Francis Galton Teoría de la Eugenesia Historia y Explicacion de su Obra


Francis Galton y Su Teoría de la Eugenesia
Historia y Explicación de su Obra Científica

Los comienzos de una ciencia de las cualidades humanas.
Sir Francis Galton y la eugénesia: Francis Galton (1822-1911), fue un hombre de ciencia británico , dedicado a la antropología, pero tambien se destacó como geógrafo, explorador, inventor, meteorólogo, estadístico, psicólogo y eugenista con un amplio espectro de intereses.​​ Galton produjo más de 3o0 artículos y libros, y por su enorme y prolífico trabajo se le consedió el título de “caballero del reino”.

Se considera como el fundador del movimiento moderno para el mejoramiento de la Humanidad, pues fue el precursor en la aplicación de las leyes biológicas de la herencia al perfeccionamiento de la especie humana, que se conoce actualemente como eugenesia.

Era primo de Darwin y como en toda familia de científicos, intento seguir y ampliar sober algunos de los conceptos divulgados por Darwin en su magnánima obra “El Origen de las Especies“. Respecto a su teoría, diremos que le interesaba mucho la inteligencia humana y dedicó su tiempo a aplicar sus conocimientos de psicología y también como novedad la moderna estadística, al estudio de la misma, partiendo que la inteligencia se debía mas a la herencia genética que los factores ambientales. Es decir que las condiciones innatas recibidas de los padres eran un factor fundamental para el éxito en la vida.

Obviamente que debió demostrar su teoría, y para ello comenzó estudiando a gente de su entorno, caracterizados por poseer una formación e inteligencia bastante sobresaliente, y consigue un avance, descubriendo que los hijos de estas eminencias también gozaban de rasgos intelectuales parecidos.

Es evidente, sobretodo para el hombre reflexivo, que todo este avance inicial era muy primitivo y las nuevas conclusiones deben basarse sobre un mayor y mejor conocimiento que aquél que el sentido común sin tutela, y la observación y la especulación sin comprobación puedan proporcionar. Como en tantos otros campos, los avances prácticos se anticipan al progreso científico.

francis galton cientifico

Francis Galton (1822-1911), científico británico famoso por su trabajo en los campos de la antropología y la herencia, considerado el fundador de la ciencia de la eugenesia. Nacido cerca de Birmingham, estudió en el King’s College de la Universidad de Londres y en el Trinity College de Cambridge. Tras viajar por África en 1844 y 1850 escribió Narrativa de un explorador en el sur de África tropical, (1853) y El arte de viajar, (1855). Sus estudios sobre la meteorología le llevaron a escribir Meteorographica (1863), el primer libro sobre los modernos métodos de cartografía meteorológica.

HISTORIA DE SU OBRA: El interés serio del tema, por consiguiente, está y estará, por mucho tiempo, limitado a la acumulación de datos sobre los cuales puede basarse la acción inteligente, y nuestra disertación debe referirse principalmente al aspecto científico del movimiento.

Resumiremos, pues, brevemente, las medidas científicas que han sido adoptadas o que son razonablemente defendidas:

El fundador del movimiento moderno para el mejoramiento de la Humanidad estimulando sus dotes naturales, fue Francisco Galton, quien también le dió el nombre de eugenesia o eugénica. Galton, que fue un hábil biólogo, primo de Darwin, se interesó seriamente en este campo mediante el estudio de la teoría reciente de la selección natural.



Justamente diez años después de la publicación del Origen de las especies publicó Galton su gran obra sobre el Genio Hereditario, que es, esencialmente, un estudio de los grupos familiares de los hombres que han atraído suficientemente la atención para que sus nombres aparezcan en las obras de referencias biográficas.

El gran número de casos de relaciones de sangre entre hombres «notados» y, particularmente, la aparición de tales hombres en generaciones sucesivas de la misma familia, constituyó en su espíritu un fuerte argumento a favor de que la «habilidad es heredada». Galton modificó luego algo su punto de vista y reconoció que la «eminencia» es una prueba demasiado tosca de habilidad.

También substituyó la palabra «valer cívico» por la de «habilidad» para designar la cualidad general que la sociedad procuraría estimular, pero es difícil que esto constituyese una mejora. Si esto está más cerca del «hecho», también es mucho más vago, y todavía poco susceptible de identificación científica y de medida.

