problema es la persistencia del hambre. La falta de alimentación ha sido uno de los elementos más característicos para definir la situación de pobreza. En los países de África Subsahariana la disminución de la cantidad de tierras cultivables por persona, debido al crecimiento de la población, restringe la cantidad de alimento disponible.



3.  Dimensiones psicológicas de la pobreza
Para las personas pobres consultadas por el Banco Mundial, las dificultades para la alimentación o el acceso a la educación y los servicios de salud generan sensación de impotencia y vergüenza. A su vez, estas personas no pueden organizarse políticamente para hacer escuchar sus demandas ante el gobierno porque es más urgente resolver cómo encontrar alimentos para el día que organizar planes de mejoras a futuro.

4.  Falta de acceso a infraestructura básica
Dentro de la infraestructura básica se encuentra la provisión de agua potable, imprescindible para la prevención de enfermedades. La falta de agua potable es uno de los problemas más serios para los sectores pobres. Es muy frecuente que la población de zonas pobres deba recurrir al agua de los pozos, que en muchos lugares tienden a secarse. Un problema muy grave del agua de los pozos es que en ocasiones se mezcla bajo tierra con el agua ya utilizada para higienización, y se convierte en fuente de infecciones. Otro de los problemas de infraestructura es la falta de servicios de transporte adecuados: desde calles y rutas en mal estado hasta escasa cantidad de vehículos.

5.  Falta de educación
Las personas consultadas reconocen que no saber leer y escribir no sólo reduce la posibilidad de encontrar trabajo fuera de las actividades agropecuarias, sino que también dificulta su participación en las decisiones políticas. Además la poca educación limita la comprensión de muchos de los acontecimientos que suceden en sus sociedades. En pocas palabras, la falta de educación no facilita el desarrollo de la conciencia ciudadana en la población.

6. El crecimiento y la persistencia de las enfermedades
La falta de infraestructura como la que posibilita la obtención del agua potable incrementa las enfermedades; además, la escasez de equipamiento de los hospitales impide prevenir y curar muchas de ellas. Por otra parte, enfermedades «nuevas» como el SIDA afectan cada vez a mayor proporción de personas pobres: los remedios son muy caros y es muy difícil llevar adelante medidas preventivas en lugares de extrema pobreza. Por este motivo la epidemia se desarrolla con especial fuerza en el África subsahariana. Las personas pobres consultadas afirman sentirse muy desprotegidas frente al avance de enfermedades mortales.

En los países más ricos del mundo está creciendo la proporción de población en estado de pobreza. Eso se observa, por ejemplo, en el Reino Unido. Allí un número importante de trabajadores no gana lo suficiente para vivir. Casi una cuarta parte de la población del Reino Unido es pobre, según estudios oficiales del departamento de Seguridad Social de ese país, difundidos en octubre de 1999.

Pero a diferencia de los países de África y la mayoría de América latina, en el Reino Unido los desocupados cobran entre 60 y 100 dólares por semana.

En los Estados Unidos, 31 millones de personas se encuentran en estado de pobreza extrema. Esto rignifica que no comen todos los días, viven en la calle, ya no tienen posibilidades de conseguir algún :rabajo y no tienen acceso a la salud pública. Uno de los motivos fundamentales por el cual la pobreza extrema creció en los Estados Unidos en los últimos años es que se suspendieron las ayudas desde el gobierno. A diferencia del Reino Unido, en los Estados Unidos la protección a los sectores más débiles de la población es casi inexistente.

Ver: Programa Hambre Cero 2015

Fuentes Consultadas:
CIENCIAS SOCIALES 7° Kapelusz [Recorridos]
Tobío, Piacenza, Miceli, Dell´Elicine,Elbaum,Arca,Garriga y Morando
MUNDO RICO MUNDO POBRE Editorial Polémica
El Desarrollo Humano en la Argentina del Siglo XXI Ministerio de Educación y UNICEF
El Atlas Le Monde Diplomatique N°II

juegos siete diferencias

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anticonceptivos

mujeres

actitudes



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