Deuda Externa de Latinoamerica Historia Planes de Ajuste Origen



Historia Deuda Externa de Latinoamerica 

Uno de los principales obstáculos que afectó y afecta directamente al progreso de la economía de los países latinoamericanos -al igual que muchos otros llamados eufemísticamente «países en vías de desarrollo»- es la tristemente célebre deuda externa. Tradicionalmente se considera que el origen de este endeudamiento se encuentra en la política de inversiones realizada en los años setenta del siglo XX por bancos y gobiernos de los países más desarrollados, aunque en el caso de los países latinoamericanos la deuda existía ya desde los inicios de la independencia.

Fue sin embargo en la década de 1970 cuando los grandes excedentes procedentes del petróleo se legaron en forma de préstamos a los países en vías de desarrollo que en su momento lo solicitaron, a un bajo interés, aunque sin verificar la capacidad de éstos para devolver el capital.

Una parte de este dinero se invirtió, como era en principio su objetivo, en proyectos de desarrollo, pero otra muy considerable fue directamente utilizada para la compra de armamento a los mismos países prestamistas, o bien en productos de lujo para las clases gobernantes.

Deuda externa y políticas de ajuste: Las condiciones socioeconómicas y políticas en que viven los países de América desde la década de los setenta están vinculadas a profundas transformaciones que vienen sucediendo en la economía capitalista a nivel mundial. Las manifestaciones han sido distintas en los países centrales y en los de a periferia; los países centrales se han visto afectados por e quiebre del sistema financiero internacional acordado en Bretton Woods (1944), erosionándose la posición hegemónica mundial de los Estados Unidos de América.

Las principales potencias, los Estados Unidos, el Japón y la Unión Europea, presentaron déficit en sus balanzas comerciales, cayeron las tasas de crecimiento de sus economías y aumentó el desempleo, el costo de vida y el deterioro ambiental. Para salvar el déficit estas potencias lo transfirieron a los países periféricos.

Muchas fueron las consecuencias: deterioro de los términos de intercambio, los productos exportables disminuyeron su valor, aumentaron las importaciones, el crédito internacional desapareció y sus intereses aumentaron; todo contribuyó a un mayor endeudamiento público. En esos años muchas sociedades americanas realizaron los primeros ajustes, desarrollando la industria hacia la exportación y realizando grandes inversiones en infraestructura.

A los gobiernos militares les sucedieron gobiernos democráticos, y estos debieron someterse al tratamiento de ajustes impuestos por los organismos financieros internacionales ¡Fondo Monetario Internacional, Banco Mundial) y otros acreedores externos.

Las reformas planteadas tienen un carácter estructural, y se han centrado en diferentes áreas, entre otras: liberación comercial, política tributaria, liberación y regulación financiera, privatización, legislación laboral y sistemas de pensiones. América latina ha sido líder en privatizaciones en el mundo durante los años noventa: las 694 ventas realizadas entre 1990 y 1994 representan más de la mitad del valor de las transacciones de privatización en los países en desarrollo.

En México y la Argentina se efectuaron los mayores montos de privatizaciones. Un 43% del valor de las privatizaciones ha sido en los servicios públicos, tradicionalmente cerrados a la participación privada y donde mayor es el potencial de obtener ganancias. Otro 23% ha provenido de la venta de entidades bancarias y afines. Uno de los efectos de estas privatizaciones ha sido el aumento de la inversión extranjera en la región.

Este modelo económico modificó el rol social del Estado, dando por finalizado el instaurado luego de la crisis del 30 (Estado benefactor). El nuevo modelo económico excluye un creciente número de personas, genera un alarmante empobrecimiento y difunde la precarización del empleo en la c ase media. Para 1990 se estimaba que por lo menos 190 millones de personas se encontraban bajo el nivel de pobreza en América latina.



Contrariamente a lo que podía pensarse, las medidas de ajuste no disminuyeron la deuda externa, nuestro país pasó de 52.450 millones de dólares a 85.098 millones de la misma moneda para el período 1986-1995; y para América latina el aumento de su deuda pasó, para e mismo período, de U$S 407.950 millones a U$S 573.905 millones.

deudas de la latino america

La deuda externa latinoamericana se consolidaría posteriormente como la causa principal de la asfixia financiera latinoamericana a consecuencia de una significativa subida de los tipos de interés hacia el 1980. Desde finales del año 1970 hasta 1980 los tipos de interés llegaron a multiplicarse por cuatro, lo que propiciaría la crisis de la deuda en 1982, favoreciendo la catastrófica práctica de solicitar nuevos préstamos con tal de hacer frente al pago de la deuda, lo que multiplicará de forma insalvable la cuantía de ésta. Así, mientras que en el período comprendido entre 1950 y 1974 la deuda externa se duplicaba aproximadamente cada cinco años, a partir de 1975 la cantidad a la que ascendía ésta pasó a duplicarse anualmente. De los 36.600 millones de dólares de 1974 se llegó un año después a los 65.202 millones. Diez años después llegó hasta 577.000 millones de dólares, una cantidad que se podría haber llegado a asumir de haberse mantenido las condiciones pactadas en el momento inicial.