Al principio, no tenía sir Francisco Galton un nombre especial para su ciencia; después, la llamó «viricultura», o cultivo del hombre; más tarde, lo substituyó por el de «estirpicultura», o cultivo de los troncos y grupos. En 1883, le dio el nombre de eugénica, que significaba «buen nacimiento». Las investigaciones de Galton sobre las leyes de la herencia.

De la demostración de que las cualidades humanas son hereditarias, partió Galton para inquirir la manera o ley de su transmisión. Para obtener algún resultado en este campo, fue necesario imaginar modos de medir los fenómenos y describir exactamente la distribución de los casos en grupos, y el trabajo estadístico o metodológico de Galton en esta conexión es, probablemente, de más valor científico que sus conclusiones primarias, has medidas de cualidades simples, como la estatura, mostraron que las variaciones son distribuidas aproximadamente a lo largo de una «curva de errores», o según la ley del puro azar.

Esto es, las varias estaturas se centraron alrededor de un «modo», el cual es la estatura más frecuente, y los números mayores y menores que éste, en una cantidad dada, caen uniformemente a ambos lados. Así, en la medida de la altura de 8.586 hombres, ha encontrado que unos 1.300 se hallan entre 1,50 y 1,60 metros, y de un centímetro más y menos de esta medida hay un número pequeño de hombres, aproximadamente igual en ambos casos, y así sucesivamente.

El número de hombres más altos que el «modo» por un cierto número de pulgadas tiene aproximadamente la misma regla que el número de los más bajos por la misma cantidad. Galton ha ideado maneras sencillas de describir la distribución de los casos alrededor del valor típico.

Estudió después la cuestión de la herencia de las cualidades, y formuló la «ley de la regresión filial», es decir, que si los padres divergen por una cantidad dada del grado más frecuente de cualidad, sus hijos divergirán también, pero por una cantidad menor (en el caso de la estatura, dos tercios, próximamente, que los padres, en el promedio de un grupo numeroso). También estudió la herencia en las generaciones sucesivas y alcanzó la conclusión de que el individuo obtiene la mitad de sus rasgos, próximamente, de sus padres; una cuarta parte, de sus abuelos, y así sucesivamente.

La teoría de Galton del mejoramiento de la raza y su programa práctico: La teoría de Galton sobre la variación y la herencia fué, exclusivamente, una ley estadística de promedios. Creyó que refiriéndose a un gran número de generaciones sucesivas de familias, necesariamente mostrarían la misma especie de distribución entre los varios grados de una cualidad.

¿Cómo podría, entonces, asegurarse el mejoramiento progresivo? El argumento fue que si las generaciones sucesivas venían predominantemente de padres que poseían la cualidad en un alto grado, el centro de la distribución o valor típico (lo que nosotros llamamos el «modo» porque es el término que se usa hoy, pero que él llamó el mid-parent—el medio-paternal—se movería elevándose, y con él la línea entera de la variación.

Sus ideas sufrieron algún cambio, pero lo esencial en su espíritu fue siempre promover el número de gentes de habilidades superiores o de «valor», para multiplicarlas más rápidamente que aquellas de habilidad o valor más bajo.

Para asegurar este resultado, Galton proclamó las ventajas del matrimonio temprano. Comparando el promedio del aumento en una estirpe casada de generación en generación a los veintidós años, con otra estirpe casada a los treinta y tres años, se encuentra que, al fin del siglo, si se comenzó con el mismo número de individuos, la primera tendría, respecto de la segunda, una proporción de 10 a 7, y, al final de dos siglos, de 6 a 1.

Para estimular los matrimonios tempranos de los «aptos», Galton ofreció un número de sugestiones concretas. Pensó que las gentes podrían graduarse en una especie de sistema de «puntos», respecto de toda clase de cualidades deseables, y conceder a aquéllas que estuviesen por encima de un cierto nivel de «aptitud» un certificado o diploma eu-génico.

