LUDWING FEUERBACH:El Idealismo Aleman Filosofia del siglo XIX



LUDWING FEURBACH – FILÓSOFO ALEMÁN – IDEALISMO

EL MATERIALISMO POSTERIOR A HEGEL
LUDWING FEUERBACH
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LUDWING FEUERBACH: Cuando era estudiante Ludwig Feuerbach asistió durante dos años en Berlín a las lecciones de Hegel, cuyos presupuestos fundamentales en 1835, cuatro años después de la muerte de su maestro, defendió en una polémica contra las objeciones de uno de sus críticos. Un tiempo después, el mismo Feuerbach publicó una crítica bastante aguda Crítica de la filosofía hegeliana (1839).

Desde entonces, sobre todo desde la publicación de su obra fundamental La esencia del cristianismo (1841), es considerado como uno de los ya por aquel entonces denominados “jóvenes hegelianos” o “hegelianos de izquierdas”.

Eran discípulos directos o indirectos de Hegel que desarrollaban algunas de sus ideas y rechazaban otras, como por ejemplo la convicción hegeliana de la unidad de la religión revelada cristiana y la filosofía, lo que los enfrentaba a los “hegelianos antiguos” o “de derechas”.

Los hegelianos jóvenes y los antiguos estaban de acuerdo en una limitación o también un rechazo total de las pretensiones del sistema idealista de pensamiento, que había intentado desarrollar, en una compacta arquitectura de principios y estadios del ser y del pensamiento, todo lo existente como auto-presentación del espíritu. Los hegelianos antiguos realizaron un importante trabajo en el ámbito de la historia, en especial, la historia de la filosofía; los hegelianos de izquierdas impulsaron una progresiva aplicación política de las ideas filosóficas. En este aspecto, Feuerbach no estaba comprometido, pero también para él se trataba de alcanzar una “realización” de la filosofía.

Hegel había concebido la teología cristiana como un paso previo de la “verdadera” filosofía, planteada por él mismo, que debía superar en sí la teología y negarla de modo dialéctico (sin por ello eliminar la religión). Feuerbach, que se concentra críticamente y desde una perspectiva ates en las ideas cristianas de la relación del hombre con Dios, el mundo y él mismo, acepta en principio esta idea, pero exige a su vez que el sistema de Hegel sea también superado. Al mismo tiempo, la negación de la teología se ha convertido en teología, y no ha alcanzado un punto más allá. Feuerbach no quiere explicar especulativamente la realidad a partir del “ser inmaterial” Dios, la “idea” y el espíritu puro, sino que quiere comprender la situación concreta de los seres humanos y de las cosas en un materialismo sensualista.

“Revelar la existencia era mi única finalidad, observar correctamente era mi único esfuerzo”, escribe sobre su trabajo sobre “la esencia del cristianismo”. “Observar” y “existencia” se refieren aquí a la sensualidad y a la corporeidad, cuyos derechos defiende Feuerbach enérgicamente. Ya no usa la expresión “sensualidad” tan sólo para designar la facultad de la percepción con los sentidos, que se contrapone a la facultad del pensamiento. “Sensualidad en mi no es otra cosa que la verdadera, ni imaginada ni producida, sino existente unidad de lo material y lo espiritual, por eso es para mí tanto como la realidad”, y “lo real en su realidad o en cuanto que real es lo real en cuanto que objeto de los sentidos, es lo sensible, Verdad, realidad y sensibilidad son idénticas” (Fundamentos de la filosofía del futuro).

Lo subjetivo y lo objetivo, la percepción de los sentidos y lo percibido son para Feuerbach inseparables en la experiencia de la existencia, en la cual la intersubjetividad ocupa un lugar decisivo. “El concepto de objeto no es originariamente otra cosa que el concepto de otro ‘yo’, del mismo modo que el ser humano en su infancia concibe todas las cosas como seres susceptibles de actuación, por eso el concepto de ‘objeto’ viene mediado en general por el concepto de ‘tú’, del ‘yo objetivado’. Sólo cuando he pasado de un yo a un tú, cuando ‘sufro’, es decir, cuando soy pasivamente el objeto percibido de otro, surge la idea de una “objetividad existente fuera de mí”’. El “yo”, da a entender Feuerbach, debería ser un “tú” antes de poder ser un yo. De modo más explicito que Hegel. Feuerbach quiere que se tome en consideración en este contexto el significado del lenguaje el cual posibilite la “realización de la especie, la mediación de yo con el tú”.

En su obra La esencia del cristianismo, Feuerbach intenta mostrar verdades que según su opinión se encuentran en la religión, aunque sea bajo presupuestos falsos. “El secreto de la teología es la antropología”, reza su fórmula. La antropología concebida aquí como determinación esencial del ser humano, y en especial de éste como ser genérico, no debe únicamente superar la teología y la filosofía idealista, sino que además debe surgir de ellas como su “negación”. Feuerbach no ve en las supuestas propiedades divinas otra cosa que una proyección de las propiedades de los seres humanos y desarrolla correspondencias concretas entre la conciencia (falsa) de Dios y la autoconciencia (verdadera, pero hasta ahora inconsciente) del género humano. Pero se trata también de experiencias individuales para no concebir el “ser” de modo abstracto, sino como “objeto del ser, como objeto de sí mismo”, a saber, de cada existencia humana concreta.



En este contexto Feuerbach acentúa de nuevo la totalidad sensible-espiritual, mostrándose así lo que él expresa en cuanto ateo, si bien de modo religioso: “El seres un secreto de la intuición, la sensación y el amor. Sólo en la sensación, sólo en el amor tiene ‘esto’ (esta persona, esta cosa), es decir, lo individual, concreto y singular, un valor absoluto, lo finito es lo infinito”

Fuente Consultada: Historia de la Filosofía -Desde la antigüedad hasta nuestro días –

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