El aumento de intereses que los países americanos se ven obligados a costear y la necesidad de pedir nuevos créditos para devolver los anteriores explican la difícil situación en que se encuentran. A pesar del incremento de la deuda y de su reembolso (amortización de capital e intereses) durante las últimas décadas, los países deudores no han dejado de pagar. De hecho la mayoría destinan más dinero en devolver los intereses de esta deuda que en su propio desarrollo.

En la actualidad se calcula que los países endeudados han pagado entre tres y cuatro veces el capital que deberían haber pagado originariamente. De esta forma, el sobreendeudamiento se convierte en un rentable mecanismo de explotación de los capitales y recursos naturales de los países que lo sufren, sometidos a los requisitos de los países acreedores.

Recientemente se han promovido numerosas campañas con el objetivo de conseguir la condonación de esta deuda endémica, pero a pesar de su relativa trascendencia social no han conseguido nada más allá de algunas pocas condonaciones parciales del todo insuficientes. La deuda mientras tanto no ha dejado de incrementarse.

PARA SABER MAS…
Los préstamos internacionales se convirtieron en otra característica aceptada de las décadas de la posguerra. La deuda internacional total había subido un poco, pero también los precios, y todo el mundo seguía pagando.

Esta situación cambió drásticamente con el aumento del precio del petróleo en 1973-1974 y la lenta reacción de los países en vías de desarrollo a esta crisis.

Mientras los países industrializados restauraban rápidamente sus balanzas de pagos por medio de los recortes y la moderación económica, los países en vías de desarrollo reaccionaban pidiendo nuevos préstamos al aumentar fuertemente su déficit.

El deseo de los consorcios bancarios privados de prestar dinero estimuló este proceso; mientras en 1970 habían suministrado sólo una sexta parte del préstamo, y en 1975 una tercera parte, hacia 1985 eran responsables de más de la mitad de las deudas pendientes.



A principio de la década de los 80, la creciente deuda amenazaba la balanza comercial de los países más pobres y la solvencia de los prestadores, sobre todo, la crisis de la deuda afectaba a los bancos privados en las economías avanzadas, así como en los países de la OPEP.

El coste de pagar los intereses de la deuda, como promedio entre los países en vías de desarrollo que no exportaban petróleo, aumentó del 16 por ciento de los ingresos de la exportación en 1977 hasta el 20 por ciento en 1979 y el 25 por ciento en 1982; en algunos casos extremos se aproximaba a la mitad de los ingresos de las exportaciones.

Los recortes drásticos redujeron su tasa de crecimiento de producción, particularmente en América Latina, donde la deuda era especialmente alta. Incluso así, las deudas aumentaban año tras año.

Los principales acreedores, que ahora eran los bancos en lugar de los gobiernos, podían cancelar las deudas sólo a costa de sus accionistas, lo cual tendría efectos negativos en la economía de sus propios países. Incluso si se «reprogramaba» —es decir, si se alargaba el período de reembolso y se reducían los tipos de interés— se perjudicaba la solvencia de los países del Tercer Mundo que seguían necesitando cada vez más préstamos.

En cualquier caso, amenazaba con producirse una catástrofe. La cuestión de la deuda se convirtió en un tema central en los debates económicos internacionales a principios de la década de los 80.

Sin embargo, el cuadro no era en conjunto tan desolador como parecía. Gran parte de la deuda la debían los países productores de petróleo, como Venezuela y el segundo deudor México, o países con amplios recursos como Argentina y Brasil, el deudor más grande del mundo.

Los países con ingresos bajos debían sólo cerca del 3 por ciento de la deuda. Muchas de las deudas eran a corto plazo o renovables.

Fuente Consultada:
Espacios y Sociedades del Mundo Política, Economia y Ambiente de C.V. Bertone de Daguerre y S.M. Sassone
Nota a Cargo: profesor Miguel Ángel Aguilar

Ingreso y Egresos de Dólares a Argentina



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