Este les haría ser consortes más deseables, y serían más pronto solicitados, y se casarían más tempranamente. También pidió que se dotase a las gentes de elevadas cualidades para que pudieran casarse más pronto y, una vez casados, ayudarles a criar sus hijos. Una forma de auxilio sugirió que podía ser el de la casa barata. Todo esto suena más bien a medida política artificiosa, y debería agregarse que los recientes estudios sobre la herencia han suscitado graves dudas acerca de la validez teórica de elevar el nivel o la norma de la variación continuamente por selección.

Parece que todo lo cjue puede hacerse es separar las «líneas puras» que tienen la cualidad en cuestión en alto grado y sostener entonces la mejora, a menos de que ocurra una «mutación», o como hoy se diría, una «diversión». Entre tanto, no tenemos conocimiento de los medios de controlar o predecir las mutaciones; parece que son muy libres en su carácter y manera de ocir-rrencia, relativamente raras y, desde luego, mucho más inclinadas a ser indeseables que deseables.

Los sucesores de Galton. Carlos Pearson y la escuela biométrica
Durante muchos años, la propaganda de Galton fue poco más que una voz gritando en el desierto. Se le prestó muy poca atención, salvo unos cuantos vacíos comentarios en pro o en contra, por unos cuantos hombres de ciencia y por simples curiosos. La única notable excepción es la de Carlos Pearson, el reputado estadístico, a quien inspiró un interés activo la cuestión, lo mismo como problema científico que como una proposición práctica. En 1904, sin embargo, sobrevino un cambio.

En aquel año, Galton, en un discurso pronunciado ante la Sociedad Inglesa de Sociología, suscitó un profundo interés por el tema de la eugénica, y hacia el mismo tiempo, fundó el laboratorio eugénico en la Universidad de Londres, con Pearson al frente.

El periódico «Biométrica» se había ya iniciado en 1901. Pearson y sus asociados lograron continuar y desenvolver la obra de Galton, lo mismo mejorando la técnica estadística que intentando alcanzar resultados de valor práctico. Su obra se ha continuado en el sentido de un estudio matemático de promedios y distribución en grandes grupos, ya que la idea era llegar a establecer leyes estadísticas de la herencia.

Los rasgos físicos han sido estudiados por la medida directa, y los mentales mediante cuestionarios que han llenado los maestros, respecto de los niños de la escuela, y también mediante historias de familias. Las publicaciones del laboratorio constituyen los estudios más comprensivos y las más amplias colecciones de datos que tenemos sobre el tema de la eugénica y los problemas de la herencia que le competen.

Hasta ahora, después de todo, lo que se ha hecho realmente es acumular las pruebas de que los rasgos humanos se transmiten en las familias, de lo cual podemos decir que «todo el mundo lo sabía». No puede decirse que esto constituya aquella base científica para la formación positiva de la habilidad y el carácter humanos por métodos biológicos,que todo el mundo aguarda.

Algunas aproximaciones se han logrado para establecer «leyes» de la herencia en términos medios o probabilidades—lo más que el método puede por su naturaleza hacer—, pero no son de un carácter adecuado para pr porcionar una base para la acción, aun cuando se eliminaran otras dificultades.

Una crítica más definida de los trabajos de la escuela consiste en que los escritores se han esforzado poco por separar los efectos de la herencia de aquéllos del medio, y con frecuencia han tratado los datos estadísticos con muy poca crítica.

Claro está que no hemos de presumir que todos los rasgos manifestados por los hijos en común con sus padres, sean heredados. En otro caso, tendríamos que tratar como hereditarias ciertas cosas, como el tener buena ortografía. De hecho, es muy difícil distinguir la habilidad innata de la información y destreza adquiridas, aun bajo condiciones experimentales, en un laboratorio, por investigadores capaces y adiestrados. Bajo el segundo punto, sólo nos referiremos aquí a la incierta confianza que se concede a los datos de los cuestionarios sobre la habilidad y los rasgos mentales proporcionados por los maestros.

Tales datos pueden tener algún valor, pero someterlos a refinadas matemáticas y deducir resultados cuantitativos precisos, no puede permitirse. En una palabra, aun cuando se ha realizado mucho trabajo científico, todavía estamos lejos del conocimiento que forme una conexión digna de confianza entre un programa de acción y resultados deseables.

Fuente Consultada:
Colección Moderna de Conocimientos Universales – Editores W.M Jackson , Inc. – Tomo III  – La Sociedad Humana – La Obra de Galton Francisco –





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